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?El fin de la frontera? Reflexiones desde el caso colombiano para una nueva construccion social de la naturaleza protegida.

La deforestacion en la cuenca del rio Magdalena fue del 2,6% entre 1990 y 2000, lo que representa la tasa mas alta de las grandes cuencas sudamericanas y una de las mayores reportadas mundialmente (Restrepo et al. 2005). Esta situacion, en la region mas estrategica de Colombia, sin duda refleja la urgencia de atender un tema que poco cuidado ha tenido en las politicas publicas: la conservacion de la base natural que sustenta la actividad y el bienestar humanos, que en todo el mundo se ha constituido en uno de los principales retos que enfrenta la humanidad, en un mundo en acentuado proceso de cambio.

La conservacion de la naturaleza se inicio en parques o reservas como interes de una minoria de pioneros cientificos y conocedores. El concepto subyacente se plasmo en la Convencion de Washington, primer instrumento juridico de la materia, firmado por algunos paises americanos el 12 de octubre de 1940 y referido a la conservacion de la fauna, flora y bellezas escenicas naturales de los paises de America.

En cerca de 50 anos el tema mudo a lo que hoy conocemos como las areas protegidas, (1) que hacen parte de la politica publica internacional. (2) El establecimiento de areas protegidas alcanza mas de 113.000 unidades, que cubren cerca de 21 millones de kilometros cuadrados, el 4,3% de la superficie del planeta (WDBPA (3) 2008), extension mayor que el territorio de Rusia, el pais mas grande del mundo. En Colombia, el desarrollo del concepto de conservacion a traves de areas protegidas ha tenido notorias similitudes con lo sucedido en el mundo; pero tambien algunas particularidades. Las areas protegidas de Colombia son entre 500 y 1.000 unidades, que cubren entre 13 y 15 millones de hectareas. (4) De estas, a junio de 2008, las 54 areas del Sistema de Parques Nacionales Naturales (SPNN) cubrian ya aproximadamente 11.500.000 hectareas (10% del territorio continental y cerca del 5% del territorio total). La conservacion del pais esta centrada en las areas del SPNN, no porque no existan otros instrumentos o aproximaciones, sino porque este tiene la mayor fortaleza formal, asegurada en un amplio soporte juridico que emana de la Constitucion Nacional (Ponce 2005, 47) y en un importante despliegue de recursos publicos institucionales y financieros.

Mas alla de los vacios de implementacion que persisten, el estudio de la eficacia de la conservacion rebasa el marco de la gestion de areas naturales protegidas y tiene que ver con las politicas publicas, en este caso, la naturaleza protegida en el territorio como decision de la sociedad. Esta situacion se percibe en la divergencia que tiene la conservacion de la naturaleza en las narrativas de las ciencias de la conservacion basadas en la biologia y la ecologia, y la mirada desde las ciencias y los movimientos sociales. Para los cientificos naturales, la ciencia ecologica ha derivado necesariamente en una serie de preceptos normativos de incuestionable beneficio para la humanidad. Para los cientificos sociales, la conservacion de la naturaleza, en especial a traves del establecimiento de areas protegidas de caracter publico, es percibida como una actividad con limitada legitimidad, al hacer parte de la expansion de la frontera de ocupacion del territorio.

En el presente ensayo se presentan algunos aspectos de la forma como se aplican en Colombia los principios, las politicas publicas de conservacion y las practicas que de ellas se derivan, con enfasis en el Sistema Nacional de Areas Naturales Protegidas (SINAP). (5) Se analizan e ilustran con ejemplos temas que tienen que ver con la seleccion de los objetos y objetivos de conservacion, el papel de las comunidades humanas y la sociedad en general en los procesos de gestion; derivando de ellos los asuntos que se considera que limitan la eficacia de la conservacion de la naturaleza, entendida esta como una decision de la sociedad.

?QUE CONSERVAR?

En Colombia, la practica de la conservacion legitimada por el Estado esta centrada en el SINAP. Otras estrategias de conservacion basadas en la ordenacion del territorio, o en la integracion en este de las areas protegidas, historicamente han recibido menos atencion. Asi, la delimitacion del objeto de la conservacion para el establecimiento de areas protegidas con base en la ciencia determina en gran parte aquello que se atiende en las politicas publicas. La practica de la conservacion se inicio centrada en una naturaleza considerada pristina o libre de la accion humana y el fundamento cientifico dictaba que se escogieran algunos sitios representativos de la diversidad, para ser mantenidos a perpetuidad. Una parte del discurso de la conservacion se sustento en la sociedad en torno a la denominacion "museo vivo", para aquellos sitios que debian cumplir una funcion para la ciencia y la educacion. Mas adelante, el predicado cientifico senalo la necesidad de cumplir objetivos de conservacion mas precisos (como evitar la perdida de biodiversidad o mantener servicios ambientales), lo cual llevo a que en los procesos de planificacion se priorizaran los sitios que debian ser integrados en los sistemas nacionales de areas protegidas. La seleccion de aquellos considerados mas importantes esta justificada en el ambito profesional por la limitacion de recursos y se sustenta en la valoracion relativa que se hace en la hoy denominada planificacion sistematica de la conservacion. (6) Aunque la seleccion priorizada podria entenderse como enfasis para la aplicacion de un instrumento de la politica (las areas protegidas), la gestion de la conservacion centrada en la practica en los sitios priorizados ha generando un desajuste conceptual. Los criterios y procesos utilizados para priorizar los sitios se basan en una afirmacion sustentada de su valor de conservacion. Sin embargo, esto equivale a una afirmacion no sustentada de la ausencia de valor o relevancia para la conservacion de los sitios que en el proceso quedan descartados. En la seleccion de sitios que hace el planificador, la prueba positiva del valor de conservacion resulta necesaria pero no suficiente y deberia ser complementada con el falseamiento de las areas descartadas. La seleccion de los sitios que efectivamente se incorporan en la practica a los sistemas de areas protegidas, por supuesto, no esta determinada solamente por la ciencia, sino influenciada por la oportunidad politica o determinantes de tipo social o economico. Pero desde la ciencia se delimita el conjunto de opciones de conservacion que resultan legitimadas en la sociedad, en procedimientos en ocasiones presentados como triunfantes, pero siempre historicamente determinados. Ademas, la toma de decisiones solamente sobre la base de constructor cientificos excluye otras formas de percepcion y valoracion de la naturaleza, limitando la legitimidad de la operacion. La selecciondescarte se constituye asi en un asunto etico, porque de los conceptos, modelos y procedimientos surge con mayor probabilidad en el territorio -como decision de la sociedad- una naturaleza protegida.

La conservacion restringida a sitios especiales para establecer en ellos areas protegidas facilita la percepcion de que estos son suficientes para los objetivos. Esta forma de ver se da tanto en cientificos que defienden tal o cual aproximacion a la definicion de prioridades como en quienes toman decisiones, que presionan a las autoridades para precisar, de una vez por todas, la totalidad de las areas protegidas que se requieren, en el supuesto de que el resto del territorio no presentaria limitaciones ambientales para el crecimiento economico. En suma, las areas naturales prioridades --a pesar de los avances en el mundo de la construccion de una vision de conservacion mucho mas amplia en los territorios, (7) cuando en la practica se constituyen en el unico tema de interes para las politicas de conservacion-- presentan dos limitaciones. La primera es considerar que las areas protegidas resultan ser, en la practica, el unico instrumento de conservacion. Traslada la obligacion a los organismos especializados del Estado y produce una disminucion del interes en el resto de la sociedad. La segunda es la falta de integracion entre S de conservacion y el uso directo del territorio. La debilidad cronica que sufren los sistemas de areas protegidas, que alimenta el discurso permanente de la necesidad de atender su gestion como objeto prioritario, ocurre en desmedro de la atencion a otras estrategias de conservacion, ya no solo complementarias sino esenciales para el bienestar humano y la salud ecologica del territorio.

?QUE ES LO NATURAL EN LA CONSERVACION?

Un segundo tema de analisis en la definicion del objeto de la conservacion es el concepto de naturaleza. La segregacion disciplinaria que otorga una identidad ontologica diferente a lo humano y a la naturaleza dificulta la definicion de lo natural como objeto de atencion. De un lado, el discurso conservacionista se ancla en una ecologia considerada "rama de la biologia", para la cual lo humano representa (solamente) una perturbacion de ecosistemas que de otra forma serian naturales.

De otro lado, desde las ciencias sociales se propone el analisis critico de los discursos, en el cual se develan las representaciones sociales que han hecho significativa una idea moderna de la naturaleza, que al pretenderse universal oculta percepciones y significados (Serje 1999). La deconstruccion de la idea de Naturaleza adquiere importancia a traves de los trabajos reunidos por Cronon (1996), que muestran ya no una naturaleza biofisica, sino la emergencia de "naturalezas" como construcciones culturales; si bien desde las ciencias naturales esta vision se controvierte con la reafirmacion de lo natural como una realidad biofisica que sobrepasa nuestros constructor sociales (Soule y Lease 1995). Se trata de una controversia amplia, pero no superada; en la cultura cientifica occidental perviven narrativas disciplinarias divergentes y la nocion de naturaleza no logra una estabilidad suficiente para erigirse en objeto de las politicas.

Asi, la definicion del objeto de conservacion se centra en proteger de la gente las areas naturales mas valiosas para las ciencias de la conservacion, o en reivindicar la conservacion como un producto natural de las culturas no occidentales. Mas alla de la separacion esquematica entre areas naturales y areas transformadas, ambas narrativas desconocen la comprobacion empirica de la existencia de los ecosistemas, hoy en gran medida humanizados, y que conforman sistemas socioecologicos interdependientes.

En efecto, la ecologia cientifica hace varias decadas demostro la insuficiencia de conservar solamente areas naturales aisladas como ecosistemas fragmentados, relevando la importancia de construir estrategias de conservacion en la escala superior del paisaje. Las areas protegidas y sus entornos, aun adecuadamente gestionados, son afectados por procesos que suceden en escalas superiores, haciendo de la humanizacion de los ecosistemas un proceso de dos vias entre lo global y local. El cambio climatico y la presencia de especies exoticas invasoras entran en sinergia con las perturbaciones locales induciendo cambios profundos y en ocasiones irreversibles, constituyendo ecosistemas emergentes (Andrade 2008b). Globalmente tambien se gesta una homogeneizacion, que viene acompanada de la perdida de diversidad y de la emergencia de una forma de valoracion urbana de la naturaleza. Este contexto de cambio contribuye a agudizar la crisis de identidad del objeto de la conservacion y llama a ampliar conceptualmente su alcance.

EL PROBLEMA DEL SUJETO DE LA CONSERVACION

El desajuste manifiesto en la definicion del objeto de conservacion, exclusivamente asimilado en una naturaleza antes pristina y hoy inestable, nace paralelo a una definicion insuficiente del sujeto de la conservacion, (8) diluido a traves del concepto de "bien comun", en el entendimiento tacito de que todos los humanos participan de el. Sin embargo, el modelo de conservacion no solamente escoge y descarta sitios, sino que privilegia y excluye entre los actores de la conservacion y a traves del filtraje de las percepciones produce una construccion sesgada de la realidad a conservar, porque en no pocas ocasiones los espacios naturales protegidos en medio del proceso de expansion de la ocupacion occidental de la frontera vienen cargados de conflictos de intereses, percepciones e interpretacion del territorio. Alli donde los ciudadanos de Estados Unidos, por ejemplo, ven un simbolo de la identidad nacional representado en magnificos parques nacionales, la memoria de minorias avasalladas todavia ve en ellos un legado del avance de la frontera de ocupacion de sus territorios (Burnham 2000). Desde la perspectiva de los movimientos sociales, como el caso del Pacifico colombiano, sus habitantes han construido conjuntos de significados y usos del entorno que a traves de la cultura generan modelos locales de naturaleza (Escobar 1999) y que entran en contradiccion con los modelos institucionales de conservacion que operan como enclaves integrados al proyecto de expansion nacional en las fronteras (Serje 2005).

Asi, es claro que este modelo de conservacion impone desde afuera normas, desconoce realidades y derechos, sobrestima los instrumentos y subestima la capacidad de resistencia del actor local, o su posibilidad de emerger como agente de cambio. Pero tambien no hay duda de que este modelo de conservacion tecnico-juridico ha legado sitios que de otra manera se hubieran perdido, tales como los ecosistemas de Utria, Gorgona, Katios, Tuparro y Tairona, por solo mencionar algunos de ellos, que no existirian en el estado y calidad ambiental actuales. Como resultado, las politicas publicas de la conservacion de la naturaleza han contribuido, sin duda, a crear un legado que hace parte del patrimonio de las sociedades actuales, pero tambien de los conflictos socioambientales no resueltos, en especial, con las comunidades locales.

Una importante respuesta a esta situacion fue la formulacion en Colombia de la politica de participacion social en la conservacion "Parques con la gente" (UAESPNN (9) 2001) en su momento un viraje en la politica publica que no habia tenido en cuenta a los habitantes humanos en los parques. A pesar de algunos avances evidentes en el manejo del conflicto local, este enfoque no ha sido evaluado en relacion con la eficacia de la conservacion. Es evidente que la sensibilizacion hacia lo social del modelo convencional de conservacion no soluciona todos los temas sociales pendientes en las areas protegidas (Andrade 2008x); en especial, porque persiste una contradiccion entre la politica y la base legal construida sobre la premisa de parques sin gente (Laborde 2007). La persistencia de esta situacion ha llevado a activistas y analistas a suponer que no son validas (?ni necesarias?) las areas protegidas sin presencia de habitantes humanos. Se trata de un falso dilema, que confunde el poblamiento previo del territorio y los derechos que genera frente al Estado con las necesidades de conservacion actuales y futuras, que pueden ser definidas legitimamente por la sociedad. En las cuencas receptoras del agua de Bogota en el Parque Nacional Chingaza, por ejemplo, es del interes de la mayoria que no esten siendo cultivadas con papa ni dedicadas al pastoreo de ganado vacuno. Tambien lo hacen pueblos nativos cuando definen sitios sagrados o con uso restringido. La decision conservacionista es legitima, pero cuando deba ser impuesta no debe desconocer a la gran minoria que resulta afectada, y que debe ser compensada.

CONSERVACION, EQUIDAD Y DERECHOS HUMANOS

Los discursos oficiales que presentan las areas protegidas como generadoras de beneficios soslayan un hecho basico: la inequidad en la distribucion de los costos y beneficios en la sociedad, como producto de las decisiones de conservacion, que la hacen ineficaz e ilegitima en la percepcion de los afectados y aumentan la vulnerabilidad politica del modelo de conservacion.

En Colombia, la adopcion de la politica de parques con la gente, a pesar de su pertinencia, presenta un desarrollo muy lento y desequilibrado. El censo de propiedad o posesion de la tierra en los parques, que seria apenas un primer paso, solo se ha realizado en un 10% de las unidades de conservacion del sistema, y apenas a partir de 2002 los estudios prediales hicieron parte de la informacion necesaria para la declaracion de nuevas areas (CGN (10) 2008). A pesar de la importancia de la resolucion del conflicto de propiedad para el cumplimiento de los objetivos de conservacion en un ambiente de equidad social, no existe todavia de parte del Estado una politica de adquisicion de los predios. (11) Se estima que en las areas del Sistema de Parques Nacionales hay 36.695 indigenas, 47.376 campesinos y 8.325 afrodescendientes, entre los cuales solo los derechos de los primeros quedarian reconocidos a traves del mencionado REM.'2 El resto de la poblacion afectada ve limitados sus derechos, en aras de un beneficio social general, sin recibir compensacion, generando un conflicto socioambiental prolongado. Ademas, el censo de habitantes en las areas protegidas regionales es apenas incipiente (CGN 2008).

La exclusion y la ausencia de compensacion en las politicas de conservacion no es solo un tema nacional; la relacion entre conservacion y derechos humanos es un asunto emergente mundial. El desplazamiento de poblaciones para el cumplimiento de objetivos de conservacion de interes superior aparece como un asunto especialmente problematico. Los desplazamientos forzados o no compensados (conservation evictions) todavia son frecuentes en Asia y Africa, generando "refugiados del conservacionismo". Cernea y Schmidt-Soltau (2006) muestran evidencia de 12 estudios de caso en seis paises de la cuenca del Congo que confirma que la creacion de parques nacionales ha desplazado y empobrecido entre 120 y 150 mil personas. No se cuenta con cifras para este tema en Colombia, pero la memoria de la expulsion esta viva en muchos de los entornos de las areas protegidas actuales. Durante el proceso de creacion del Parque Nacional Natural Utria, en el Choco, la oposicion inicial de parte de comunidades indigenas se alimento en el recuerdo de la expulsion ocurrida con la creacion del Parque Nacional Los Katios. Si se tiene en cuenta que los objetivos de conservacion se estan haciendo cada dia mas exigentes, para incluir temas como la mitigacion del riesgo ecologico en la sociedad, es de esperar que cada dia mas espacios sean considerados como parte de los sistemas nacionales de areas protegidas. Asi las cosas, el marco actual de la politica --caracterizado por el alto nivel legal otorgado al tema en las normas, una insuficiente instrumentacion y una practicamente nula compensacion a los habitantes locales-- no es el mas adecuado para enfrentar esos retos, siendo esperable el aumento del conflicto social asociado con la conservacion.

Este tipo de situaciones genera una alta vulnerabilidad social y politica a los modelos de conservacion, que pasan del discurso del beneficio social a los espacios de litigio entre derechos encontrados. Ya hay alguna jurisprudencia disponible en el mundo que ordena la restitucion a pueblos indigenas que han logrado llamar la atencion sobre la inequidad en las politicas de la conservacion. Hacia el futuro sera cada vez mas frecuente que las poblaciones locales --cuando vean limitados sus derechos-- enfrenten las politicas sobre la base de derechos fundamentales, lo cual introduce un nuevo elemento de incertidumbre sobre la conservacion como beneficio humano general. En algunos casos, en Australia por ejemplo, los jueces han restituido el derecho en disputa, sin que las tierras hayan dejado de ser area protegida; pero tambien se podran dar casos en los cuales el resultado acarrearia la perdida de los valores de conservacion. En Colombia se ha reconocido el "ambiente sano" como un derecho colectivo, a diferencia de la mayoria de los paises y de los sistemas universales o regionales de derechos humanos (Pena y Cruz 2007). Asi, entre nosotros, grupos sociales interesados en las areas protegidas podrian entrar en contradiccion con grupos afectados sobre la base de los derechos constituidos. La confrontacion de valores entre lo privado y lo general lleva el asunto de la conservacion al ambito de la etica social.

La confrontacion de derechos en torno a las decisiones de conservacion se vivio de manera dramatica en el Quinto Congreso Mundial de Parques Nacionales, en Durban, Sudafrica (2003), cuando Richard Leakey anterior director del Servicio de Vida Silvestre de Kenia, acuso a los representantes del pueblo masai de "politizar la conservacion" (el 75% de la vida silvestre de Kenia y Tanzania se encuentra en tierras anteriormente comunales), y afirmo que los parques naturales "pertenecen al mundo". Esta situacion desato airadas reacciones. Edward Porokwa, jefe masai de Tanzania, acuso a su vez al conservacionista de echar abajo los esfuerzos para resarcir una injusticia historica y de retornar la discusion a la era colonial, dificultando los esfuerzos de lograr un balance entre la conservacion y los derechos de los pueblos.

El radical dilema etico en torno a derechos en disputa se veria matizado, sin embargo, con la diferenciacion entre la devolucion de derechos y la conservacion como decision de la sociedad. Ayudaria tener como referencia una buena ecologia humana para explicar los problemas de la conservacion en escenarios de cambio. De una parte, porque hay estudios que demuestran que la exclusion de las practicas pastoriles en las sabanas africanas no siempre ha sido en beneficio de los valores perseguidos a traves del modelo colonial de conservacion (Western 1997). De otra, porque los habitantes locales vienen cambiando sus sistemas de vida y adoptando esquemas de agricultura comercial que transforman los ecosistemas pastoriles. Es decir que ni el modelo de conservacion colonial ni la pervivencia de culturas en la frontera de expansion de la sociedad occidental son hoy garantia suficiente para la conservacion de la naturaleza.

CONSERVACION EN UNA PERSPECTIVA SOCIOAMBIENTAL

En contraposicion con el modelo de conservacion tecnico-cientifico disenado para mitigar la destruccion de una naturaleza condenada en la frontera de ocupacion del territorio, se ha constituido una ideologia socioambiental que reconoce una dimension cultural de la conservacion a los pueblos indigenas y, por extension, del concepto de etnicidad a las comunidades afrodescendientes. Surgio en la interaccion entre movimientos sociales y la academia, que ya habia reconocido la epistemologia amerindia como una forma de analisis ecologico, lo cual fue seguido del nacimiento del "nativo ecologico" (Ulloa 2004). Una expresion superlativa del modelo socioambiental se materializo en Colombia con el reconocimiento del Estado de los derechos territoriales a las comunidades indigenas, en parte por una racionalidad ambiental de beneficio general, en una superficie que supera en un factor de tres al Sistema de Areas Naturales Protegidas, lo cual, sin duda, se constituye en una enorme oportunidad y en un reto para la conservacion.

Sin embargo, el modelo socioambiental presenta una limitacion, pues (con)funde el reconocimiento de los derechos de los pueblos con la actividad misma de la conservacion. Algunos autores entusiastas no han dudado en colocar los resguardos indigenas como una categoria de area protegida. No se trata de argumentar que la devolucion de derechos y la conservacion de la naturaleza no esten ligadas, sino de resaltar que es infundado suponer que la primera acarrea automaticamente la segunda. En especial, cuando se producen procesos de perdida de diversidad cultural y aculturacion hacia el modelo consumiste global, que ademas en Colombia vienen acompanados de vaciamiento de los territorios como producto de la guerra y el desplazamiento. Sin duda, la conservacion y la restauracion de la cultura deberan ser tenidas en cuenta como herramientas esenciales para la conservacion ecologica de esos territorios. Pero puede no ser suficiente y el Estado deberia definir aproximaciones cuidadosas para garantizar el interes publico de la conservacion en escenarios de perdida irreversible de diversidad cultural o consumado desplazamiento forzado. El modelo socioambiental que privilegia al "nativo ecologico" tiene el peligro de generar una especie de apartheid cultural, en el cual la sociedad mestiza y urbana no logra constituirse en un sujeto legitimo de la conservacion, a pesar de que en la practica las sociedades urbanas han desempenado un papel esencial en jalonar las politicas y los escenarios de la conservacion. De hecho, la mayoria de la poblacion colombiana es hoy urbana, y gran parte del futuro de las areas protegidas del pais se definira en torno a discusiones que tienen que ver con la relacion entre lo urbano y lo rural.

En un pais heterogeneo en su cultura, geograficamente amplio y en acentuado proceso de cambio socioecologico --resaltado por el desplazamiento y urbanizacion de la poblacion--, la conservacion de la naturaleza no se reduce a los espacios de lo etnico o lo tecnico, sino que surge en el encuentro entre movimientos sociales, la academia y el liderazgo individual como una construccion social hibrida, con entes nuevos como el ya mencionado nativo ecologico, o el ciudadano urbano naturalista. En este sentido, ha sido fundamental el papel de las ONG de la conservacion, que, mas alla de ser vistas erroneamente solo como agentes de la expansion de la frontera, han sido determinantes en la construccion de un cuerpo conceptual y politico que ha servido de base para estructurar la resistencia contra la expansion normal del capital a costa de los ecosistemas en las fronteras de ocupacion. El concepto de biodiversidad nacido en la ciencia occidental, y en ocasiones cuestionado desde los movimientos sociales, ha sido central en la construccion social de la naturaleza protegida (Aubertin 2005), e incluso ha sido cooptado por los movimientos sociales para la defensa de sus propios intereses.

Asi, la definicion del problema de la conservacion en el mundo de hoy no se agota ni en la vivencia y defensa local del territorio, ni en la formulacion cientifica de los problemas ambientales globales: emerge como ente hibrido en la practica social en una interaccion entre lo local y lo global.

DE AREAS PROTEGIDAS A TERRITORIOS DE CONSERVACION

El modelo juridico occidental de conservacion de la naturaleza tiene su origen en las reservas y parques que se crearon en las fronteras de la expansion y de consolidacion de los estados nacionales. (13) Por eso, desde la perspectiva de los movimientos sociales, ha sido esencialmente problematico. En muchos paises la totalidad o gran parte de los espacios mas naturales que quedan esta incorporada a los sistemas nacionales de areas protegidas. Son menos los paises que han integrado la conservacion a traves de la supervivencia cultural de grupos originales en amplios territorios.

En Colombia la resistencia cultural y la conservacion en el modelo institucional oficial, luego de varias decadas de conflicto como actores en disputa, han construido una alianza en la coyuntura de la frontera de ocupacion. Hoy la conservacion y la defensa de los territorios estan llamadas a construir una alianza politica estructural, de tal suerte que el cierre de la frontera ocurra sin la aniquilacion cultural, la destruccion masiva de ecosistemas y su expropiacion como bien publico. Para ello, la politica de conservacion debe ampliarse a diferentes actores e instrumentos que facilitarian la integracion de un Estado nacional multiple en lo etnico y cultural. Las autoridades y pueblos indigenas serian reconocidos como sujetos de la conservacion, pudiendo integrar a voluntad parte o la totalidad de sus territorios como una contribucion desde las entidades territoriales al Sistema Nacional de Areas Protegidas. Tambien los habitantes rurales podrian constituirse en sujetos de la conservacion en bosques, sabanas y humedales, ampliando la definicion de los objetos de conservacion hacia conocimientos tradicionales y formas de vida. De esta manera, al generar beneficios ambientales a la sociedad, esta ultima podria contribuir a la superacion de la trampa de la pobreza. Los habitantes urbanos, quienes demandan areas naturales para la recreacion y servicios ambientales, quedarian reconocidos como sujetos legitimos de la conservacion y dispuestos a compensar por ella. El objetivo final es que emerja una naturaleza protegida como construccion social integrada en la escala superior de un territorio ordenado mediante decisiones jerarquicamente subordinadas, subsidiarias y equitativas. Pero para que esto suceda, la decision conservacionista debe adquirir suficiente legitimidad en toda la sociedad. El colectivo, a traves de procesos de decision democraticos y transparentes, debera definir los compromisos y contraprestaciones (trade-offs) que esta dispuesta a asumir para consolidar un sistema de conservacion equitativo y en beneficio de toda la poblacion.

Un paso basico en este sentido es la redefinicion del sistema de areas protegidas del pais y su adecuada integracion en los procesos de ordenamiento del territorio. La Union Mundial de Conservacion (UICN) --la mayor red de organizaciones ambientales del mundo-- define seis tipos de area protegida, de los cuales al menos dos incluyen la presencia de habitantes locales. (14) Ademas, la misma organizacion recomienda la construccion de sistemas nacionales de conservacion que reconocen el papel de los gobiernos en los ambitos subnacional y local, asi como de actores privados y comunitarios. A pesar de haber sido aceptado que las seis categorias de area protegida representan un reconocimiento del contexto y no una valoracion a priori de su efectividad para la conservacion, en general los sistemas de areas protegidas en Colombia privilegian las categorias que en lo formal no permiten la presencia de habitantes humanos, dando prevalencia al control de parte de actores publicos, con algunas excepciones, sin promover a fondo el potencial de los demas tipos de area protegida.

Asi las cosas, los sistemas de conservacion que incluyen areas protegidas de diversos tipos en los niveles nacional, subnacional y local, y la participacion de actores multiples, generan el reto de la integracion multiescala de las estrategias de conservacion y el ordenamiento del territorio. Para ello debe superarse el desajuste central de las politicas actuales de conservacion, manifiesto en la distribucion inequitativa de los costos y beneficios que generan de lo local a lo nacional y global. En efecto, el modelo institucional colombiano de la conservacion define funciones y presupuestos para este fin en la autoridad central (la Unidad de Parques Nacionales) y las Corporaciones Autonomas Regionales (CAR), y deja sin instrumentos a los municipios, que son los responsables del ordenamiento del territorio. Se trata de una disparidad estructural en la asignacion de recursos, que ha venido acentuandose en los ultimos anos (Rudas 2008), beneficiando a las CAR, que, con notorias excepciones, no alcanzan los estandares minimos de gestion de areas protegidas, mientras los recursos para la conservacion en al ambito local (municipio) y central (Ministerio y Unidad de Parques Nacionales) disminuyen. Los municipios llevan las mayores cargas, pero las decisiones locales que generen beneficios agregados en el nivel regional (areas protegidas interregionales, cuencas hidrograficas), nacional y global no son adecuadamente compensadas. Las autoridades municipales dificilmente pueden aliviar la carga impuesta a los propietarios locales por medio de incentivos tributarios, pues al hacerlo verian reducido el recaudo fiscal, por lo cual, ademas, tambien son castigadas.

Un pilar de la nueva politica de conservacion globalizada y adecuadamente integrada entre escalas, sera la distribucion de los beneficios que genera; entre ellos, la compensacion fiscal a las municipalidades por las politicas nacionales de conservacion (Ring 2008). Tambien deberian llegar recursos de compensacion a los territorios indigenas y de negritudes debidamente integrados como parte de los sistemas nacionales de conservacion.

El esquema inequitativo actual compromete la sostenibilidad financiera del sistema (Rudas 2008). Ademas, hay que resaltar que la debilidad del actor gubernamental central (el Ministerio) impide una gestion adecuada de integracion de la conservacion con las demas politicas nacionales en el ambito central. En este sentido, aparecen en el horizonte oportunidades que surgen cuando la sociedad mundial global es beneficiaria de los servicios de captura y retencion de carbono, el mantenimiento de la biodiversidad o la estabilidad del clima.

?CONSERVAR LO QUE TIENE QUE CAMBIAR?

En un escenario de crisis globales, la conservacion de la naturaleza surge ya no solamente como una forma de evitar el cambio indeseado en los ecosistemas en el nivel local --el modelo de conservacion del siglo XX-- sino como una manera de adaptar la sociedad al cambio global, el cual, al menos en parte, ya aparece como inevitable (Andrade 2008x). La conservacion de la naturaleza, usualmente percibida como una limitacion del uso de los recursos o el territorio para beneficio de las futuras generaciones, se constituye en una herramienta esencial para el bienestar de la poblacion humana actual y en elemento central para la gestion de los llamados "servicios de los ecosistemas" (Millennium Ecosystem Assessment 2005), y para evitar que se acentue el cambio indeseable: el 70% de los humanos vivos de hoy lo estaran en el 2050, cuando se manifestaria de manera irreversible el resultado de las decisiones actuales sobre mitigacion y adaptacion del cambio climatico global (Flannery 2008).

La conservacion de la naturaleza es el mejor seguro que tiene la sociedad frente al riesgo ambiental, la mejor herramienta disponible para disminuir la vulnerabilidad de los sistemas socioecologicos. Para ello, resulta indispensable la construccion de la resiliencia, entendida como la capacidad del sistema socioecologico de mantener una estructura, funcion e identidad frente a las perturbaciones externas (Walker y Salt 2006). La conservacion de la naturaleza, en un enfoque ecosistemico, no se reduce a la gestion de areas protegidas sino que ademas tiene que ver con la revitalizacion ecologica de los paisajes rurales y urbanos, es decir, de los territorios habitados. Las politicas de conservacion deberan tener en cuenta no solo el mantenimiento de la resiliencia de los ecosistemas antiguos protegidos, sino la construccion de la resiliencia del sistema socioecologico en su conjunto.

En este sentido, la sociedad debera definir los compromisos y contraprestaciones que esta dispuesta a asumir, ya no solo en aras del beneficio general, sino como correlato del mundo que desea y decide para si misma. Podria incluso considerarse que en algunos sitios los ecosistemas naturales puedan todavia resistir algo de presion humana, en estados de equilibrio lejanos de los umbrales de cambio indeseable. Serian los paisajes dinamicos resilientes en donde, mas alla de la preclusion del uso, se pone a prueba la capacidad de la gestion para hacer posible la reorganizacion de los ecosistemas (Bengtsson et al. 2003). Pero no podra suponerse de ninguna manera que la conservacion inequitativa -aquella que presumiblemente solo genera beneficios y no reconoce los costos- pueda mantenerse indefinidamente sin que su viabilidad politica se vea seriamente comprometida.

La construccion de un territorio nacional resiliente presenta ademas muchas oportunidades, en especial por su diversidad cultural y el contexto mundial ambiental demandante. Pero para ello son tan importantes sus sujetos involucrados, beneficiarios o afectados, como los objetos de conservacion que han recibido atencion y la forma como se construye la naturaleza protegida como una decision de la sociedad. En este sentido, mas alla de los solos dictados de las ciencias de la conservacion o de la resistencia y cuestionamiento del orden que niega la alteridad, el modelo de conservacion del siglo XXI requiere superar la nostalgia de lo natural y cultural que se pierde en torno a la frontera y abrazar como una decision imperativa para toda la sociedad el reto ecosistemico de la construccion social de la nueva naturaleza protegida.

FECHA of RECECION: 4 of FEBRERO of 2009

FECHA of ACEPTACION: 20 of FEBRERO of 2009

FECHA of MODIFICACION: 26 of FEBRERO of 2009

REFERENCIAS

[1.] Alonso, David, Luis Fernando Ramfrez, Carlos Segura, Paula Andrea Castillo,Tomas Walschburger y Natalia Arango. 2008. Hacia la construccion de un subsisterna Nacional de Areas Marinas Protegidas en Colombia. Santa Marta: Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras [Invernar) - Unidad de Parques Nacionales - The Nature Conservancy.

[2.] Andrade, German. 2008x. Conducir el cambio. Hacia un modelo ecosistemico en la conservacion del Sistema Nacional de Areas Naturales Protegidas de Colombia. En Goberrcabilidad, instituciones y medio ambiente en Colombia, ed. Manuel Rodrfguez, 477-523. Bogota: FNA.

[3.] Andrade, German. 2O08o. Naturalmente humano. Los ecosistemas emergentes y la gestion de una nueva naturaleza. Innovacion y Ciencia XV, No. 3: 50-59.

[4.] Aubertin. Chaterine. 2005. Representer la nature? ONG et biodiversite. Parks: IRD Editions.

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(1) En Colombia, la definicion legal de area protegida es la del Convenio de Diversidad Biologica: "area definida geograficamente que haya sido designada o regulada y administrada a fin de alcanzar objetivos especificos de conservacion".

(2) La conservacion in sito es el instrumento principal del Convenio de Diversidad Biologica, tratado internacional adoptado en Rio de Janeiro en junio de 1992, ratificado por 191 paises, y al cual adhirio Colombia mediante la Ley 165 de 1994.

(3) WDBPA: World Database on ProtectedAreas.

(4) El amplio rango refleja los esfuerzos de conservacion que se hacen en los ordenes regional y local, y que no estan adecuadamente referenciados en las bases de datos que se manejan en el nivel central.

(5) Definido como "el conjunto de todas las areas protegidas del pais de caracter publico, privado y comunitario en los niveles de gestion publica nacional, regional y local, que vinculan diferentes actores, estrategias e instrumentos de gesfion, para contribuir como un todo al cumplimiento de los objetivos de conservacion del pais" (Sguerra 2007, 4).

(6) Caso sobresaliente de esta aproximacion conceptual y metodologica fue el realizado para Colombia por Fandino-Lozano y Uan Wyngaarden (2005); o, mas recientemente, para las zonas marinas y costeras (Alonso et al. 2008).

(7) El hito del cambio del enfoque de conservacion fue, sin duda, el V Congreso Mundial de Parques y Areas Protegidas, celebrado en Durban, Sudafrica, en 2003, y del cual se deriva un abanico muy importante de propuestas de conservacion que involucran actores de la sociedad civil y de sectores productivos.

(8) Al respecto recalca la Contraloria General de la Nacion (2008, 341): "[...] la discusion de fondo debe centrarse en definir claramente quienes y como reciben y perciben los beneficios de las areas protegidas y, por otra parte, quienes y como asumen responsabilidades frente a la declaracion, administracion y manejo de las mismas, en un marco de equidad o transparencia, que permita el cumplimiento efectivo de los objetivos de conservacion y mejorar sensiblemente su gobernabilidad".

(9) UAESPNN: Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales.

(10) CGN: Contraloria General de la Nacion

(11) La sentencia C-649 de 1997 dice: "No obstante, debe aclararse que en cuanto se afecte el nucleo esencial del derecho de propiedad con la referida afectacion el respectivo inmueble debe ser adquirido mediante compra o expropiacion".

(12) REM: Regimen Especial de Manejo. A pesar de los avances en el trabajo conjunto, persisten divergencias fundamentales de interpretacion y no todos los conflictos estan solucionados (ver Laborde 2007).

(13) La conservacion de arques y reservas como fenomeno ligado a la expansion de la romera de colonizacion ha sido analizada para el oeste de Estados Unidos (Burnham 2000) y Sudafrica (Carruthers 1995), entre otros.

(14) Las categorias, que difieren en cuanto a objetivos de conservacion y regimenes de manejo, son I. Area pristina (wilderness), reserva natural estricta; II. Parque natural; III. Monumento natural; IV Area de manejo de habitat y especies; V Paisaje terrestre o marino protegido; VI. Area protegida con recursos manejados (www.iucn.org/cpa).

POR GERMAN I. ANDRADE *

* Biologo, Universidad de los Andes, Bogota, Colombia; M.Sc. en Environmental Studies, Yale University, School of Forestry, Estados Unidos. Entre sus publicaciones se encuentra: Conducir el cambio. Hacia un modelo ecosistemico en la conservacion del Sistema Nacional de Areas Naturales Protegidas de Colombia. En Gobernabilidad, Instituciones y Medio Ambiente en Colombia, ed. Manuel Rodriguez, 477-523. Bogota: Foro Nacional Ambiental, 2008; En el Sistema de Parques Nacionales de Colombia. Conflicto socio ambiental prolongado, e incertidumbre de conservacion. En Trilogia Incompleta. Medio Ambiente, Desarrollo y Paz. Experiencia al cierre del Programa Ambiental apoyado por GTZ, 293-304, Bogota, 2006; Mas alla de la biodiversidad. Categorias y objetivos para el Sistema Nacional de Areas Protegidas con base en una valoracion sistemica de la naturaleza. En Bases tecnicasy legales de la Politica de Participacion Social en la Conservacion, 255-295. Bogota: Parques Nacionales Naturales de Colombia; Science and Society at the World Parks Congress. Conservation Biology. 19 (1): 1-2, ambas del 2005. Actualmente se desempena como profesor de la Facultad de Administracion de la Universidad de los Andes, Bogota, Colombia. Correo electronico: gandrade@uniandes.edu.co.
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Author:Andrade, German I.
Publication:Revista de Estudios Sociales
Date:Apr 1, 2009
Words:7874
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