Printer Friendly

<>: from the model to representations. Francisca Zorrilla's biography, written by her husband/La perfecta casada: del modelo a las representaciones. La biografia de Francisca Zorrilla, escrita por su marido.

<<Parecera a algunos que tener una mujer, hijos y maridos, tales que la alaben, mas es buena dicha de ella, que parte de su virtud>>.

Fray Luis de Leon, La perfecta casada, cap. XVIII

La existencia de unos modelos de ser y estar en femenino para las mujeres castellanas en la etapa postridentina es conocida, y la historiografia actual no deja de analizarlos tanto desde el plano teorico como en sus representaciones (2). La identidad femenina asignada, y asimismo la asumida para muchas mujeres, responden a unos parametros que los tratadistas y teologos ayudaron a definir, pero que tambien encontramos en la trama de obras teatrales o comedias de los siglos XVI, XVII, y XVIII (3).

La obra escrita por el agustino Fray Luis de Leon (4), fue el tratado de educacion femenina de mayor difusion. La perfecta casada, se redacto y dedico por este religioso a Dona Maria Varela de Osorio, como regalo de bodas, para guiarla en su vida matrimonial (5). Esta epistola moral se publico por vez primera en 1583, gozando de una gran fortuna desde su origen, por lo que su autor la reviso haciendo algunas correcciones y ampliaciones sobre el original.

El propio teologo quiso dejar clara la autoridad que podia tener en esta materia y, por ello, en el prologo del libro tercero De los nombres de Cristo hace alguna observacion para atajar las criticas que le podian venir por tratar un tema que no era propio del conocimiento de un religioso:

<<Resta decir algo a los que dicen que no fue de mi cualidad ni de mi habito escribir del oficio de la casada; que no lo dijeran, si consideraran primero que es oficio del sabio antes que hable mirar bien lo que dice [...] y que yo en aquel libro lo que hago solamente es poner las mismas palabras que Dios escribe, y declarar lo que por ellas les dice>> (6).

No consideraba este varon que su vision masculina supusiera una inadecuada intromision en una materia para la que podia no ser competente, y su exito postrero parecia alejarle de toda critica en este sentido. La difusion que alcanzo su obra en las centurias posteriores asi lo avala.

No obstante, a pesar de estas observaciones, no es nuestra intencion hacer un estudio de esta obra en sus ediciones o en sus aspectos literarios, tan solo tomamos el modelo que supuso para muchas mujeres a las cuales se les dio como manual de comportamiento en el estado matrimonial. Modelo, que en el caso de Francisca Zorrilla, paso de serlo a convertirse en una realidad, y asi lo quiso poner por escrito y darlo a la imprenta un autor tambien masculino, que en este caso escribia desde la autoridad que le daba la cercania con la biografiada, aunque tambien pusiera una base doctrinal a la realidad cotidiana que describe.

Nuestro objetivo es pues el analisis de otra obra que, sin ser desconocida, no ha recibido la suficiente atencion (7), y que bien pudiera ser el relato que pone nombre y carne a esa perfecta casada -como asi llega a llamarla su marido- que en principio fuera solo de tinta. Dicho de otro modo, nos permitiria pensar que el modelo propuesto por el agustino (aunque en la biografia de Francisca, San Geronimo es la principal autoridad para avalar el discurso), que leyeron numerosas mujeres para formarse en las obligaciones y quehaceres de su estado de casadas, se podia poner en ejecucion, pasando de la teoria a la experiencia vivida.

La obra a la que nos referimos es el libro <<De la exemplar vida y muerte dichosa de dona Francisca Zorrilla>> (por su esposo Gabriel Alvarez de Velasco. Alcala, Colegio de Santo Tomas, 1661); el ejemplar existente en la Biblioteca Nacional de la Republica de Colombia (8). Es esta una biografia compuesta por el esposo de una mujer criolla, escrita a la muerte de esta. En ella se pone de manifiesto que el ejemplo propuesto por Fray Luis de Leon y otros teologos y tratadistas se puede llevar a cabo, y en consecuencia, nos presenta una mujer real -desde el subjetivismo de su relato- que responde al paradigma de mujer catolica. No obstante, como veremos, esta narracion reconstruye toda su vida, aunque haga especial hincapie en su etapa de casada, que era la que el conocia de forma directa.

1. ESTRATEGIAS NARRATIVAS DEL EGODOCUMENTO. ENTRE BIOGRAFIA Y VIDA EJEMPLAR

Las biografias, en general, y las femeninas en particular, como ha senalado Hernandez Sandoica, estan adquiriendo protagonismo en la nueva historiografia, pero a lo largo de la historia no han sido tan comunes (9). La vida cotidiana de las mujeres, frecuentemente circunscrita a ambitos familiares o domesticos, no parecia merecer la atencion de los escritores, y sobre todo de aquellos que daban sus textos a la imprenta (10).

Ademas, Gomez Restrepo senala como otra particularidad las escasas biografias que existen para el ambito geografico americano: <<Nuestras biografias coloniales, no muchas en numero, corresponden al genero religioso, y salvo alguna excepcion, vidas de monjas escritas con tanto fervor como ingenuidad, y dedicadas a presentar eximios ejemplos de virtud y penitencia a la imitacion a las almas piadosas>> (11).

En efecto, las biografias de mujeres estan presentes en los conventos. Las religiosas han recibido en este sentido una mayor atencion (12). Este predominio de las vidas de monjas estuvo determinado, en parte, por la obediencia que algunas de ellas tuvieron con sus confesores, que eran los que les ordenaban que realizaran un ejercicio escrito sobre sus propias vidas--autobiografia--o sobre la de alguna de sus hermanas, o ellos mismos emprendian esta tarea (13). La finalidad en estos casos pudo estar en dejar constancia de los hechos, mas o menos singulares de su vida, con caracter individual, o de dejar memoria de la fundadora o bienhechora de un convento, con un caracter y unas derivaciones colectivas14. Con ello se buscaba la repercusion de los hechos y la espiritualidad de la persona en la configuracion de la esencia del convento.

En estos casos, autobiografias y biografias se convierten mas bien en un subgenero de la biografia como es la vida ejemplar: genero <<edificante, moralizador, al servicio de una estrategia de socializacion destinada a colectivos amplios>> (15).

Pero, cuando la mujer no ha entrado en un convento, cuando no hay una utilidad colectiva, del grupo, de la orden religiosa, etc. entonces era mucho mas dificil que suscitara el suficiente interes para producir y provocar la realizacion de una biografia. Supone una gran dificultad encontrarlas para una mujer casada. Hay toda una literatura sobre como debe ser la mujer, y sobre todo como ha de ser a partir de su matrimonio, caso de la obra de Fray Luis de Leon (16). La literatura es relativamente generosa en esta materia. No asi en biografias de casadas, cuyo merito fue llevar con acierto y sabiduria su vida conyugal. En este estado del matrimonio la perfeccion era muy compleja. Fray Luis afirmaba:
   ... es la primera alabanza de la buena mujer, decir que es
   dificultosa de hallar ... que unas hay cerriles y libres como
   caballo, y otras resabidas como raposas, otras ladradoras, otras
   mudables a todos los colores, otras pesadas como hechas de tierra;
   y por esto, la que entre tantas diferencias de mal acierta a ser
   buena, merece ser alabada mucho (17).


De hecho, cuando hacemos un repaso de las que llegaron a la santidad, en el ambito femenino, las casadas son una minoria poco destacada. Algunas llegaron por el martirio que les supuso su matrimonio, pero sobre todo porque lo pudieron superar, y en su viudez optaron por hacer votos religiosos (18). Quizas por ello, quizas porque en estos casos concretos dejar memoria de las cotidianeidades de la casada no parecia tener interes, sus vidas no fueron recogidas por ninguna pluma, y menos llevadas a la imprenta.

Por eso el caso de Francisca Zorrilla se nos presenta como un relato tan singular. No es una autobiografia, como ocurre en el caso de la transmision de las vidas de algunas monjas venerables de esta misma epoca. Pero quizas tenga aun mas valor. Ella misma no hubiera podido hacerse tal cantidad de elogios; ella misma, como mujer recatada, humilde, modesta y virtuosa, no podria haberse propuesto directamente como modelo, pues como elogia su esposo <<nunca presumio>> (p. 62).

Sin embargo, aunque no sea una autobiografia sino una biografia, este texto cumple con los criterios que a esta le otorgo Phelipe Lejeune, y con las condiciones para estar ante una: que sea un texto narrativo en prosa (o en verso), en que el tema tratado sea la vida individual de una persona, que tenga identidad entre el narrador o el autor, que la perspectiva del narrador sea retrospectiva. En la autobiografia, el autor hace un pacto con el lector para que este lea e interprete su texto discriminando lo verdadero de lo falso, como haria ante un hecho de la vida cotidiana, y de manera unilateral le hace considerar autentica su historia. De hecho, lo ha de anunciar en su relato, diciendo que su narracion sera fiel a la verdad, y por lo tanto el genero biografico no era genero de ficcion. El autor hace con el lector un <<pacto de referencialidad>>, y este puede equivocarse o confundirse, pero lo hara convencido de que lo que cuenta es la verdad (19).

La biografia, sin dejar de ser un campo literario, lo es al mismo tiempo del conocimiento historico. En este caso, ademas, forma parte de una literatura especifica, dedicada a pasados ejemplares, en la que se mezcla memoria y narracion. La pregunta que nos podemos hacer es si esta <<memoria>> puede ser considerada Historia (20). En teoria se habia escrito con un fin claro: mantener la identidad femenina de la madre en la memoria familiar. Supone pues una aportacion que se abre a dos campos: familia y memoria, sin dejar de ser una literatura del yo, del sujeto, a la par que historia de las emociones. Del yo discursivo se hace una representacion. En este caso una representacion que suple la presencia. Es pues una via de construccion de la subjetividad.

El texto se hace con la intencion del mantener el recuerdo, pero el recuerdo de una vida memorable y por tanto de un modelo de conducta. La capacidad performativa de la escritura esta explicita en su finalidad (21). De hecho, en la aprobacion de la obra, por parte del Padre Geronimo de Escobar (que era tambien el confesor de la biografiada), dice: <<exemplos raros de virtudes que alientan la Fe en los coracones, y espolean nuestra cobardia al bien obrar>>. Esas vidas ejemplares, puestas por escrito tienen esa mision. Y el arzobispo de Santa Fe, en la misma linea afirmaba que esta obra seria para <<exortacion de los demas a su imitacion>>. Incluso en este caso concreto se puede percibir en la biografia un afan educacional, al senalar que el publico primero seran sus hijos, que se guiaran por sus actos transmitidos por esta memoria de su recuerdo.

Nos podemos repetir tambien la reiterada pregunta de si estas biografias de vidas ejemplares son literatura o historia. La finalidad reconocida por el autor fue dejar constancia para el futuro mas o menos cercano: <<Siendo (como es) el exemplo la mas poderosa y eficaz exortacion; y se conserve en los escritos (sin los quales pocos anos, sino fuessen pocos dias, lo podian borrar de la memoria, no teniendo la defensa desse muro contra la varocidad de los tiempos ...)>> (p. 1). Memoria que perviva, al tiempo que texto escrito, en cualquier caso, a nosotros nos permite, al menos, una aproximacion a la cotidianeidad de una familia de la elite santaferena.

En definitiva, esta biografia ha de verse como forma discursiva y como medio para los usos sociales del recuerdo. El modelo, el sujeto ideal, lo describe el autor. En realidad no viene definido por la mujer origen del escrito o biografia, sino que el que hace el relato propone el modelo segun los criterios que desea destacar, que desea imponer. Asi, el <<retorno al sujeto>> a traves de la denominada egohistoria (22) y los egodocumentos, nos remiten a la textualidad de lo privado (23).

2. GABRIEL ALVAREZ DE VELASCO: AUTOR, BIOGRAFO Y ESPOSO

El autor de la biografia es Gabriel Alvarez de Velasco, nacido en 1597, en Quiroga, Lugo. A pesar de tener origenes gallegos, aparece en mas de una ocasion como vallisoletano (24), probablemente porque su oficio de jurista le hizo tener una vinculacion con el tribunal de la Real Chancilleria de esta ciudad. Estamos ante un hombre de letras, en concreto un jurista, que estudio Derecho Civil o Leyes en la Universidad de Salamanca, y tras esto se recibio como abogado en la Real Chancilleria de Valladolid. En 1636 fue nombrado oidor de la Real Audiencia de Santa Fe en Nueva Espana. En 1648 fue promovido a Lima como Fiscal, pero no pudo viajar por haber enfermado de flebitis. En mayo de ese mismo ano se jubilo. Murio en Santa Fe diez anos despues, en junio de 1658, con 61 anos.

Segun su hijo Francisco (25), fue asimismo un modelo por su dedicacion al estudio y por su perfeccion en las virtudes cristianas. Su ejemplo en la Magistratura fue por tanto resenado tambien en el poema panegirico que le escribio su descendiente, afirmando que a pesar de los premios que llego a alcanzar en el servicio de la Monarquia Hispanica, supo servir la plaza sin servirse de ella; <<supiste del pobre ser siempre adarga, contra el tirano rapida centella ...>> (26).

Su trayectoria profesional en los tribunales reales de justicia, se complemento con su faceta como escritor, dedicada mayoritariamente a obras relacionadas con su empleo. Geronimo Escobar--jesuita, catedratico de Prima de Teologia de la Universidad Javieriana--le definia en este sentido como <<Autor, cuya doctrina los mayores ingenios admiran, y con solemnes aclamaciones le dan la palma entre las de los mas insignes Doctores de Jurisprudencia>>.

La mayoria de sus publicaciones relacionadas con su ejercicio profesional, aparecieron en latin. De todas ellas la que tuvo una mayor difusion, o al menos de la que conocemos que atesoro mayor numero de ediciones, tanto ese siglo como el siguiente, fue el Tractatus de priuilegiis pauperum et miserabilium personarum (27), monografia consagrada al Conde Duque de Olivares. Aunque tambien obtuvieron su repercusion la dedicada al Juez perfecto (28), el tratado de filosofia del Derecho Epitome de Leyes (29), o el comentario de los Axiomata et loca communia iuris (30), de Simon Barbosa. Se ha considerado que entre estos escritos, su defensa de la limitacion de la potestad real, en materia de tributos, es una de sus aportaciones mas singulares.

Por otra parte, segun Elias de Tejada; <<Su filosofia del Derecho esta fundada en cierta original distincion entre las leyes humanas y las divinas, contrastadas en la piedra inamovible de la verdad. Las leyes humanas por ser obra de los hombres falibes, estan sujetas a yerro; fingen igual que finge el mundo, enganado, enganoso. En contraste con las leyes que dimanan de Dios firmes en la verdad misma que Dios es ...>> (31).

Al margen de estas obras y estos presupuestos filosoficos, juridicos y sobre el poder real, el letrado Gabriel Alvarez escribio el libro que como esposo considero que debia hacer. A traves de este ejercicio se encargo de la construccion de la identidad de su esposa, con un vocabulario literario y moral. Asi, elabora una biografia muy singular al estar escrita por un familiar muy cercano, que ha convivido con la biografiada, y por ello marcada por unos protocolos teoricos de lectura. Esta supeditado a una subjetividad evidente. <<Por lastre desta relacion os asseguro, que no la hare de cosa alguna, que no tenga firmes raizes en la verdad>>, nos dice el mismo desde los primeros parrafos de su libro, estableciendo un pacto unilateral de autenticidad con el lector. El mismo no es ajeno a la posible descalificacion que puede sufrir por la falta de objetividad en el relato elogioso de quien fue su esposa. Y sabiendo que no siempre sera posible, se adelanta con lo que desea: <<... procurare no tengan parte alguna en ella afectos que puedan embaracar o torcer la rectitud del juizio>>.

A pesar de la insistencia de Gabriel Alvarez de Velasco en situarnos ante lo fidedigno, no inventado, no se trataba tanto de contar verdades sino de moralizar a partir de moralidades verosimiles. Ello puede ser mas facil o mas dificil dado que su relato goza de mucha cercania. El habia sido testigo directo de lo que narraba, por eso su historia es en principio indudable, aunque el no haya sido testigo independiente. Sin embargo, para dotarlo de una cierta distancia, utiliza nada menos que 521 citas en 168 paginas de texto; excluyendo los dos apendices posteriores.

Este autor escribe la biografia de su mujer de forma voluntaria, nada nos dice que se viera obligado a escribir (como si hacen en sus escritos autobiograficos las monjas, por ejemplo). Si lo hace es por perpetuar la memoria de una mujer modelo, en las vidas de sus hijas e hijos, en primer lugar.
   ... me parecio conveniente (hijos mios, para el provecho que en
   vosotros deseo: para el desengano de lo que el mundo miente; para
   la memoria que pretendo: para la imitacion de las virtudes y
   admirables partes, que de la Magestad de Dios nuestro Senor fue
   servido dotar a vuestra madre) dexaros alguna noticia de ella ...

   ... no permitiendo que las heroycas virtudes [fragancia de
   sabiduria, prudencia y piedad] de tan gran Matrona quedassen
   sepultadas en el polvo del sepulcro, y en las cenizas del olvido,
   sino sacandolas a la luz, para que la diesen a muchas almas, que
   sabiendolas, y viendolas executadas en este dechado de toda
   perfeccion, se animassen a seguir sus pisadas, y espacialmente sus
   dichosos hijos ...


Si bien, segun Fray Luis, el encarecimiento por parte de su marido, puesto o no por escrito, era forzoso (32), por la rara perfeccion de su mujer en el estado de casada, que--como veremos--alcanzaba todos los ambitos:
   Porque, aunque todo aquello en que resplandece algun bien es mirado
   y preciado, pero ningun bien se viene tanto a los ojos humanos, ni
   causa en los pechos de los hombres tan grande satisfaccion como una
   mujer perfecta, ni hay otra cosa en que ni con tanta alegria ni con
   tan encarecidas palabras abran los hombres las bocas, o cuando
   tratan consigo a solas, o cuando conversan con otros, o dentro de
   sus casas, o en las plazas en publico (33).


Aunque con posterioridad se ha senalado que bien pudieron existir dos razones para escribir y dar a la imprenta este libro: una que el autor confiesa y reitera y, por tanto debe ser considerada en primer lugar, y otra que la historiografia posterior ha querido aventurar, sin que el autor la manifieste ni reconozca a lo largo de su texto. Esta se arriesga a aventurar que hubo interes por conseguir su beatificacion. Ello explicaria esta biografia desde otra perspectiva, que va mucho mas alla del conocimiento de la madre por parte de los hijos. En este caso, la vida ejemplar, propuesta como modelica de mujer, constituiria un elemento para alentar ese proceso ante Roma, como lo fueron tantas biografias de monjas fundadoras, o con fama de santidad.

Segun estos historiadores, se inicio un proceso para intentar su beatificacion, la de la criolla Francisca Zorrilla y Ospina, pero no llego a buen puerto. En esta sociedad colonial, tener un santo propio era una aspiracion de cualquiera de sus ciudades, e incluso motivo de disputa entre virreinatos. La escritura de sus biografias se hizo desde las reglas de la retorica de la Historia. Aunque de todos los procesos que se iniciaron, el reconocimiento por parte de la Iglesia de Roma solo llego con la beatificacion del jesuita Pedro Claver, nada menos que en 1850, convirtiendole en un sujeto ejemplar de su comunidad (34).

De ser asi, el escrito del esposo pretende algo mas que perpetuar la memoria en el seno de la familia. Al igual que en las comunidades religiosas hay interes por dejar plasmada la biografia de monjas, sobre todo fundadoras, con esa caracteristica de ejemplaridad, y por supuesto santidad, el marido busca un reconocimiento que sobrepase las ensenanzas de una vida modelo para sus hijos. Seria una obra de literatura edificante, pero no solo eso. Como senala Borja Gomez, <<las vidas ejemplares son exactamente eso: vida que una cultura propone como modelos de comportamiento, las cuales representan, a su vez, la jerarquia de valores que esa sociedad determina como base de sus relaciones individuales y sociales>> (35). Con estas narraciones o <<artefactos narrativos>>, se pretendia modelar la subjetividad, y representar las ideologias y los discursos, acerca de como deben ser y comportarse los sujetos, en este caso, las mujeres. Se podia pensar que las coloniales, pero lo escribe un castellano que propone un modelo catolico de mujer, con un caracter universal como su Iglesia, y que se implanta tambien en los territorios americanos.

De este modo, su biografia no se situaba lejos de la hagiografia. Ocurre con las vidas de monjas, pero en este caso, al proliferar este tipo de escritos y darse en no pocas ocasiones a la imprenta, se genero una cierta uniformidad en su composicion, que en el caso de las casadas no existe.

Esta vida ejemplar, en sus aspectos formales es un texto bien compuesto. Es la labor de un letrado que no es lo primero que escribe, pero si lo unico que no versa sobre una materia que no es la suya profesional. Dice en la aprobacion Geronimo de Escobar, <<la erudicion es exquisita: el indefatigable estudio, y letura de los Santos Padres, con cuya autoridad apoya, y realca la sabiduria del Autor>>. Pero, como en esta obra juegan un papel fundamental las emociones, tambien se le pondera que no se impongan a la verdadera realidad, y por lo tanto este mismo jesuita anadia: <<La modestia, y madureza en el decir sin exageraciones, a que podia excitar el amor debido a tan digna esposa, admiraran al mas discreto, y advertido>>. Aunque el, en un ejercicio de humildad hable de su incapacidad de presentar la memoria de la que fue su mujer como una buena imagen, sino que lo hara como <<un dibuxo o borron, ya que la estampa, o pintura perfecta no me sea posible>> (p. v2).

Entendemos que la critica le puede llegar por otras vias. El texto es una obra que parte de la propia experiencia, pero aun asi el autor es heredero intelectual de una epoca, de unas experiencias religiosas, que se ponen claramente de manifiesto. No ocurre esto mismo con la exposicion sobre el entorno de su esposa y objeto del relato. De hecho, presenta una escasa contextualizacion social (36).

Por lo demas, describe una biografia amplia, tratando con mas concision unos asuntos que otros. En realidad la obra consta de dos partes claras y bien diferenciadas. La biografia clasica en el primer bloque, hasta su muerte. A partir de la pagina 100 y hasta la 168, el texto no es ya un relato de la vida ejemplar de una casada, sino las reflexiones filosofico-religiosas del autor, a raiz de su muerte, en las que se perpetua el continuo elogio. Termina--de las paginas 169 a 225--con un <<Indice alfabetico, de las sentencias y cosas mas notables, que aqui se contienen>> y, finalmente, la <<carta escrita a un amigo intimo de Espana a los principios de nuestro matrimonio, que pidio le avisasse como me hallava con el nuevo estado>>, cuya inclusion se justifica porque no se crea que la elogia despues de muerta, y porque esta muerta, sino que lo hizo desde el comienzo de su matrimonio (37).

Escrita toda en ella en castellano (pero, con abundantes citas en latin en una doble columna), buscando la claridad necesaria para que sus hijos a quienes estaba destinada hicieran pronto la lectura (<<Direlas en Romance, acomodandome a vuestra edad, y calidad) y, en general, para una mayor difusion.

... muy digna de la Estampa [imprenta] que no ha de correr con menos aplauso, y estima por las manos de todos, que han corrido otros libros eruditos del mismo sapientisimo autor (Aprobacion. Geronimo de Escobar).

Para conseguir esa claridad que se propone, se marca unas pautas en lo formal: <<No cargare de lugares, ni discursos, por no hazer de carta libro: servire a la necesidad, no a la ostentacion>> (p. 3).

Cuando lo escribe el declara su edad avanzada, y hablando de su vida dice: <<la larga mia, la poca salud, el mucho quebranto de cuerpo, y espiritu en que me Hallo ...>> (p. 38). Ademas de los anos del autor, el peso de la viudez hizo que se resintiera su salud. Si ya en vida de su mujer, y por expreso deseo suyo habia abandonado muchas de las glorias mundanas, cuando queda viudo--al tiempo que escribe su memoria--se dedica a llevar una vida ejemplar. En realidad no fue el quien se encargo de dar el texto a la imprenta sino uno de sus hijos, pues murio en 1658 y se publico en 1661. Fue su hijo Gabriel, con su nombre y tambien escritor, el que dio el paso final para alcanzar la impresion de la biografia. El tambien dio algun texto propio a la imprenta, pero la mayoria de sus escritos estuvieron en relacion con su experiencia vital, en buena medida mediatizada por su entrada en la Compania de Jesus, de la que paso parte de su vida intentando salir.

Otro de sus hijos, Francisco, sacerdote escritor y poeta (38), le dedicara un <<Poema panegirico al Licenciado don Gabriel Alvarez de Velasco>> (39), en verso y mucho mas breve que la generosa narracion que el hizo a su madre. En este caso de tan solo 16 hojas, pero que tambien va a mandar imprimir. En el se le elogia como profesional, como buen cristiano, y como quien supo llevar la viudez con aplomo, mas que el que mostro su hijo y autor de esos poemas cuando le llego a el este estado.

A su muerte Gabriel fue sepultado en la Capilla--que el mismo mando construir--de Nuestra Sra. de Gracia, del Convento de San Agustin de Santa Fe (40).

3. UNA VIDA EJEMPLAR <<POR RARA EN LA TIERRA>>

En principio se podia decir que el interes de este escrito esta en recoger una vida inusual, en la que el hecho de tener el amor de su esposo y una vida marital afable y respetuosa, supone una verdadera rareza, de la que se quiere dejar constancia.

El relato que dedica a su infancia es relativamente breve. El mismo considera que el ejemplo que puede suponer esta etapa es menor que en la de su madurez, pero atendiendo a que <<apenas tuvo buen fin la que mal principio>> (p. 7), no deja de relatar algunas cuestiones. En cierto modo establece una cronologia de esta etapa, marcada por los lugares de su residencia. La ninez en Quito, hasta los seis anos, a partir de entonces en Neiva (41) hasta los catorce o quince, y desde entonces en Santa Fe. Siendo este ultimo traslado el inicio de su vida como adulta.

<<Lo que se dize de la ninez de vuestra madre son cosas tan singulares algunas, que no se contentara la credulidad menos que con evidencias ...>>. Sin embargo, quizas consciente de que esa etapa no era la que mejor podia retratar, pues no habia sido testigo directo de ella, opta por hablar poco de esos anos <<De una sola hare mencion>> (p. 5). La cuestion que destaca de toda su ninez se la habia relatado un jesuita anciano y virtuoso, el hermano Rafael Ramirez. Por supuesto esta en relacion con su generosidad/ caridad y su ocupacion <<en cosas de Religion>>, y eso sin haber cumplido aun los seis anos. Cuando Francisca residia en Quito, un pobre fue a pedir limosna a su casa, y su madre le dio 4 reales. Como a ella le parecio escasa la dadiva, le entrego una sortija de oro que llevaba puesta, <<prenda de la duracion destos afectos, y amor a la misericordia>> (42).

El modelo quedaba debidamente perfilado con este relato concreto, pero ademas el esposo aporta otros perfiles, siempre dentro de ese triste patron de virtud, pues entre sus primeros anos y la adolescencia <<si dava algo a los divertimentos de nina, era lo menos>> (43).

?A que se dedicaba? Pues a partir de los ocho anos, epoca en la que ya habia abandonado la ninez, su principal ocupacion fue rezar y hacer que otros rezasen. Criadas de su casa, incluso otras gentes de la ciudad lo hacian por su indicacion a horas y tiempos senalados, con canticos de la Salve y letanias. La construccion que se hizo en su casa de una capilla de boveda permitia que se acercaran a ella foraneos, sobre todo los sabados. Estos se consideran hechos significativos, sobre todo por la edad de la protagonista, pero habia que dejar memoria de ellos e insistencia en el ejemplo de virtud que supuso en vida (p. 6). Por su parte, rezaba el oficio de Nuestra Senora, el del Espiritu Santo, el de la Cruz, y el de los Difuntos, segun los tiempos.

La nina tambien salia de casa los sabados, para ir hasta la iglesia del pueblo, a barrer, por devocion. No obstante, invirtio tiempo en su instruccion--merito de sus padres, aunque no se senale asi--pues desde nina leia y escribia bien, pero tan solo utilizaba su formacion para cosas espirituales: <<aborrecio de tal modo letura de libro que no fuesse espiritual, que no le arrostraba>> (p. 6).

Fue tras su traslado a Santa Fe, cuando a los diez y siete anos contrajo matrimonio, en 1639. Hasta entonces habia cumplido con la clave de toda doncella: recato, recogimiento, devocion, huir de las cosas mundanas, del contacto con los varones. Sus salidas siempre fueron acompanadas de dona Ana Maldonado, una tia soltera, en la que tambien se reunian numerosas virtudes (<<matrona de grande virtud, que nunca quiso casarse, y murio muy vieja en su virginidad, que la crio, y amava tiernamente>>).

El matrimonio para el oidor con una mujer del lugar estaba sujeto a un permiso real, dado que estos enlaces les creaban muchas obligaciones familiares, al emparentar con linajes poderosos, que llevarian sus pleitos ante el tribunal en que ejercian su ministerio. El suyo se concerto--con una dispensa que le costo 2.000 pesos (44)--un ano despues de que Gabriel llegara a Santa Fe a asumir sus funciones en la audiencia. Contaba por tanto con cuarenta y dos anos, es decir, veinticinco mas que su esposa, en esa practica tan comun del castellano de casar tarde con doncella joven (45). Casamiento fruto de las estrategias familiares (<<quando se me trato y resolvio el casamiento>>), del que Gabriel--aunque consciente de que era una buena eleccion en lo socioeconomico--tuvo en principio sus dudas (<<hize algun reparo>>) (46). Linan y Verdugo recomendaba al varon que iba a casarse <<echa esta resignacion en la voluntad de Dios>> que se informase de dos cosas <<de la cordura de la persona y de sus virtudes, y de la limpieza de su sangre>> (47). Ninguna de ellas constituyo preocupacion para este jurista. Su vacilacion provenia de poner en tela de juicio la capacidad que podia tener esta mujer, hija unica <<criada con tanto amor y regalo>>, <<delicada y de muy poco cuerpo>> (p. 8), en definitiva poco capaz para la vida de casada, para la direccion del hogar, pequena republica como llamaban los antiguos, que requeria ministerios y trabajos que posiblemente le superarian por su condicion.

En definitiva, Gabriel dudaba en su eleccion, porque buscaba lo que Fray Luis llamo una mujer de valor, o varonil, siendo esto un elogio, pues es asi como Socrates, llamaba a las mujeres perfectas: <<Porque, como la mujer sea flaca y deleznable ... y de su costumbre y ingenio una cosa quebradiza y melindrosa, y como la vida de casada sea vida sujeta a muchos peligros, y donde se ofrecen cada dia trabajos y dificultades muy grandes ... acudiendo agora a los hijos, agora al marido, agora a la familia y hacienda; para que tanta flaqueza salga con victoria de contienda tan dificultosa y larga, menester es que la que ha de ser buena casada este cercada de un tan noble escuadron de virtudes ... (48).

Su disposicion inicial y postrera para el estado que tomo disipo pronto sus vacilaciones, sobradamente, y Gabriel dice: <<excediendose asi misma de modo, que tambien excedia mi capacidad>>. De esta manera elogia a su mujer, que siendo tal, la situa por encima del varon y esposo, cabeza de esa republica del hogar. Pero ademas, todos esos <<excesos>> los hacia--segun el--de forma natural, sin artificio, sin hacer aprecio de sus obras, sin presuncion, y segun la doctrina de Cristo (p. 9). No fue melindres, ni para viajar (49), ocasion en que las mujeres solian manifestarse de esta guisa, y sin embargo en estos casos ella lo facilitaba y disponia todo (p. 47).

Pronto cambio los habitos de joven y de soltera, para acomodarse a su estado. Desprecio de la vanidad sin faltar a la decencia humilde. Asi lo define su marido, despues de dejar constancia de que <<lo que a mi me agradava en ella, no era el exterior adorno, sino el del animo>> (p. 11). Este acomodo le permitio tener <<cerrada la puerta a todo linaje de vanidad, amor intimo a la mayor decencia, y honesta compostura>>.

El tema del adorno externo y los afeites de las mujeres, que tanto dio que hablar y escribir en este siglo, no se deja de lado, sino que el jurista introduce esta materia, no a lo largo de su relato, sino entre las primeras observaciones que hace de la vida de su mujer a partir de su matrimonio. Fray Luis tambien lo trata en su obra:
   Y llega hasta aqui la clemencia de Dios y la dulce manera de su
   providencia y gobierno, que desciende a tratar de su vestido de la
   casada, y de como ha de aderezar y asear a su persona, y,
   condescendiendo en algo con su natural aunque no le place en
   exceso, tampoco se agrada del desalino y mal aseo ... (50).


Quizas por ello Gabriel Alvarez, a la forma de vestir se refiere con detalle, pues no era tema baladi en el discurso de los tratadistas al proponer un modelo de mujer, atenta a las cuestiones del marido y de la devocion, y no dedicada a las frivolidades de la moda, caprichosa y costosa para las economias familiares. Fray Luis establece como principio <<... que quiere Dios declarar en esto a las buenas mujeres, que no pongan en su persona sino lo que se puede poner en el altar, este es, que todo su vestido y aderezo sea sancto, asi en la intencion con que se pone, como en la templanza con que se hace>> (51). Francisca, prescindio de todo lo que pudo, <<... las galas, joyas, vestidos y todo aparato de su estado y dignidad ...>> (p. 58). El oidor Gabriel se recrea en este tipo de renuncias, sin dejar claro si el era del todo partidario de ellas, pues no deja de senalar: <<muchas veces pedi a vuestra Madre que no se mostrasse tan olvidada de si: y algunas, procurando vencerse, y agradarme, hazia fuerca a su natural ...>>. Tampoco lo entendian sus amigas (<<y con quexa, sino con nota de sus companeras; pero con la alabanza de la honestidad modesta de los apostoles y los santos>>), ni los familiares (<<... aunque se sujetasse a la censura de los parientes>>).

En la cabeza llevaba mas que un tocado una toca, sin otro tipo de adornos para el cabello, que tanto gustaban en el mundo mujeril de la epoca. En lo que respecta al vestido, el marido deja constancia que no le faltaban ejemplares muy singulares y de gran riqueza en los que se supone que el habia hecho una inversion, que esperaba rentabilizar cuando su mujer entrara en Lima, destacando sobre las esposas de otros oidores. De hecho, alguno tenia mucha guarnicion de oro, y el esposo cumplia con dar a su mujer todo lo que se merecia por su condicion, pero por ello lo repelia mas. Otros vestidos simplemente fueron desterrados de su vestuario por tener colores claros <<y tener ella los apetitos muertos>>. Asi los trajes mandados hacer por Gabriel permanecieron en los arcones de Francisca, simbolo inequivoco de que el sentir del marido era otro, y se tuvo que acomodar al pensamiento de ella, aunque sin embargo todo el discurso del autor nos dirige a pensar que era ella la que obedecia la opinion del el. En el texto aparecen frases como <<no admitio>>, <<que no lo haria por quanto avia en el mundo>>, lo que quiere decir, que aunque quizas no era la intencion del esposo tanta renuncia, la voluntad de la casada se impuso en algunas cuestiones de este matrimonio. Hasta que Francisca, para no tener que negarse una y otra vez a las peticiones de su marido de que se pusiera el vestido, <<lo deshizo, en que yo no repare>>. Todo lo disculpa el marido--al menos por escrito y tras su muerte--, porque ella iba, <<sin faltar a la decencia humilde: contentandose con que sabia que por la misericordia de Dios, le sobraban joyas, galas y la hazia de no usar de ellas>> (pp. 11-15).

No entro en el debate de la hermosura, del que si que participa Fray Luis asegurando que <<... se suele dudar si es conveniente a la buena casada ser bella y hermosa>> (52). Aunque en su opinion se nace con ella y no se adquiere por voluntad, y consta de dos cosas: la buena proporcion de figura y de limpieza y aseo, y sobre todo, que <<la buena casada, de quien vamos tratando, cualquiera que sea, fea o hermosa, no ha de querer parecer otra de lo que es ...>> (53). Gabriel, que cuenta que el unico afeite que utilizaba su esposa era el agua clara, <<sin otra composicion>>, no suele alabar su hermosura de joven, alegando la teoria de que era lo interior y no lo exterior lo que le importaba de su esposa. Asi, no se refiriere a esta cuestion hasta el final de su relato al decir: <<quedo mas hermosa muerta, que estava viva>> (p. 93), rasgo tan propio de los santos. A la luz de estas ausencias probablemente no destacara por su belleza, pero en cualquier caso, ella solo busco los afeites para su alma.

La moderacion era una de sus cualidades, y tambien la mostraba a la hora de comer (<<era mas probar que comer>>), aunque a su marido le alimentaba bien, con unos potajes que ella ni cataba, pues ya no tenia habituado al estomago, se puede suponer que por sus continuos ayunos, y <<destragado [de] los prenados, y natural debilidad, y pequenez>> (p. 34). Pero no le eran maneras propias, ya que se le habia criado en todo regalo y podia seguir gozando de el. Si llegaba fruta de Espana como uvas o higos, se las reservaba para su marido aunque a ella la gustaba, diciendo <<que aquella no era comida ni fruta de Criollos>>. En la mesa hacia <<abstinencia entre regalos>>, lo que incluia tambien el vino (p. 35). Ayunaba los miercoles y sabados de todo el ano (p. 57), y lo hizo tambien en la cuaresma proxima a su muerte (p. 58); habitualmente comia poco y de la comida de los criados. Actitud nada recomendable para una mujer de pocas fuerzas, sucesivos prenados y de escasa salud; alabandose mucho lo que a todas luces hoy nos parece reprobable para conservar la existencia.

En esta linea que impuso a su vida desprecio toda diversion: <<jamas canto en alto ni en baxo: y sabiendo algo de la teorica del arte del, que muy chiquilla lo avia deprendido>> (p. 16). Por el contrario, se entrego al trabajo con agrado,
   que ocupandose en el, y por ellos tan gustosamente, no gustaria
   (como no gustava) de otros divertimentos, ni dentro, ni fuera de su
   casa. Serviale de Monasterio, como dize San Geronimo a Principia.
   Iamas salia de ella, sino era a alguna visita precisa, en que
   sentia tan gran tormento, como si lo fuera; y asi reusava quanto
   podia y no podia escusar alguna nota de las amigas y companeras ...

   Nunca fue a fiesta, a sarao ni a campo con sus companeras, ni
   amigas, aunque fuessen sus mercedes: ni a la Iglesia fue en
   concurso de la Audiencia, ni al estrado de las senoras Oydoras,
   escogiendo siempre que iba a ella, lugar particular y retirado. No
   fue a acto publico sino una vez a Santo Domingo, recien casada:
   nunca a ver toros; y una vez que fue importunada [invitada seria la
   palabra] de la Senora Presidenta Dona Luisa de Guevara, no estuvo
   en el balcon, siendo asiento suyo, sino detras de una celosia, con
   que obligo a su senoria a que hiziese lo mismo (p. 22).


En definitiva, destacaba, al no hacer la vida propia de la mujer de un ministro del tribunal de Justicia. No le preocupaba al parecer destacar y dar que hablar, por defender lo que ella consideraba una vida virtuosa. Y no faltan referencias en las que el esposo indica que las <<amigas>> no entendian su forma de vivir (p. 13). De hecho, no tenia amigas verdaderas pues no deseaba conversaciones banales, que no fueran espirituales, tratando solo con confianza con su tia, que hacia papel de madre, y con la abadesa del convento de la Concepcion de la ciudad, <<persona de edad, de gran prudencia, conocida virtud, y loables partes>> (p. 56).

Penitencias y mortificaciones no se ahorraba, pero no hacia gala de ellas, encubriendolas. No se asomaba a las ventanas, no hablaba, aunque su silencio pudiera ser considerado fruto de la ignorancia, y <<iamas hablaba sin necesidad>>, solo palabras de peso y no ociosas, aunque estuviera en las visitas. Estas no las podia evitar del todo por cuestion de su posicion social, y en estas ocasiones daba tambien muestras no solo de silencio y recogimiento, sino de humildad, dando el mejor lugar a quien la visitaba, aunque esto fuese contra el estilo de las senoras (p. 29). Por tanto, salvo los cumplimientos protocolarios, debia permanecer callada, y asi evitaba caer en conversaciones con cotilleos o murmuraciones. Era fuente sellada, que era como llamaba San Ambrosio a la Virgen callada, y esto era <<tanto mas loable en ella, quanto mas raro en las mugeres>> (p. 24).

Dado este olvido de si misma, las ocupaciones en las que se centraban eran las de su oficio de casada: <<... era tal el cuidado de mi, y de vosotros, demas familia, y de todo lo que tocava al gobierno de su casa, que sera imposible poderlo explicar>>.

Cuidado del esposo, hasta en lo formal y externo; a lo que ella habia renunciado para si. Gabriel alaba su aficion <<en gustar tambien de hazer bordados para mi, aunque yo no me los pusiesse; si bien era con palabra de que me los avia de poner>> (p. 18). Y le cuidaba en lo espiritual e interno, pero no abiertamente, pues era una mujer. No se plantea esta cuestion explicita, como si ello no hiciera falta, o como si hubiera supuesto salir de su papel modelico, extralimitandose al dirigir o corregir a su marido. Pero en cuestiones de segundo orden el propio esposo reconoce que lo hacia. Hace referencia a que si estaba enojado le decia <<que sin ira ni enojo se podia y devia hacer el castigo conveniente>>, pidiendo que si habia que castigar a alguien lo dejase de su mano (pp. 40-41). Aunque, no pueda negar el efecto beneficioso que tenia la convivencia con una mujer tan virtuosa: <<Para mi confiesso, que tenia no se que particularidad que me obligava al reparo, enternecia mi dureza; encendia mi yelo; y me edificava>> (p. 61).

Pero el esposo, ademas de estar cuidado, tenia que encontrar en la mujer una companera que le diera tranquilidad, y por ello Fray Luis asegura que <<... una obra con que la mujer casada se perficiona, es con hacer a su marido confiado ...>> (54). Y tan buena era la relacion de Gabriel con Francisca que, a pesar de su diferencia de edad y de formacion, el la consultaba cosas de su cuidado, y recibia pronta y razonada respuesta, <<sin la pension del natural defecto del sexo mugeril>> (p. 25).

Era una mujer prudente, con humildad de corazon, en palabras de su esposo, y siempre se mostro sumisa ante su marido, incluso a traves de su lenguaje, de tal manera que cuando le preguntaba algo lo hacia desde una extrema modestia arreglada para personas con poco trato. El propio Gabriel emplea cursiva para poner sus palabras cuando se dirigia a su esposo: <<Que no me avia de enojar, si fuesse boberia lo que queria proponer: que la disculparia la intencion: que con no hazerlo, o no admitirla se avia cumplido>> (p. 26).

Tranquilo estaba porque era humilde en lo tocante al entendimiento, pero no lo era menos en las cuestiones cotidianas <<como el descalcarme de ordinario, sin permitir que criado ni criada, lo hiciesse>>, no en vano, la gustaba llamarse <<mi esclavilla indigna>>, decia. Aunque el la encumbraba--como aconseja Fray Luis de Leon--ella siempre se mostro inferior. Una inferioridad que en los relatos que el autor nos proporciona causaba distanciamiento en el trato de los esposos. De hecho, Gabriel senala que dejo la ciudad para cambiar de aires tras una enfermedad y a su regreso salio a su encuentro, pero no le abrazo, como cabia esperar, sino que se arrodillo y le pidio la mano para besar. <<Igualo las desigualdades de dignidad, sumision, amor y reverencia, todo con eminencia>> (pp. 28-29). Siempre humilde <<que no solo con palabras, sino en obras, que eran sus palabras>> (p. 29). <<Jamas me replico>> (p. 30), por el amor y respeto que le tenia, <<de ay le vino no porfiar jamas no tener contienda ni emulacion>> (p. 31). En este sentido, todo lo bueno y loable se lo adjudicaba al marido, poniendo su humildad sobre la justicia, y ademas le obedecia, incluso anticipandose a que mostrase sus ordenes, <<con que apenas me dexaba que ordenar, o que disponer>> (p. 32). Es curioso el dato que aporta de los muchos temblores de tierra que hubo durante los anos de su matrimonio, y como ella los sentia porque estaba despierta por sus muchas preocupaciones, y sin embargo no le despertaba a el, a pesar del miedo que le generaban, por no interrumpir su descanso. <<Amor y valor, mas fino, mas constante y intrepido, que puede imaginarse (p. 46).

Aun asi, todos los hechos y datos resenados en esta biografia tienden a dar a entender una perfecta relacion marital, impropia incluso de la epoca, basada no en el amor entre ambos, algo que desaconsejaba tanto Fray Luis como otros teologos, sino en el amor a Dios. Pero el nos dice que su gusto <<siempre fue uno con el suyo>> (p. 33). <<Era tal el amor que me tenia (manifestandolo en las obras, y templanza, quanto podia, en las palabras) reventaba por los sentidos, y formaba escrupulo de que fuesse tanto. Y a la verdad no se si se ha visto otro tan grande ...>>. En ello basaba su condicion de <<perfecta casada>>, como el mismo escribe (pp. 42-43), llegando al extremo de que siempre pidio a Dios que su muerte se anticipara a la de su esposo, a pesar de la diferencia de edad (p. 44).

Por lo tanto, en sus anos de vida en comun (de los 17 a los 27 para ella), para Gabriel todo fueron facilidades: <<parecia que lo allanava todo, que todo se lo hallaba hecho; con suma modestia todo, indezible reposo, expedicion no vista, y con tan feliz facilidad. Vezes tenia de vozes su silencio, de actividad su reposo, ... Yo no se como explicarme ...>> (p. 47).

Su marido alabo tambien el cuidado de los hijos. De los siete que tuvo, a pesar de su constitucion debil y de su corta vida y pocos anos de matrimonio, le sobrevivieron solo cinco. Su fortaleza, en su fragilidad, se mostro desde sus embarazos. <<Iamas hizo mencion de antojo en los prenados. Y aunque (como cosa natural) los tuviesse, ni lo dezia, ni hazia ademan de tenerle>> (pp. 4-5).

Sus descendientes fueron Gabriel Alvarez de Velasco que seria jesuita (aunque mas tarde dejo de serlo), Diego Alvarez de Velasco, que profesaria como agustino, Francisco Alvarez de Velasco, que fue el unico que contrajo matrimonio, si bien enviudo pronto, como su padre y con un gran pesar. Es el mas celebre de todos ellos, por su reconocida condicion de poeta, sobre todo por la autoria de la obra Rhytmica sacra, moral y laudatoria (Burgos, 1703). Y, tambien dos hijas, las cuales se hicieron monjas clarisas, llamadas Juana y Maria (55). La opcion por el estado clerical de la mayor parte de ellos responde al merito, los deseos y rezos de la madre, pues aunque murio siendo todos muy ninos les tenia desde su nacimiento ofrecidos a Dios y a la Virgen, <<con presupuesto de inclinaros quanto pudiesse al estado de Religion ... Mostrando con esso que no tanto os queria, y estimaua por hijos, como por dedicados a Dios, y que le siruiesseis ...>>.

En su crianza <<fue verdaderamente admirable>> (p. 35). <<Antes casi de saber pedir pan, sabiais rezar, que con esse mejor sustento os destetava. Gabriel, de dos anos y medio, poco mas, sabia no solo el Padre nuestro, Aue Maria, Credo, Salue; sino tambien muchos Himnos de la Iglesia, que ella ansimismo sabia y os los ensenaua>>, y Juana siguio los mismos pasos incluso antes de saber pronunciar. Fue maestra en lo espiritual y en lo formativo (p. 36), pues por sus ensenanzas corrio el aprendizaje de la lectura, como animaba San Geronimo, de cuya mano va--fundamentalmente--el discurso del autor de la biografia, de tal manera que esta parte de su formacion le sorprendio incluso a Gabriel (56): <<Hallandolos yo assi sin sentir ensenados>> (p. 51).

Les queria mucho como hijos suyos que eran, pero ella gustaba decir que porque eran hijos de Gabriel, sin embargo ello no le llevo a malcriarlos, sino a reprenderlos segun su edad y merecimiento. Tambien en esto <<amor bien ordenado>> (p. 37).

Les curaba sus heridas, <<quebraduras o desconciertos de piernas o bracos>> con un valor que el propio padre reconocia no tener (p. 46). Les hacia ropas <<... a cortar, y hazer vestidillos con sus manecillas, para que avia comprado unas tixeras de sastre pequenas ..., y assi os remendava como si no tuviera con que vestiros, y assi os vestia, como sino fuerais capaces de remiendos, o como si solo en esso empleara su caudal>> (pp. 18-19).

Cuando vio cercana su muerte <<Hizoos llevar junto a su cama para echaros su bendicion. Y la platica que no tuvo con vosotros (por no ser vuestra edad capaz della, ni de graves consejos, que asi sabia en todo acomodarse) la tuvo con Christo senor nuestro, volviendose a su Divina Magestad, y pidiendole con grande fervor y confianza>> (p. 77). Mas fervor que espiritu maternal, como es comun en estas ensalzadas mujeres. En esa fase final de su enfermedad es cuando tomo la decision de que sus dos hijas entrasen en el convento de la Concepcion, en el que su tia Mariana era Abadesa, <<para que las tuviesse en su compania, y cuidasse de su ensenaca>> (p. 78). Todo con una templanza que su marido encomia, pero que no deja de resultar extrana, incluso a sus amigas, a las que confesaba no tener padecimiento: <<Ninguna pena, ni cuidado me dan: que estoy cierta lo tendra Dios, a quien los he ofrecido desde antes de su nacimiento, y a quien los dexo encargados>> (p. 78).

El gobierno de su casa fue otra de sus dedicaciones. <<No ha de ser costosa ni gastadora la perfecta casada>> (57), escribia Fray Luis, en una verdadera leccion de economia domestica en la que presenta un alegato en defensa de la division del trabajo, y en la que a la mujer le corresponde una posicion subordinada, aunque lo que reivindique sea la mujer fuerte (58).

Es curioso el empeno que pone en describir todas estas habilidades que desarrollo despues de casada, y para las que nadie le habia preparado, <<aviendo sido criada en olandas y telas: cuyas cobijas de cadeneta y dixes de oro, que le sirvieron en su infancia, cuna de evano, y marfil, en que tuvo los primeros arrullos, pudieran ser dote quantioso de otra mas que de mediana condicion>>. En primer lugar esto supone una formacion escasa en su seno familiar, si su destino era el matrimonio; pero para ella se esperaba un buen casamiento y una casa con muchas ayudas. La disculpa era que no se le habia instruido en estas labores que podian ser pesadas, por su fragil salud. Pero ella lo superaba todo con disposicion, animo, trabajo y sin que esa debilidad natural hiciera presencia en los primeros anos de casada (pp. 15-17). Por otra parte, realizaba tareas que no eran primordiales para su hogar. Decia: <<Lo que mas es, que lo que totalmente parecia inutil, no solo lo hazia util, sino vistoso; precioso lo despreciado, si habia sido de algun precio>> (p. 20). A pesar de decirnos que no queria hacer elogios excesivos en la introduccion de su obra, incluia estas bonitas y subjetivas aportaciones, insistiendo en presentarla como infatigable, con un sinnumero de tareas realizadas cada jornada, venciendo la ociosidad, siempre perniciosa en la mujer (p. 19). Todo ello lo relaciona con lo aconsejado por San Geronimo: <<no has de dexar el trabajo, aunque por la bondad de Dios, de nada necessites.... Aunque distribuyas toda tu hazienda en pobres, nada sera mas precioso en el acatamiento de Christo, que lo que obrares por tus manos>> (p. 21). Pensamiento en perfecta consonancia con lo propuesto por Fray Luis de Leon: <<... y cuando para el aderezo o provision de sus personas y casas no les fuere necesaria aquesta labor (aunque ninguna casa hay tan grande, ni tan real, adonde semejantes obras no traigan honra y provecho), pero cuando no para si haganlo para remedio y abrigo de cien pobrezas y de mil necesidades ajenas>> (59).

Pero Fray Luis habia insistido en el valor del trabajo, <<del fructo de sus manos>>, y como se debia loar (60). No en vano, esas labores para el se traducian en provecho, y <<el provecho son bienes y riquezas del cielo, la honra es una singular alabanza en la tierra>>. Asi pues, superior a la honra, que no le podia faltar a ninguna buena casada (61).

<<Y demas desto, si la casada no trabaja, ni se ocupa en lo que pertenece a su casa, ?Que otros estudios o negocios tiene que ocupar?>>. La importancia de estar ocupada en relacion con la ociosidad y el peligro que esta tiene en las <<debiles>> mujeres.
   ... si no trata de sus oficios, emplee su vida en los oficios
   ajenos, y que de en ser ventanera, visitadora, callejera, amiga de
   fiestas, enemiga de su rincon, de su casa olvidada y de las casas
   ajenas curiosa, pesquisidora de cuanto pasa, y aun de lo que no
   pasa inventora, parlera y chismosa, de pleitos revolvedora,
   jugadora tambien, y dada del todo a la risa y a la conversacion y
   al palacio ... (62).


Esta leccion la tenia bien aprendida Francisca, que madrugaba como dice tambien el modelo de casada recta, y se acostaba tarde, para mantener toda una larga jornada laboral en el hogar, pudiendo dejar tiempo para la devocion. El discurso era claro: <<... el trabajo da a la mujer, o el ser, o el ser buena; porque sin el, o no es mujer, sino asco, o es tal mujer, que seria menos mal que no fuese>> (63).

Y parte de su trabajo y de sus ocupaciones estaban en atender a sus criadas (p. 19). La buena ama de casa ensena con el ejemplo, y por ello trabaja para que le vean trabajar, y se esfuerza en todo para ser modelo de su actuacion. Asi, el cuidado del personal a su servicio se incluye entre las tareas que se le atribuyen, y como en todo lo demas lo desempena bien, en clara consonancia con lo propuesto por Fray Luis, <<porque ha de entender que su casa es su cuerpo, y que ella es el alma del, y que, como los miembros no se mueven si no son movidos del alma, asi sus criadas, si no las menea ella, y las levanta y mueve a sus obras, no se sabran menear>>.

Tras toda la actividad diaria, era por las noches cuando hacia que las criadas rezasen el rosario, al tiempo que ella hacia lo mismo con sus hijos (p. 51). <<A las criadas procurava industriar de la misma manera a su modo, en las oraciones de la Iglesia, rezo de Rosario; en las Confesiones, y Comuniones a sus tiempos, segun sus capacidades y rudeza, y abiesas inclinaciones..... Su paciencia, sosiego de animo, sufrimiento, y tolerancia, mostrava su perfeccion>> (p. 39). Mas dada a la alabanza que al castigo. Tan solo una vez (por ser humana) le escucho decir a una criada: <<por el siglo de mi madre, que me las has de pagar>> (p. 41).

Como dedicaba tanto tiempo a todos y a todo, podia parecer que no tenia tiempo para otra cosa, y sin embargo no olvido los asuntos de virtud, piedad y devocion (p. 49). Lo primero que hacia al levantarse era acudir al oratorio, <<tener oracion en el, cumplir sus devociones (que pienso que eran muchas) leer en Fray Luis de Granada, u otro semejante, para exercitarse en la meditacion: oir Missa (que muy ordinario hazia que se le dixesse) y que vosotros rezasseis las Oraciones de la Iglesia, Hymnos a nuestra Senora, su oficio, y el de San Ioseph...>> (p. 50). Antes y despues de comer tambien rezaba, y a lo largo de la tarde repetia algunas de las lecturas espirituales de la manana, haciendo que los dos hijos mayores tambien leyesen en los mismos libros, que habia solicitado que se le trajesen de Espana (p. 52). Todo ello sin dejar la labor ni los ministerios de la casa. Si bien, de sus tareas de bordado una buena parte fueron destinadas a las cosas de la capilla: ornamentos, frontales, casullas, albas, palios (p. 17). Aunque no dedico mucho tiempo a su compostura personal -algo que no llego a aceptar del todo el maridoy esa dedicacion la puso en los objetos del culto: <<tenia sus delicias en el aseo, adorno y compostura de las Imagenes, Altar, Capilla, para que la doto Dios de admirable gracia, y alino>> (p. 63). Es mas, se privo de cuatro negros a su servicio para que aprendieran a tocar el organo y las chirimias y pudieran acompanar al Santisimo y estar al servicio de la Iglesia (p. 64).

Confesaba y comulgaba muy a menudo (p. 60). Era muy devota de la Virgen, sobre todo de la del Carmen, de la cual se puso una cadenilla en el brazo (p. 65) como elemento de devocion y no de adorno, hemos de suponer, y no quiso que le quitasen ni aun despues de muerta (p. 80). Tambien, y desde nina, de San Francisco, pues <<uno tenia de bulto pequeno, como de media vara, que llamava su companero, por averlo traido de Quito siendo de seis anos>>, y de todos los santos. <<Grangeo amigos ciertos en esta vida que saliendo de ella la recibiesen en los eternos tabernaculos>>.

<<Las pasiones naturales, que parecia que no las tenia. Assi nunca maldixo, nunca dio al diablo, ni uso de palabras de mas indignacion, que pidiesse la modestia, y templada severidad>> (p. 40). Tenia <<tanto odio a la mentira que la tenia por sacrilegio>> (p. 41). <<Amaba la sencillez de animo, tenia ojeriza a la artificiosa simulacion, simplicidad de Paloma, Prudencia de serpiente que Christo nuestro Senor aconseja. Era sabia en el bien; simple en el mal, como ensena el Apostol>> (p. 42). Y un rosario de gracias, articuladas todas ellas para convertir a Francisca en una mujer virtuosa, que facilito la vida de casado a su marido, y con su ejemplo callado le llevo por el buen camino.

La caridad, como mujer casada, tal y como advierte Fray Luis u otros moralistas, debia estar aprobada y supervisada por el marido. La esposa no podia prodigarse en limosnas, sobre todo si eran de una cierta entidad, sin contar con el beneplacito de su consorte. Pero ella tenia ese consentimiento porque el conyuge sabia que era cabal en todo. Religiosas y pobres viudas fueron objeto de su caridad, y en general hacia limosnas sin ruido (p. 64). Y, como mujer de su tiempo, a pesar de no ser muy dada a la sociabilidad y rehusar visitas, se unio a cofradias y hermandades.
   Tenia mucha conformidad con la voluntad de Dios>> (p. 68), incluso
   las adversidades se las agradecia. Y no le faltaron por su ausencia
   de salud. Su postura ante el constante padecer de las enfermedades
   bien se pudo considerar como causa para proponerle por sus meritos
   a una beatificacion. <<Las cosas que obro, dixo y sucedieron en el
   discurso de su enfermedad, son mas para admiracion, que para
   relacion ... Solo se (que con ser tan callada) dezian los
   Predicadores que les predicava: que los devotos, de espiritu
   fervoroso que le assistian quedaron edificados. Y todos alabando a
   Dios (p. 76).


Desde que sus padecimientos se hicieron cronicos, las curas que se le tuvieron que hacer fueron <<rigurosisimas>>, le causaban dolor y tormento, pero las aguanto por obediencia a su marido.
   Qualquier medicamento o bebedizo que se le diesse para remedio de
   sus males, por dificultoso y rigido que fuesse, que solian serlo
   mucho. Lo tomava sin genero de melindre, visaje, ni asco, quando a
   mi solo el verlos me lo davan (p. 45).


Incluso cuando la enfermedad ya amenazaba con la muerte, no se quejaba, seguia pendiente de las cosas de su conciencia, del cuidado de su marido y de las personas que le asistian (p. 74). Ni en esos momentos permanecio ociosa ni olvido confesar y comulgar muchas veces (p. 77).

La redencion a traves de una larga enfermedad, como en tantas vidas de santas/ monjas. Sufrir la enfermedad con entereza, haciendo ofrenda a Dios del dolor y de la angustia, es otro de tantos elementos de las biografias de santas, con las que esta mujer se identifica. Pero, Francisca Zorrilla no es santa, y no lo fue porque en su santidad creia firmemente su marido, y probablemente su familia, pero no una orden religiosa, interesada en elevarla a los altares. Sin olvidar, que en esta carrera a la santidad partia ella con la desventaja de estar casada, siendo este estado mucho mas imperfecto para la Iglesia que el de religiosa. Las casadas que consiguieron esta consignacion fueron aquellas que tras pasar por duras pruebas en sus vidas de casadas, profesaron al quedarse viudas, y en su nuevo estado de religiosas se convirtieron en fundadoras, o modelo de entrega a la Iglesia, y no a una familia (64). Mucho menos, si era normal, con un marido que no le daba tantas cargas como para favorecer su santidad. Aun asi no era facil ser santa por ser casada, sino mas bien, a pesar de ser casada.

Todo lo concerniente a los momentos de su muerte tuvo tambien <<olor de santidad>>. Su testamento fue muy anterior, pues le hizo ante el riesgo del primer parto, ocho anos antes de morir (65). El marido se ausento y lo recogio por escrito, en forma de borrador su confesor el P. Geronimo Escobar, pero fue su voluntad que tanto clausulas como mandas estuvieran sujetas a la revision y deseos de su esposo (p. 33).

La imitacion de una conducta concreta o un modo de proceder propio de esta sociedad sacralizada ante la muerte estaba blindada con todos aquellos elementos que le preparaban espiritualmente. Ella pidio habito y cordon de San Francisco, uno de los mas utilizados para los enterramientos (66), la vela de bien morir. Solicito que le llevaran a la cama una escribania donde recogia cartas de hermandades, religiones de San Benito, San Agustin, San Francisco, Jesuitas, con gran numero de indulgencias. Reclamo una serie de laminas de contenido religioso, y una cruz pintada con la imagen de Cristo a la que tenia gran devocion y con la que mantuvo <<tiernos coloquios>>. Exigio tener agua bendita, y pidio perdon a una esclava negra que tenia, pues se da a entender que de nadie mas tenia que hacerse perdonar. El arzobispo la visito en este trance, <<para concederle el Iubileo que tiene de la Santidad de Inocencio, para el articulo de la muerte, que gano>> (p. 82), ademas el Dr. Fernandez de Castro le leyo del misal la pasion de Cristo, segun San Juan, y despues dijo el Simbolo de Atanasio (p. 82), una profesion de fe sobre la Trinidad, que tenia gran difusion; que habia rezado la propia Santa Teresa con grandes beneficios, y que ella se sabia de memoria (67). Con el rezo del Credo recomendaron su alma a Dios, <<dio la ultima boqueda, sin parasismo, ni mudanca alguna: tanto que dudaron los que asistian si estava muerta o dormida ...>>. Murio asi quien ya antes habia muerto a las acciones humanas y al mundo; el 27 de abril de 1649.

Su muerte no podia hacer que se le borrase de la memoria, mucho mas quien la habia querido. <<El amor tan grande no tiene modo, no fenece aun en los fines>> (p. 75).
   Murio la luz, la Antorcha que me alumbrava. La vida con que vivia.
   Cayo la Corona de mi cabeca, la Firmeza, y la Columna de mi casa
   (p. 84).


La tristeza y el pesar inundan a Gabriel, <<tanto mas intolerable quanto menos esperada>>, dada su corta edad con respecto a la suya, aunque <<para esso dize la Sabiduria se anticipa la muerte de los Iustos>>, y porque a pesar de ser una permanente enferma, la ultima solo le habia durado diez y siete dias.

En resumen, solo hemos pretendido ofrecer el analisis de un relato biografico, atendiendo a aquellas cuestiones que marcan el perfil y patron de una mujer casada y madre ejemplar, que tratandose de un material literario/historico escasisimo, no ha recibido la suficiente atencion. Por ello, hemos optado por presentar una descripcion, sin extraer conclusiones de este caso unico, mas alla de lo que aporta el propio texto, para ofrecerlo contextualizado y valorarlo en sus propios terminos.

Gabriel Alvarez de Velasco, oidor, y escritor reconocido por sus obras en el campo del Derecho, se atrevio a escribir la biografia de su esposa. A pesar del compromiso que establece con el lector es obvio que no puede guardar la objetividad que promete. El relato de la vida de esta mujer tiene detras todo un protocolo de escritura que pretende presentar un modelo de vida ejemplar dentro del patron ya elaborado por toda una literatura moral de la epoca.

Defiende que todos y cada uno de sus hechos y valores laudatorios los ejecuto por voluntad propia, porque asi lo habia aprendido sobre todo de su madre y de su tia soltera, de los religiosos y religiosas que habia frecuentado, de las lecturas que habia realizado, siempre dentro de la literatura mas recomendable para una mujer de su tiempo. El como cabeza de la casa no habia necesitado guiarla en ese camino de perfeccion de su vida de casada.

El propio escritor no oculta que el modelo propuesto, y del que su mujer es una clara representacion, es imposible de seguir (<<Maravilla rara. Exemplo de gobierno si puede ser exemplo lo que no es imitable>>) y solo el auxilio divino permite alcanzar ese grado de perfeccion en lo material y en lo espiritual. Francisca no actuaba sola: <<... solo me dexaba la execucion, admiracion, y conocimiento claro, de que en ella obrava la mano y poder del Altisimo ...>> (p. 25), como tambien respalda Fray Luis de Leon: <<Y esto es cierto, que una empresa tan grande y adonde se ayuntan tan diversas y dificultosas obligaciones como es satisfacer una casada a su estado, nunca se hizo, ni aun medianamente, sin que Dios proveyese de abundante favor>> (68). Pero este agustino tambien le otorga un merito al esposo, si es como Gabriel Alvarez de Velasco, que sabe valorar a su mujer como se merece, pues <<... como son pusilanimes las mujeres de su cosecha, y poco inclinadas a las cosas que son de valor, sino se alientan en ellas, cuando son maltratadas y tenidas en poco de sus maridos, pierden el animo mas y descaenseles las alas del corazon, y no pueden poner ni las manos ni el pensamiento en cosa que sea buena>> (69).

Pero esta perfecta casada, pues con estas mismas palabras la define al menos una vez su marido, no era pusilanime, sino ante todo varonil. Tuvo valor, como reclama Fray Luis como punto de partida para ser considerada como tal !Quan lejos estaba de acciones mugeriles! (p. 46). !Valor mas que de hombres!, !asombro de mujeres! Muy al contrario fue realmente el soporte y el sosten del marido, de los hijos y del hogar, como en realidad requieren los modelos, pero siempre sin darlo a entender, como quien no lo hace; teniendo siempre el marido y varon la capitania general del hogar o pequena republica.

Aun asi, y a pesar de los elogios, de senalar su falta de artificio y naturalidad en sus extraordinarios comportamientos, no deja de mostrarse con sus palabras, quizas sin percibirlo el autor, que sus modos sociales causaban con frecuencia desconcierto en su entorno, interpretandose como exagerados. Pero, tal vez ese no es el calificativo que se acompase con el sustantivo virtud, que nunca es demasiada.

Si bien podemos aventurar algunas contradicciones en el discurso que mantiene Gabriel Alvarez de Velasco, es indudable que presenta una biografia acorde con el discurso de la Iglesia para una mujer singular, que alcanzo la perfeccion espiritual en un estado que no era el propio. No en vano caso con hombre en lugar de con Dios, pero aun asi supo hacer de su casa un monasterio, y en el reino la virtud.

A pesar tambien de las debilidades que se pueden encontrar en el relato construido por una persona tan cercana, no deja de ser un elemento a destacar que sea el esposo el que relate la vida de su mujer. Si bien Fray Luis considera necesario que se ensalce lo que la esposa hace bien, no era lo comun, porque se podia criticar lo que hacia mal, pero hacerlo bien era la obligacion que tenia por oficio. Por ello, si la vida de Francisca fue una extrana rareza, tambien lo fue la condicion de su esposo, que no dudo en proferir los mas altos encarecimientos hacia ella.

No sabemos si su vida realmente fue asi, si su marido de forma subjetiva frente a lo que promete nos ofrece un relato imaginado, o si el relato se construye acomodandose a lo que se espera de un modelo de perfeccion en el estado del matrimonio. Pero si que esta memoria es el fruto de un hombre de su epoca, que encarece lo que se debe elogiar, que no busca ni menciona lo que no se enaltece en su tiempo, que no necesita contextualizar su vida marital, y por ello nos aporta escasos datos de esa sociedad, pero que sin embargo lo que nos transmite es un producto cultural del siglo XVII, envuelto en una forma literaria especifica que conocemos como vidas ejemplares.

Con este relato biografico personal, que aunque no de mano de su autor llega a la imprenta, se garantiza la conservacion de la memoria de quien en su vida se convirtio en modelo y ejemplo para otras mujeres y sus congeneres en general. Pero, ademas, a pesar de que el texto es formal en toda su expresion y contenido consigue tambien destilar la gratitud y el amor del esposo. Sentimientos y emociones que no se manifiestan abiertamente y pocas veces por escrito, maxime entre esposos.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhmo2016381223253

Margarita TORREMOCHA HERNANDEZ

Universidad de Valladolid

Correo-e: torrem@fyl.uva.es

BIBLIOGRAFIA

AGUILAR PINAL, F.: Bibliografia de autores espanoles del siglo XVIII, Madrid, 1981.

AMELANG, J.: El vuelo de Icaro: la autobiografia popular en la Europa moderna. 2003.

AMICOLA, J.: Autobiografia como autofiguracion: Estrategias discursivas del Yo y cuestiones de genero. Rosario: Beatriz Viterbo, 2007.

BARBEITO CARNEIRO, I.: Mujeres y literatura del Siglo de Oro: espacios profanos y espacios conventuales, Madrid, 2007.

BOLUFER PERUGA, M.: <<Multitudes del yo: biografia e historia de las mujeres>>. Ayer: Revista de Historia Contemporanea, 2, vol. 93, 2014, pp. 85-116.

BOLUFER PERUGA, M.: <<?Escribir la experiencia? Familia, identidad y reflexion intelectual en Ines Joyes (s. XVIII)>>. Arenal. Revista de Historia de las Mujeres, 2006, vol. 13, no 1, p. 83-105, 2006.

BOLUFER, M.: <<Multitudes del yo biografia e historia de las mujeres>>. Ayer, no 93, 2014, pp. 85-116.

BOLUFER, M., Blutrach, Gomis, J. (eds.): Educar los sentimientos y las costumbres. Una mirada desde la historia, Zaragoza, 2014.

BORJA, J. H.: <<Cuerpos barrocos y vidas ejemplares: la teatralidad de la autobiografia>>. Fronteras de la Historia, 2002, vol. 7, pp. 99-115.

BURBANO ARIAS, G.: <<Las santaferenas del XVII: Entre holandas y lagrimas>>. Logos, 2005, no 9, pp. 119-138.

CARRERAS PANCHON, A.: <<La biografia como objeto de investigacion en el ambito universitario. Reflexiones sobre un retorno>>. Asclepio, 2005, vol. 57, no 1, pp. 125-134.

CASTILLA CORTAZAR, B.: <<Arquetipo de la feminidad en "La perfecta casada", de fray Luis de Leon>>. Revista agustiniana, Vol. 35, no 106, 1994, pp. 135-170.

CHARTIER, R.: La historia cultural redefinida: practicas, representaciones, apropiaciones. Barcelona, 1990.

DAVIES, J.C. y Burdiel, I.: El otro, el mismo. Biografia y autobiografia en Europa (siglos XVII-xx). Valencia, 2005.

DE PERALTA, D. B.: <<Voces del claustro. Dos autobiografias de monjas novohispanas del siglo XVII>>. Relaciones. Estudios de historia y sociedad, 2014, vol. 35, no 139, pp. 157-194. Elias de Tejada, F. y Percopolo, G.: El reino de Galicia hasta 1700, 1966.

GARI, B.: <<Vidas espirituales y practica de la confesion. La recepcion y transmision de la auto-biografia espiritual femenina en la Peninsula Iberica y el Nuevo Mundo>>. Acta historica et archaeologica mediaevalia, 2001, no 22, pp. 679-696.

GOMEZ, J. H. B.: <<Historiografia y hagiografia: vidas ejemplares y escritura de la historia en el Nuevo Reino de Granada>>. Fronteras de la Historia, 2007, vol. 12, p. 53-78.

HERNANDEZ BERMEJO, M. A.: <<La imagen de la mujer en la literatura moral y religiosa de los siglos XVI y XVII>>. Norba. Revista de historia, 1987, no 8, p. 175-188.

HERNANDEZ SANDOICA, E.: <<La biografia, entre el valor ejemplar y la experiencia vivida>>. Asclepio, 2005, vol. 57, no 1, pp. 23-42.

JARAMILLO DE ZULETA, P.: En olor de santidad: aspectos del convento colonial, 1680-1830. Colcultura. Santa Fe de Bogota, Iglesia Museo de Santa Clara, oct.-dic., 1992.

JARAMILLO DE ZULETA, P.: <<En la Santafe del siglo XVII, Dona Francisca Zorrilla, una perfecta casada>>. Vida social y costumbres en la historia de Colombia. Revista Credencial Historia (Bogota), no 77, 1996.

JARAMILLO DE ZULETA, P.: <<El rostro colonial de la muerte. Testamentos, cortejos y enterramientos>>. Revista Credencial Historia, 155, 2002.

LEJEUNE, P.: El pacto autobiografico y otros estudios. 1994: <<El pacto autobiografico>>. Anthropos: Boletin de informacion y documentacion, 1991, no 29, pp. 47-62.

LEON, F. L.: La perfecta casada, Col. Austral. Novena edicion. Madrid, 1968.

LINAN Y VERDUGO, A.: Guia de Avisos de forasteros que vienen a la corte, 1620.

LOPEZ, R. L.: <<Hagiografias y autobiografias novohispanas. Una aproximacion historica>>. Jahrbuch fur Geschichte Lateinamerikas, 2002, vol. 39, pp. 331-339

LOPEZ-CORDON, M. V.: <<La conceptualizacion de las mujeres en el Antiguo Regimen: los arquetipos sexistas>>. Manuscrits: revista d'historia moderna. 1994, pp. 79-107.

LUQUE TALAVAN, M.: Un universo de opiniones: la literatura juridica indiana, Madrid, 2003.

MARTIN CASARES, A.: <<Las mujeres y la "paz en la casa" en el discurso renacentista>>. Chronica nova: Revista de historia moderna de la Universidad de Granada, 2002, no 29, p. 217-244.

MORANT, I.; bolufer, M.: <<Mujeres y hombres en el matrimonio. Deseos, sentimientos y conflictos>>. La historia de las mujeres: perspectivas actuales. Icaria, 2009. pp. 133-162.

PARDO MOLERO, J. F.: <<La biografia en la historiografia modernista espanola. De la practica a la teoria>>. Estudis: Revista de historia moderna, 2002, no 28, pp. 407-420.

PARRA LOPEZ, E. la.: La biografia de una persona importante. 2004; Sidonie, S.: <<Hacia una poetica de la autobiografia de mujeres>>. Anthropos: Boletin de informacion y documentacion, 1991, no 29, pp. 93-106.

PASCUAL BUXO, J.: El poeta colombiano enamorado de sor Juana. Universidad Nacional de Colombia. Universidad de los Andes. Plaza & Janes, 1999.

POPE, R. D.: La autobiografia espanola hasta Torres Villarroel. Frankfurt, 1974.

PORRAS COLLANTES, E.:

*** FALTA BIBLIOGRAFIA QUE NO SE ADJUNTO EN EL PDF

(1.) Este trabajo se inscribe en la investigacion realizada en el contexto del proyecto <<Justicia y Mujer. Los tribunales penales en la definicion de una identidad de genero. Castilla y Portugal (1550-1800)>> HAR2012-31909, financiado por el Ministerio de Economia y Competitividad. Proyectos de Investigacion Fundamental. VI Programa Nacional de Investigacion Cientifica, Desarrollo e Innovacion Tecnologica, 2008-2011.

(2.) CHARTIER, R.: La historia cultural redefinida: practicas, representaciones, apropiaciones. Barcelona, 1990. SANCHEZ ORTEGA, E.: <<La mujer en el Antiguo Regimen: tipos historicos y arquetipos literarios. Nuevas perspectivas sobre la mujer>>, en Actas de las primeras jornadas de investigacion interdisciplinaria organizadas por el Seminario de Estudios de la mujer de la Universidad Autonoma de Madrid, 1982; LOPEZ-CORDON, M.a V.: <<La conceptualizacion de las mujeres en el Antiguo Regimen: los arquetipos sexistas>>, Manuscrits: revista dyhistoria moderna, 12, 1994, pp. 79-107.

(3.) BARBEITO CARNEIRO, I.: Mujeres y literatura del Siglo de Oro: espacios profanos y espacios conventuales. Madrid, 2007; HERNANDEZ BERMEJO, M. A.: <<La imagen de la mujer en la literatura moral y religiosa de los siglos XVI y XVII>>, Norba. Revista de Historia, 8, 1987, pp. 175-188; MARTIN CASARES, A.: <<Las mujeres y "la paz en la casa" en el discurso renacentista>>, Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada, 29, 2002, pp. 217-244; TORREMOCHA HERNANDEZ, M.: La mujer imaginada. Vision literaria de la mujer castellana en el barroco. Badajoz, 2010.

(4.) CASTILLA CORTAZAR, B.: <<Arquetipo de la feminidad en "La perfecta casada", de fray Luis de Leon>>, Revista agustiniana, 35:106, 1994, pp. 135-170; RIVERA, O.: La mujer y el cuerpo femenino en La perfecta casada de Fray Luis de Leon. Juan de la Cuesta, 2006.

(5.) Utilizamos: Leon, F. L.: La perfecta casada, Novena edicion. Madrid, 1968.

(6.) http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-los-nombres-de-cristo--2/html/fedb9fc0 -82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html/marca/escribir%20del%20oficio%20de%20casada#949.

(7.) JARAMILLO DE ZULETA, P.: <<En la Santafe del siglo XVII, Dona Francisca Zorrilla, una perfecta casada>>, Vida social y costumbres en la historia de Colombia. Revista Credencial Historia, 77, 1996; GOMEZ, J. H. B.: <<Historiografia y hagiografia: vidas ejemplares y escritura de la historia en el Nuevo Reino de Granada>>, Fronteras de la Historia, 12, 2007, pp. 53-78. Tambien se le han dedicado un decena de paginas en la Tesis Doctoral defendida en la Universidad de Barcelona, RAMIREZ, M. H.: Las diferencias sociales y el genero en la asistencia social de la capital del Nuevo Reino de Granada, siglos XVII y XVIII. Barcelona, 2005, pp. 152-161.

(8.) A partir de ahora -con la intencion de evitar reiteraciones-, las paginas recogidas entre parentesis corresponderan a este libro.

(9.) HERNANDEZ SANDOICA, E.: <<La biografia, entre el valor ejemplar y la experiencia vivida>>, Asclepio, 57:1, 2005, pp. 23-42.

(10.) AMELANG, J.: El vuelo de Icaro: la autobiografia popular en la Europa moderna. Madrid, 2003; AMICOLA, J.: Autobiografia como autofiguracion: Estrategias discursivas del Yo y cuestiones de genero. Rosario, 2007; DAVIES, J. C. y BURDIEL, I.: El otro, el mismo. Biografia y autobiografia en Europa (siglos XVII-XX). Valencia, 2005; POPE, R. D.: La autobiografia espanola hasta Torres Villarroel. Frankfurt, 1974; PARRA LOPEZ, E. La: <<La biografia de una persona importante>>, Estudis: Revista de historia moderna, 30, 2004, pp. 57-74; SIDONIE, S.: <<Hacia una poetica de la autobiografia de mujeres>>, Anthropos: Boletin de informacion y documentacion, 29, 1991, pp. 93-106.

(11.) GOMEZ RESTREPO, A.: Historia de la literatura colombiana. Ministerio de Educacion Nacional, Ediciones de la Revista Bolivar, 1953.

(12.) ROULLET, A.: <<Poder y cuerpo en los conventos de Carmelitas Descalzas>>, Historia Social, 78, 2014, pp. 3-16; FERRUS, B.: <<Mascaras de cera: vida, autobiografia y retrato en el mundo conventual>>, Extravio. Revista electronica de Literatura Comparada, 2, 2007, pp. 104-115; WEBER, A.: <<Autobiografias por mandato: ?ego-documentos o textos sociales?>>, Cultura escrita y sociedad, 1, 2005, pp. 116-119; BORJA, J. H.: <<Cuerpos barrocos y vidas ejemplares: la teatralidad de la autobiografia>>, Fronteras de la Historia, 7, 2002, pp. 99-115; LOPEZ, R. L.: <<Hagiografias y autobiografias novohispanas. Una aproximacion historica>>, Jahrbuch fur Geschichte Lateinamerikas, 39, 2002, pp. 331-339; GARI, B.: <<Vidas espirituales y practica de la confesion. La recepcion y transmision de la auto-biografia espiritual femenina en la Peninsula Iberica y el Nuevo Mundo>>, Acta historica et archaeologica mediaevalia, 22, 2001, pp. 679-696; NAVA Y SAAVEDRA, J.: Jeronima Nava y Saavedra (1669-1727). Autobiografia de una monja venerable. Edicion de Angela Ines Robledo, Cali, universidad del valle, 1994.

(13.) JARAMILLO DE ZULETA, P.: En olor de santidad: aspectos del convento colonial, 1680-1830. Santa Fe de Bogota, 1992.

(14.) AMELANG, J. S.: <<Los usos de la autobiografia: monjas beatas en la Cataluna moderna>>, Historia y genero: las mujeres en la Europa moderna y contemporanea. valencia, 1990. pp. 191-214.

(15.) PERALTA, D. B. de: <<Voces del claustro. Dos autobiografias de monjas novohispanas del siglo XVII>>, Relaciones. Estudios de historia y sociedad, 35:139, 2014, pp. 157-194.

(16.) Aun si, conviene no caer en el normativismo (manuales de confesores, tratados, etc.), en los discursos formativos o espejos, que nos pueden impedir llegar a ver la situacion real de las mujeres. BOLUFER PERUGA, M.: <<Multitudes del yo: biografia e historia de las mujeres>>, Ayer: Revista de Historia Contemporanea, 2, vol. 93, 2014, pp. 85-116; <<?Escribir la experiencia? Familia, identidad y reflexion intelectual en Ines Joyes (s. XVIII)>>, Arenal. Revista de Historia de las Mujeres, 13:1, 2006, pp. 83-105. <<Textos sobre mujeres en la cultura espanola del siglo XVIII: la construccion de la feminidad>>, en BARBERA, E., CAMPILLO, N. (eds.): Reflexion multidisciplinar sobre la discriminacion sexual. Valencia, Nau Llibres, 1993, pp. 106-109.

(17.) LEON, op. cit., cap. II, p. 25.

(18.) TORREMOCHA HERNANDEZ, M.: <<Modelos de espiritualidad barroca 'De la que tomo estado matrimonial'>>, en El Alma de las mujeres, Valladolid, 2015, pp. 181-210.

(19.) LEJEUNE, P.: El pacto autobiografico y otros estudios. Madrid, Megazul Endymion, 1994: <<El pacto autobiografico>>, Anthropos: Boletin de informacion y documentacion, 1991, 29, pp. 47-62.

(20.) CARRERAS PANCHON, A.: <<La biografia como objeto de investigacion en el ambito universitario. Reflexiones sobre un retorno>>, Asclepio, 57:1, 2005, pp. 125-134; PARDO MOLERO, J. F.: <<La biografia en la historiografia modernista espanola. De la practica a la teoria>>, Estudis: Revista de Historia Moderna, 28, 2002, pp. 407-420.

(21.) Capacidadperfomativa del texto en la definicion de una identidad; analizar los <<marcadores de identidad>>, las <<interpelaciones>>, escenificacion de los codices culturales vigentes, proceso de construccion y representaciones de la mujer en la Edad Moderna.

(22.) <<Curiosa denominacion para un ejercicio de la memoria desde la perspectiva de la persona, el yo individual, uno de los productos mas acabados de la modernidad burguesa europea. Requiere apoyarse en la reminiscencia intima, sin el auxilio y concurso del documento, de forma inversa a la manera taxativa que establecio el positivismo del siglo xix>>. CORTES RIERA, L. E. en http://www. elimpulso.com/opinion/ejercicio-de-egohistoria.

(23.) SCHULZE, W.: <<Sobre el significado de los ego-documentos para la investigacion de la Edad Moderna>>, Cultura escrita y sociedad, 1, 2005, pp. 110-113.

(24.) JARAMILLO ZULETA, P.: <<Dona Francisca Zorrilla., op. cit..

(25.) ALVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA, F.: Poema panegirico al Licenciado Don Gabriel Alvarez de Velasco, su padre, oidor y Alcalde de Corte de la Real Audiencia del Nuevo Reyno... y Visitador de la de Lima, cuyas plazas renuncio, por darse no menos que al estudio, a la perfeccion, logrando, de aquel tan felices efectos, quanto publican sus libros, y de esas glorias que pregona la fama general de sus virtudes. Se lo dedica a sus hermanas en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000095356&page=1. ALVAREZ DE VELASCO, F., et al.: Rhythmica sacra, moral y laudatoria. Instituto Caro y Cuervo, 1989. PORRAS COLLANTES, E.: <<Otras noticias-y las ultimas-sobre la prosaica vida de don Francisco Alvarez de Velasco y Zorrilla>>, Literatura: teoria, historia, critica, 2, 2000, pp. 11-20.

(26.) Sobre Francisco como escritor: PASCUAL BUXO, J.: El poeta colombiano enamorado de sor Juana. Universidad Nacional de Colombia. Universidad de los Andes. Plaza & Janes, 1999. Otras publicaciones -recogidas en la Biblioteca Nacional de Espana- de Francisco Alvarez de Velasco y Zorilla son: Letras para la comedia y Loa de Santa Barbara: la primera es una pintura de Ecos sacada por la de la Esposa de los Cantares que es la siguiente...; Documentos morales a un amigo; Panegyrica apologia a la Anual celebracion que haze esta ciudad de Santa Fe a la Milicia Angelica...; El Apolo africano y aguila de la Iglesia, el grande Agustino: su vida y milagros escrita en cien canciones.; Elegias decametras a los tres dolores de la Virgen Santissima: ajustadas de distintos centones de Virgilio.; Carta laudatoria a la insigne Poetisa la senora Soror Ines Juana de la Cruz.; Carta al reverendissimo Padre Maestro Fray Diego de Ochoa, de la Orden de Predicadores.

(27.) Tractatus de priuilegiis pauperum et miserabilium personarum: pars prima [-secunda].; authore licentiato Gabriele Aluarez de Velasco Matriti, apud viduam Ildephonsi Martin expensis Dominici Goncalez ..., 1630: [D. Gabrielis Alvarez de Velasco ... Deprivilegiispauperum et miserabilium personarum ad legem unicam] /D. Gabrielis Alvarez de Velasco ... De privilegiis pauperum et miserabilium personarum ad legem unicam: Cod. quando imperator inter pupillos & viduas, alisque miserabiles personas cognoscat : tractatus in duas partes distribertus ..., Editio secunda, Lugduni : sumptibus Horatii Boissat & Georgii Remeus, 1663; Alvarez de Velasco, Gabriel. De Privilegiis Pauperum et Miserabilium Personarum ad legem unicam Cod. Quando imperator inter pupilos & viduas, aliasque miserabiles personar cognoscat: Tractatus in duas partes divisus. Editio tertia Accedunt Joannis <<Maria>> Novarii..., De Privilegiis <<Miserabilium Personarum item De Incertorum et male ablatorum privilegiis tractatus duo, Lausonii & Coloniae Allobrogum: Sumpt. Marci-Michaelis Bousquet & Sociorum, 1739.

(28.) D. Gabrielis Alvarez de Velasco ... Iudex perfectus seu De indice perfecto Christo Iesu, Domino nostro unice perfecto, vivorum et mortuorum indice dicatus, Lugduni, sumptibus Horatii Boissat & Georgii Remeus, 1662.

(29.) D. Gabrielis Alvarez de Velasco, quondam senatoris in Regia Cancellaria noui Granatensis regni ... Epitoma de legis humanae, mundique fictione, veritatis diuinae, aeterni, temporalisque differentia, Universidad de Salamanca. Fondo antiguo. Fondo Antiguo de Universidades y Colecciones Singulares. Pub. orig.: Boissat, Horace ; Remeus, Georges, 1662.

(30.) Axiomata et loca communia iuris, Madrid, 1630. LUQUE TALAVAN, M.: Un universo de opiniones: la literatura juridica indiana, Madrid, 2003, p. 233 y p. 279.

(31.) ELIAS DE TEJADA, F.: El reino de Galicia. Vigo, 1966, pp. 211-212.

(32.) Fray Luis, no una sino en repetidas ocasiones, insiste en que los hombres cuando encuentran una mujer <<rara>> por tener la perfeccion en el estado de casada, por ser mujeres de valor, deben loar esta actitud. Y Francisca, <<tenia tal aversion a melindres, o a lo que llaman hazanerias, que jamas la mostro, sino una fortaleza, y aliento mas que varonil>>. De la exemplar vida..., p. 45.

(33.) LEON, op. cit., cap. XXI, p. 151.

(34.) GOMEZ, J. H. B.: <<Historiografia y hagiografia: vidas ejemplares y escritura de la historia en el Nuevo Reino de Granada>>, Fronteras de la Historia, 12, 2007, pp. 53-78.

(35.) Idem, p. 56.

(36.) Una contextualizacion desde una perspectiva de genero en BURBANO ARIAS, G.: <<Las santaferenas del XVII: Entre holandas y lagrimas>>, Logos, 9, 2005, pp. 119-138.

(37.) BOLUFER, M.; BLUTRACH y GOMIS, J. (eds.): Educar los sentimientos y las costumbres. Una mirada desde la historia. Zaragoza, 2014; MORANT, I y PERUGA, M.: <<Mujeres y hombres en el matrimonio. Deseos, sentimientos y conflictos>>, en La historia de las mujeres:perspectivas actuales. Barcelona, Icaria, 2009. pp. 133-162; BOLUFER, M.: <<Multitudes del yo biografia e historia de las mujeres>>, Ayer, 93, 2014, pp. 85-116.

(38.) Considerado precursor del neoclasicismo en Colombia. ALVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA, F.: Poema panegirico al Licenciado Don Gabriel Alvarez de Velasco, su padre, oidor y Alcalde de Corte ...

(39.) AGUILAR PINAL, F.: Bibliografia de autores espanoles del siglo XVIII. Madrid, 1981, ref. 1426.

(40.) PORRAS COLLANTES, E.: <<Otras noticias.>>, op. cit.

(41.) Su abuelo fue Diego de Ospina fundador de la provincia de Neiva, venia procedente de Remedios (actual Antioquia), donde se habia dedicado a encomendero de indios, poseyendo minas y cuadrillas de esclavos negros; asi que traslado buena parte de sus inversiones hasta Neiva, llevando entre ellas los esclavos, quienes eran muy habiles en las labores de la mineria. La gobernacion de Neiva fue creada en 1610 en la presidencia de Juan de Borja. Otorgada mediante capitulaciones con la Real Audiencia, comprendia las provincias de Saldana, Neiva y Timana. Se convirtio en un verdadero feudo que recibio el capitan Diego de Ospina y Medinilla, fundador de Neiva, quien la ejercio hasta el dia de su muerte, el 17 de marzo de 1630; esta fue heredada por su hijo, Don Francisco Martinez de Ospina, quien desempeno el cargo hasta 1650, dejado a su vez en herencia a su hijo Diego de Ospina Maldonado; en 1665 le sucedio su hermano don Jacinto de Ospina y Maldonado, hasta 1667 que se nombro a Francisco Alvarez Velasco, primo hermano del anterior y biznieto del fundador Diego de Ospina.

(42.) RAMIREZ, M. H.: <<Las mujeres y la accion social en Colombia. Contextos de Contradicciones>>, Boletin americanista, 53, 2003, p. 157.

(43.) CRUZ MEDINA, J. P.: <<La pintura de la Sagrada Familia. Un manual de relaciones familiares en el mundo de la Santafe del siglo XVII>>, Memoria y sociedad, 18, no 36, 2014, pp. 100-117 en http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/memoysociedad/article/view/8562.

(44.) RUIZ RIVERA, J. B.: Encomienda y Mita en Nueva Granada. Sevilla, Escuela de Estudios Hispano Americanos de Sevilla, CSIC, Vol. 228, 1975, p. 21.

(45.) TORREMOCHA HERNANDEZ, <<El matrimonio ...>>, op. cit., pp. 155-178.

(46.) ARIAS, G. B.: <<Las santaferenas del XVII ...>>, op. cit.; Rodriguez, P.: <<Las mujeres y el matrimonio en Nueva Granada>>, en Las mujeres en la Historia de Colombia, Tomo II, Mujeres y sociedad. Colombia, Ed. Norma, 1995; Seduccion, amancebamiento y abandono en la Colonia. Santa Fe de Bogota, 1991.

(47.) LINAN Y VERDUGO, A.: Guia de Avisos de forasteros que vienen a la corte, 1620. Aviso VII, <<Adonde se le ensena al forastero si fuere mozo y quisiera tomar estado en la corte, como se ha de haber en ella, y si fuere casado y trajere consigo hijos, como los ha de criar y ensenar para que no se le pierdan>>.

(48.) LEON, F. L.: op. cit., cap. II, p. 26.

(49.) Cuando por razones de su trabajo Gabriel Alvarez de Velasco tenia que ir a Lima.

(50.) Leon, F. L.: Op. cit., cap. XII, p. 83.

(51.) Idem, cap. XII, p. 84.

(52.) Idem, cap. XX, p. 53.

(53.) Idem, cap. III, p. 38.

(54.) Idem, cap. III, p. 34.

(55.) RODRIGUEZ FREYLE, J.: El Carnero. Edicion de Dario Achury Valenzuela, Caracas, 1979, p. 412 y 416.

(56.) <<... los Santos Padres, lumbreras de la Iglesia, Geronimo y Ambrosio, me dan exemplo. Geronimo con Marcela, Ambrosio con su hermana>>, p. 54.

(57.) LEON, F. L.: Op. cit., cap. V, p. 37.

(58.) VARA, M. J.: Estudios sobre genero y economia. Akal, Madrid, 2006, pp. 9-10.

(59.) LEON, F. L.: Op. cit., cap. III, pp. 53-54.

(60.) Idem, cap. XXI, Dalde del fructo de sus manos y loenla en las puertas de sus obras.

(61.) BURBANO ARIAS, G.: <<El honor, o la carcel de las mujeres del siglo XVII>>, Memoria y Sociedad, 10: 21, 2006, pp. 17-28.

(62.) LEON, F. L.: Op. cit., cap. IX, p. 72.

(63.) Idem, cap. VII, p. 60

(64.) TORREMOCHA HERNANDEZ, <<Modelos de espiritualidad.>>, op. cit.

(65.) JARAMILLO DE ZULETA, P.: <<El rostro colonial de la muerte. Testamentos, cortejos y enterramientos>>. Revista Credencial Historia, 155, 2002.

(66.) Ibidem.

(67.) <<Estando una vez rezando el Quicumque vult--escribe la santa--, se me dio a entender la manera de como era un solo Dios y tres personas tan claramente, que yo me espante y me console mucho. Hizome tan grandisimo provecho para conocer mas la grandeza de Dios y sus maravillas...>>. DE JESUS, T.: Vida, 25, 39.1.

(68.) LEON, op. cit., cap. XX, p. 148.

(69.) Idem, cap. IV, p. 45.
COPYRIGHT 2016 Ediciones Universidad de Salamanca
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2016 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Hernandez, Margarita Torremocha
Publication:Studia Historica. Historia Moderna
Date:Jan 1, 2016
Words:15431
Previous Article:Moneychanging and urban elites: the rise of Antonio de Paredes and his family in Valladolid at the beginning of the sixteenth century/Cambiadores y...
Next Article:Saint Benedict of Palermo in Spain/San Benito de Palermo en Espana.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters