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?SE RELACIONA EL CONSUMO DE PORNOGRAFIA CON LA VIOLENCIA HACIA LA PAREJA? EL PAPEL MODERADOR DE LAS ACTITUDES HACIA LA MUJER Y LA VIOLENCIA.

Is pornography consumption associated with intimate partner violence? The moderating role of attitudes towards women and violence

Introduccion

La violencia contra la mujer por su pareja o expareja continua siendo un problema social y de salud publica de maxima prioridad. Segun datos de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2015 realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de Espana, el porcentaje de mujeres espanolas de 16 o mas anos que han sufrido violencia por parte de sus parejas o exparejas en algun momento de su vida varia entre un 8,1% y un 25,4%, dependiendo del tipo de violencia (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2017). El maltrato a la mujer por su pareja o expareja varon tiene graves consecuencias para la salud fisica de la mujer, llegando a la cifra de 826 mujeres asesinadas entre los anos 2003 y 2015 (Ministerio de Sanidad, Politica Social e Igualdad, 2017), pero tambien conlleva consecuencias para la salud mental, entre las que se pueden destacar la depresion, la ansiedad y el estres postraumatico como las mas frecuentes (Campbell, Sullivan y Davidson, 1995; Echeburua et al., 2016).

Con objeto de dar respuesta a las causas de la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, se han propuesto diferentes teorias psicologicas y sociologicas que han dado paso mas recientemente a los denominados modelos multicausales (Bosch y Ferrer, 2002). Estos consideran un numero amplio de factores (individuales, de la pareja, familiares y socio-culturales) que incrementan la capacidad explicativa y predictiva del comportamiento violento (Heise, 1998; Lopez, 2013). Algunos de estos factores de riesgo son la observacion reiterada de los hijos de comportamientos violentos del hombre hacia la mujer, alteraciones psicologicas como la falta de control sobre la ira, dificultades en la expresion de emociones, distorsiones cognitivas, deficit de habilidades de comunicacion y de solucion de problemas, baja autoestima, asi como el abuso de alcohol o los celos patologicos (Echeburua, Amor y Corral, 2009), observandose estos factores tambien en parejas jovenes (Gonzalez-Ortega, Echeburua y Corral, 2008). Aparte de lo anterior, se han estudiado las creencias por las cuales el hombre siente legitimo utilizar la violencia contra su pareja. Entre ellas estarian el rol tradicional sexual estereotipado (Fernandez-Montalvo y Echeburua, 1997; Ferrer, Bosch, Ramis y Navarro, 2006; Smith, 1990); una valoracion inadecuada del significado y uso del maltrato, contemplandose como algo natural o una muestra de preocupacion hacia la pareja; asi como las ideas relacionadas con la utilizacion de la violencia como una forma aceptable de resolver los conflictos (Fernandez-Montalvo y Echeburua, 1997). Asimismo, en un trabajo reciente sobre violencia contra la mujer, DeKeseredy y Hall-Sanchez (2017) resaltan la relacion entre la pornografia, el apoyo masculino entre iguales y el abuso hacia la mujer, y pronostican un empeoramiento en un futuro cercano teniendo en cuenta que el contenido sexual explicito esta cada vez mas disponible, accesible y asequible en Internet.

La pornografia se define como todo material de contenido sexual explicito presentado en diferentes medios de consumo (p. ej., texto, audio, video) y que tiene la capacidad de provocar excitacion sexual (Fisher, Kohut, Di Gioacchino y Fedoroff, 2013). En las ultimas decadas ha habido un gran incremento en la diversidad del material pornografico disponible, pero tambien de los distintos medios para su consumo, como por ejemplo la pornografia online o mediante Internet, que hacen que sea mas accesible, asequible y anonimo (DasGupta, 2017; Lim, Carrotte y Hellard, 2016; Peter y Valkenburg, 2007). Ademas, cualquier persona puede crear, colgar y compartir material pornografico (Klaassen y Peter, 2015). Se estima que la exposicion a pornografia de personas mayores de 15 anos esta por encima del 90% (Donnerstein, 2011). Los espectadores varones son el doble que las espectadoras, a pesar de que dicha brecha va disminuyendo (DasGupta, 2017). Ademas, los chicos se exponen a una edad mas temprana a la pornografia, por ser su consumo tradicionalmente mas aceptado socialmente (Golpe, Gomez, Kim, Brana y Rial, 2017).

Segun su contenido, el material pornografico se puede dividir en no violento o violento, dependiendo de si existe contenido explicito violento retratando agresiones sexuales en las interacciones (Seto, Maric y Barbaree, 2001). Ademas se puede incluir la pornografia degradante, como aquella en la que se representa a personas (por lo general mujeres) en circunstancias degradantes o humillantes (Fisher y Barak, 1991). No existe consenso en el porcentaje de escenas con contenido violento que existe. Los porcentajes varian enormemente debido a la definicion que se hace de violencia (Bridges, Wosnitzer, Scharrer, Sun y Liberman, 2010). No obstante, en estudios como el de Bridges y colaboradores (2010), nos encontramos con que el 90% de las escenas son catalogadas como de contenido violento frente a un 9,9% de escenas con comportamientos positivos. Ademas, se encontro que el 70% de las agresiones estaban cometidas por hombres y que en un 87% los objetivos de estas fueron mujeres. Practicamente todas mostraban disfrutar dicha violencia y no responder en contra.

Amplia ha sido la investigacion alrededor de las consecuencias que el consumo reiterado de pornografia puede tener sobre los roles de genero y su relacion con la violencia sexual contra la mujer. No obstante, los resultados muestran gran variabilidad, con hallazgos a favor y en contra de un efecto negativo del consumo de pornografia. Asi, algunos estudios han encontrado que la exposicion a pornografia aumenta la vision de la mujer como objeto sexual, la vision de masculinidad hegemonica en el hombre, asi como mayores diferencias de genero entre ambos (Frable, Johnson y Kellman, 1997; Peter y Valkenburg, 2009; Wright y Tokunaga, 2016). Sin embargo, otros estudios no han encontrado que aquellos hombres que veian mas pornografia, tenian una actitud mas igualitaria en temas como la mujer en el poder, la mujer trabajando fuera de casa y el aborto (Kohut, Baer y Watts, 2016).

De manera similar, no son concluyentes los resultados de los estudios que han explorado la relacion entre el consumo de pornografia y manifestar actitudes justificativas de la violencia contra la mujer. Algunas investigaciones apuntan a que la pornografia es un factor significativamente predictor de actitudes de justificacion de la violencia contra la mujer, tanto de manera general (Hald y Malamuth, 2015; Hald, Malamuth y Yuen, 2010; Malamuth, Hald y Koss, 2012), como de violencia especificamente de caracter sexual (Allen, Emmers, Gebhardt y Giery, 1995). En concreto, Allen et al. (1995) encuentran segun la revision realizada que existe una asociacion entre la exposicion a pornografia y la aceptacion de los mitos acerca del acto de la violacion, el violador y la victima, segun los cuales la victima tiene la responsabilidad parcial o incluso total de la violacion. En contraste con los resultados de los estudios anteriores, otras investigaciones como la de Barak, Fisher, Belfry y Lashambe (1999) no encontraron relacion entre el consumo de pornografia y la justificacion de la violencia contra la mujer. Asi, estos autores reivindican la utilizacion de contenido sexual en Internet como una herramienta de educacion sexual y de consulta.

De cara a entender la falta de consistencia de la investigacion en el area, algunos autores han senalado la necesidad de diferenciar entre pornografia violenta y no violenta, encontrando que la relacion con las actitudes justificativas de la violencia contra la mujer es significativamente mas fuerte con el uso de pornografia violenta (Hald et al., 2010; Malamuth et al., 2012). Asimismo, se senala la relevancia de caracteristicas individuales entre las que se encuentra la amabilidad o benevolencia (Hald y Malamuth, 2015), asi como la excitacion sexual o el riesgo en hombres de cometer una agresion sexual (Hald y Malamuth, 2015; Malamuth et al., 2012).

Por otra parte, aunque ha sido ampliamente estudiado el efecto positivo y negativo que la pornografia tiene sobre las experiencias sexuales, la imagen estereotipada y los sentimientos que genera en parejas de hombres y mujeres (Lim et al., 2016; Staley y Prause, 2013; Sun, Bridges, Johnson y Ezzell, 2016), la literatura sobre la asociacion entre la pornografia y la agresion dentro de la pareja es escasa y los pocos estudios realizados se han centrado exclusivamente en agresiones de naturaleza sexual. En una muestra de mujeres victimas de violencia por parte de su pareja, se encontro que un 26% habian informado haber sufrido un incidente relacionado con la pornografia (Moreau, Boucher, Hebert y Lemelin, 2015) y un 40,9% en el estudio llevado a cabo por Cramer et al. (1998). La gran mayoria de estas mujeres tambien informaron otras formas de victimizacion sexual y, ademas, se encontro que tenian un mayor riesgo de ser victimas de violencia sexual severa (Moreau et al., 2015).

Fuera del contexto de la pareja, la exposicion a contenido sexual explicito y su relacion con la posibilidad de cometer una agresion sexual ha sido estudiada en numerosas ocasiones desde la decada de los 70. Debido a la falta de consenso en la literatura, Malamuth, Addinson y Koss (2000) hicieron una revision al respecto concluyendo que la exposicion de contenido pornografico afectaba tanto a las actitudes como a los comportamientos agresivos de caracter sexual, asi como que la pornografia violenta lo hacia en mayor medida. Esto ha sido corroborado por estudios posteriores (transversales longitudinales) tanto en poblacion general (Baer, Kohut y Fisher, 2015, en una muestra de adultos; Ybarra, Mitchell, Hamburger, Diener West y Leaf, 2011, en una muestra de adolescentes) como en hombres condenados por delitos sexuales (Kingston, Fedoroff, Firestone, Curry y Bradford, 2008). En esta misma linea, el estudio de Malamuth y colaboradores (2000) encontro que no hubo diferencias entre hombres condenados por agresion sexual y poblacion general respecto a la edad de primera exposicion y la cantidad de exposicion a contenido pornografico, pero los hombres que habian cometido una violacion sentian mas excitacion por la pornografia violenta que aquellos que no habian cometido dicho acto delictivo. En otro estudio con hombres condenados por agresion sexual se encontro que la frecuencia de uso de pornografia incrementaba el riesgo de reincidencia (Kingston et al., 2008).

No obstante, el uso de la pornografia no parece ser un determinante causal unico de la agresion sexual. La investigacion previa ha evidenciado tambien que ciertas caracteristicas individuales (psicopatologias, agresividad, dominancia, masculinidad hostil, promiscuidad sexual) y contextuales (ambiente cultural y domestico, asi como el entorno con los iguales) moderan la forma en que la pornografia influye en la excitacion, las actitudes y el comportamiento (Kingston, Malamuth, Fedoroff y Marshall, 2009; Malamuth et al., 2000; Ybarra et al., 2011). Los hombres con estas caracteristicas de riesgo y consumidores frecuentes de pornografia eran mucho mas proclives a cometer una agresion. Estos resultados podrian deberse a que la disposicion antisocial preexistente y el uso de pornografia refuerzan reciprocamente cogniciones mas sexistas y justificadoras de la violencia hacia la mujer, que en ultima instancia llevan a la agresion (Baer et al., 2015; Kingston et al., 2008; Malamuth et al., 2000).

En suma, de lo expuesto anteriormente se deriva que la influencia del consumo de pornografia en las actitudes hacia las mujeres y la probabilidad de cometer una agresion sexual es todavia controvertida y se evidencia la necesidad de considerar posibles variables moderadoras de dicha asociacion. Asimismo, las investigaciones centradas en explorar el papel de la pornografia en la agresion hacia la pareja son escasas y los pocos estudios realizados se han centrado exclusivamente en la violencia sexual, mientras que otros tipos de violencia (como las agresiones fisicas y psicologicas) no han sido exploradas hasta la fecha. Mejorar nuestro conocimiento acerca de la relacion existente entre el consumo de pornografia y la violencia hacia la pareja en poblacion general resulta relevante de cara a la prevencion de la violencia en el contexto de las relaciones de pareja. Resultados empiricos mostrando una asociacion entre ambas variables apuntaria a la relevancia de considerar el consumo de pornografia en los programas de prevencion desde una perspectiva educativa, ensenando a los mas jovenes a analizar criticamente la pornografia que consumen y los roles de genero implicitos. En este sentido, explorar las diferencias entre el consumo de pornografia violenta y no violenta aportara tambien informacion de gran relevancia. Ademas de lo anterior, el estudio de variables moderadoras, o dicho de otro modo, entender si el consumo de pornografia actua de manera diferencial dependiendo de las caracteristicas del hombre (por ejemplo, su sistema de creencias y actitudes hacia la mujer y la violencia) permitira, por una parte, ayudar a esclarecer los resultados inconsistentes de estudios previos y, por otra, aportar informacion sobre que variables pueden influir en la asociacion entre el consumo de pornografia y la violencia hacia la pareja y deberian por tanto ser consideradas a nivel preventivo e interventivo.

Considerando todo lo anterior, el primer objetivo de este estudio fue examinar la relacion entre el consumo de pornografia, las actitudes (hacia la mujer y el uso de la violencia) y la violencia contra las mujeres en el contexto de una relacion de pareja en sus diferentes manifestaciones (abuso sexual, pero tambien agresiones fisicas y psicologicas). Nuestra hipotesis es que existira una asociacion positiva entre el consumo de pornografia, las actitudes y la violencia sexual perpetrada por el hombre contra la mujer dentro de la pareja. Ademas, considerando los resultados de estudios previos que han evidenciado que la agresion sexual se asocia con otras formas de victimizacion en la pareja (Munoz-Rivas, Grana, O'Leary y Gonzalez, 2009), esperamos encontrar tambien una asociacion entre el consumo de pornografia y la perpetracion de agresiones psicologicas y fisicas.

El segundo objetivo de este estudio fue explorar si la fuerza de la asociacion del consumo de pornografia con las actitudes y la perpetracion de violencia contra la mujer difiere en funcion de la naturaleza mas o menos violenta del material pornografico. Considerando los resultados de estudios previos que han puesto de manifiesto que la pornografia violenta se asociaba en mayor medida con actitudes de justificacion de la violencia y agresiones sexuales hacia la mujer (Hald et al., 2010; Malamuth et al., 2000; Malamuth et al., 2012), nuestra hipotesis es que la asociacion sera significativamente mayor para el consumo de pornografia de caracter violento.

Finalmente, el tercer objetivo del estudio fue examinar el posible papel moderador de las actitudes hacia la mujer (en concreto, actitudes neosexistas y vision de las mujeres como objeto sexual) y hacia la violencia (actitudes justificativas del uso de la violencia en la pareja y creencias acerca del mito de la violacion) en la asociacion entre el consumo de pornografia (violenta y no violenta) y la violencia hacia la mujer por parte de su pareja. Apoyandonos en los resultados de estudios previos que han encontrado un papel moderador de diferentes variables psicologicas (p. ej., agresividad, dominancia, masculinidad hostil) en la asociacion entre el consumo de pornografia y la agresion sexual, nos planteamos la hipotesis de que las actitudes sexistas y justificativas de la violencia hacia la mujer actuaran como variables moderadoras. En concreto, esperamos que la asociacion entre el consumo de pornografia (principalmente violenta) y la violencia hacia la mujer sea mayor para aquellos hombres que sostienen en mayor medida actitudes sexistas y justificadoras de la violencia.

Metodo

Participantes

La muestra inicial del estudio estuvo formada por 387 hombres que mantenian o habian mantenido en el ano anterior una relacion de pareja con una mujer. Los criterios de inclusion del estudio fueron: (1) ser hombre y (2) tener o haber tenido una relacion de pareja en el ultimo ano con una mujer. Ademas, se empleo como criterio de exclusion el no haber consumido pornografia nunca. Asi, una vez excluidos los participantes que nunca habian consumido pornografia (n= 5), la muestra final quedo compuesta por 382 hombres, de los cuales el 96,6% se Identificaron como heterosexuales y el 3,4% como bisexuales. La edad media de los participantes fue de 21,32 anos (DT= 3,07) y su nacionalidad fue mayoritariamente espanola (97,9%). Mas de la mitad de los participantes habia cursado o estaba realizando estudios universitarios (69,1%), el 20,4% tenia estudios de bachillerato, el 8,6% modulos formativos y el 1,8% de educacion secundaria. Respecto a la ocupacion, en el momento que se realizo la encuesta, el 73,8% de los participantes se encontraba estudiando, el 18,1% estudiando y trabajando, el 6,5% solo trabajaba y el 1,6% restante no trabajaba ni estudiaba. En referencia al nivel socioeconomico percibido, el 58,3% informo de un nivel medio, el 26,5% informo de un nivel por encima de la media y el 15,2% de un nivel inferior a la media. Por lo que respecta a las variables de pareja, el 63,3% de los participantes tenia pareja en el momento en que contesto a los cuestionarios y la duracion media de la relacion era de alrededor de dos anos (25,36 meses; DT= 21,09). Del 36,7% de participantes que no tenia pareja en el momento del estudio, la ultima relacion de pareja la habian tenido hacia aproximadamente 9 meses (M= 9,19; DT= 21,02) y la duracion media habia sido de 1 ano y tres meses (M= 16,7 meses; DT= 15,06).

Instrumentos

a) Cuestionario ad hoc sobre caracteristicas sociodemograficas. Se pregunto a los participantes por su edad, nacionalidad, nivel de estudios, situacion laboral, situacion economica, orientacion sexual y si tenian pareja, asi como la duracion de la misma. En el caso de que no tuvieran pareja actualmente se les preguntaba tambien acerca de hace cuantos meses habian tenido su ultima relacion y su duracion.

b) "Escala de tacticas para el conflicto revisada" (Revised Conflict Tactics Scale, CTS2; Straus, Hamby, Boney-McCoy y Sugarman, 1996), version espanola de Loinaz, Echeburua, Ortiz-Tallo y Amor (2012). Esta escala mide el uso de agresiones como medio de resolver los conflictos en la pareja. Consta de 78 items bidireccionales (perpetracion/victima) agrupados en cinco subescalas: (1) violencia fisica (24 items); (2) agresion psicologica (16 items); (3) coaccion sexual (14 items); (4) negociacion (12 items); y danos (12 items). De acuerdo con los objetivos de la presente investigacion se emplearon 27 items de perpetracion correspondientes a las subescalas de violencia fisica (p. ej., "Le retorci el brazo o tire del pelo a mi pareja"), agresion psicologica (p. ej., "Sali dando un portazo de la habitacion o de la casa durante una discusion") y coaccion sexual (p. ej., "Use amenazas para obligar a mi pareja a practicar sexo conmigo"). Cada item esta medido en una escala con ocho alternativas de respuesta segun la frecuencia con la que haya ocurrido una conducta: 0 (nunca ha ocurrido), 1 (una vez), 2 (dos veces), 3 (entre tres y cinco veces), 4 (de seis a diez veces), 5 (de once a veinte veces) y 6 (mas de 20 veces) y 7 (nunca el ano pasado, pero si antes). Se calculo una puntuacion media de agresion para el ultimo ano de la relacion, con puntuaciones mayores indicando mayores niveles de agresion. Para ello, siguiendo las indicaciones de los autores, cada categoria fue codificada con un numero indicativo de la frecuencia media de dicha categoria. Los indices de consistencia interna obtenidos por Loinaz et al. (2012) en su adaptacion de la escala al espanol fueron de [alfa] = 0,88 para la escala total; [alfa] = 0,83 para negociacion; [alfa] = 0,83 para la agresion fisica; [alfa]= 0,81 para la agresion psicologica; [alfa]= 0,80 para la agresion sexual; y [alfa] = 0,59 para la escala de danos. La consistencia interna para la muestra de este estudio fue similar al estudio de validacion original y adecuada tanto para el cuestionario total ([alfa] = 0,83) como para las diferentes subescalas empleadas en este estudio: agresion fisica ([alfa] = 0,91), agresion psicologica ([alfa] = 0,84) y agresion sexual ([alfa] = 0,80).

c) Cuestionario ad hoc sobre el uso y consumo de pornografia. Este cuestionario consta de dos apartados diferenciados. En el primero se pregunto acerca del historico, frecuencia y razones para el consumo de pornografia: (i) si eran consumidores de pornografia, (ii) la ultima vez que visionaron pornografia (en los ultimos 6 meses, un mes, una semana o 24 horas), (iii) la edad de primera exposicion, (iv) la frecuencia de uso (menos de una vez al mes, varias veces al mes, semanalmente, mas de 3 veces a la semana, a diario), y (v) las razones, debiendo indicar todas las que correspondan (es sexualmente excitante; la veo con mi pareja; curiosidad; otra -especificar-). En el segundo apartado del cuestionario se indaga sobre el tipo de material pornografico consumido. Para ello, se describen diferentes categorias de material pornografico de naturaleza violenta y no violenta con una breve conceptualizacion de cada una (vease el anexo 1 para una descripcion de las categorias descritas). Se valora la frecuencia de consumo de dicho material en una escala de respuesta de cinco opciones: 1 (nunca), 2 (casi nunca), 3 (algunas veces), 4 (bastantes veces) y 5 (muchas veces). Se calculo una puntuacion media de consumo de pornografia violenta y una puntuacion media de consumo de pornografia no violenta, con puntuaciones mayores indicando mayor consumo. El coeficiente alpha de Cronbach la escala de pornografia violenta fue [alfa] = 0,77 y el de pornografia no violenta fue [alfa] = 0,55.

d) "Escala de neosexismo" (Tougas, Brown, Beaton y Joly, 1995), version espanola de Moya y Exposito (2001). Esta escala consta de 11 items que miden el grado de manifestacion de creencias neosexistas, definidas como una de las nuevas formas de sexismo actuales (p. ej., "Las demandas de las mujeres en terminos de igualdad entre los sexos son simplemente exageradas", "Es dificil trabajar para un jefe que sea mujer"). Cada item debe ser respondido empleando un formato de respuesta tipo Likert de 7 puntos, desde 1 (totalmente en desacuerdo) hasta 7 (totalmente de acuerdo). Se calculo una puntuacion media de actitudes neosexistas, con puntuaciones mayores indicando un mayor neosexismo. De acuerdo con las modificaciones realizadas por Moya y Exposito (2001), se eliminaron los items 1 y 9 por obtener bajas correlaciones item-puntuacion total, empleando finalmente nueve items. Igualmente fueron bajas las correlaciones de los items 2 y 11 (expresados de forma invertida al resto de items) con la puntuacion total de la escala, por lo que se reformularon ambos ("El actual sistema de empleo laboral es justo para las mujeres", "En un sistema de empleo justo, hombres y mujeres no deberian ser considerados iguales"). El indice de consistencia interna obtenido por Moya y Exposito (2001) fue de [alfa] = 0,71; mientras que para la muestra de estudio fue de [alfa] = 0,82.

e) "Vision de las mujeres como objetos sexuales" (Women as Sex Objects; Peter y Valkenburg, 2007). Se trata de una adaptacion de la escala original de Ward (2002) disenada para medir la vision de la mujer como objeto sexual. Consta de cinco items (p. ej., "De manera inconsciente las mujeres siempre quieren ser persuadidas para tener relaciones sexuales", "Las mujeres sexualmente activas son mas atractivas como pareja") con un formato de respuesta tipo Likert de cinco puntos, desde 1 (totalmente en desacuerdo) hasta 5 (totalmente de acuerdo). Se calculo una puntuacion media, con puntuaciones mayores indicando una mayor vision de las mujeres como objetos sexuales. La consistencia interna (a) informada por Peter y Valkenburg (2007) fue de 0,75; similar al obtenido en esta escala para la muestra de estudio ([alfa] = 0,70).

f) "Escala de aceptacion de la violencia interpersonal" (Acceptance of Interpersonal Violence Scale, AIV; Burt, 1980). Esta escala mide actitudes que justifican el uso de la fuerza y la violencia en las relaciones de pareja. Se han utilizado tres de los seis items de la escala original ("Ser agredida es sexualmente estimulante para muchas mujeres", "Muchas veces las mujeres fingen no querer tener relaciones sexuales para no parecer faciles, pero realmente estan esperando que el hombre les fuerce", "En ocasiones, la unica forma que un hombre tiene para excitar a una mujer fria es usando la fuerza"), con un formato de respuesta tipo Likert de siete puntos, desde 1 (totalmente en desacuerdo), hasta 7 (totalmente de acuerdo). Se calculo una puntuacion media, con puntuaciones mayores indicando una mayor aceptacion de la violencia interpersonal. La fiabilidad de la escala original obtenida por Burt (1980) fue de [alfa] = 0,59; mientras que la fiabilidad obtenida con los items seleccionados para el presente estudio fue de [alfa] = 0,69.

g) "Escala de aceptacion de mitos sobre la violacion" (Rape Myth Acceptance Scale, RMAS; Burt, 1980). Esta escala mide el grado en el que los participantes sostienen falsos pero comunes mitos acerca de la violacion y las creencias sobre la responsabilidad de la victima. Se han utilizado nueve de los 14 items de la escala original (p. ej., "Una mujer que va a casa o apartamento de un hombre en la primera cita insinua que esta dispuesta a tener relaciones sexuales", "Una mujer que es violada mientras hace autostop, recibe lo que se merece"), replicando el cuestionario utilizado por Hald et al. (2010). El formato de respuesta es de tipo Likert de siete puntos, desde 1 (totalmente en desacuerdo), hasta 7 (totalmente de acuerdo). Se calculo una puntuacion media, con puntuaciones mayores indicando una mayor aceptacion de mitos sobre la violacion. La fiabilidad de la escala original obtenida por Burt (1980) fue de [alfa] = 0,88; mientras que para la muestra de estudio fue de [alfa] = 0,79.

Procedimiento

La recogida de datos se realizo mediante un cuestionario online que fue lanzado en plataformas de mensajeria entre estudiantes universitarios en redes sociales. Se eligio este metodo para obtener una muestra de participantes jovenes, por ser esta poblacion la que ha crecido con la pornografia predominante (mainstream) de Internet como modelo en muchos casos prioritario de educacion sexual. En concreto, el cuestionario se distribuyo en Facebook en las paginas de mensajeria entre universitarios de la Universidad de Salamanca, Universidad de Zaragoza, Universidad de Alicante, Universidad de Alcala de Henares, Universidad Central de Cataluna y Universidad Politecnica de Valencia. Mediante la plataforma Twitter, se hizo llegar el cuestionario a los perfiles de mensajeria entre universitarios de la Universidad de Valencia, Universidad de Leon, Universidad de Murcia, Universidad de Valladolid, Universidad de las Palmas de Gran Canaria y Universidad Jaume I. El cuestionario se publico en las plataformas de mensajeria el 10 de marzo de 2018 y la recogida de datos se llevo a cabo desde esa fecha hasta el 23 de marzo de 2018. Al acceder al cuestionario se informaba de los objetivos del estudio, las condiciones para participar (ser hombre con una relacion de pareja durante el ultimo ano con una mujer) y el tiempo de realizacion. Se dejo asimismo constancia de que la participacion era totalmente anonima y confidencial, asi como voluntaria y que podian no contestar a algunas de las preguntas formuladas. Se pidio que respondieran lo mas sinceramente posible y se les facilito una direccion de email por si deseaban obtener mas informacion sobre el estudio o realizar algun comentario. Finalmente, para poder acceder a la encuesta debian dar su consentimiento indicando que aceptaban las condiciones y la participacion en el estudio.

Analisis de datos

Todos los analisis estadisticos se realizaron con el programa SPSS version 22.0 (IBM, 2013). En primer lugar, se presentan los estadisticos descriptivos (medias y desviaciones tipicas) de las variables de estudio (consumo de pornografia, variables cognitivas y violencia contra la pareja), asi como las asociaciones entre las mismas. Para esto ultimo, se empleo el coeficiente de correlacion de Pearson y se calculo la significacion de las diferencias en las correlaciones obtenidas para la pornografia de caracter violento y no violento. Por su parte, para explorar el posible efecto moderador de las variables cognitivas en la relacion entre el consumo de pornografia y la agresion hacia la pareja se realizaron analisis de regresion jerarquica. Dado que las correlaciones para la pornografia violenta fueron mas altas, se realizaron los analisis de moderacion haciendo diferenciacion entre pornografia violenta y no violenta. Siguiendo los pasos descritos por Calvete (2008), en primer lugar, se transformaron a puntuaciones Z las variables predictoras (consumo de pornografia violenta y no violenta) asi como las variables moderadoras (actitudes neosexistas, vision de la mujer como objeto sexual, justificacion de la violencia y creencias en el mito de la violacion). A continuacion, se crearon los terminos de la interaccion multiplicando la variable predictora (consumo de pornografia violenta o consumo de pornografia no violenta) y la moderadora (cada una de las variables cognitivas). Finalmente, se realizaron los analisis de regresion jerarquica para cada posible variable moderadora con relacion a cada variable predictora. En un primer paso se incluyo el consumo de pornografia y la variable cognitiva que se estuviera analizando en cada momento y, en un segundo paso, se incluyo en el modelo la interaccion entre ambas. Dado que las correlaciones entre los diferentes tipos de agresion (fisica, psicologica y sexual) y las variables de estudio fueron similares, se utilizo como variable criterio las puntuaciones de agresion total hacia la pareja.

Resultados

Consumo de pornografia

La media de edad del primer consumo de pornografia fue de 13,19 anos (DT= 2,02). El 53,6% de los participantes decian haber hecho uso de pornografia en las ultimas 24 horas, el 31,9% en la ultima semana, el 9% en el ultimo mes y el 5,5% en los ultimos seis meses. Cuando se pregunto a los participantes respecto a la frecuencia de uso, el 30,3% dijo consumirla mas de tres veces por semana, el 23,7% semanalmente, el 18,7% diariamente, el 16,1% varias veces al mes y el 11,1% menos de una vez al mes. Respecto a las razones por las que consumian pornografia, la mayoria de participantes indicaron consumirla por ser sexualmente excitante (86,8%). Ademas, un 25,1% de los participantes indicaron consumirla por curiosidad, un 8,2% indicaron que la veian con su pareja y un 7,1% indicaron otras razones. Entre estas estaban, el consumo de pornografia como un habito, como un modelo para el desarrollo de la propia sexualidad, asi como alternativa por no poder estar con su pareja y no poder tener relaciones sexuales.

Asociacion entre consumo de pornografia, actitudes y violencia en la pareja

Las medias y desviaciones tipicas de las variables de estudio, asi como las correlaciones entre las mismas, se presentan en la tabla 1. Respecto a los tipos de violencia hacia la pareja, la puntuacion media mas alta se obtuvo para la agresion psicologica, seguida de la sexual y, en ultimo lugar, la fisica. Asimismo, puede observarse que el consumo de pornografia de caracter no violento fue mas habitual que el consumo de pornografia violenta. En cuanto a la asociacion entre las variables de estudio, cabe destacar que todas las correlaciones fueron significativas excepto el consumo de pornografia no violenta con las actitudes neosexistas y la vision de la mujer como objeto sexual.

Por lo que respecta especificamente a la asociacion entre el consumo de pornografia y la violencia hacia la pareja, todos los tipos de agresion (sexual, fisica y psicologica) se asociaron significativamente con el consumo de pornografia. No obstante, las asociaciones fueron mayores para la pornografia violenta en comparacion con la pornografia no violenta, siendo esta diferencia significativa (z= 2,19; p= 0,014 para la agresion total; z= 1,77; p= 0,038 para agresion sexual; z= 1,94; p= 0,026 para la agresion fisica; y z= 2,40; p= 0,008 para la agresion psicologica).

Las actitudes hacia la mujer y el uso de la violencia se asociaron significativamente con los diferentes tipos de violencia contra la mujer (sexual, fisica y psicologica). En cuanto a la asociacion de este tipo de actitudes con el consumo de pornografia, los coeficientes de correlacion fueron mayores en el caso de la pornografia de caracter violento, alcanzandose diferencias significativas para la vision de las mujeres como objeto sexual (z= 2,33; p= 0,010) y la justificacion de la violencia (z= 1,89; p= 0,030); y marginalmente significativas para las actitudes neosexistas (z= 1,41; p= 0,079). De hecho, como se ha mencionado en el caso de la pornografia no violenta, dos de las correlaciones no fueron estadisticamente significativas.

Analisis de moderacion

Los resultados de los analisis de regresion realizados para explorar el papel moderador de las actitudes hacia la mujer y el uso de la violencia en la asociacion entre el consumo de pornografia violenta y la agresion hacia la pareja se presentan en la tabla 2.

Tal y como puede observarse, el efecto de la Interaccion entre el consumo de pornografia violenta y las variables actitudinales exploradas (actitudes neosexistas, vision de la mujer como objeto sexual, justificacion de la violencia y creencias sobre el mito de la violacion) fue significativo, lo cual indica que la asociacion entre el consumo de pornografia violenta y la agresion hacia la pareja estuvo moderada por dichas variables. En concreto, tal y como se observa en la figura 1a, la asociacion entre el consumo de pornografia violenta y la agresion hacia la pareja fue significativa y positiva (b= 0,618; p< 0,001) para los hombres con puntuaciones altas en justificacion de la violencia; es decir, a mayor consumo de pornografia violenta mas perpetracion de comportamientos agresivos hacia la pareja. Sin embargo, para los hombres con puntuaciones bajas en justificacion de la violencia, la asociacion entre consumo de pornografia violenta y agresion hacia la pareja fue negativa (b= -0,442; p< 0,001). Resultados similares se encontraron para las creencias sobre el mito de la violacion, las actitudes neosexistas y la vision de la mujer como objeto sexual.

De manera similar a los resultados para la pornografia violenta, el efecto de la interaccion entre el consumo de pornografia no violenta y las variables actitudinales exploradas fue significativo en todos los casos (tabla 3), indicando que tambien la asociacion entre el consumo de pornografia no violenta y la agresion hacia la pareja estuvo moderada por dichas variables actitudinales. La representacion grafica de la interaccion con la variable justificacion de la violencia se presenta en la figura 1b. A mayor consumo de pornografia no violenta mas perpetracion de comportamientos agresivos hacia la pareja para aquellos hombres con puntuaciones altas en justificacion de la violencia (b= 0,822; p< 0,001); mientras que para los hombres con puntuaciones bajas en justificacion de la violencia, un mayor consumo de pornografia no violenta se asocio con una menor perpetracion de agresiones hacia la pareja (b= -0,46; p< 0,001). De nuevo, resultados analogos se encontraron para las creencias sobre el mito de la violacion, las actitudes neosexistas y la vision de la mujer como objeto sexual.

Discusion

El desarrollo de Internet y las nuevas tecnologias ha permitido que la pornografia sea notablemente mas accesible. La media de edad en la que los varones de nuestro estudio comenzaron a estar expuestos a pornografia fue de 13 anos, cifra alejada de la edad minima permitida para su consumo (18 anos), consumiendola semanalmente mas del 70% de la muestra estudiada. Estos datos son coherentes con los aportados por otros estudios y corroboran el abundante consumo de pornografia que se hace en nuestra sociedad. Debido a ello, existe un interes creciente por estudiar el papel que juega la pornografia como agente socializador. La evidencia disponible no es concluyente respecto a la influencia del consumo de pornografia en nuestras actitudes y comportamientos; sugiriendo algunos estudios una influencia positiva (p. ej., Kohut et al., 2016), pero tambien con otros resultados que apuntan a que en ocasiones puede afectar de una forma problematica (Lim et al., 2016). Ademas, estudios previos han explorado su influencia en actitudes y conductas de agresion sexual, sin embargo, no se ha investigado hasta la fecha su influencia en los comportamientos agresivos en el contexto de la pareja, no solo de naturaleza sexual sino tambien agresiones fisicas y psicologicas. En consecuencia, el objetivo general de este estudio fue explorar la relacion entre el consumo de pornografia y la violencia hacia la pareja en una muestra de hombres, en su mayoria estudiantes universitarios y de nacionalidad espanola.

De acuerdo con nuestra hipotesis, se encontro una asociacion positiva entre el consumo de pornografia violenta, las actitudes sexistas y favorables al uso de la violencia contra la mujer y la perpetracion de violencia hacia la pareja. Esto fue asi para las agresiones de naturaleza sexual, pero tambien para los otros tipos de violencia (agresiones fisicas y psicologicas). Diferentes explicaciones podrian dar cuenta de estos resultados, coherentes con los de estudios previos (p. ej., Moreau et al., 2015). Por una parte, segun la teoria del aprendizaje social de Bandura (1987), el consumo normalizado de pornografia a traves de Internet actuaria como modelo de aprendizaje de comportamientos. De esta forma, teniendo en cuenta que tanto la agresion verbal, fisica como sexual esta presente en la pornografia predominante (Bridges et al., 2010), se reproducirian estos comportamientos violentos hacia la pareja. Por otra parte, estudios previos han evidenciado que los diferentes tipos de agresion hacia la pareja no suelen darse de manera aislada, sino que hay una interrelacion entre ellos (Echeburua et al., 2016; Walker, 2012). Por tanto, estos resultados serian coherentes con los encontrados, por ejemplo, por Munoz-Rivas et al. (2009), en donde las agresiones sexuales correlacionaban con las agresiones fisicas y psicologicas. Destacamos tambien, la alta prevalencia de la agresion sexual en nuestra muestra, siendo la segunda mas empleada tras la violencia psicologica. Estos datos difieren de los aportados en la macroencuesta de violencia contra la mujer de 2015, en donde la agresion sexual se encuentra la tercera en prevalencia, tras la violencia psicologica y fisica (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2017). Una posible explicacion a este resultado podria relacionarse con el procedimiento para el reclutamiento de participantes. Pudiera ser que los hombres que mostraron interes por participar en el estudio fueran aquellos que mas pornografia consumen y que no sean representativos de la poblacion general de hombres.

El segundo objetivo del estudio fue examinar si la fuerza de la asociacion del consumo de pornografia con las actitudes (hacia la mujer y el uso de la violencia) y la perpetracion de violencia contra la mujer variaba en funcion del caracter violento del material pornografico. En consonancia con nuestra hipotesis, se encontro una asociacion significativamente mayor para el consumo de pornografia violenta, en comparacion con el consumo de pornografia no violenta, con la perpetracion de violencia contra la mujer. En la misma linea, la asociacion entre el consumo de pornografia y las actitudes hacia la violencia y las mujeres fue significativamente mas debil para la pornografia no violenta, llegando incluso a no ser significativa en el caso de las actitudes neosexistas y la vision de la mujer como un objeto sexual. Los resultados de esta investigacion anaden evidencia en el area de las relaciones de pareja a los hallazgos de estudios previos sobre agresores sexuales que apuntaban a que la asociacion del consumo de pornografia con actitudes y agresiones sexuales hacia la mujer era significativamente mas fuerte cuando la pornografia consumida era de caracter violento (Hald et al., 2010; Malamuth et al., 2000; Malamuth et al., 2012). Esto parece aplicarse tambien a las agresiones que tienen lugar en el contexto de una relacion sentimental y apuntan a la relevancia de considerar la naturaleza del material pornografico de cara a dilucidar su posible influencia en las actitudes y conductas de los consumidores. No obstante, senalar que los estudios anteriores evaluaron sexismo y masculinidad hostil, mientras que en nuestro estudio se exploraron actitudes neosexistas. Asimismo, es relevante considerar que, aunque mas debil, tambien se encontro una asociacion significativa para el consumo de pornografia catalogada como no violenta y la violencia hacia la mujer. Una posible explicacion tiene que ver con el contenido generalizado de violencia hacia la mujer en la pornografia predominante (Bridges et al., 2010), aunque no haya sido considerado en este estudio, en el que se ha diferenciado entre pornografia violenta explicita y pornografia no violenta o sin violencia explicita (vease apendice).

Esta investigacion se planteo tambien como objetivo explorar el posible papel moderador de diferentes variables psicologicas de caracter actitudinal (actitudes sexistas y justificativas de la violencia) en la asociacion entre el consumo de pornografia y la violencia hacia la pareja. Los resultados apoyaron nuestra hipotesis de una mayor asociacion para aquellos hombres que sostienen altas actitudes justificativas de la violencia, asi como estereotipos y roles de genero mas marcados. Mas especificamente, estos hombres mostraron una asociacion positiva entre el consumo de pornografia y la perpetracion de agresiones, lo cual implica que a mayor consumo de pornografia mayor es la perpetracion de agresiones; mientras la relacion fue inversa para los hombres con puntuaciones bajas en justificacion de la violencia y actitudes sexistas hacia las mujeres. Estos resultados nos muestran que no todos los hombres que consumen pornografia se comportan de manera agresiva con sus parejas, sino que esta relacion parece estar moderada por determinadas caracteristicas individuales como, por ejemplo, el sistema de creencias y actitudes hacia la mujer. Si bien es cierto que la pornografia puede reforzar este tipo de creencias y actitudes, estas son el resultado tambien de otras influencias (p. ej., familiares y sociales); y las diferencias individuales existentes como consecuencia de esas otras influencias podrian explicar porque no todos los hombres que consumen pornografia (inclusive violenta) se comportan de manera agresiva con sus parejas. Esto podria asimismo ayudar a entender los resultados inconsistentes que se encuentran en la literatura respecto a la influencia de la pornografia en las actitudes y comportamientos agresivos, y evidencia la necesidad de considerar el papel de variables moderadoras. En esta linea, los hallazgos de este estudio anaden evidencia en el campo de las relaciones intimas a otros estudios previos sobre agresores sexuales que han apuntado a que la influencia de la pornografia en la perpetracion de agresiones sexuales estaba moderadora por variables psicologicas como, por ejemplo, la masculinidad hostil, la agresividad y la dominancia (Kingston et al., 2009; Malamuth et al., 2000).

Respecto a la asociacion negativa hallada para los hombres que puntuan bajo en actitudes justificativas de la violencia y tienen estereotipos y roles de genero menos sexistas, este resultado implica que para estos hombres un mayor consumo de pornografia se relacionaria con menos comportamientos violentos hacia la pareja. Es decir, en este caso el consumo de pornografia estaria actuando como un factor protector. Aunque a primera vista este resultado no parece de facil interpretacion, tambien es coherente con los resultados de investigaciones previas. A este respecto cabe resaltar los resultados del estudio previo de Kohut et al. (2016), quienes concluyeron que aquellos hombres con un mayor consumo de pornografia tenian actitudes mas igualitarias sobre ciertos aspectos de la igualdad de genero. Esto podria relacionarse con el hecho de que la pornografia haya visibilizado a la mujer como agente sexuado y a un mayor conocimiento de la sexualidad propia y del otro. En cualquier caso, en nuestro estudio no exploramos si dichas actitudes mas igualitarias podrian ser resultado del consumo de pornografia, sino su papel moderador, encontrando que sostener actitudes igualitarias y no violentas hace que el consumo de pornografia no sea un factor de riesgo para la perpetracion de comportamientos violentos hacia la pareja.

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, la naturaleza transversal de los datos, lo cual nos impide establecer relaciones de causalidad entre las variables. Otra limitacion del estudio se relaciona con la metodologia de recogida de datos. A este respecto, cabe senalar la naturaleza sensible del tema estudiado (consumo de pornografia y agresion hacia la pareja) y la posibilidad de que los participantes no hubieran respondido con total sinceridad. Especificamente en el caso de la violencia contra la pareja podria ser relevante tener la informacion del otro miembro de la pareja. No obstante, para favorecer la sinceridad, no se recogio ningun dato personal ni identificativo de los participantes garantizando el caracter anonimo y la confidencialidad de los datos. Tambien respecto a las caracteristicas de la muestra de estudio, como se ha senalado, pudieron ser aquellos hombres que mas consumen pornografia los que mas interes mostraron por responder al cuestionario online, no siendo una muestra representativa de la poblacion general de hombres. La generalizacion de los resultados esta asimismo limitada por el tamano muestral y las caracteristicas socioeconomicas de las muestra, siendo la mayoria de participantes jovenes (edad media de 21 anos) con un nivel socioeconomico medio-alto y estudios universitarios (el 69,1%). Por tanto, los hallazgos de este estudio no son extrapolables a otras poblaciones como, por ejemplo, jovenes de menor nivel socioeconomico y/o educativo, hombres de mayor edad, o poblaciones clinicas (maltratadores). Ademas de las anteriores, es importante considerar que si bien el indice de consistencia interna de la escala disenada para evaluar la frecuencia de consumo de material pornografico de naturaleza violenta fue adecuado, los resultados de los analisis de fiabilidad para la escala referida a la frecuencia de consumo de material pornografico de naturaleza no violenta nos obligan a ser cautelosos a la hora de interpretar los hallazgos referidos a esta escala. La variabilidad en el tipo de material pornografico no violento consumido parece ser mayor y la asociacion entre los diferentes tipos de material explorado menor, por lo tanto, las conclusiones que pueden ser extraidas respecto a los participantes que consumen material pornografico no violento en su conjunto no son concluyentes.

Hasta donde tenemos conocimiento, este es el primer estudio que ha abordado la relacion entre el consumo de pornografia y la violencia en la pareja. Los hallazgos ponen de manifiesto que existe una asociacion entre el consumo de pornografia y la perpetracion de agresiones sexuales -pero tambien fisicas y psicologicas- por parte de los hombres hacia las mujeres en el contexto de una relacion de pareja. No obstante, se encontro que esta asociacion era mayor en el caso del consumo de pornografia de naturaleza violenta y que la direccion de la asociacion estaba moderada por el sistema de creencias hacia la mujer y la violencia de los varones. En concreto, el consumo de pornografia incrementaba el riesgo de ser agresivos con sus parejas en aquellos hombres que sostenian en mayor medida creencias y actitudes sexistas respecto a las mujeres y que justifican el uso de la violencia. Sin embargo, para los hombres que sostenian este tipo de creencias en menor medida, el consumo de pornografia se relacionaba con un menor riesgo de comportarse de manera agresiva en la pareja, actuando por tanto en este caso como un factor protector.

Estos resultados tienen importantes implicaciones tanto a nivel teorico como aplicado. En primer lugar, los resultados de este estudio evidencian cierto grado de violencia implicita en la pornografia. Las agresiones a la libertad sexual de las mujeres, asi como el ejercicio de cualquier otro tipo de violencia, se legitiman desde una sociedad en la que se normaliza la violencia sexual promoviendo la pornografia predominante como unica alternativa de modelos de relaciones sexuales a seguir. Se hace necesaria una educacion afectivo-sexual de calidad basada en los valores de igualdad entre generos para ser capaces de valorar criticamente aquello que se consume. No obstante, nuestros resultados tambien evidencian que la influencia del consumo de pornografia en el comportamiento agresivo puede ser opuesta y un factor protector dependiendo de ciertas caracteristicas individuales de los consumidores, lo cual puede ayudar a clarificar la inconsistencia de hallazgos previos en el area de la agresion sexual. En este sentido, seria relevante en el futuro explorar otras variables aparte del sistema de creencias hacia la mujer y la violencia como, por ejemplo, la inteligencia emocional o algunos rasgos de personalidad (falta de empatia, narcisismo, agresividad, dominancia, psicopatologias).

En lo referente al sistema de creencias o actitudinal, como se ha dejado constancia en este estudio, las actitudes favorables a la igualdad de genero son un claro factor protector contra el ejercicio de violencia. Asi, parece fundamental promover este tipo de creencias y actitudes desde las aulas, por ser estas uno de los principales medios socializadores, mediante un enfoque de genero transversal. Igualmente importante es la educacion sexual. En general vemos como el curriculum afectivo-sexual se deja a libertad y autonomia de docentes y escuelas, a pesar de haberse probado el efecto positivo que tiene respecto al conocimiento y deteccion de relaciones sexuales de riesgo, negociacion eficaz de relaciones sexuales asi como valores positivos sobre los demas y sobre uno mismo (Wellings, Parker y Knerr, 2006). Un estudio reciente con adolescentes y jovenes holandeses ha mostrado ademas como la educacion sexual que incluye componentes de "alfabetizacion" sobre material pornografico atenua la asociacion entre la exposicion a contenidos sexuales explicitos en Internet y la vision de las mujeres como objetos sexuales (Vandenbosch y van Oosten, 2017). Finalmente, de cara a investigaciones futuras proporcionaria gran informacion el analisis de la relacion que pudiera existir entre la pornografia y el riesgo de ser victima de violencia por parte de la pareja, teniendo en cuenta que hay estudios que ponen de relieve las consecuencias negativas de la pornografia en el autoconcepto y la vision de la sexualidad por parte de las mujeres (Lim et al., 2016).

En suma, afrontar la realidad del consumo de pornografia e incidir en su abordaje parece primordial considerando el alcance de su consumo desde edades tempranas y su papel como agente socializador. Por supuesto, la pornografia no debe ser vista ni analizada como algo intrinsecamente negativo. De hecho, se ha visto que esta puede asociarse a efectos positivos a muchos niveles, inclusive con un componente enriquecedor y educativo a nivel individual y de pareja, que ha llegado a asociarse segun los resultados de algunos estudios a actitudes de genero mas igualitarias. No obstante, se hace imprescindible el analisis critico del contenido de la pornografia predominante y considerar su posible efecto perjudicial en algunos grupos de hombres, especialmente cuando la carga de contenido violento es mayor.

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Apendice

Categorias de material pornografico del cuestionario empleado
Erotica: el hombre y la mujer mantienen relaciones sexuales en un
ambiente romantico.

Relaciones sexuales vaginales.

Relaciones sexuales anales: el hombre penetra analmente a la mujer.

Sexo oral femenino: el hombre solo realiza sexo oral a la mujer.

Sexo oral masculino: la mujer solo realiza sexo oral al hombre.

Sexo en grupo (con una mujer y varios hombres): varios hombres
tienen relaciones sexuales con una sola mujer.

Sexo en grupo (con un hombre y varias mujeres; o varios hombres y
varias mujeres).

Dominacion y sumision masculina: la mujer doblega y domina al
hombre que es sumiso.

Hentai: material pornografico con personajes de anime

Violentas

Violacion: el hombre fuerza a la mujer para tener relaciones
sexuales mientras que ella se resiste, independientemente de que
finalmente acabe disfrutando.

Violacion grupal: varios hombres fuerzan a una o varias mujeres
para tener relaciones sexuales mientras que ella o ellas se
resisten, independientemente de que finalmente acabe o acaben
disfrutando

Sadomasoquismo: la mujer pide y disfruta siendo azotada o agredida
con instrumentos.

Dominacion y sumision femenina: el hombre doblega y domina a la
mujer que se comporta sumisa.

Hombre eyaculando en la cara de la mujer: el hombre se masturba o
es masturbado para eyacular en la cara de la mujer.

Sexo con adolescentes: el hombre mantiene relaciones sexuales con
una chica adolescente.

Hentai violento: material pornografico con personajes de anime en
el que el hombre viola o usa la violencia contra la mujer.

Bukake: varios hombres eyaculan en la cara y/o cuerpo de la mujer.


Recibido: 9 de marzo de 2019

Aceptado: 1 de junio de 2019

Claudia Gallego Rodriguez y Liria Fernandez-Gonzalez Universidad de Deusto (Espana)

Correspondencia: Liria Fernandez-Gonzalez, Facultad de Psicologia y Educacion, Universidad de Deusto, Avenida de las Universidades, 24, 48007 Bilbao (Espana). E-mail: liria.fernandez@deusto.es

Leyenda: Figura 1: Efecto moderador de la justificacion de la violencia (JV) entre el consumo de pornografia y la agresion hacia la pareja
Tabla 1 Medias, desviaciones tipicas y correlaciones de
las variables de estudio

               1            2            3            4

1. PNV
2. PV       0,56 ***
3. AN         0,08       0,19 ***
4. MOS        0,08       0,25 ***     0,49 ***
5. JV        0,12 *      0,27 ***     0,51 ***     0,38 ***
6. CMV      0,14 **      0,22 ***     0,69 ***     0,48 ***
7. AT       0,20 ***     0,35 ***     0,30 ***     0,24 ***
8. AF       0,19 ***     0,33 ***     0,24 ***     0,20 ***
9. AP       0,17 ***     0,34 ***     0,27 ***     0,20 ***
10. AS      0,22 ***     0,34 ***     0,26 ***     0,22 ***
M             2,52         1,72         1,77         2,43
DT            0,49         0,57         0,95         0,83

               5            6            7            8

1. PNV
2. PV
3. AN
4. MOS
5. JV
6. CMV      0,62 ***
7. AT       0,31 ***     0,39 ***
8. AF       0,29 ***     0,36 ***     0,95 ***
9. AP       0,26 ***     0,36 ***     0,91 ***     0,83 ***
10. AS      0,31 ***     0,38 ***     0,83 ***     0,73 ***
M             1,57         1,47         0,48         0,23
DT            0,91         0,73         1,37         1,23

               9         10

1. PNV
2. PV
3. AN
4. MOS
5. JV
6. CMV
7. AT
8. AF
9. AP
10. AS      0,59 ***
M             0,7       0,47
DT            1,83      1,62

Notas: PNV= pornografia no violenta; PV= pornografia violenta;
AN= actitudes neosexistas; MOS= mujeres como objeto sexual;
JV= justificacion de la violencia; CMV= creencias mito de la
violacion; AT= agresion total; AF= agresion fisica; AP = agresion
psicologica; AS= agresion sexual. *p< 0,05; **p< 0,01; ***p< 0,001.

Tabla 2 Analisis de moderacion para el consumo de pornografia
violenta

Consecuencia: AT   B (ET)         [beta]   t

AN
  Paso 1
    PV             0,24 (0,05)    0,17     4,45 ***
    AN             0,17 (0,05)    0,12     3 19 **
  Paso 2
    PV x AN        0,53 (0,03)    0,62     15,69 ***
    MOS
  Paso 1
    PV             0,26 0(,06)    0,19     3,99 ***
    MOS            0,18 (0,06)    0,13     2,87 **
  Paso 2
    PV x MOS       0,57 (0,05)    0,49     10,97 ***
    JV
  Paso 1
    PV             0,09 (0,06)    0,06     1,58
    JV             0,15 (0,05)    0,11     2,86 **
  Paso 2
    PV x JV        0,53 (0,03)    0,67     16,80 ***
CMV
  Paso 1
    PV             0,17 (0,05)    0,12     3 25 ***
    CMV            0,17 (0,05)    0,12     3 23 ***
  Paso 2
   PV x CMV        0,44 (0,03)    0,67     17 42 ***

Consecuencia: AT   Cambio en [R.sup.2]

AN
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,19;F(2,345)= 40 ***
    PV
    AN
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,34; F(1,344)= 246 ***
    PV x AN
    MOS
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,15; F(2,343)= 31 ***
    PV
    MOS
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,22; F(1,342)= 120 ***
    PV x MOS
    JV
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,17; F(2,350)= 37 ***
    PV
    JV
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,37; F(1,349)= 282 ***
    PV x JV
CMV
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,23; F(2,347)= 52 ***
    PV
    CMV
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,36; F(1,346)= 303 ***
   PV x CMV

Notas: AT= agresion total; PV= pornografia violenta; AN= actitudes
neosexistas; MOS= mujeres como objeto sexual; JV= justificacion
de la violencia; CMV= creencias mito de la violacion. *p< 0,05;
**p< 0,01; ***p< 0,001.

Tabla 3 Analisis de moderacion para el consumo de pornografia
no violenta

Consecuencia: AT   B (ET)         P       t
AN
  Paso 1
    PNV            0,16 (0,06)    0,12    2,85 **
    AN             0,28 (0,06)    0,21    5 12 ***
  Paso 2
   PNV x AN        0,54 (0,04)    0,58    14 29 ***
   MOS
  Paso 1
   PNV             0,27 (0,07)    0,19    414 ***
   MOS             0,25 (0,07)    0,18    3 82 ***
  Paso 2
  PNV x MOS        0,47 (0,05)    0,41    8 75 ***
JV
  Paso 1
   PV              0,18 (0,05)    0,13    3,64 ***
   JV              0,24 (0,05)    0,18    4,85 ***
  Paso 2
   PV x JV         0,64 (0,04)    0,66    18,08 ***
   CMV
  Paso 1
   PNV             0,15 (0,05)    0,11    2,94 **
   CMV             0,06 (0,06)    0,05    1,16
  Paso 2
   PNV x CMV       0,57 (0,03)    0,71    17,64***

Consecuencia: AT   Cambio en [R.sup.2]
AN
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,13; F(2,345)= 25 ***
    PNV
    AN
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,33; F(1,344)= 204 ***
   PNV x AN
   MOS
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,09; F(2,343)= 17 ***
   PNV
   MOS
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,17; F(1,342)= 77 ***
  PNV x MOS
JV
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,12; F(2,350)= 25 ***
   PV
   JV
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,42; F(1,349)= 327 ***
   PV x JV
   CMV
  Paso 1           [R.sup.2]= 0,18; F(2,347)= 38 ***
   PNV
   CMV
  Paso 2           [DELTA][R.sup.2]= 0,39; F(1,346)= 311 ***
   PNV x CMV

Notas: AT= agresion total; PV= pornografia violenta; AN= actitudes
neosexistas; MOS= mujeres como objeto sexual; JV= justificacion
de la violencia; CMV= creencias mito de la violacion.
*p< 0,05; **p< 0,01; ***p< 0,001.
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Author:Rodriguez, Claudia Gallego; Fernandez-Gonzalez, Liria
Publication:Behavioral Psychology/Psicologia Conductual
Geographic Code:4EUSP
Date:Sep 1, 2019
Words:10965
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