Printer Friendly

?Declaracion de nulidad matrimonial por exclusion del bonum prolis a pesar de la efectiva generacion de la prole? A proposito de la sentencia rotal c. Caberletti, de enero 2011.

SUMARIO: 1. Interes de la sentencia. 2. Antecedentes procesales: consideraciones sobre el iter procesal y la duracion de los procesos canonicos. 3. La esencial ordenacion del matrimonio a la prole y la centralidad del acto positivo de voluntad en la simulacion. 4. La prueba de la simulacion. 4.1. Pnieba directa y prueba indirecta. 4.2. Valoracion de la retractacion en la declaracion judicial. 4.3. La exclusion del bonum prolis y la efectiva generacion de la prole. 4.4. La larga duracion de la convivencia conyugal. 5. Importancia de una adecuada motivacion de las sentencias.

A proposito de la sentencia rotal c. Caberletti, de 1 3 de enero de 2011

1. INTERES DE LA SENTENCIA

El estudio de la jurisprudencia de la Rota Romana y de los criterios jurisprudenciales aplicados por el Tribunal Apostolico en la resolucion de los casos planteados resulta de indudable interes para el canonista y, de modo muy destacado, para los miembros de los tribunales eclesiasticos. Como

recuerda la Instruccion Dignitas Connubii, al tribunal apostolico corresponde proveer a la unidad de la jurisprudencia y prestar ayuda a los tribunales inferiores mediante sus sentencias (1), de modo que pueda lograrse una fundamental unidad de criterio en la resolucion de las causas matrimoniales en toda la Iglesia.

Sin embargo, a pesar de la relevancia de esta doctrina jurisprudencial y la insistencia en su estudio y aplicacion por parte de los tribunales diocesanos, lo cierto es que el conocimiento actualizado de la misma no resulta sencillo, dado el sistematico retraso--de casi una decada--con que se publica la jurisprudencia rotal (2). Por este motivo, la publicacion, en este numero de la revista, de una reciente sentencia rotal, la c. Caberletti de 13 de enero de 2011, constituye un buen servicio a la comunidad cientifica y a los operadores de los tribunales eclesiasticos, al permitir el acceso a una resolucion rotal mas actual.

No es, sin embargo, su actualidad el unico interes de esta sentencia, que contempla un supuesto de hecho ciertamente llamativo. Tras una primera sentencia negativa, revocada en apelacion por el tribunal de segunda instancia, la Rota Romana resuelve definitivamente la cuestion declarando la nulidad por exclusion del bonum prolis por parte del esposo, a pesar de tratarse de un matrimonio que engendro dos hijos en una convivencia conyugal que se prolongo durante 30 anos; ademas, el esposo, en un primer momento, nego rotundamente cualquier exclusion por su parte, si bien ya en tercera instancia rectifico su anterior declaracion y admitio haber simulado. Por estos motivos, se trata de una resolucion que, a priori, podria causar cierta perplejidad, y que plantea no pocos interrogantes: ?puede declararse la nulidad por exclusion de la prole cuando los conyuges han tenido no uno, sino dos hijos?, ?que es lo determinante de la validez o nulidad del consentimiento en estos casos, y como valorar los hechos acaecidos durante el transcurso de la vida conyugal en orden a la prueba de la pretendida exclusion?, ?no puede entenderse la generacion de la prole, en su caso, como una convalidacion implicita del matrimonio?, ?que valor probatorio conceder a la declaracion del pretendido simulante, cuando este se retracta de su primera declaracion?

Por ultimo, tambien desde una perspectiva procesal resulta de interes el analisis de la citada sentencia, en cuanto que da pie a reflexionar sobre cuestiones tan relevantes como la frecuentemente excesiva duracion de los procesos --y, mas concretamente, las causas de nulidad matrimonial--en la jurisdiccion canonica, o la importancia y requisitos de una adecuada motivacion del fallo judicial.

2. ANTECEDENTES PROCESALES: CONSIDERACIONES SOBRE EL ITER PROCESAL Y LA DURACION DE LOS PROCESOS CANONICOS

Segun se deduce de los antecedentes recogidos en la sentencia, el iter procesal de esta causa ha sido algo accidentado. La esposa actora interpone, en noviembre del ano 2000, demanda de nulidad de su matrimonio, contraido 32 anos antes en Cagliari (Cerdena). El tribunal de primera instancia, tras oir a ambas partes y a nueve testigos, dicta sentencia negativa declarando que no consta de la nulidad por exclusion de la sacramentalidad, de la comunion de vida y de la prole por parte del esposo. Sin embargo, dicha sentencia es declarada nula por el tribunal de apelacion--a peticion de la parte actora--en cuanto a los dos primeros capitulos (exclusion de la sacramentalidad y de la comunion de vida), por haber sido dictados ultra petita partium.

Debido a un error material en la transcripcion de los antecedentes procesales, se desconoce la fecha de la primera sentencia (3), aunque consta que la declaracion de nulidad de la misma--respecto a los capitulos juzgados ultra petitatuvo lugar por decreto en febrero de 2006. Completada la prueba en segunda instancia respecto a la exclusion del bonum prolis con una nueva declaracion de la esposa y de algunos testigos, el tribunal de apelacion reformo, en enero de 2008, la sentencia precedente, declarando la nulidad por exclusion de la prole. Pasados los autos de oficio a la Rota Romana, el tribunal fijo el dubium en marzo de 2009 y, tras completarse la prueba con una nueva declaracion del demandado y un testimonio de credibilidad referido a la esposa, se dicto sentencia definitiva en enero de 2011.

