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<>, <>: burla y risa de Dios en La Constancia y Paciencia del Santo Job de Quevedo.

El recorrido que vamos a emprender a continuacion sobre algunos aspectos de la interpretacion quevediana del libro de Job enfoca una constante tematica presente sea en obras juveniles, por ejemplo Lagrimas de Hieremias castellanas, sea en obras de la plena madurez como La constancia y paciencia del santo Job o Providencia de Dios: la actitud de los demas frente a Job caido en desgracia vista en sus distintas formas, desde la indiferencia hasta la calumnia, las chanzas y burlas. Este tema, ademas, en las obras escritas en la prision de san Marcos, adquiere una relevancia autoapologetica.

El tema biblico de la burla como castigo aparece tambien en contextos distintos en otras obras religiosas y morales, como por ejemplo, Virtud militante:
      Temeran los justos, considerando el castigo; reirse han de la
   locura. Y de verdad la alegria de los justos, nace del temor que
   los justos tienen a Dios, asi es principio el temor de Dios de la
   alegria como del saber. Temer a Dios, y reirse del que no le temio
   todo es temer a Dios. Y ensenar a que le teman. Y no es pequena
   parte del castigo de los soberbios la risa de los justos. No es la
   mayor pena de los malos, y soberbios, el caer y ser destruidos,
   sino que los buenos se rian sobre ellos (1).


En el libro biblico Job destaca el hecho de que su riqueza antes de la caida le proporcionaba el respeto por parte de los demas, como Quevedo pone de relieve en la Pobreza, uno de sus <<Fantasmas>>, a traves de la traduccion de Job, 29, 8-14:
      Veianme los mozos y escondianse de verguenza; y los viejos,
   levantandose, estaban en pie por respetarme. Los principes
   callaban, y sellaban su boca con su mano. Detenian los capitanes
   generales su voz, y de turbados se les pegaba la lengua al paladar.
   El atento que me oyo me bendecia, y me eran testigos los que
   estaban presentes: y esto porque habia defendido al pobre que
   gritaba y el pupilo que carecia de favor. Caia sobre mi la
   bendicion del que estaba pereciendo, y console el corazon de la
   viuda. Vestime de justicia y adorneme, como con ropa y diadema, con
   mi juicio (2).


De manera simetrica, a la perdida de los bienes se corresponde la perdida de autoridad y el convertirse en objeto de burlas, hecho que, segun observa Quevedo--ya en la juvenil Lagrimas deHieremias castellanas--le hace sufrir mas que otra cosa:
      Y Job no siente ni se acuerda de llorar [...]; solo se queja de
   los que sabiendo su mal se rien, y asi se empieza el capitulo
   citado: <<Ahora se rien de mi los mas mozos que yo>>. Y mas abajo,
   lastimado, dice: <<Ahora soy vuelto en cantar a ellos y soy hecho a
   ellos en oprobio>>. Que ordenado dice: <<Ahora soy como fabula suya
   y hablilla, y a sus ojos vil y abatido>> (3).


El tema de la soledad, desprecio y <<desamparo universal>> es central en la posterior La constancia y paciencia delsanto Job. Quevedo llega a demostrar con argumentos racionales y con acopio de citas biblicas que Job estaba solo, sin parientes y amigos, fuera de la ciudad, totalmente aislado (4). Por lo que se refiere a las chanzas y al desprecio populares, el actualiza las referencias biblicas para, de esta manera, facilitar las alusiones a la realidad contemporanea y, sobre todo, a su propia situacion. Por ejemplo, habla de las <<gacetas del infierno>> y de las <<relaciones de Satanas>> que divulgan las desgracias de Job interpretandolas como castigos merecidos:
      Dice el texto que vinieron porque habian oido todo el mal que le
   sucedio. Sospecho que Satanas llevo o derramo estas nuevas: decir
   todo lo malo suyo es y de los suyos. Ninguna otra cosa molesta
   tanto la noticia y la atencion como lenguas y plumas que lo bueno
   lo hacen malo, y lo malo peor; que dicen todo lo malo y callan todo
   lo bueno. Esto parece le sucedio a Job, pues supieron todo el mal
   que le habia sucedido; y no se hace mencion de lo bien que logro
   sus perdidas, que es senal que se lo callo la gaceta del infierno y
   parece indubitable, pues si supieran la humildad, la resignacion
   con que a todas sus perdidas habia respondido bendiciendo a Dios y
   dandole gracias por todo, no podian arguirle de presumido contra
   Dios y de ingrato, como lo hicieron despues. Las relaciones de
   Satanas poco se alargan en buenas nuevas; las que no callan, dudan
   (5).


De la misma manera, en el conocido pasaje autobiografico interpolado en la obra, Quevedo menciona a los <<noveleros>> que difundian la falsa noticia de que le habian cortado la cabeza en la prision de san Marcos (6).

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Quevedo alude a las manifestaciones del desprecio, de la ironia, del sarcasmo y de la burla originadas por la vista de Job llagado en el estercolero, apuntando conscientemente a la identificacion de este como figura de Cristo, aprovechada en sus comentarios por los padres de la Iglesia y amplificada por una iconografia en la que a Job se le representa como un ecce homo (fig. 1) (7), siguiendo un modelo tan difundido que Quevedo pudo utilizarlo en el Buscon en una alusion burlesca al mismo picaro (8).

Como un ejemplo de burla y de sarcasmo se interpreta, segun la misoginia tradicional, la intervencion de la mujer de Job, que le insta a desistir de la lucha y a morirse tras haber bendecido (es decir maldecido) a Dios. La ambiguedad de la actitud de la mujer, representada de manera inmejorable en la celebre pintura de Durero (fig. 2) (9) mientras le arroja un balde de agua a su marido para aliviarle y escarnecerle a la vez, se refleja en el comentario de Quevedo. Este trata en parte de disculparla, recordando que supo sufrir todas las perdidas que el habia padecido y que por tanto se habia portado como una mujer buena y leal:
      Raiase con una teja los gusanos [...] Viole en esta calamidad
   su mujer, pues no le habia dejado, viendole sin ninguna hacienda ni
   hijos, en sucesos tan formidables, buena era y leal. El decirle:
   ?Aun permaneces en tu simplicidad? Bendice a Dios y muere>> fue
   dictado de la fragilidad del sexo. Si no ha habido otro hombre que
   haya tenido tanta paciencia como Job, es de admiracion que no la
   igualase su mujer, que con el, hasta este trance, habia padecido
   las mismas perdidas y persecuciones, y que antes parece que mostro
   grande amor en consolarse con su persona, cuando todo la faltaba;
   pues que flaqueo cuando vio que su persona padecia, no solo la
   muerte, sino vivo, la corrupcion y gusanos de los muertos. Job,
   considerando que, siendo criatura mas flaca que el, habia perdido
   lo mismo y padecido tanto, no la dice que habla como una de las
   malas mujeres y desleales, sino como una de las necias. (10).


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La interpretacion de Quevedo, la moderacion de sus palabras, la mencion de las <<perdidas y persecuciones>> del <<grande amor>> que ella sentia por su marido remiten a la tradicion exegetica basada en la version de los Setenta, en la que la mujer de Job, en un discurso, se lamenta de que para acompanar a su marido en la desgracia habia abandonado sus privilegios de reina para convertirse en una vagabunda sin casa, en una peregrina y mendiga despreciada por todos. Esta vision no puede ser mas lejana de la que nos presentan los padres de la Iglesia y los comentaristas jesuitas a los que sigue Quevedo en esta obra, que hacen de la mujer de Job un instrumento de tentacion diabolica (11). El mismo Quevedo en Providencia de Dios, una obra de la misma epoca que mantiene muchas relaciones intertextuales con La constancia y paciencia del santo Job, siguiendo a san Agustin, afirma que Job y su mujer representan otros Adan y Eva, aunque Job, al contrario de Adan, <<reprehendio asperamente>> (12) a su mujer y no cedio a la tentacion.

Por otra parte, en La constancia y paciencia, el mismo Quevedo insinua que <<la fragilidad del sexo>> le provoca a la mujer rechazo y asco frente a la enfermedad de su marido y que su invitacion a morirse tras haber bendecido a Dios, de acuerdo con el texto biblico, la califica de <<necia>>, si bien esto no quiere decir <<mala>>. Esta necedad, rayando en la locura, aparte de otras razones, hizo que se la representara muy frecuentemente, sobre todo en el Norte de Europa, en compania de unos musicos que le cantan un charivari escarnecedor a Job mientras ella le amonesta o baila (fig. 3 y 4) (13). A pesar de la oposicion que Quevedo pretende establecer entre <<necedad>> o <<domestica ignorancia>> y <<maldad>>, la interpretacion de la mujer de Job como ejemplo de necedad es tradicional a la hora de asociar esta ultima con la locura y el pecado, como confirma en la obra quevediana la amplificacion de la cita del salmo 52: <<Dixit insi piens in corde suo: non estDeus>>, versiculo que ocasiona un gran numero de representaciones de la locura en la iconografia a partir de la Edad Media (14).

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Sin embargo, el interes principal de Quevedo tanto en La constancia y paciencia como en Nombre, origen, intento, recomendacion y descendencia de la doctrina estoica, va dirigido hacia la interpretacion de las palabras de la mujer de Job, destacando que ella, a traves de una sabia formulacion retorica y de la ironia, expresa un sentido muy diferente del literal, caracterizado por un sarcasmo cruel: <<No niego que la mujer no le fue tambien persecucion con la ironia que le dijo: "Bendice a Dios y muere">> (15). Advierto, a este proposito, que Quevedo utiliza el termino <<ironia>> en muy contadas ocasiones y que la acepcion relacionada con el escarnio parece confirmada por el significado que asume la palabra en su celebre soneto-epitafio burlesco <<Yacen en esta rica sepultura>>, dedicado a una mujer infiel, en el que funciona como sinonimo de <<pulla>>:
      Leal el perro que mirais se llama,
   pulla de piedra al talamo inconstante,
   ironia de marmol a su fama (16).


Para la interpretacion del pasaje y el significado que hay que atribuir al termino <<ironia>> en este contexto, podemos recurrir una vez mas a la iconografia, ya que no faltan en la epoca representaciones que leen esta escena como una explicita manifestacion de escarnio, casi un doble del modelo, ya recordado, del ecce homo, como puede verse, por ejemplo, en el cuadro del genoves Assereto (fig. 5), un pintor muy apreciado en Espana donde se realizaban copias de sus obras para venderlas como originales (17).

Por lo que se refiere a los reyes amigos de Job, que se sientan a su lado, en silencio, siete dias y siete noches, manifestando de esta manera, sutilmente, su desprecio, Quevedo define su actitud de <<ademan manoso>> (18), para recordar despues que la mana es caracteristica del diablo. De esta manera remite a la otra cara del desprecio, la calumnia, que requiere una habilidad retorica mas compleja y distinta de la burla. Cuando despues los amigos empiezan a hablar calificando a Job de <<temerario, presumido, soberbio, jactancioso, hablador, injusto, blasfemo y maestro de perversos dogmas>>, el los tacha despectivamente de <<bachilleres>> y define sus argumentos <<quimeras>>, <<sofisterias>>, <<replicas porfiadas y contenciosas>>, pronunciadas con <<tema litigiosa y fraudulenta>>. Quizas por contrastar tanto con las categorias neoestoicas de la amistad subraya Quevedo la hipocresia en las palabras de los amigos, cuya inicial muda asistencia se convierte en abierta condena en las controversias que siguen. Quevedo, aunque no soslaya los aspectos fundamentales del debate teologico que se establece entre Job y sus amigos sobre la relacion entre pecado y castigo, denuncia ante todo la falta de rigor moral que se desprende de su actitud, les reprocha su falta de humanidad, el hecho de no haber intervenido, ayudandole y trasladandole a otro lugar mas <<decente>> y adecuado para un rey, hecho que ademas, siendo ellos mismos reyes, origina unas reflexiones de corte politico.

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Sabido es que el libro biblico se caracteriza por ser una mezcla de distintos generos literarios: entre otros la epica, las lamentaciones, la controversia escolastica, el genero judicial y tambien generos teatrales como la comedia o la tragedia. Quevedo tanto en sus prologos, como en las notas diseminadas en la obra, alude al genero judicial--a un pleito en el que el demonio aparece como fiscal y Dios hace de juez--y a la tragedia. Por lo que se refiere a esta ultima, en el prologo <<teologico, etico y politico>>, se demuestra con gran despliegue de erudicion, estudiado por Chiappini (19), que Dios--como los reyes en la tragedia clasica--, le habla a Job ocultado por una nube. El estar fuera del alcance de la vista de los hombres, sin embargo, no impide que los dos contrincantes, demonio y Dios, no reaccionen de alguna manera frente al espectaculo de Job en el muladar. Una cita del De Patientia de Tertuliano hace patente la ostentacion que hace Dios de su victoria a traves del cuerpo llagado de Job, que se convierte en un carro triunfal, en una bandera:
      Diganos desde su libro De Patientia Tertuliano, pues le estudio
   en este, que hacia Dios con este espectaculo. El lo ensena cuando lo
   pregunta: Quale in illo viro feretrum Deus diabolo extruxerit.
   Quale vexillum de inimico gloriae suae extulit, cum ille homo ad
   omnem aceruum nunciorum, nihil ex ore promeret, nisi Deo gratias?
   ?Cual otro artifice, sino Dios, fabricara de llagas y ulceras y de
   un esqueleto un carro triunfal? ?Quien sino el, habilitando la
   podre y los gusanos para matiz y joyas, bordara con ellos la
   bandera de su victoria? (20).


Satanas por su parte, se caracteriza (21) en muchas alusiones dispersas --ya lo hemos visto--por su <<mana>>, <<malicia>>, <<fulleria>>, <<desverguenza>>, por el descaro de sus preguntas y por utilizar el espectaculo de la muerte y ruina para suscitar desesperacion en su victima.

[FIGURA 5 OMITIR]

No obstante, quiero aqui llamar la atencion sobre un parrafo, ignorado hasta ahora por los estudiosos, en el que este tema tiene un desarrollo extraordinario. Quevedo lo incluye en la parte final de la obra, entre el parrafo sobre la duracion de la enfermedad de Job y el dedicado a ilustrar la iconografia de Job como figura de Cristo, apuntando a las <<estampas a los ojos>> del tratado de Pineda, que estudie en otra ocasion. Ahora bien, creo que hay que poner en relacion este parrafo con el prologo <<teologico, etico y politico>> y en cierto modo tambien con las declaraciones de poetica contenidas en otro apartado de los preliminares, el parrafo <<Del estilo>> reivindicando sus caracteristicas y ambiciones programaticas, como si de un epilogo se tratara. Por lo que se refiere al primero son especialmente interesantes, como se vera, las notas sobre la actitud de Dios y Satanas frente al sufrimiento de Job y sobre el estilo de este ultimo en su libro; por lo que atane al segundo, mas centrado en cuestiones literarias, el punto de contacto con el mencionado parrafo epilogal es la defensa de la Vugata, cuya primacia estriba tanto en la superioridad estilistica como en la exegetica. Esta afirmacion general resulta confirmada en <<Del estilo>> por el analisis comparativo de distintos ejemplos, entresacados de los clasicos (Homero, Lucano, Virgilio...) y de distintas versiones (hebrea, griega, Vugata) de Job, 39, 9-15, ejemplos todos ellos referidos a la descripcion de un corcel de guerra: un topos utilizado en los manuales de retorica para ilustrar la figura de la evidentia. En este prologo ademas a san Jeronimo se le alaba por cierto realismo de su traduccion, por ejemplo por traducir hinnitum, <<relincho>>, el metaforico y sublime <<trueno>>, cifra de la version hebrea, como si la poetica de la evidentia conllevara una atencion a la realidad de lo humilde y de lo cotidiano (22).

Ahora bien, la defensa de la Vugata y la descripcion de un caballo aparecen relacionados tambien en el parrafo epilogal. Quevedo empieza su argumentacion con una cita del De Patientia de Tertuliano, significativamente con las palabras que siguen al pasaje citado a proposito de Job como carro triunfal, lo que confiere a la biparticion de la cita una importancia estructural:
      Si alguno preguntare que hacia Dios y que Satanas, viendo a Job
   padecer y llevar con paciencia lo mismo con que le perseguia tanta
   majestad, responderele con Tertuliano en el libro De patientia en
   que, considerando lo mismo, se pregunta y se responde: <<Quid?
   Ridebat Deus: Quid? Dissecabatur malus, cum Iob inmundam ulceris
   sui redundantiam magna aequanimitate destringeret>>. <<?Que? Reiase
   Dios. ?Que? Atormentabase el demonio cuando Job, con grande
   paciencia, limpiaba la inmunda redundancia de sus llagas>> (23).


Citando una vez mas a Tertuliano (24)--<<el sentido divino esta en la medula, no en la superficie, y muchas veces emulo de lo que manifiesta con las palabras>>--Quevedo aboga por una interpretacion metaforica o alegorica de la Biblia. El sentido puede ser incluso contrario al literal--este es el significado de aemulo al que alude en su traduccion Quevedo--y representar una posibilidad de extremada libertad exegetica. Segun Quevedo, Tertuliano funda su afirmacion en Job, 9, 23: <<Si flagellat, occidatsemel, etnon de poenis innocentium rideat>> 'Si castiga mate de una vez y no se ria de las penas de los inocentes'. Afirma tambien que hay que defender, por mas que pueda parecer paradojico, la version de san Jeronimo, segun la cual el sujeto es Dios, frente a otras, entre ellas la version griega y la hebrea que 1) parafraseando atribuyen a los impios el burlarse de las penas de los inocentes, 2) por esta razon no emplean la negacion delante del verbo subsanare o deridere y 3) utilizan el verbo tecnico de la burla subsannare:
      Es lugar que parece (leido asi) que si no toca en enfado, tiene
   algun desenfado; por eso hare reparo en el, dandole la luz que
   pudiere caber en mis ojos, pues todos le reconocen por obscuro.
   Pagnino lee: <<Si flagellum est ab eo, occidat subito impium
   quipoenas innocentium subsannat>> 'Si el azote es de Dios, de
   muerte subitamente al impio que hace burla de las penas de los
   inocentes'; los Setenta: << Quia nequam homines, in magna morte
   erunt, sed iusti deridentur; en la Regia: Quoniam mali in morte
   indecenti, sed iusti deridentur>>. No me amedrenta que Pagnino y el
   texto griego lean este verso en opuesto y contrario sentido a san
   Jeronimo (25).


Continua Quevedo recordando que en la Biblia hay casos en que el verbo subsannare--que indica el burlarse con muecas y gestos caracteristicos--se utiliza para referirse a Dios, sin embargo, en todos ellos el se burla de los impios (de los malos, como en Proverbios, 1, 26, o de los reyes de la tierra que se rebelan a su voluntad, como en los Salmos, 2, 1-4 y 59, 9) (26). La dificultad reside en el hecho de que aqui Dios se rie de los inocentes y por este motivo Quevedo anade que Job fue criticado por expresarse de manera ambigua y que algunos comentaristas piensan que esa risa de escarnio es mas propia del demonio que de Dios (27). La solucion de Quevedo es interpretar: <<riase, y no de las penas de los inocentes>>, sino <<con ellas>> acudiendo a dos distintas acepciones del verbo ridere, cuya diferencia de sentido se refleja tambien en su correspondiente castellano:
      Reconocio que Dios se ha de entender se rie de dos maneras: una
   de la muerte y trabajos de los impios, haciendo, digamoslo asi,
   burla de sus vanos intentos,--eso es subsannare--[...]. La otra
   manera de reirse Dios es no reirse de las penas de los inocentes,
   sino con ellas y con ellos de ellas. En espanol es diferencia
   legitimamente verificada y comun sin excepcion. Reirse de uno es
   burlarse; reirse con el alegrarse y caricia. Pues viendo el gran
   Padre que Dios solo se rie de las penas y muerte de los malos y que
   no sin misterio se anadio por David al reirse el subsannabit, que
   es <<hacer burla>>; y que cuando el dice a los malos <<en vuestra
   muerte yo me reire>>, anadiendo el subsannabo, <<hare burla>>,
   hallando a Job santisimo y canonizado por Dios, porque la palabra
   <<riase>>, que se lee consecutiva a <<las penas de los inocentes>>,
   no se entendiese con burla, como en los malos, anadio el non
   diciendo: <<Et non depoenis innocentium rideat>>. Empero no se ha
   de construir: et non rideat de innocentium poenis, <<Y no se ria de
   las penas de los inocentes>>, sino: Rideat et non de poenis
   innocentium, <<Riase y no de las penas de los inocentes>>, pues eso
   el mismo dice que ha de ser de las de los impios y rebeldes.


De esta manera Quevedo amplifica y profundiza la doble cara de la risa de Dios, reincidiendo por un lado en el tema de la burla, tan recurrente en la obra, a traves de la evocacion rapida, algo irreverente, de un Dios humanizado y sorprendido en la mueca escarnecedora a la que remite el verbo subsannare, evocacion de la que--hay que dejarlo bien en claro--no hay huella en el pasaje correspondiente del libro biblico; y por otro lado, afirmando la irreductible y paradojica alteridad de la risa --o sonrisa--catartica de Dios.

Para reforzar esta explicacion Quevedo alega un ejemplo del libro tercero de las Georgicas cuyo sentido varia de manera sustancial segun se atribuya la negacion a unos vocablos o a otros, tal y como en el ejemplo biblico que nos interesa. De manera probablemente no casual, el verso esta incluido en una descripcion de un caballo. No se trata como en el prologo <<Del estilo>> de la descripcion de un corcel, sino de la de un caballo semental, y los versos citados se refieren a su jubilacion:
      Tengo un ejemplo que acredita esta construccion mia, tan literal
   que turbo a hombres doctisimos, por no juntarlas a la mente del
   autor. Virgilio en la Georgica, lib. 3, tratando de las senales y
   partes que ha de tener el caballo 26 27 para ser bueno, y diciendo
   lo que se debe hacer con el que--siendo tal--ha servido y esta
   viejo o enfermo, dice:

      Hunc quoque ubi aut morbo gravis, aut iam segnior annis
      Deficit, abde domo: nec turpi ignosce senectae (28).


Pues bien, para entender el sentido del segundo hemistiquio del segundo verso, afirma Quevedo, hay que referir la negacion al adjetivo (turpi) y no al verbo (ignosce) como se prefiere interpretar actualmente, en el sentido de 'encierrale en el establo y no consientes con su inclinacion, ya que es inutil para la reproduccion'. El filologo holandes Guillermo Cantero (29), a quien Quevedo cita muy puntualmente, atribuye la negacion al verbo, y a este ultimo el significado de 'perdonar'; por este motivo propuso emendar nec en et para evitar la contradiccion con lo que se afirma en el primer hemistiquio:
      Siendo Guillermo Cantero, varon largamente doctisimo, como
   construyese este medio verso juntando el nec con el ignosce, leia:
   <<no perdones a la torpe vejez>>. Afirmo en sus Varias lecciones
   estaba feamente errado, y le enmendo. Y su enmienda fue el yerro,
   porque la construccion habia de empezar por el ignosce,
   <<perdona>>, nec turpi senectae, nec, <<no>>, y <<a la no torpe
   vejez>>; quiere decir, que no es reprehensible, ni indigna de
   reconocimiento: porque junto el nec <<no>> con el <<perdones>> era
   decir: <<no perdones a la torpe vejez>>; y contradeciase Virgilio
   en un mismo verso, pues le empezo diciendo: <<al ya grave por la
   enfermedad o inutil por los anos, abde domo, jubilale en tu casa, y
   perdona a la no torpe vejez>>. Y la verdad estuvo y la sentencia en
   saber juntar otro no.


La interpretacion preferida por Quevedo, tildada de gerontofila por los filologos contemporaneos, es de corte moralista--atribuye a la vejez del caballo rasgos positivos comunes en las sentencias filosoficas clasicas sobre la vejez--y es la prevalente en su epoca, la que defienden en contra de Cantero ilustres latinistas como Luis de la Cerda, cuya edicion Quevedo muy probablemente conocia. Aunque Quevedo habla de <<partes que ha de haber el caballo para ser bueno>> y de caballo que <<ha servido>> sin explicitar a que, y si bien estos versos de las Georgicas pudo encontrarlos en las polianteas e incluso, en las gramaticas como ejemplos de negacion (30), ?como no plantear la hipotesis de que tanto el como su publico supiesen muy bien colocarlos en su contexto? En cualquier caso, la eleccion de unos versos dedicados a un caballo viejo y enfermo, que hay que encerrar en el establo, no podia dejar de remitir primero, ironicamente, a la propia situacion de Quevedo, viejo y encerrado en san Marcos; y segundo, a una imagen totalmente distinta tanto de los corceles de guerra evocados en el prologo, como, con su vejez y enfermedad antiheroica, de los valores ejemplares indicados constantemente en la obra.

Los temas de la burla y del desprecio representan una ocasion (tanto en el caso de la mujer de Job como en este ultimo sobre la actitud de Dios y Satanas) para investigar los ambiguos confines de las palabras, ademas puede afirmarse que Quevedo siente una autentica fascinacion estilistica por el nivel mas literal y obscuro del texto biblico, entre otras cosas porque le brinda la posibilidad de interpretarlo como si de una agudeza se tratara. Por eso mismo menciona en este parrafo otro ejemplo recurrente en su obra: la respuesta aparentemente desabrida que Cristo le dio a su madre en las Bodas de Cana (quid est mihi et tibi, mulier?) (31). Esta atencion evidencia una lectura del texto biblico influida por la aficion de la oratoria sagrada contemporanea a los <<reparos>> ingeniosos y de hecho con este tecnicismo introduce Quevedo su argumentacion: <<Es lugar que parece (leido asi) que si no toca en enfado, tiene algun desenfado; por eso hare reparo en el, dandole la luz que pudiere caber en mis ojos, pues todos le reconocen por obscuro>>.

Antes de terminar quisiera senalar otro aspecto de esta reiteracion circular: la cuestion de la autoria del libro de Job que en el <<Discurso teologico, etico y politico>> da pie a interesantes observaciones sobre la escritura autobiografica y autoapologetica. La faceta de poeta y escritor es muy importante para forjar la imagen quevediana de Job como dechado de las virtudes estoicas y cristianas, emblema basado en el tantas veces citado De Patientia de Tertuliano. No obstante, en esta imagen tan heroica no se puede dejar de senalar algunas quiebras, que se refieren de modo significativo al estilo de su libro, a la utilizacion de palabras obscuras y ambiguas que pueden interpretarse como cifras de su disconformidad. Estas reflexiones que se encuentran tanto en este mismo parrafo (<<Filipo presbitero nota estas palabras de licenciosas, y dice que en decirlas peco Job aunque levemente>>), como en Providencia de Dios (<<Cristo solo no participo nada de la impaciencia del hombre. Job participo algo aunque brevemente; no en las obras ni en las palabras, sino en el modo de decir algunas>>) (32) condensan una serie de notas dispersas a lo largo de toda la obra acerca de la disimulacion, de lo que es licito o ilicito decir o dejar de decir, que tienen una evidente relevancia politica. Quevedo, como fray Luis de Leon o su fuente privilegiada, el padre Pineda, aun sin ver en Job el rebelde que nos ensenan algunas interpretaciones posteriores, precisamente haciendo hincapie en estos pasajes mas obscuros y ambiguos, pone de relieve--quizas apuntando tambien a su propia situacion--que si el fue culpado, su delito tan solo fue estilistico.

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Quevedo, F. de, Virtud militante. Contra las quarto pestes del mundo, inuidia, ingratitud, soberbia, avarizia, ed. A. Rey, Santiago de Compostela, Universidad, 1985.

Terrien, S., The iconography of Job Through th.e Centuries, University Park, Pennsilvanya State University, 1996.

Valentina Nider

Universita di Trento

(1) Quevedo, Virtud Militante, <<La soberbia>>, ed. Rey, 1985, pp. 138-39; se trata del comentario de Salmos, 51, 8-9.

(2) Quevedo, Pobreza, en Obras Completas, Prosa, ed. Buendia, Madrid, Aguilar, 1986, p. 1442. Cito a partir de ahora por esta edicion con la sigla OC.

(3) Quevedo, Lagrimas de Hieremias castellanas, ed. E. M. Wilson y J. M. Blecua, 1953, p. 49; es traduccion de Job, 29, 1 y Job, 29, 9.

(4) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 244, ver Job, 19, 13-19: <<Aparto de mi mis hermanos muy lejos; y mis conocidos huyeron de mi, como de un extrano. Dejaronme mis parientes, y olvidaronme los que de mi tenian noticia. Los inquilinos de mi casa y mis criadas me trataron como a ajeno y fui como peregrino a sus ojos, llame a mi criado y no me respondio; rogabale con mi propria boca. Mi mujer tuvo horror de mi aliento, y suplicaba a los hijos mios. Hasta los ignorantes me despreciaban, y cuando me apartaba dellos, murmuraban de mi; y los que un tiempo fueron mis consejeros me abominaron; y aquel a quien mas amor tenia, me contradijo>>.

(5) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 229.

(6) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 227: <<?Supiera yo pedir a Dios, o supiera alguna elocuencia, persuadirme a que le pidiera por merced, estando huesped de un grande senor [...], de sesenta y un anos de edad, crecidos de prisiones de doce anos, de nueve de navegacion y caminos, ya huesped molesto al cuerpo, con once heridas y las dos abiertas, que me prendiesen dos alcaldes de corte, con mas de veinte ministros y, sin dejarme cosa alguna, y tomandome las llaves de todo, sin una camisa, ni capa, ni criado, en ayunas, a las diez y media de la noche, el dia siete de diciembre, y en un coche con uno de los alcaldes y dos alguaciles de corte, y cuatro guardas, me trujesen, con apariencia mas de ajusticiado que de preso, en el rigor del hivierno, sin saber a que, ni por que, ni adonde, caminando cincuenta y cinco leguas, al convento real de san Marcos, en Leon, de la orden de Santiago; donde llegue desnudo y sin un cuarto, y donde estuve seis meses solo en un aposento y cerrado por defuera con llave; y adonde sin salir del convento he estado dos anos, que voy prosiguiendo desde 7 de diciembre de 39 hasta hoy 20 de octubre de 41, con que son catorce los que cuento de carceles rigurosas; sin hacienda, por los gastos tan grandes, como nunca se hicieron en prision de caballero particular; sin correspondencia humana; muertos en este tiempo los criados que me servian; molestado con nuevas de que me habian cortado la cabeza; disfamado de las causas que daban a mi trabajo los noveleros y del credito que las daban mis enemigos?>>.

(7) Konrad von Frisach, <<Cristo como Job torturado por diablos y musicos>>; Terrien, 1996, p. 114, fig. 59.

(8) Esta broma del Buscon (ed. P. Jauralde 1990, p. 115) fue censurada en el El tribunal de la justa venganza, en OC, p. 1106: <<el corazon se estremece en solo considerar que para burlas y bufonerias traiga este hombre al Santisimo Sacramento y a la efigie de Cristo>>.

(9) Durero, <<Job y su mujer>>, altar de Jabach, 1504 Stadel.

(10) Quevedo, La constancia y paaencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 227

(11) Ver, por ejemplo, tambien para la interpretacion de la version de los Setenta J. Salian, Annales ecclesiastici Veteris Testamenti, Paris, 1619; cito por la edicion Paris, M. Soly, 1641, vol. 1, p. 418: <<Id deducus acprobrum inhumanae crudelitatis ne diuturnum foret, diabolicum uxor remedium excogitat, si se ipse, post ultricem in Deum blasphemiam interimat. Sic nimirum tam diuturnis malis remedium inuentum iri. Verum Iob, quia nullam hactenus in acerbissimis doloribus ediderat vocem, audita muliere, quae tanquam unguis in ulcere, crudelius in virum suum quovis cacodaemone saeuiebat vultu a seueritatem compositu. [...] Caeterum non prius sceleratum mulieris consilium lobo suggestum fuisse, quam ille sub dio, ab hominum coetu exclusus, iaceret in stercore, tum ex ordine narrationis intelligitur, in editione vulgata, tum ex ipsa mulieris oratione, quae plenior legitur in graecis modo. Quosque sustinebit dicens: Ecce expecto tempus adhucpusillum, praestolans spei salutis meae. Ecce enim deleta est memoria tui e terra, filii e filiae, uteri mei dolores, quos frustra sustinui cum gemitibus. Tu autem ipse in putredine vermium sedes, pernoctans sub dio. Et ego oberrans quaedam et ancilla de loco ad locum circumiens, et de domo ad domo expectans solem quando occidat ut requiescant a laboribus et doloribus qui me urgent. Dic verbum contra Deum et morere. Ex quibus intelligitur morborum diuturnitate consumpta fuisse, quae Sathan reliqua fecerat, adeo ut cogeretur uxor eius et famulari, et corrogare stipem, ut mariti necessitate succurreret>>.

(12) Quevedo, Providencia de Dios, en OC, pp. 1554-56.

(13) Fig. 3: Jan Mandyn, <<Job, su mujer y musicos>>, ca. 1470-1500. Musee de la Chartreuse, Douai y fig. 4, Escuela de Boudichon <<La mujer de Job y musicos>>, Ms. lat 1171, fol. 58v, Bibliotheque Nationale, Paris; en Terrien, 1996, fig. 62.

(14) Ver Bonicatti, 1971; Assirelli, 1992.

(15) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 227 y Quevedo, Nombre, origen, intento, recomendacion y descendencia de la doctrina estoica, en OC, p. 1086: <<La mujer le tento para que culpase a Dios, y viendole poblacion de gusanos en un muladar, donde el estiercol le acogia con asco, le dijo: "Aun permaneces en tu simplicidad; bendice a Dios y muerete", reprehendiendole el bendecir a Dios con la ironia y el no quejarse de el>>.

(16) Quevedo, Poesia original, ed. J. M. Blecua, num. 520, vv. 9-12.

(17) Fig. 5: Gioachino Assereto, <<Job escarnecido por su mujer>>, Budapest, Museo de Bellas Artes, en Longhi, 1967, vol. 1, p. 41 y vol. 2, tavola 44.

(18) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 227: <<Ver al desnudo romper el vestido y no cubrirle con el, sino es alharaca, es ademan que tiene mas de manoso que de caritativo>>.

(19) Chiappini, 1987.

(20) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 227, y Tertuliano, De Patientia, C. C. I, p. 315 (transcribo la cita de la princeps).

(21) Por ejemplo Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 223: <<La trampa que mas logra, su fulleria mas cierta es la buena dicha. Siempre anda quejoso de los trabajos y escarnecido de la miseria y vencido de la pobreza, y huyendo de los perseguidos con tanta infamia como los que persiguen. Su malicia no se desalienta en lo que sabe; por eso la ejercita en lo que teme>>; y p. 243: <<Estos pasos y consideracion de espectaculos tan dolorosos fue mana infernal, que le durasen muchos dias porque le fuesen mas eficaces verdugos sus ojos con lo que vian que sus oidos con lo que oyeron>>.

(22) Estudian el parrafo, poniendolo en relacion con los Preliminares literarios a la poesia de Fray Luis de Leon, Martinengo, 2000 y 2004 y Azaustre, 2003.

(23) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 244. Ver Tertuliano, De Patientia, cap. XIV, CC, I, p. 315.

(24) Tertuliano, DeResurrectione mortuorum, III, 6 (CC I, p. 925). Ver Lopez Poza, 1992, p. 146.

(25) Quevedo, La constancia y paciencia del santo Job, ed. Fernandez-Guerra, 1951, p. 245, a la misma pagina remito para las citas siguientes; ver Biblia sacra, Hebraice, Chal daice, Graece et Latine Philippi II Regis catholia pietate et studio ad sacrosanctae Ecclesiae usum, cura et studio Beniti Arias Montani, Antuerpiae, 1569-1573, vol. VI, p. 31.

(26) Dedica a subsannare y su sentido tambien el comentario a Job, 22, 19, Pineda, Commentariorum in Iob Libri tredecim, Sevilla, 1598-1602, 2 vols (cito por la ed. de Venecia 1602-1604, p. 173): <<Subsannandi verbum Haebreis affert gestum qui sit ore, labiis et ficta balbutie: sive quid balbutientes irrideri soleant, sive quod irrisores balbutiant, per contemtum et per malignam imitationem, cum alios irrident. Sanna autem latinis, non solum a gestu oris et labiorum, sed etiam a narium soni tu dicta est, sicut a satyrographo scribitur: Inunc, et dubita, qua sorbeat aera sanna (Giov. Sat. 6, 306)>>. A proposito de Job, 9, 23 tambien Pineda cita Proverbios, 1, 26: <<Ridere autem id est irridere et subsannare pertinet ad materiam subsannationis et risus quae ab hostibus captari solet, cum eos, quos cutivos detinent, diuturnis malis conficiunt. Quare id ad aeternitatem supplicii pertinere videtur: Ego in interitu vestro ridebo et subsannabo. Nisi forte indicet, Deum irridere et subsannare, vel potius se habere irridentis et subsannantis instar, cum contemnit orationem atque clamorem postulantis opem. Quare ridere erit innocentem in poenis et aerumnuis iacente, atque clamantem contemnere et per iocum et risum illius orationem atque obsecratione accipere>> (p. 249).

(27) Ver Joly, 1982, pp. 60 ss., para referencias al diablo como maestro en <<bouffonnerie verbale>>.

(28) Georgicas, 3, 95-96; el verso que precede, <<frigidus in Venerem senior, frustraque laborem>>, indica sin ambiguedades el contexto en el que hay que colocar la cita.

(29) La nota filologica pudo leerla Quevedo en Nouarum lectionum libri septem, Basileae, 1566, p. 296--libro citado tambien en el Indice ... de san Martin (BRAH, Salazar y Castro, 9-10-1-2099)--: <<Sub initium tertii Geor. Postquam praestantis equi descriptionem additis exemplis illustravit, hos subiungit versus: Hunc quoque ubi aut morbo gravis, aut iam segnior annis / Deficit, abde domo: nec turpi ignosce senectae quorum quidem pars posterior cum priore videtur pugnare. Etenim quomodo quis equum senem domi possit abscondere, et simul eius senectuti non ignoscere? Qui nimo non alia ratione melius huic ignoscat, quam si domi detineat. Quapropter pro nec lego Et, idque autore I. Aurato, nunquam satis laudato viro. Nec debet hiatus carminis impedire quenquam, quominus hanc admittat emendationem, cum idem etiam alibi in Virg. reperiatur, atque adeo non longe ab ipsis versibus, cum de Oestro inquit: Arcebis gravidopecori, armentaque pasces>>.

(30) Ver Gioseffi, 1997; remito a este estudio tambien para reconstruir el contexto de la disputas filologicas acerca de este verso.

(31) Juan, 2, 3-4. Ver Virtud Militante, ed. A. Rey, 1985, p. 114: <<Estas palabras tienen semblante despegado. Empero consideradas con espiritu y consultando para su declaracion la pureza y excelencias de la madre y el amor que su hijo Dios y hombre la tenia me arrojo a decir que no solo [no] fueron desdenosas, sino tan favorables que en ellas me parece pronuncio el texto irrefragable de su purisima concepcion>>. Rey cita otros ejemplos de utilizacion del mismo pasaje en Sobre las palabras que dijo Cristo a su santisima Madre en las en las bodas de Cana de Galilea y en Politica de Dios.

(32) Quevedo, Providencia de Dios, ed. Buendia, p. 1554.
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Title Annotation:Quevedo, Francisco de
Author:Nider, Valentina
Publication:La Perinola
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2006
Words:7431
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