Una primera reflexion que surge a la vista de estos datos es la relativa al notable retraso que se observa en la tramitacion de esta causa en sus sucesivas instancias. Aunque, como se ha indicado, se desconoce cual es la fecha de la primera sentencia, lo cierto es que transcurren siete anos y dos meses entre la interposicion de la demanda y la sentencia de segunda instancia; y tres anos mas en que la Rota Romana ponga fin a la causa (un ano y tres meses entre la sentencia de apelacion y la fijacion del dubium, y un ano y nueve meses mas en dictar sentencia). En total, la esposa actora ha tardado mas de diez anos en ver resuelta definitivamente, mediante sentencia firme, su causa; esto es, mas de diez anos para recibir la respuesta autoritativa de la Iglesia sobre su situacion matrimonial, lo que parece a todas luces excesivo y contrario a la salus animarum que se situa como fin ultimo del Derecho Canonico y de la actuacion de los tribunales eclesiasticos.

Puede arguirse, y probablemente sea asi, que la tardanza en este caso se deba a la suma de pequenos retrasos, en si mismos quizas no demasiado graves individualmente considerados, asi como a otros derivados de las exigencias mismas del proceso (notificaciones, transcurso de los plazos para recurrir, declaracion de nulidad de la sentencia ...). Pero, precisamente por tratarse de dilaciones que pueden ser consideradas comprensibles, no necesariamente atribuibles a un mal funcionamiento ocasional o puntual, es por lo que constituyen datos que deberian movernos a la reflexion (4).

No parece adecuado conformarse, como si fuera algo inevitable, con esta dilacion en dar respuesta a las peticiones y legitimas demandas de los fieles; no puede considerarse normal que, sin que haya existido un retraso extraordinario o escandaloso, ni una causa proporcionada que lo justifique, el fiel deba esperar mas de diez anos para tener certeza de la nulidad de su matrimonio precedente y de su propio estado de vida. Si, conforme al clasico aforismo iustitia dilata, iustitia denegata, puede decirse siempre con razon que una justicia lenta no es justicia, la cuestion de la exigible celeridad en la resolucion de los procesos parece especialmente grave y urgente en aquellas causas que atanen al estado de las personas, dados los relevantes valores que estan en juego y las importantes consecuencias para la vida de los fieles (5).

3. LA ESENCIAL ORDENACION DEL MATRIMONIO A LA PROLE Y LA CENTRALIDAD DEL ACTO POSITIVO DE VOLUNTAD EN LA SIMULACION

El In iure de la sentencia, ciertamente extenso, aborda cuestiones nucleares del capitulo invocado, como la esencial ordenacion del matrimonio a la generacion y educacion de la prole (n. 2), la necesaria aceptacion--al menos implicita, en cuanto no exclusion--de la fecundidad estructural del matrimonio por los contrayentes (n. 3), los requisitos del acto positivo de voluntad para poder hablar de simulacion y la necesaria distincion entre derecho y ejercicio del derecho en la exclusion de la prole (n. 4) y los criterios de prueba en las causas por simulacion parcial por exclusion del bonum prolis (n. 5).

Se trata de una fundamentacion juridica completa y bien estructurada, atinente en lineas generales al caso planteado, aunque en ocasiones se recrea con excesivo detenimiento en cuestiones sobradamente conocidas y pacificamente aceptadas a nivel doctrinal y jurisprudencial, como la ordenacion del matrimonio a la prole, la distincion entre ius y exercitium iuris, la fuerza invalidante de la exclusion del derecho, las exigencias y caracteristicas del positivo voluntatis actu en que consiste la simulacion, etc. (6)

Llama la atencion, sin embargo, la insistencia y reiteracion del ponente en recoger textos preconciliares en los que se presenta la ordenacion a la prole como el fin primario del matrimonio, insistiendo en este caracter principal del fin procreativo del matrimonio y dejando de algun modo en un segundo plano--aunque se alude a ello de pasada--la ordenacion del matrimonio al bonum coniugum en plano de igualdad con el bonum prolis.

Mas oportuna parece, especialmente teniendo en cuenta el supuesto de hecho juzgado, la insistencia del ponente en delimitar con precision el objeto de la exclusion del bonum prolis, que cifra en <<la fecundidad estructural del matrimonio>>--que es la que debe ser asumida (o, con mas precision, no rechazada) por los contrayentes--ya que <<la fecundidad efectiva depende de la naturaleza>> (n. 3). Con buen criterio, la sentencia, siguiendo la jurisprudencia rotal mas reciente, evita el equivoco termino de ius ad prolem, siempre problematico (7), y se centra en la fecundidad estructural o de derecho, esto es, en la radical ordenacion y apertura del matrimonio a la generacion y educacion de la prole. Esta fecundidad estructural, necesaria para la validez del consentimiento, no es incompatible con una limitacion del ejercicio del derecho o con la llamada exclusion ad tempus, siempre que no constituya, en realidad, una negacion del derecho mismo (por su caracter absoluto o perpetuo, por la radicalidad y caracter prevalente de la exclusion temporal, por tratarse en realidad de un matrimonio sub conditione, etc.). Con relacion a esta cuestion--no exenta de dificultades--del objeto de la exclusion (8), no cabe olvidar que, como recuerda una sentencia rotal, <<no se exige para la validez del matrimonio una apertura a la maxima posibilidad de prole. Una apertura limitada, aunque sea tal vez inconsiderada en lo que concierne al exito de la comunion conyugal, puede ser coherente con un matrimonio valido. Solamente la obstruccion total respecto a la procreacion es incompatible con un verdadero matrimonio>> (9).

Naturalmente, el criterio determinante a la hora de valorar la pretendida exclusion sera no solo la firmeza del acto de voluntad del simulante (10), sino tambien el contenido del mismo, pues, como destaca el ponente, citando a Mons. Serrano, sera precisamente la intencion interna y real del contrayente al tiempo de las nupcias la que permita discernir si hubo o no simulacion del consentimiento (n. 4). A este respecto, mas alla del supuesto factico contemplado en la sentencia objeto de este comentario, es preciso insistir en que es precisamente esta intencion al tiempo de las nupcias la que resultara determinante de la validez o nulidad del consentimiento prestado, sin que los posteriores cambios que, en su caso, se produzcan en dicha voluntad--sean a favor o en contra de la efectiva generacion de la prole--tengan en principio virtualidad suficiente como para modificar su calificacion juridica, por las siguientes razones:

a) Si, como refleja frecuentemente la praxis forense, los contrayentes prestan consentimiento aceptando--o, al menos, no rechazando positivamente--la apertura de su matrimonio a la prole, aunque decididos a retrasar la generacion de la misma durante algun tiempo, el hecho de que modifiquen posteriormente dicha apertura inicial a la prole y decidan, por los motivos que sean (dificultades en la convivencia, excesiva dedicacion a sus trabajos respectivos, afan de independencia, etc.), no tener nunca hijos en nada afectara a la validez de un consentimiento prestado con anterioridad, puesto que lo que nacio valido no puede posteriormente convertirse en nulo (11).

b) Por el contrario, si el matrimonio fue nulo por vicio del consentimiento, la posterior aceptacion de los hijos por parte del contrayente--incluso aunque suponga una positiva revocacion de dicha intencion contraria a la prole--no sana ni convalida automaticamente el matrimonio nulo, dada la estricta regulacion canonica de la convalidacion, que exige que preste--aunque sea privadamente y en secreto--el consentimiento, con un nuevo acto de voluntad, la parte que no lo presto (cc. 1156, 1157 y 1159) (12). Esta exigencia positiva de un explicito acto de voluntad de prestacion del consentimiento por parte del simulante dificulta seriamente poder hablar de convalidaciones ipso facto o automaticas (p.e., a partir de la generacion de la prole, incluso aunque hubiese sido voluntariamente querida por la parte).

4. La PRUEBA DE LA SIMULACION

4.1. Prueba directa y prueba indirecta

Como se ha indicado, la cuestion nuclear que debe resolverse en cada caso de simulacion es la de si puede considerarse probado--puesto que debe desvirtuarse la presuncion del c. 1101 [seccion] 1 favorable a la validez del consentimiento--que la intencion interna del sujeto al contraer fue excluir, en ese matrimonio concreto, su radical ordenacion a la prole.

La prueba de ese acto simulador podra hacerse, como recuerda el In hire de la sentencia (n. 5), por una doble via: la prueba directa--constituida por la confesion judicial del simulante y por su confesion extrajudicial, traida al juicio por testigos que le hubieran oido en tiempo no sospechoso--y la prueba indirecta, en la que resulta de vital importancia tanto la determinacion de la causa simulandi como la valoracion de las circunstancias antecedentes, concomitantes y subsiguientes que ratifiquen y hagan verosimil la pretendida exclusion, puesto que, conforme recoge la constante jurisprudencia rotal, <<los hechos son mas fuertes que las palabras>>. Con relacion a esto ultimo, resulta oportuno recordar que la jurisprudencia rotal viene aplicando este principio facta potiora verbis tanto para desvirtuar declaraciones interesadas y falaces pro mullitate, como tambien--aunque resulte menos frecuente--para valorar las posibles oposiciones interesadas a la nulidad (13).

En relacion con la causa simulandi, distingue la sentencia entre la posible causa remota--que puede venir constituida por la indole del simulador, su biografia, su egoismo, etc.--y la causa proxima, que cifra en dificultades interpersonales que perturban la relacion de pareja, en la falta de amor hacia el futuro conyuge, etc. (n. 5). En cualquier caso, parece claro que no se trata de un elenco taxativo ni de una distincion radical, de modo que resulte exigible necesariamente la concurrencia de una de las causas proximas indicadas. Al contrario, de la fundamentacion factica de la sentencia se deduce que es el egoismo del esposo y su rechazo a asumir una responsabilidad semejante lo que aparece como la causa que justifica su voluntad contraria a la prole al tiempo de las nupcias; asi lo explicita el ponente en el n. 7 de la sentencia, donde recoge la personalidad egocentrica, dificil, autoritaria, quisquillosa, solitaria, con escasa capacidad de amar del esposo y el desagrado y fastidio que le producian los ninos.

En este caso, la prueba directa de la pretendida exclusion de la prole viene dada por la declaracion de la esposa actora, quien tanto en primera instancia como--mas extensa y profundamente--en apelacion asegura que el esposo le manifesto de modo absoluto y categorico, ya antes de las nupcias, su intencion contraria a la prole, y por dos testigos (la madre y la hermana de la actora) que declaran igualmente haber oido al demandado rechazar rotundamente la prole (n. 6). Se trata, no obstante, de testimonios que, segun se deduce de lo transcrito en la sentencia rotal, parecen algo exagerados y parciales, lo que quizas perjudico su fuerza probatoria en primera instancia (14).

Frente a estas declaraciones y testimonios, el esposo nego rotundamente en primera instancia cualquier simulacion por su parte, alegando como prueba el nacimiento de los dos hijos. Esta negativa del esposo vino ademas corroborada por el testimonio de su madre, quien rechazo igualmente la exclusion y puso de manifiesto el gozo y la alegria del esposo con ocasion del nacimiento de sus hijos. Mas tarde, sin embargo, ya ante la Rota, el esposo se retracto de su declaracion inicial, reconociendo haber mentido.

Los demas testigos presentados--uno por parte de la esposa, capellan del hospital donde trabajan ambos, y otras dos por parte del esposo, enfermeras, quienes apenas sabian nada de los hechos objeto del proceso--conocieron al matrimonio varios anos despues de la boda, por lo que sus testimonios, aunque importantes para conocer el modo de ser y la credibilidad de los conyuges, no constituyen prueba directa de la pretendida exclusion. No obstante, si se concedio cierto valor a la declaracion del capellan, en cuanto que habria recibido, en tiempo no sospechoso, las confidencias de la esposa respecto a la voluntad contraria a la prole del esposo.

Especial importancia adquiere en esta causa la valoracion conjunta de la prueba y la atencion a las circunstancias antecedentes, concomitantes y subsiguientes, por dos motivos: por un lado, por la dificultad de valorar la credibilidad de la confesion judicial del pretendido simulante, dada su explicita retractacion ante la Rota de lo declarado en primera instancia; por otro lado, por el hecho incontrovertible del nacimiento de dos hijos durante la prolongada vida conyugal.

4.2. Valoracion de la retractacion en la declaracion judicial

Respecto al hecho de que el pretendido simulante se retracte, en confesion judicial, de sus anteriores manifestaciones hechas tambien en sede judicial, recuerda el ponente que en principio no es un indicio favorable, pues arroja dudas sobre la credibilidad del sujeto, dado que ha mentido en alguna de sus declaraciones judiciales. No obstante, esta dificultad--asi como la de determinar en cual de sus declaraciones ha manifestado la verdad--puede superarse por la confrontacion con las restantes pruebas obrantes en autos y la valoracion ponderada de los hechos; asimismo, recuerda el ponente--citando una sentencia c. Alwan de 13 de mayo de 2006--la conveniencia de probar la existencia de una causa grave que en su caso explicara la ocultacion de la verdad o la modificacion en la explicacion de los hechos (n. 5).

Ya en la fundamentacion factica de la sentencia, el ponente aborda esta cuestion (n. 8, in fine) y considera mas creible--por resultar coherente con el resultado deducible del conjunto de la prueba--el reconocimiento de la exclusion hecho por el esposo ante la Rota que su inicial negativa y sus expresas afirmaciones pro validitate hechas en primera instancia. Respecto a esta mentira inicial, el ponente da por buena la explicacion dada por el esposo, quien justifica su primera negativa por el miedo a que la otra parte pudiera utilizar en sede civil su declaracion y recibir algun tipo de condena de responsabilidad civil.

4.3. La exclusion del bonum prolis y la efectiva generacion de la prole

Indudablemente, como reconoce el mismo ponente, el principal obstaculo en esta causa es la efectiva generacion de dos hijos durante la vida conyugal, por lo que la sentencia estudia con gran detenimiento--en el largo n. 8como se produjeron los embarazos y cual fue la reaccion del esposo.

Si en toda causa de exclusion del bonum prolis resulta fundamental la investigacion sobre cual fue la actuacion de los conyuges durante la vida conyugal y, en concreto, la averiguacion de los metodos contraceptivos utilizados por los conyuges para evitar la prole (puesto que la seguridad de dichos medios o la constancia de los esposos en utilizarlos pueden ser indicativos de la firmeza de la exclusion), este extremo resulta especialmente relevante en este caso, donde la generacion de dos hijos, en sendos embarazos, podria arrojar en principio dudas tanto sobre la firmeza de la pretendida exclusion como, incluso, sobre una posible revocacion posterior de la inicial intencion contraria a la prole, con independencia de la relevancia juridica que en su caso hubiese que atribuir a dicha revocacion.

En la sentencia, el ponente considera probados los siguientes extremos:

a) Los esposos, ambos medicos, utilizaban para impedir la concepcion el metodo Ogino-Knaus, en el que tenian plena confianza.

b) El primer embarazo se produjo a consecuencia de una alteracion en el ciclo de la mujer a raiz de un grave accidente de coche; dicha alteracion no fue percibida por la esposa, de modo que se produjo la concepcion a pesar de la certeza--erronea--de los esposos sobre encontrarse en un periodo no fertil.

c) Al conocer el embarazo, el esposo reacciono de manera muy violenta, sintiendose enganado por la esposa; en consecuencia, desde el principio y durante toda su vida ha mostrado gran aversion a ese hijo.

d) Ocho anos mas tarde, se produjo la generacion de la segunda hija, de modo totalmente inesperado, puesto que el ginecologo habia asegurado a los esposos que, debido a dos grandes fibromas en el utero, la mujer no podria quedarse embarazada. De hecho, debido a los fibromas, el embarazo tardo mas de lo normal en detectarse, pensandose en principio en un embarazo psicologico.

e) Debido a estas circunstancias, que otorgaban al esposo la certeza de no haber sido enganado en esta ocasion, el demandado acepto mejor a esta segunda hija, con la que mantiene buena relacion.

En definitiva, de los hechos citados se deduce el caracter claramente involuntario de ambos embarazos, atribuibles a <<errores>> en la aplicacion de los metodos anticonceptivos, no al abandono de estos ni a la aceptacion de relaciones abiertas a la vida por parte del esposo. No se observa, por tanto, cambio alguno en la intencion contraria a la prole del esposo, sino simplemente la generacion de unos hijos concebidos--especialmente, la segunda--por un cumulo de circunstancias realmente improbables y anomalas.

De hecho, la extremada reaccion del esposo al conocer el primer embarazo es un indicio claro que viene a ratificar su aversion a la prole y hace vero simil su exclusion inicial, sin que, como recuerda el ponente, el hecho de que, aunque sea por razones eticas, el sujeto, una vez concebida la prole, acepte su nacimiento y cuide de su educacion--o incluso, como ocurre con la segunda hija, aunque la tenga carino y una buena relacion con ella--pueda ser considerado, de suyo, una revocacion de su inicial voluntad simuladora, puesto que esta se mueve en el plano del matrimonio in fieri mientras que aquella afecta unicamente al matrimonio in facto esse. Al no darse, por tanto, en este caso, un cambio o revocacion de la intencion contraria a la ordenacion del matrimonio a la prole por parte del esposo, no tiene sentido, como apunta el ponente, plantearse la cuestion de una posible convalidacion implicita del consentimiento, convalidacion que, en cualquier caso, plantearia en si misma no pocas dificultades, como antes se ha senalado.

Resulta tambien digna de mencion la valoracion--implicita--que la sentencia hace de la seguridad de los medios anticonceptivos utilizados por los conyuges, al no poner en cuestion la eficacia anticonceptiva del metodo Ogino-Knaus y la suficiencia de la utilizacion de este medio como reflejo y aplicacion de una voluntad contraria a la prole. Aunque algunas sentencias rotales cuestionan que pueda darse una autentica exclusion del bonum prolis si los contrayentes preven utilizar unicamente medios naturales de regulacion de la fecundidad (15), el ponente no se plantea esta cuestion en la resolucion de este caso, dando por presupuesto que, puesto que los conyuges, medicos ambos, tenian plena confianza en la seguridad anticonceptiva de este metodo, es esa certeza subjetiva--no la objetiva valoracion de la eficacia anticonceptiva de los medios usados por los conyuges--lo relevante de cara a la exclusion.

En efecto, no cabe olvidar que, desde una perspectiva sustantiva, para hacer nulo el matrimonio basta la existencia, en el momento de prestar el consentimiento, de un acto positivo de voluntad excluyendo radicalmente la apertura del matrimonio a la posible prole, con independencia de que en dicha exclusion se prevea utilizar unicamente medios anticonceptivos admitidos por la Iglesia o incluso medios anticonceptivos de dudosa eficacia, siempre que exista una certeza subjetiva respecto a la eficacia de dichos metodos (puesto que la duda al respecto implicaria la consiguiente aceptacion por el sujeto de un matrimonio abierto a la posible prole).

En conclusion, como pone de manifiesto esta sentencia, el hecho de la efectiva generacion de la prole no constituye, por si mismo, una revocacion, en su caso, de la anterior voluntad simulatoria y una convalidacion implicita del matrimonio, por lo que deberan los jueces valorar muy cuidadosamente todas las circunstancias del caso concreto. En las causas de simulacion, lo determinante es siempre el descubrimiento de cual fue la inicial voluntad de los contrayentes, en orden a valorar si existio el acto positivo de voluntad en que consiste la simulacion, sin establecer presunciones aprioristicas respecto al significado de la posterior conducta de los esposos.

4.4. La larga duracion de la convivencia conyugal

Desde la perspectiva del objeto de la prueba en las causas por simulacion, encontramos algo discutible la afirmacion de la sentencia relativa a que la larga duracion de la vida conyugal, 30 anos, constituya un obstaculo serio para la declaracion de nulidad (n. 8), puesto que, en principio, dicha duracion de la convivencia conyugal es una cuestion de hecho que resulta perfectamente compatible con la existencia de un consentimiento inicial viciado.

Aunque el ponente se centra en explicar por que la esposa aguanto tantos anos de vida conyugal a pesar de su convencimiento de la nulidad del matrimonio, aludiendo al influjo de su padre espiritual (16), entendemos que, desde el punto de vista juridico y en orden a la prueba de este concreto capitulo de nulidad, este extremo resulta en buena medida irrelevante. En todo caso, lo determinante habria sido valorar por que el esposo mantuvo tantos anos la convivencia conyugal a pesar del nacimiento de unos hijos que afirma haber excluido positivamente, especialmente teniendo en cuenta que, al menos respecto a la concepcion del primogenito, el esposo--con razon o sin ella--se sintio enganado por la esposa.

5. IMPORTANCIA DE UNA ADECUADA MOTIVACION DE LAS SENTENCIAS

Ademas del analisis de la sentencia desde una perspectiva sustantiva, puede resultar tambien interesante analizar esta resolucion desde la perspectiva procesal de valorar de que modo el ponente motiva el fallo. La adecuada motivacion de las sentencias constituye un tema de notable relevancia practica, y en el que la jurisprudencia rotal debe ser ejemplo y guia para los tribunales inferiores.

En un sistema como el canonico, que consagra los principios de certeza moral del juez y de libre valoracion de la prueba, la adecuada motivacion del fallo no solo es una exigencia para la validez de las resoluciones judiciales, sino que constituye un principio fundamental del proceso y de la misma seguridad juridica de los litigantes, en cuanto que supone la distincion entre la necesaria autonomia y libertad del juez en la valoracion de la prueba y la siempre indeseable arbitrariedad. Una adecuada motivacion de las resoluciones evita el voluntarismo, ademas de permitir, en su caso, su control y revision en instancias superiores. La certeza moral del juez no puede ser confundida con subjetivismo, como si consistiera en impresiones o convencimientos irracionales, sino que debe ser una certeza moral razonable, basada en las pruebas obrantes en autos y de la que la sentencia debe <<dar razon>>, poniendo de manifiesto de que modo lo actuado en la causa ha permitido al tribunal alcanzar dicha certeza (17).

Con caracter general, la motivacion de las sentencias exige y presupone una adecuada valoracion y ponderacion de la prueba obrante en autos--tomando en consideracion los criterios recogidos en la ley positiva y desarrollados por la jurisprudencia rotal--asi como la necesidad de exponer, de modo racional, el camino logico seguido por el juzgador para alcanzar la requerida certeza moral, certeza que no puede apoyarse en intuiciones sino que debe estar basada, conforme al c. 1608 [seccion] 2, en lo deducible ex actis et probatis.

En relacion con esto, cabe destacar que la sentencia c. Caberletti estudia con gran detenimiento, en su in iure, el proceso logico que debe hacer el juez para llegar a tener certeza moral, destacando el ponente que este proceso exigira un analisis pormenorizado del nexo reciproco e intrinseco entre la prueba directa y la indirecta y una detenida valoracion de la prueba obrante en autos. Igualmente, insiste el ponente en los criterios de valoracion de la prueba y en la necesidad de sopesar los argumentos probatorios tanto individualmente--cada uno de ellos en si mismo considerado--como conjuntamente, de modo que pueda el juez valorar si, en su conjunto, ese material probatorio debidamente ponderado es capaz de producir la requerida certeza moral (n. 5).

Y, lo que es mas importante, ya en el in facto la sentencia aplica con acierto y rigor estos criterios, valorando las declaraciones de las partes--tanto la de la esposa actora, firme y coherente a lo largo de todo el proceso, como la del esposo demandado, quien se retracto de su inicial declaracion contraria a la exclusion y reconoce, en tercera instancia, su voluntad simuladora--y poniendolas en relacion con el resto de la prueba (testimonios, circunstancias antecedentes, concomitantes y subsiguientes...).

Asimismo, resulta destacable que el ponente no eluda en la sentencia recoger aquellos hechos o pruebas que dificultan la prueba de la nulidad y que permitirian quizas fundamentar una resolucion distinta; al contrario, el ponente comienza la fundamentacion factica (n. 6) reconociendo la dificultad de esta causa y aquellos extremos que parecen oponerse a la pretendida exclusion (nacimiento de dos hijos, larga duracion de la convivencia conyugal, iniciales manifestaciones del esposo rechazando cualquier exclusion por su parte...). Se trata, a mi juicio, de un acierto de la sentencia y de una buena muestra de lo que es una adecuada motivacion de la resolucion, en cuanto que el ponente, tomando en consideracion los argumentos contrarios al fallo final, da respuesta a los mismos y explicita en la sentencia las razones que impiden que dichos elementos probatorios hagan necesaria una sentencia contraria a la finalmente dada.

En definitiva, nos encontramos ante una sentencia rotal relevante, tanto desde el punto de vista sustantivo como procesal, cuyo estudio puede resultar de gran utilidad a los operadores de los tribunales.

RECIBIDO: 17 DE ENERO DE 2014 / ACEPTADO: 7 DE MARZO DE 2014

Carmen Pena

Facultad de Derecho Canonico

Universidad Pontificia Comillas. Madrid

cpgarcia@canonico.upcomillas.es

(1) Dignitas Connubii, Introduccion; Pastor Bonus, art. 126.

(2) Como muestra de dicho retraso en la publicacion de los volumenes de sentencias rotales, baste senalar que el ultimo volumen rotal (XCVI), publicado en 2013, recoge las sentencias del ano 2004; el vol. XCV, con las sentencias de 2003, se publico en 2012; el vol. XCIV, con las sentencias del ano 2002, en 2010; etc. Tras la entrega del original, en febrero de 2014 se ha publicado el volumen XCVII, correspondiente a las sentencias de 2005.

(3) En la sentencia rotal se recoge como fecha de esta primera decision el 23 de enero de 2008, fecha que en realidad corresponde a la sentencia de segunda instancia.

(4) Con relacion a la lentitud en la administracion de justicia eclesial, resulta especialmente preocupante la situacion de la Rota Romana, no solo por la habitualmente excesiva duracion de los procesos, sino tambien por el elevadisimo numero de causas pendientes que se acumulan en ese tribunal, segun se deduce de las propias estadisticas proporcionadas por este organo. Conforme a los ultimos datos publicados, correspondientes a 2010, en la decada 2001-2010 se ha mantenido de modo estable un volumen anual de causas pendientes que oscilan entre 1.052 y 1.167: Attivita della Rota Romana--Anno 2010, Quaderni dello Studio Rotale 21 (2011) 59 (el volumen fue publicado por la Libreria Editrice Vaticana en 2012). En cuanto a la duracion de los procesos, la Rota Romana no proporciona ese dato; no obstante, la revision de las sentencias publicadas deja ver que, con mucha frecuencia, la tramitacion de las causas ante la Rota se prolonga entre 4 y 10 anos, en ocasiones incluso mas. Quizas para dar respuesta a esta situacion, muy recientemente se han introducido profundas novedades--no exentas de polemica--en la normativa procesal de las causas ante la Rota Romana (supresion de la duplex conformis, limitacion a la interposicion de recursos extraordinarios y apelaciones contra las resoluciones rotales en materia de nulidad de sentencia, etc.): cfr. Secretaria de Estado, N. 208.966, Rescriptum ex audientia SS.mi, 11 febbraio 2013 (Rescritto 'ex audientia Sanctissimi' di approvazione di 'facolta speciali' a richiesta del Decano della Rota Romana, 11 febbraio 2013).

(5) Cfr. C. Gullo, Celerita e gratuita dei processi matrimonian canonici, en Aa.Vv., La giustizia nella Chiesa: fondamento divino e cultura processualistica moderna, Ciudad del Vaticano 1997, 229-244; J. Llobell, Suggerimente per attuare le possibilita offerte dalla vigente normativa per rendere pio celeri le cause di nullita matrimoniale, en H. Franceschi---M. A. Ortiz (a cura di), La ricerca delia verita sul matrimonio e il diritto a un processo giusto e celere, Roma 2012, 387-402 (en el mismo volumen, se recogen las sugerencias hechas por diversos participantes en una mesa redonda--G. Maragnoli, W. S. Elder, J. Garcia-Montagud, C. Gullo y A. Romero--sobre este mismo tema: 403-427); D'Ostilio, Necessita di favorire una giusta rapidita nelle cause matrimoniali, Monitor Ecclesiasticus 112 (1987) 347-377; L. Sabbarese, Semplicita e celerita nelprocesso matrimoniale canonica, in P. A. Bonnet---C. Gullo (a cura di), 11 giudizio di nullita matrimoniale dopo l'Istruzione Dignitas connubii. Pars prima: I principi, Ciudad del Vaticano 2007, 261-284; U. Tramma, Diritto alla giustizia sollecita ed economica, en Aa.Vv., Il diritto alia defesa nell'ordinamente canonica, Ciudad del Vaticano 1988, 17-22; etc. Por nuestra parte, abordamos la cuestion en C. Pena Garcia, Derecho a una justicia eclesial rapida: sugerencias de iure condendo para agilizar los procesos canonicos de nulidad matrimonial, REDC 67 (2010) 739-767.

(6) Comparto, en este sentido, las apreciaciones sobre la redaccion de los in iure expuestas en J. I. Banares --J. Bosch, En tomo a la exclusion de la sacramentalidad: Comentario a la sentencia coram Defilippi, de 13 de octubre de 2010, Ius Canonicum 53 (2013) 721-723.

(7) Como afirman numerosas sentencias, <<el bien de la prole--esto es, la procreatividad o apertura a la vida--es un elemento esencial de la relacion conyugal y no se le puede excluir de un verdadero consentimiento matrimonial. Sin embargo, la efectiva procreacion no es propiedad del matrimonio sino uno de sus fines (c. 1055). Conviene aqui senalar que la falta de prole de ningun modo invalida las nupcias, con tal de que no haya sido excluida del consentimiento la intencion de la prole. Pues la efectiva procreacion no es un derecho conyugal y, por tanto, no es licito hablar directamente del derecho a la prole>>: c. Burke, de 15 de diciembre de 1994, n. 4: SRRD 86 (1994) 719. En la misma linea, entre otras, c. De Lanversin, de 15 de junio de 1994, n. 7: SRRD 86 (1994) 315; c. Funghini, de 17 de abril de 1991, n. 6: SRRD 83 (1991) 249; etc.

(8) La delimitacion precisa del objeto de la exclusion presenta interesantes cuestiones, relativas a la relacion entre la doctrina moral de la paternidad responsable y la exclusion del bonum prolis canonicamente relevante, habiendo planteado algunos autores la cuestion de si existe propiamente un ius ad procreationem responsabilem: cfr. C. Cerezuela, El contenido esencial del bonum prolis. Estudio historico-juridico de doctrina y jurisprudencia, Roma 2009; G. COMOTTI, Ordinatio adprolem del matrimonio e scelta di non procreare: alcune riflessioni canonistiche in tema di procreazione responsabile, en Aa.Vv., Matrimonio canonico e AIDS, Turin 1995, 108-115; P. J. Martinez Robles, Procreacion responsable y bien de la prole, en: Curso de derecho matrimonial y procesal canonico para profesionales del foro, XV! Salamanca 2000, 197-234; C. Ricciardi, Procreazione responsabile ed esclusione del bonum prolis, en Aa.Vv., La simulazione del consenso matrimoniale canonico, Ciudad del Vaticano 1990, 171-183; etc. En esta materia, nos remitimos a lo apuntado en nuestros articulos C. Pena Garcia, La exclusion del bonum prolis, Foram Canonicum. Revista Portuguesa de Derecho Canonico TW1-2 (2009) 79-102; IDEM, Bonum prolis y ius connubii: cuestiones abiertas, Estudios Eclesiasticos 83 (2008) 699-707; Idem, Exclusion del bonum prolis, paternidad responsable y SIDA, Iustel.com, Revista General de Derecho Canonico y Eclesiastico del Estado, n. 12, octubre 2006, 1-32.

(9) c. Burke, de 5 de noviembre de 1989, n. 10: SRRD 81 (1989) 746.

(10) Desde el punto de vista del sujeto que excluye, no hay ninguna duda--como senala el mismo ponente (n. 4), citando una c. Erlebach de 15 de julio de 2002--respecto a los requisitos del acto positivo de voluntad por el que se simula el consentimiento. Conforme a la constante jurisprudencia rotal, dicho acto de voluntad debe ser positivo--esto es, firme y deliberado, puesto con consciencia, libertad y ponderacion--antecedente y aplicado al matrimonio concreto que se va a contraer. Entre la jurisprudencia mas reciente, insisten en estos aspectos, entre otras, la c. Ferreira Pena, de 9 de junio de 2006, Studia Canonica 42 (2008) 503-523; c. Turnaturi, de 13 de mayo de 2004, Periodica 96 (2007) 65-92; c. Stankiewicz, de 27 de febrero de 2004, Ius Ecclesiae 22 (2010) 71-90; c. Ciani, de 21 de mayo de 2003, SRRD 95 (2012) 319-333; c. Ferreira Pena, de 17 de octubre de 2003, SRRD 95 (2012) 587-598; c. Caberletti, de 24 de octubre de 2003, SRRD 95 (2012) 618-633; c. Stankiewicz, de 27 de noviembre de 2003, SRRD 95 (2012) 692-708; c. Sciacca, de 28 de noviembre de 2003, SRRD 95 (2012) 718-724; c. Turnaturi, de 11 de diciembre de 2003, SRRD 95 (2012) 758-776; etc.

(11) Asi lo reconoce expresamente la jurisprudencia rotal: <<La experiencia diaria ensena que no raramente los contrayentes acceden a las arras con el deliberado proposito de evitar la procreacion de la prole en sus primeros anos de vida en comun. Tambien sucede frecuentemente que, durante la convivencia conyugal, este proposito se cambia, por una causa sobrevenida, en la voluntad de rechazar los hijos absolutamente e in perpetuum. Sin embargo, una vez puesto legitimamente, el consentimiento produce su efecto--el matrimonio in facto esse--que existe independientemente de la subsiguiente voluntad de los conyuges. Y asi, el cambio de la voluntad no puede borrar el vinculo que, por el consentimiento juridicamente eficaz, ha surgido. Siempre permanece verdadero el dicho romano: 'adecuadamente celebrado el matrimonio, no puede viciarse por un hecho posterior'>>: c. Huber, de 27 de octubre de 1994, n. 7, SRRD 86 (1994) 536.

(12) Sobre los problemas que plantea la actual regulacion positiva de la convalidacion, resulta de interes A. Rava, II requisito della rinnovazione del consenso nella convalidazione semplice del matrimonio (c. 1156 [seccion] 2). Studio storico-giuridico, Roma 2001. Asimismo, nos remitimos a lo expuesto en C. Pena Garcia, El matrimonio en el ordenamiento canonico: posibles lineas de reforma legislativa, Revista Espanola de Derecho Canonico 70 (2013) 195-227 (especialmente 211-214).

(13) En este sentido, cabe citar la c. Monier de 12 de abril de 2002, en el que la ponente, en un caso de algun modo proximo al contemplado en esta sentencia, tras valorar los hechos probados en la causa, falla en favor de la nulidad por exclusion del bonum prolis a pesar de no existir confesion de la parte simulante (quien, al contrario, niega expresamente la misma) y a que, de hecho, se produjo un embarazo en el primer ano de matrimonio por un error de planificacion, aunque no siguio adelante por un aborto espontaneo producido como efecto secundario de una medicacion: SRRD 94 (2010) 243-254.

(14) Aunque el ponente nada dice al respecto, personalmente encuentro algo forzado e inverosimil que, segun narran dichas testigos, el demandado hiciera expresamente antes de la boda, a la madre y a la hermana de su entonces novia, afirmaciones como que, ademas de no querer hijos en absoluto, aun menos querria que crecieran en casa de esta (su futura suegra), <<pues no queria darle esa satisfaccion>>.

(15) Esta muy extendida la presuncion jurisprudencial que sostiene que quien despues de casado permite a la otra parte tener relaciones sexuales abiertas a la vida o utiliza unicamente medios naturales de regulacion de la fecundidad, manifiesta suficientemente que no quiso excluir la prole: cff. c. Alwan, de 14 de enero de 1997, n. 14, SRRD 89 (1997) 5. En relacion concretamente con la fiabilidad del metodo Ogino, ya la sentencia c. Bejan, de 18 de mayo de 1966, n. 4, afirmaba que si los conyuges han acordado evitar la prole acudiendo unicamente al metodo Ogino, apenas se puede admitir que se quiso excluir absolutamente la prole: SRRD 58 (1966) 318.

(16) En este punto resulta algo desconcertante tanto la argumentacion de la sentencia como la misma declaracion de la esposa, quien afirma haber llegado al convencimiento de la nulidad desde el inicio del viaje de bodas, cuando anteriormente habia declarado que ya durante el noviazgo el esposo habia afirmado reiterada y categoricamente su rechazo a los hijos (n. 6).

(17) Sobre esta cuestion de la necesaria motivacion del fallo judicial, resulta de especial interes la obra M. J. Arroba Conde, Risultato della prova e tecnica motivazionale nelle cause matrimonian. Casi pratici di prima istanza, Roma 2013.
COPYRIGHT 2014 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2014 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

 
Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Pena, Carmen
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2014
Words:7428
Previous Article:Sentencia del tribunal de la rota romana. Coram Caberletti, 13 de enero de 2011.
Next Article:Disposiciones de la Santa Sede en materia de organizacion economica. 2013-2014.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters