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'BIOGRAFIA' DE UN MONUMENTO MEGALITICO: FASES DE USO Y CLAUSURA EN EL DOLMEN DE EL TERINUELO (ALDEAVIEJA DE TORMES, SALAMANCA).

'Biography' of a Megalithic monument: phases of use and closure at the passage grave of El Terinuelo (Aldeavieja de Tormes, Salamanca)

1. El Terinuelo en su paisaje megalitico: localizacion y emplazamiento (1)

El dolmen de El Terinuelo se situa unos 800 m al se de la localidad salmantina de Aldeavieja de Tormes--250 m a la izquierda del conocido como "Camino de la Acena" (Fig. 1)--, a 905 msnm y 49 m por encima del antiguo cauce del rio (Fig. 2). Esta ubicado en una destacada elevacion de la margen izquierda del Tormes, proxima al embalse de Santa Teresa, desde donde la vista alcanza sin dificultad la antigua vega del rio, hoy ocupada por el embalse y todo un amplio paisaje de decenas de kilometros (Fig. 3).

La subordinacion de los emplazamientos megaliticos a la red hidrografica es una de las caracteristicas recurrentes del Megalitismo salmantino (Lopez Plaza, 1982: 1). En general, suelen hallarse en los bordes de las primeras terrazas fluviales (Santonja, 1987: 200) o en los cursos inferiores de los rios o pequenos arroyos, bien cerca de su confluencia con otros o de su desembocadura en el rio principal. Normalmente, se ubican en espacios abiertos, alejados de lugares muy elevados, y con una buena visibilidad, pero donde tambien puedan ser vistos con facilidad. Esta es una de las razones por las que, en muchas ocasiones, se encuentran en puntos visibles junto a los rios, sin duda una las vias de comunicacion y transito mas importantes durante la Prehistoria. De este modo, los megalitos habrian funcionado como referentes espaciales claves en los desplazamientos humanos --indicando zonas de pastos, vados naturales, fuentes de agua, etc.--y, a su vez, al situarse en puntos estrategicos del paisaje, habrian servido a modo de hitos y marcadores territoriales para todo el que frecuentase su entorno. Todos estos rasgos permiten definir a los monumentos megaliticos con este emplazamiento como "dolmenes de fondo de valle" (Delibes y Santonja, 1986: 136; Delibes et al., 1997: 800).

El dolmen de El Terinuelo pertenece al denominado nucleo dolmenico de Aldeavieja-Salvatierrra (Delibes et al., 1997: 788), uno de los conjuntos megaliticos documentados a lo largo del Tormes. Este grupo esta formado, al menos en la actualidad, por otros tres monumentos--Prado de la Nava, Prado Nuevo y otro Terinuelo--localizados en Salvatierra de Tormes y en la margen derecha del rio. El diferente emplazamiento de El Terinuelo de Aldeavieja le dota de ciertos rasgos particulares que lo diferencian, sutilmente, del resto (Figs. 1 y 2). Por un lado, mientras todos los demas se situan cerca de la confluencia del regato Saldana con el Tormes, este monumento se aparta ligeramente, ubicandose sobre un destacado promontorio en la otra margen del rio. Su situacion elevada tambien lo distingue puesto que, si bien todos los megalitos que conforman este grupo cuentan con un amplio dominio visual del valle y con una clara intervisibilidad entre ellos, el campo visual de este dolmen es significativamente mayor, superando con mucho el propio valle y alcanzando decenas de kilometros (Fig. 3). Gracias a esta posicion elevada, es el unico que no se ha visto afectado por las aguas del embalse, que llegan a cubrir a los restantes de manera parcial --Prado Nuevo y Prado de la Nava--(Delibes y Santonja, 1986: 100-104) o completa--El Terinuelo de Salvatierra--(Santonja et al., 1996; Santonja, 1997: 66). Durante un tiempo, se agrego a este grupo otro dolmen ubicado en la Vina de Esteban Garcia, catalogado como tal por el padre Moran puesto que en el lugar se hallaron numerosas hachas pulimentadas y fragmentos de barro cocido (Delibes y Santonja, 1986: 106 y 108). Sin embargo, tras un fuerte periodo de estiaje que dejo al descubierto el yacimiento en 1992, se comprobo que, en realidad, se trataba de un lugar de habitat (Delibes et al., 1997: 792-796) (2).

2. Historia de la investigacion de El Terinuelo

2.1. Los trabajos previos

El agustino Cesar Moran fue quien primero intervino en este yacimiento, a finales de los anos 20, concretamente en la camara y en parte del corredor y del sector oriental del tumulo (Moran, 1931: 52-60). Posteriormente, Maluquer de Motes (1956) realizo una primera sistematizacion de la informacion recogida por Moran y una actualizacion del inventario megalitico salmantino. Nuevos trabajos de catalogacion y revision se llevaron a cabo a mediados de la decada de los 80 por parte de G. Delibes y M. Santonja (1986: 26-33, figs. 5-10). En esta obra se recapitulan los hallazgos de Moran y se ofrece una nueva planta de la arquitectura de El Terinuelo que, a su vez, actualiza la publicada anteriormente por S. Lopez Plaza (1982: 14 y fig. 24). En este momento, aun no estaba claro el trazado del corredor y, de hecho, los autores aluden a la posibilidad, ya sugerida por Moran, de que su arranque estuviese ubicado en el sector meridional de la camara.

En 1985-1986 se decidio realizar una intervencion arqueologica en el yacimiento, llevandose a cabo una limpieza sistematica de la camara, el cribado de las tierras procedentes de las excavaciones de Moran, labores de planimetria y las primeras excavaciones en el corredor que desvelaron por fin su localizacion hacia el se. Ademas, se procedio a recolocar algunos ortostatos que habian sido derribados o desplazados a lo largo de las ultimas decadas. Estos trabajos fueron dirigidos por M. Santonja, N. Benet y A. Garcia Frias. Nuevas intervenciones tuvieron lugar bajo la direccion de J. Soler Diaz, en 1989, y de M.a R. Perez Martin, en 1989 y 1990, las cuales se centraron fundamentalmente en el corredor. Todas estas campanas arqueologicas se enmarcaron dentro de un proyecto de recuperacion, limpieza y reexcavacion de los dolmenes de la cuenca media del Tormes.

2.2. La campana de 2005

En noviembre de ese ano tuvo lugar la ultima intervencion arqueologica llevada a cabo en este dolmen, bajo la direccion cientifica de los firmantes de este articulo y dentro del proyecto de Actuacion Integral en el Megalitismo de la provincia de Salamanca, promovido por la jcyL y ejecutado por Aratikos-Arqueologos SL (3). Los objetivos principales fueron la limpieza de las secciones resultantes de los trabajos anteriores, tanto en la camara como en el arranque del pasillo, y la excavacion del tramo final del corredor y de algunos sectores de la estructura tumular. Los resultados obtenidos permitieron ahondar en algunas cuestiones relativas a la estructura arquitectonica--sistema constructivo del tumulo, posibles estrategias de cubierta de la camara, etc. (Figs. 5 y 7)--y en la compleja secuencia de utilizacion del dolmen, constatandose, ademas, la urgente necesidad de restaurarlo y ponerlo en valor dado el lamentable estado de abandono en que se encontraba (Fig. 4A). Pero, sin lugar a dudas, el hallazgo mas interesante fue el del evento de clausura ritual llevado a cabo en la zona de acceso al monumento (Figs. 9-10).

3. Las caracteristicas arquitectonicas del monumento

El dolmen de El Terinuelo se ajusta perfectamente al modelo canonico de sepulcro de corredor (Figs. 4B y 5A), el mas representativo dentro del catalogo megalitico de la provincia salmantina y, en general, de todo el interior peninsular. Pertenece al grupo de dolmenes de grandes dimensiones, con camaras casi circulares formadas por un numero elevado de ortostatos y pasillos claramente diferenciados, junto a otros monumentos salmantinos como El Terinuelo de Salvatierra, el Prado de la Nava, La Navalito o El Torrejon, entre otros (Lopez Plaza, 1982: 2 y 14).

La camara, de forma ovalada, conserva trece ortostatos in situ (Fig. 5A). La ausencia de dos de ellos en su lado meridional ya fue constatada por Moran, quien decidio seguir excavando en esa zona ante la posibilidad de que dicho vacio se debiese a la existencia de una camara secundaria (Moran, 1931: 52-53). Los ortostatos, de diverso tamano, dibujan una planta de 4,5 m de diametro maximo y 3,5 m de minimo, con una altura que podria oscilar entre 1,5-1,6 m. Estos grandes bloques irian encajados en sendas fosas de cimentacion y, posteriormente, calzados mediante acumulaciones de cantos rodados (Fig. 6B). Se han registrado algunas evidencias acerca del posible sistema de cubierta de la camara. Por un lado, los ortostatos aparecen ligeramente inclinados hacia el interior, de modo que podrian haber funcionado como pilares de alguna suerte de estructura central. Ademas, se ha documentado una laja de pizarra dispuesta sobre la parte superior de uno de estos bloques, el cual se ha ido inclinando notablemente hacia el interior por esta razon (Fig. 6A). Por otro lado, durante la excavacion de 1986 se hallo una gran laja de cuarcita blanca en la zona de contacto entre el corredor y la camara, que fue interpretada como la piedra que haria las veces de dintel en el acceso al recinto cameral. Por ultimo, se han recogido testimonios orales que aseguran que, antiguamente, una gran lastra de pizarra cubria la parte superior de la esquina norte. Por tanto, la hipotesis de la existencia de una cubierta petrea adintelada, elaborada con varias lajas de pizarra superpuestas, se antoja bastante acertada (Santonja, 1997: 71), teniendo en cuenta, ademas, que este sistema de cubierta ha sido propuesto para las camaras de otros dolmenes salmantinos, como el de La Casa del Moro en Gejuelo del Barro (Delibes y Santonja, 1986: 78 y 156-157). Pese a todas estas evidencias, no se puede descartar por completo la posible presencia de una cubierta vegetal (Delibes y Santonja, 1986: 156), al menos en ciertos sectores, dado que uno de los ortostatos de acceso a la camara presenta rebajes que podrian estar relacionados con el soporte de algun elemento de cobertura de esta naturaleza (Fig. 6B).

Se han documentado una serie de bloques que podrian formar parte de una suerte de anillo peristalitico, ya intuido desde intervenciones anteriores (Delibes et al., 1997: 790), que estaria relacionado con funciones de contencion y soporte del peso de los ortostatos de la camara y de su posible cubierta (Figs. 5A y 6A). Anillos de este tipo se han podido identificar, de forma mucho mas clara, en otros dolmenes de la provincia, como en La Casa del Moro en Casillas de las Flores (Lopez Plaza et al., 2000: 274) o en el de Linejo en Matilla de los Canos del Rio (Delibes y Santonja, 1986: 88 y 145-146), y de otras regiones mesetenas proximas, como en el monumento burgales de Cubillejo (Delibes y Rojo, 1988: 8-13 y fig. 2) o en los toledanos de Azutan y La Estrella (Bueno, 1991: 20 y figs. 28, 58 y 87, respectivamente). Cabe destacar el monumento salmantino de La Ermita, en Galisancho, donde se han registrado tres anillos pericamerales concentricos, conformados por grandes bloques petreos dispuestos horizontalmente, de los que el mas cercano a la camara funcionaria a modo de peristalito, mientras que los otros servirian como elementos de contencion del propio tumulo (Delibes y Santonja, 1986: 72-73 y fig. 31; 1987: 181 y fig. 1; Santonja, 1997: 72 y fig. 17).

El corredor, orientado hacia el se, muestra un trazado bastante regular y tambien conserva, practicamente, todos sus ortostatos in situ--mas de una decena---, que, al igual que en la camara, se hallan reforzados en su base por cantos de gran tamano a modo de calzos o contrafuertes. Su alzado es bastante inferior al del recinto cameral y su anchura va disminuyendo progresivamente desde la zona de contacto con la camara hacia el acceso al monumento. Su longitud aproximada es de 7 m, sin alcanzar el limite exterior del tumulo, rasgo que, pese a que ya se intuia previamente (Delibes et al., 1997: 790), no se ha podido corroborar hasta la excavacion de 2005 (Fig. 5A). El lienzo septentrional se encuentra bastante deteriorado (Fig. 5B), fundamentalmente en su tramo mas alejado de la camara, deterioro que ya se documento en el momento de su descubrimiento (Benet et al., 1997: 453). En relacion al sistema de cubierta, ademas de la presencia ya mencionada de un bloque que haria las veces de dintel, se han documentado varias planchas de pizarra, de mediano y gran tamano, desplazadas de su ubicacion original, que podrian haber servido a modo de 'lajas de cubierta'. Este tipo de cobertura del corredor se ha registrado en otros monumentos de la region como en La Casa del Moro, en Gejuelo del Barro (Moran, 1931: 13-15; Delibes y Santonja, 1986: 78 y 161), y en Lumbo de Valdesancho, en Lumbrales (Moran, 1931: 20; Delibes y Santonja, 1986: 81 y 161), ademas de en otras zonas peninsulares, como en el dolmen burgales de Las Arnillas (Delibes et al., 1986: 12-14, fig. 2). Hay que senalar que, durante la campana de 1989, en el sector de la entrada al corredor--Cuadro E8--se hallo un pequeno hoyo de forma alargada y solo 6 cm de profundidad que, quizas, podria haber servido de cimentacion de algun elemento arquitectonico de escasa entidad ubicado en el acceso al monumento.

El tumulo es de planta oval y mantiene un buen estado de conservacion. Actualmente presenta 25 m de diametro (Fig. 7), aunque es posible que en origen alcanzase los 32 m y una altura superior a los 2,5 m (Delibes y Santonja, 1986: 26). En 2005 se realizaron dos catas de 2 m de anchura desde la camara hasta el limite tumular exterior con el fin de descubrir la coraza petrea en todo el alzado del tumulo (Fig. 7). Ademas, las labores de limpieza y perfilado de las zonas intervenidas previamente, asi como la excavacion en la zona de acceso, dejaron al descubierto varios cortes de la estructura tumular, pudiendose documentar su composicion interna en distintas partes del monumento--camara, pasillo y zona de entrada--(Fig. 5b). Todo ello permitio confirmar que la estructura, tanto interna como externa, de este tumulo sigue un esquema bastante complejo, mas alla de la mera acumulacion caotica de bloques petreos. Su nucleo central esta formado por grandes lajas de pizarra dispuestas horizontalmente y superpuestas--en ocasiones contrapeadas--unas sobre otras, mientras que los espacios entre ellas aparecen rellenos con tierra y cantos de cuarzo y cuarcita de diferentes tamanos (Fig. 5b). Esta formula arquitectonica da lugar a un entramado interno a modo de forjado o urdimbre que proporciona una gran estabilidad y resistencia al tumulo, evitando su erosion por el paso del tiempo. Sobre esta acumulacion de pizarras, se extiende una coraza petrea a base de bolos de cuarzo y cuarcita (Figs. 5B y 7). Esta disposicion ordenada de los componentes de la masa tumular estaria orientada, sin duda alguna, a mejorar sus cualidades practicas y su funcionalidad como elemento arquitectonico fundamental de toda la construccion (Delibes y Santonja, 1986: 145).

En las capas mas superficiales de la estructura tumular se han registrado ciertos efectos esteticos, resultantes de la combinacion de piedras de distinta naturaleza y color. Todo el perimetro en torno a la camara presenta una concentracion significativa de pequenas lajas de pizarra, que pudo haberse dispuesto de manera intencional, con el fin, quizas, de senalar de forma grafica el contorno de la misma (Fig. 7). La distribucion de los bloques petreos de la coraza tumular tampoco es aleatoria, sino que responde a ciertos criterios de organizacion que se manifiestan, de forma clara, en la existencia de, al menos, un posible anillo pericameral formado por cantos de cuarcita de pequeno y mediano tamano mezclados con lajas de pizarra de similares dimensiones (Fig. 7). Este anillo, a diferencia del peristalito, no tendria un proposito funcional como elemento sustentante sino que, mas bien, se trataria de un recurso arquitectonico efectista y visual. Este empleo de materiales con una finalidad aparentemente estetica tambien se ha documentado en la camara, conformada por ortostatos de pizarra, cuarcita blanca y cuarzo alternados, mientras que el corredor esta realizado a base de bloques de cuarzo y cuarcita blanca, en la zona inmediata a la camara, y de pizarra, en el resto (Figs. 5b y 6). De este modo, la monumentalidad propia de este dolmen, ya de por si realzada por su ubicacion sobre un promontorio natural, se acentuaria con el uso de otras estrategias constructivas como los juegos de color o el 'anadido' de ciertos elementos ornamentales --como los circulos concentricos petreos, a modo de anillos pericamerales, o el lajeado superficial de pizarra dispuesto en torno a la camara--. Este tipo de efectos esteticos estan presentes en algunos megalitos cercanos, como en El Terinuelo de Salvatierra, cuyo corredor esta elaborado con cuarzo y pizarra (Santonja et al., 1996: 19), o en las camaras de Linejo, La Ermita (Delibes y Santonja, 1986: 88 y 72-73, respectivamente) o El Torrejon (Lopez Plaza et al., 2008: 116-122). Fuera de la provincia salmantina tambien se han registrado casos excepcionales, como el del tholos soriano de La Sima (Rojo et al., 2013: 215-217, fig. 2) o el de la mamoa de Castelo i, en Vila Real (Sanches et al., 2005: 19-21). Mas habitual es el hallazgo de combinaciones de tierra y/o piedras de distinto color, tamano o textura en diferentes capas o niveles de los tumulos megaliticos, como ocurre en el vecino dolmen de Prado de la Nava, que presenta un lajeado de pizarra superficial sobre la coraza tumular (Delibes y Santonja, 1986: 103 y 145). Esta practica tambien se ha constatado, entre otros, en el tumulo de La Sima, compuesto por bloques de caliza que fueron cubiertos, en un sector concreto del mismo, por un lajeado de areniscas (Rojo et al., 2013: 213-215, fig. 4), o en el corunes de Forno dos Mouros 5, en el que la masa tumular correspondiente a su segunda fase constructiva y de remodelacion se conforma por la mezcla de, al menos, dos tipos de tierra de coloracion y textura diferente (Manana, 2005: 55-60).

4. La 'biografia' del monumento: uso, clausura y reutilizacion

El termino 'biografia' o life-history' aplicado a los monumentos megaliticos ha sido teorizado y discutido, principalmente, en la bibliografia anglosajona (Bradley, 1993; Bradley y Williams, 1998; Hingley, 1996; Rogers, 2013; etc.), generando interesantes debates acerca de la temporalidad de los megalitos y su construccion en 'multiples fases. Bradley (1993) acuno el concepto de 'after-life' para designar el tiempo posterior al uso o funcion primaria para el que fueron construidos los megalitos. Sin embargo, otros autores, como Holtorf, no son partidarios de este termino ya que implica asumir que, en algun momento, el megalito fue abandonado o entro en desuso. Su propuesta es que el devenir de los megalitos puede ser analizado como si de una 'biografia' se tratase, ya que, al igual que otras manifestaciones arqueologicas, tienen life-histories' (Holtorf, 20002008), de modo que han experimentado una etapa de 'infancia'--construccion y uso original--, otra de 'juventud'--primeras reutilizaciones y clausuras--, una 'edad adulta'--reocupaciones por usuarios no constructores de megalitos, cambios de funcionalidad y apropiacion politico-religiosa de su potencial simbolico--y, por ultimo, una 'vida anciana'--objeto de interes para anticuarios e investigadores, fuente de mitos y leyendas, inspiracion para artistas o recurso patrimonial--(Tejedor, 2014: 71-72). Este enfoque biografico va ligado a una determinada forma de concebir el megalito, no como un yacimiento adscrito a un contexto espacio-temporal concreto, sino como un lugar con una larga proyeccion temporal, un "monumento para la eternidad" (Delibes y Rojo, 2002: 29; Rojo, Kunst et al, 2005). Por tanto, carece de sentido limitar su interpretacion a una forma de uso especifica de un periodo cronologico concreto. Al aplicar este enfoque metodologico, se puede ir desentranando la compleja superposicion de deposiciones funerarias y/o votivas, remodelaciones, clausuras, etc., que vertebra cada 'biografia megalitica'.

El analisis de las evidencias arqueologicas registradas en El Terinuelo, desde esta perspectiva biografica, ha permitido dibujar una compleja secuencia de uso del monumento. Hay que tener en cuenta que los indicios documentados son solo los de aquellos eventos que han dejado algun tipo de huella arqueologica perdurable, por lo que es razonable plantear que su historia como foco de actividad ceremonial fue aun mucho mas rica y diversa. Los limites cronologicos de cada fase de uso se han establecido a traves del analisis cronotipologico de la cultura material asociada, ante la ausencia de fechas radiocarbonicas. En este sentido, resulta sorprendente que, siendo uno de los focos megaliticos mas nutridos y conocidos del centro-norte peninsular, el Megalitismo salmantino apenas cuente con dataciones--solo estan disponibles una fecha de C14 procedente de El Guijo de las Navas i (Villalobos, 2014: 7) y dos escuetas referencias a dataciones mediante Ti sobre muestras de los tumulos de La Ermita y La Torrecilla de Terradillos (Delibes, 2010: 25 y 43)--. Por otra parte, la ausencia de una estratigrafia vertical en este dolmen, circunstancia bastante generalizada en el fenomeno megalitico, ha llevado a que el analisis cronotipologico de la cultura material se haya basado, fundamentalmente, en su comparacion con paralelos arqueologicos procedentes de contextos semejantes, en los que si que se ha podido establecer un comportamiento diacronico de los objetos depositados en los mega litos (Jorge, 1987: 120-123; Kalb, 1987: 104-109; Delibes y Rojo, 2002: 26-29; Delibes, 2010: 33-36; Rojo, 2014: 62-66).

En las paginas siguientes se plantea un modelo interpretativo para la 'biografia' de El Terinuelo y se proponen posibles hipotesis sobre la asociacion de determinados elementos materiales y practicas rito-funerarias con cada uno de los episodios de uso definidos. Dadas las limitaciones de extension del texto, se ha considerado conveniente exponer conjuntamente la descripcion de las evidencias arqueologicas y su interpretacion, con el fin de ofrecer la maxima informacion posible y facilitar su comprension al lector. Hay que senalar que el proposito de este articulo no es describir con detalle todas las evidencias registradas en las sucesivas intervenciones arqueologicas que han tenido lugar en el monumento --informacion que puede ser consultada en las distintas publicaciones y memorias de excavacion citadas a lo largo de este articulo--, sino presentar los resultados de la campana de 2005, aun ineditos, y ofrecer una hipotesis interpretativa de estos hallazgos en el contexto general del propio dolmen.

4.1. Fases I y II (mediados-finales del IV milenio cal. BC): construccion y uso fundacional

Estas fases de ocupacion, protagonizadas por los primeros usuarios del monumento, carecen de una cronologia precisa al no contar con ninguna datacion. Como hipotesis, se podria proponer una fecha aproximada de mediados del IV milenio cal. BC para la ereccion e inicio de la actividad en este megalito, dentro de la denominada 'fase de implantacion' de los sepulcros de corredor en el interior peninsular (Delibes et al., 1997: 797; Delibes, 2010: 30-31). En este sentido, las dataciones disponibles establecen un intervalo entre el 37003200 cal. bc, para el grupo megalitico de la Lora burgalesa (Delibes y Rojo, 2002: 23-24), y entre el 3600-3100 cal. BC, para el de la Serra de Aboboreira (Cruz, 1995: 82-89).

Las evidencias arqueologicas que se vinculan a esta inicial 'etapa biografica' han sido, por lo general, halladas fuera de contexto. Parte de ellas fueron registradas por Moran (1931: 53-60 y lams. xvi-xviii), procedentes de la camara y de la coraza tumular mas cercana a la misma, mientras que, en su mayoria, se recuperaron en 1985, al llevar a cabo el cribado de las tierras extraidas por el agustino (Benet y Santonja, 1990: 281-282) (4). Los materiales depositados a lo largo de estos episodios de uso se corresponden con el tradicional 'kit' megalitico, descrito en numerosas ocasiones en la bibliografia (Jorge, 1983-1984: 41-43; Santonja, 1997: 76-80; Delibes, 2010: 32-41; Rojo, 2014: 62-66; etc.): 18 microlitos geometricos, 2 hachas pulimentadas y restos de al menos otras 6, 12 laminas de silex completas y cerca de 40 fragmentos, 1 nucleo de cristal de roca, 9 prismas de cuarzo y varias decenas de lascas y restos de talla, tanto de silex como de cuarzo. Tambien podrian formar parte de este grupo mas de 3000 cuentas de collar de distinta materia prima y tipologia--destacan, por su singularidad, 3 elaboradas en ceramica--, 11 colgantes, 1 placa redondeada de pizarra, 1 rectangular de piedra con posibles decoraciones esquematicas y restos de pigmento. En este mismo contexto, se recuperaron otros elementos que, por su tipologia, estarian asociados a la siguiente 'etapa biografica'--86 puntas de flecha con retoque plano, entre otros--(Delibes y Santonja, 1986: 202-205; Santonja, 1997: 79; Jorge, 1987: 122; Kalb, 1987: 106; Delibes, 2010: 33 y 36). Durante la ultima campana de excavacion, en las capas superficiales del tumulo y en el echadizo de las tierras de la camara resultante de los trabajos de Moran--ue 101--(Aratikos, 2005b: 39-40), se hallaron algunas piezas (5) que completarian este conjunto material de las Fases i y ii, en concreto 2 microlitos, 1 prisma, 1 colgante y 1 cuenta de collar (Fig. 8A).

Las actividades llevadas a cabo a lo largo de estos primeros momentos de uso estarian protagonizadas por las practicas funerarias. Si bien es cierto que los restos humanos recuperados son escasos y que se hallaron muy fragmentados--ningun hueso largo, solo falanges, dientes y astillas--, dispersos y en posicion secundaria, la hipotesis de la funcionalidad original de los megalitos como 'casas de muertos' viene avalada por las dataciones realizadas sobre hueso humano en distintos contextos megaliticos, incluidos sepulcros de corredor (Delibes y Rojo, 2002: 29-30; Delibes, 2010: 17 y 23; Rojo, 2014: 66; Rojo et al., 2015: 145; Villalobos, 2014: 7; etc.). Se han hallado evidencias de otras practicas, mas alla del ambito puramente funerario, como por ejemplo de determinadas estrategias de mantenimiento que habrian afectado a la disposicion tanto de los restos oseos como de los objetos que los acompanaban (Tejedor, 2014: 79-81). En este sentido, se ha documentado el reordenamiento de algunos elementos de ajuar, como es el caso de un hacha pulimentada que fue depositada de manera intencional en el nivel inferior de la zona de contacto entre la camara y el corredor, justo en el acceso al recinto cameral. Tambien, en algunos sectores del monumento, sobre todo en la camara, se han encontrado restos de ocre espolvoreado y varios fragmentos de este pigmento que, aunque parecen no tener suficiente entidad como para conformar un nivel diferenciador dentro del osario, podrian ser el resultado de una practica de 'finalizacion de ciclo' (Leclerc y Masset, 1980 y 1987; Narvarte, 2005: 301-303 y 307-311), que se habria llevado a cabo una vez que el uso funerario del espacio sepulcral se diera por concluido. Por otro lado, en varios informes de excavacion se hace referencia a la presencia de restos de combustion --carbones, cenizas y manchones de tierra rubefactada--tanto en el interior de la camara (Moran, 1931: 58) como en el corredor. Estas evidencias parecen encajar mas con la practica recurrente de pequenos fuegos localizados que con un evento concreto de incendio generalizado. Por ultimo, la ausencia de los dos ortostatos de la camara (Figs. 5a y 6a) podria ser el resultado de un desmantelamiento parcial de epoca prehistorica, dado que, por sus caracteristicas --extraccion selectiva y ordenada de determinadas lajas--, se asemeja mas al tipo de practicas desarrolladas en este momento que a un episodio intrusivo de cronologia reciente. Hay autores que defienden la posibilidad de que el derribo o demolicion de algunos elementos arquitectonicos fueron actos deliberados, intencionales y que formaron parte de ciertos rituales de clausura (Guy y Masset, 1991: 287-288; Holtorf, 2000-2008; Delibes, 2004: 218-219), hipotesis que puede aplicarse tambien a la ausencia y fragmentacion de los bloques petreos de camaras y corredores (Narvarte, 2005: 317), asi como de sus lajas de cubierta, que, en ocasiones, se han encontrado partidas en dos en el interior de los recintos camerales. El propio Moran (1931: 53) ya indico que las gentes prehistoricas llevarian a cabo estas practicas con una finalidad de "... salida secundaria para que las almas no fueran sorprendidas por los malos espiritus sin tener por donde escapar" ... Este tipo de evidencias se ha documentado en otros sepulcros de corredor, tanto desmontes parciales --por ejemplo, en los dolmenes burgaleses de la Cotorrita o Ciella (Tejedor, 2014: 77-78)--como, mas excepcionalmente, desmantelamientos completos y sistematicos de toda la estructura arquitectonica --como ocurre en el singular monumento soriano de La Mina--(Rojo et al., 2015: 145).

4.2. Fase III (inicios del iii milenio cal. Be): clausura

Esta segunda 'etapa biografica' se caracteriza por ser muy breve en el tiempo y, a su vez, por el desarrollo de una intensa actividad de cierre que dio lugar a abundantes evidencias arqueologicas. Al igual que para las fases anteriores, la cronologia se ha determinado por el analisis cronotipologico de la cultura material--sobre todo, de determinados tipos liticos y decoraciones ceramicas--que, en este caso, parece remitir a la primera mitad del III milenio cal. BC.

El corredor se hallo sistematicamente colmatado por un potente nivel de tierra compacta y bloques petreos. Este deposito, excavado durante los anos 1986 y 1989--niveles III y IV, cuadros E6 y E7--(6), presentaba una disposicion estructurada: bolsadas de pequenas lajas de pizarra en los niveles inferiores, cubiertas, posteriormente, por un lecho de tierra compacta y cantos petreos de cuarzo y cuarcita. Es posible que, justo antes de la clausura, se llevara a cabo un desmantelamiento parcial de su pared septentrional (Fig. 5B)--cuyo deterioro ya se documento en el momento de su descubrimiento (Benet et al., 1997: 453)--y de la cobertura del pasillo, puesto que, durante la excavacion del relleno que lo colmataba, se hallaron varias planchas de pizarra de mediano y gran tamano que podrian haber servido a modo de ortostatos delimitadores o 'lajas de cubierta'. En este sellado, se recuperaron abundantes materiales arqueologicos pertenecientes a objetos amortizados y depositados durante el acto de clausura (Fig. 8B): 43 puntas de flecha de distintas tipologias y materias primas--la mayoria con retoque plano bifacial--, 1 posible 'ficha' de ceramica, 1 cuenco casi completo decorado con triangulos incisos rellenos de puntos, 2 fragmentos ceramicos con puntos impresos, otros 2 con incisiones, 15 con motivos pintados en zigzag--probablemente pertenecientes a un mismo cuenco--y mas de 300 restos de ceramica lisa (7).

Las zonas de acceso tambien se encontraron clausuradas. En la entrada a la camara se descubrio un gran bloque horizontal de cuarcita blanca--documentado y retirado en 1986--, que fue interpretado como la laja que habria servido a modo de dintel en el acceso al recinto cameral. Cabe la posibilidad de que este elemento arquitectonico fuese desmantelado y usado para bloquear la entrada a este espacio, como un acto mas dentro del complejo ceremonial de clausura del monumento. Por su parte, en el tramo final del corredor y en la zona de acceso al monumento--campanas 1986 y 1989: niveles iii y IV, cuadros E7 y E8; 1990: niveles II y III, cuadro e8; campana 2005: 100--(8), se registro una potente acumulacion de grandes bloques de cuarcita dispuestos directamente sobre el sustrato natural (Fig. 9A), cubierta, a su vez, por una capa de cantos de rio de pequeno y mediano tamano (Fig. 9b), que bloqueaba dicho acceso por completo. Entre las piedras de este sellado, se depositaron de forma intencionada una gran cantidad de materiales, sobre todo ceramicas (Fig. 10A)--en 2005 se recogieron 5.020 fragmentos ceramicos--(9), a modo de ofrendas votivas arrojadas durante el desarrollo del ceremonial.

Se hallaron significativas acumulaciones de fragmentos, lisos en su mayoria, que pertenecian a recipientes que fueron amortizados tanto completos como semicompletos--es el caso de 1 cuenco decorado con triangulos rellenos de puntos, 1 olla lisa de cuello indicado, 4 cuencos o 1 ollita con perforaciones--. En algunas ocasiones, parece que las piezas fueron arrojadas in situ contra los bloques petreos del sellado, dado que sus restos aparecieron dispersos pero en ubicaciones proximas--a unos 50 cm aproximadamente--. Esto fue lo que debio de ocurrir con 2 cuencos lisos--campana 2005: recipientes 3 y 4 (Fig. 11)--(10) y con la mayoria de los vasos decorados documentados: 2 cuencos con triangulos rellenos de puntos--2005: recipientes 1 y 2 (Fig. 11)--, 2 cuencos, 1 ollita y 1 vaso de almacenaje con decoracion pintada y una ollita con triangulos incisos rellenos de puntos--estos ultimos casos fueron catalogados en las campanas precedentes--(11). No obstante, la mayor parte de dichas acumulaciones ceramicas estaban constituidas por restos de distintos recipientes, rotos en otro lugar, y cuyos fragmentos fueron trasladados y depositados alli posteriormente, como una practica mas del ceremonial de clausura (Fig. 10B). Dentro de este ultimo conjunto, se identificaron numerosas piezas decoradas: dos ceramicas con puntos impresos en el labio, otra con un cordon horizontal, un fragmento decorado con trazos impresos y otro con digitaciones --campana 2005--, ademas de 157 piezas con decoracion pintada, 9 con incisiones, 2 con puntos impresos, otros 2 fragmentos con acanaladuras, 1 con puntos impresos y lineas incisas, 2 con decoracion penteada y 1 con un motivo en espiga--intervenciones previas--. A todo este conjunto, hay que anadir las miles de ceramicas lisas pertenecientes a vasos de diferentes tipologias, cuyo numero asciende a los 4.674 fragmentos--campana de 2005--y a mas de 7.000--de anteriores excavaciones--(12). Dentro de esta coleccion ceramica (Fig. 8, fase II) predominan las formas hemiesfericas--cuencos de pequeno y mediano tamano, ollas y ollitas de paredes entrantes--y, en menor medida, vasos de cuello indicado, de paredes rectas y de perfil en S, con la presencia anecdotica de una cazuelita carenada.

Otros materiales arqueologicos se hallaron tambien amortizados entre los bloques petreos de la clausura: 16 puntas de flecha de diferente tipologia y con retoque plano bifacial, 2 nucleos de cuarzo, 11 laminas completas y varios fragmentos de otras --4 de estas piezas formaban 2 laminas completas que fueron fracturadas por flexion de manera intencional--, asi como decenas de restos de talla y lascas de distintas materias primas (Fig. 10a). En este mismo contexto, se identificaron otros elementos que, por su tipologia, estarian asociados a la primera 'etapa biografica' y su hallazgo habria sido resultado de la alteracion de los niveles originales y de su deposito azaroso entre las piedras del sellado, sin descartar la posibilidad de su amortizacion intencional como eventuales 'reliquias' u ofrendas votivas: 6 prismas de cuarzo, restos de ocre, 2 colgantes, 33 cuentas de collar--16 sobre piedra verde--, 2 fragmentos de pizarra, 13 hachas pulimentadas y 2 microlitos (13), a los que hay que anadir 1 prisma, 1 microlito, 1 hacha de factura tosca y 1 azuela pulimentada de cuidada elaboracion, recuperados en la campana de 2005 (14).

Esta practica de clausura mediante la inhabilitacion de las zonas de acceso al monumento se encuentra bastante extendida y bien documentada entre los megalitos de diversas regiones peninsulares (Alonso y Bello, 1997: 515-516; Manana, 2003: 173; Delibes, 2004: 218-219; Narvarte, 2005: 307-310; Garcia Sanjuan, 2005: 89-94; Prieto, 2007: 110; Tejedor, 2014: 78; etc.). Evidencias de este tipo se conocen en los corredores del Prado de la Nava (Benet et al., 1997: 453-454), La Ermita (Delibes y Santonja, 1986: 70-75) o Arroyal i en Burgos (Carmona et al., 2014: 48), en la entrada de los dolmenes de El Moreco y La Nava Negra, en la Lora burgalesa (Narvarte, 2005: 329; Delibes, 2010: 43), o en los atrios de las mamoas de Madorras I y Alagoas, en Tras-os-Montes (Huet y Cruz, 1994: 194-196; Sanches y Nunes, 2004: 8-18), entre otros. Estos actos rituales no se limitan solo al ambito megalitico, sino que se han identificado en contextos rito-funerarios diversos--hipogeos, cuevas sepulcrales, fosas o tholos megaliticos de cronologia posterior (Lopez de Calle e Ilarraza, 1997: 317; Bueno et al, 2005: 80; etc.)--, asi como en lugares de habitat--cierres y amortizaciones intencionales en hoyos--con cronologias del III milenio cal. BC.

Es importante destacar, dada su proximidad tanto geografica como cronologica, la posible relacion que pudo existir durante este episodio de uso entre El Terinuelo y el yacimiento de la Vina de Esteban Garcia que, como ya se ha mencionado, fue catalogado en principio como un posible dolmen (Delibes y Santonja, 1986: 106 y 108). Este asentamiento cuenta con dos dataciones radiocarbonicas sobre hueso que lo situan a lo largo del III milenio cal. BC (Delibes et al, 1997: 793-795): Beta-60885, 4120 [+ o -] 90 bp, 2891-2479 cal. BC y Beta-60886, 3970 [+ o -] 100 bp, 2761-2199 cal. BC (CalibRev 7.0.4., IntCal 13, calibracion a 2[sigma]) (15). Se ubica a escasos 2 km al NE del dolmen, sobre un espolon de tierra que se mete en el embalse de Santa Teresa, una zona continuamente anegada salvo en epocas de sequia. Los materiales arqueologicos recuperados durante su excavacion--mas de 40.000 piezas--son, en muchos casos, similares a los asociados a esta Fase iii: puntas de flecha, ceramicas de formas hemiesfericas, decoraciones pintadas, incisas e impresas, motivos ornamentales de triangulos rellenos de puntos, etc. (Delibes et al, 1997: 792-796) (16). La hipotesis de la relacion entre ambos yacimientos se apoya, tambien, en el hallazgo en dicho asentamiento de un fragmento de calota craneal y de parte de una mandibula inferior humana (17), lo que ha llevado a plantear la posibilidad de que las actividades desarrolladas en el dolmen en este momento tuvieran como protagonistas, al menos en parte, a los habitantes de este enclave ribereno del Tormes (Delibes et al., 1997: 804).

4.3. Fase iv (segunda mitad del iii milenio cal. Be): reutilizacion campaniforme

El significativo conjunto de elementos asociados al 'fenomeno campaniforme' recuperado en El Terinuelo ha permitido establecer una tercera 'etapa biografica', que habria tenido lugar a lo largo de la segunda mitad del iii milenio cal. BC.

C. Moran (1931: 54-59) fue quien realizo los hallazgos mas espectaculares: 1 diadema y 1 cuenta de collar de oro, 1 punal de lengueta, 2 puntas de tipo Palmela, 2 punzones de cobre, 1 cazuelilla ceramica lisa y 2 fragmentos con decoracion campaniforme --uno de 'estilo Maritimo', variedad MHV, y otro 'Ciempozuelos'--. Posteriormente, a esta coleccion se anadieron otra punta Palmela, 4 leznas y 2 fragmentos indeterminados de cobre, 1 punta de silex de pedunculo y aletas y 5 plaquitas, 7 cuentas de collar y otros 7 apliques, todo ello en oro. Tambien se recuperaron varias piezas con decoracion campaniforme: 2 vasos de 'estilo Maritimo mixto-cordado' --variedad CZM--, 2 vasos y 1 cuenco de 'estilo Ciempozuelos' y 2 fragmentos sueltos--uno de 'estilo Maritimo' y otro 'Ciempozuelos'--(Benet et al., 1997: 450-453)18. En 2005 se registraron escasos materiales que, de forma inequivoca, puedan asociarse a esta fase de uso (Fig. 8, fase III), apenas 2 puntas de flecha de silex de pedunculo y aletas, 1 fragmento de 'estilo Maritimo' y varias piezas lisas pertenecientes a recipientes de distinta tipologia, como vasos y cazuelillas (19).

Todos estos elementos aparecieron dispersos y, en general, descontextualizados, principalmente en la camara y a lo largo del corredor. Por el tipo de piezas catalogadas y la presencia de ciertos objetos singulares--como los adornos de oro, destacando, por su singularidad, la diadema--, su deposito podria estar vinculado a una ocupacion funeraria. Tras el analisis de la distribucion, posibles combinaciones y volumen de estos ajuares, algunos autores han planteado su posible correspondencia con uno o dos enterramientos en la camara funeraria (Benet et al., 1997: 453): a uno de ellos estarian asociados los dos vasos decorados con variantes del "estilo Maritimo" y al otro, los recipientes de 'estilo Ciempozuelos'. Esta hipotesis viene avalada por las evidencias de actividad vinculada al 'fenomeno campaniforme' registradas en los dolmenes vecinos de El Terinuelo de Salvatierra y el Prado de la Nava--donde se recupero un numeroso conjunto de materiales, relacionado con hasta 3 o 4 posibles inhumaciones (Benet et al., 1997: 454)--, hallandose, en ambos casos, piezas con decoracion de 'estilo Maritimo' muy similares a las documentadas en el dolmen estudiado. Mas excepcional es el caso de La Ermita en Galisancho, en el que el analisis de la dispersion espacial de los elementos campaniformes ha llevado a plantear la existencia de un minimo de 5 y un maximo de 8 depositos, algunos muy probablemente de naturaleza funeraria (Delibes y Santonja, 1987: 185-186).

Sin embargo, la descontextualizacion del conjunto material descrito y la ausencia de restos humanos asociados al mismo no permiten afirmar, con total certeza, la naturaleza del evento que dio lugar a su deposito. Conviene senalar que la presencia en un mismo contexto de orfebreria aurea y de vajilla campaniforme no implica, necesariamente, que se trate de una tumba--como es el caso del tumulo soriano del El Alto iii (Rojo et al., 2014: 33-34)--. De cualquier modo, con una finalidad, bien funeraria, bien votiva, los nuevos usuarios accedieron a un dolmen cuya entrada estaba sellada--afirmacion basada, entre otros aspectos, en la ausencia de elementos campaniformes asociados directamente a los niveles intactos del sellado del corredor y de la zona de entrada--, por lo que, para poder acceder al interior, tuvieron que practicar algun tipo de desmantelamiento parcial de la estructura de cierre.

No se han documentado evidencias arqueologicas con la suficiente entidad como para definir una nueva ocupacion posterior a esta tercera 'etapa biografica' en El Terinuelo, lo cual no quiere decir que no haya sido objeto de numerosas alteraciones a lo largo de su historia, que han afectado tanto a su contenido como a su propia estructura arquitectonica. Estos eventos intrusivos se han centrado en la camara y en las capas mas superficiales del corredor, donde los materiales aparecieron descontextualizados y mezclados con elementos modernos (Moran, 1931: 58). Tras las excavaciones de Moran, el recinto cameral fue reaprovechado como vertedero, hecho que altero la disposicion de parte de sus ortostatos e, incluso, se llego a construir una pared de mamposteria para cerrar por completo este espacio--en 1985 se desmantelo dicha construccion y se vacio todo el relleno moderno--. Existen, ademas, testimonios orales que corroboran la destruccion de varias lajas del corredor en 1990, probablemente a consecuencia de las intrusiones clandestinas fomentadas por las leyendas de tesoros escondidos en este dolmen (Benet y Santonja, 1990: 281-282).

5. El Terinuelo en su contexto social y ritual: continuidad y cambio desde una perspectiva 'biografica'

Los recurrentes eventos de reutilizacion en los monumentos megaliticos han sido interpretados, generalmente, desde dos perspectivas muy diferentes. Por una parte, hay autores que hablan de continuidad entre los distintos usuarios y sus respectivas estrategias socioeconomicas y rituales, defendiendo, de forma mas o menos explicita, la ausencia de importantes transformaciones en las formas de vida y la organizacion social de las comunidades del interior peninsular entre el iv y el ii milenio cal. bc (Delibes y Santonja, 1987: 191; Fabian, 1997: 95; Bueno et al., 2005: 70). Segun esta hipotesis, la pervivencia del ritual funerario colectivo y el uso recurrente de un mismo lugar de enterramiento implican, necesariamente, la perduracion y continuidad de las costumbres mortuorias ancestrales. Otros autores, por su parte, defienden que teniendo en cuenta los datos actualmente disponibles, en especial los cronologicos, no se puede hablar de "continuidad absoluta en el uso del monumento megalitico, en los ritos que en el pudieran tener lugar o, tampoco, en las caracteristicas de la sociedad que los construye, utiliza, arregla y abandona" (Benet et al., 1997: 462). Siguiendo esta linea interpretativa, la ocupacion recurrente de un espacio o la continuidad en el uso de una formula arquitectonica--el enterramiento bajo tumulo--no conlleva, necesariamente, la perduracion de la misma ideologia ni, mucho menos, del mismo orden socioeconomico que los origino.

El analisis 'biografico' de los contextos megaliticos revela importantes transformaciones tanto en la forma como en el fin para el que fueron usados, asi como en las propias practicas que se desarrollaron en ellos, ya que "... tomar conciencia del 'tiempo largo' de los dolmenes como lugares sagrados no equivale a defender la invariabilidad absoluta de su significado ni de su mensaje originales". (Delibes, 2004: 216). Las reutilizaciones de estos lugares se dieron en circunstancias completamente diferentes a las del momento de su construccion y primer uso. En este sentido, los megalitos habrian pervivido sin perder su importancia simbolica 'sagrada' ni su preeminencia en el paisaje (Delibes, 2004: 219), pero adoptando nuevos significados y funciones ligadas a su papel como instrumento de legitimacion del poder, en un marco de lucha por la adquisicion y el mantenimiento del liderazgo incipiente (Delibes et al, 1997: 805; Garrido, 2000: 55-58; Rojo et al, 2005: 17). Las modificaciones arquitectonicas documentadas en estos monumentos, tales como las remodelaciones, clausuras o reacondicionamientos, serian las manifestaciones mas explicitas de la continua reinterpretacion de estos espacios, por parte de las sociedades que coexistieron con ellos, y de su readaptacion a las necesidades y requisitos de la ritualidad de cada momento. De ahi que sea necesario valorar el alcance interpretativo del estudio de las arquitecturas megaliticas y del analisis detallado de sus diferentes fases de construccion, reconstruccion y deconstruccion (Boujot, 2004), ya que, teniendo en cuenta que todas estas actuaciones habrian requerido de la participacion colectiva y seguido unas pautas marcadas por el grupo, el descubrimiento de posibles patrones de comportamiento diferenciado a lo largo del tiempo podria desvelar cambios importantes en la esfera social.

Dentro del conjunto de las modificaciones arquitectonicas documentadas en monumentos megaliticos (Tejedor, 2014: 74-82), una de las mas comunes es la de la 'clausura/sellado', cuyo resultado es el cese del uso 'canonico' del megalito, al inhabilitar, de forma definitiva, su espacio sepulcral o sus accesos. Son acciones voluntarias, que siguen una estrategia pautada y organizada en la que cada gesto tiene su tiempo y espacio de ejecucion (Andres, 2000: 71; Narvarte, 2005: 303-304). El termino condamnation o 'condenacion' suele utilizarse, a menudo, como sinonimo de este tipo de practicas, dado que tambien se refiere a la secuencia de actos que dan lugar al cerramiento voluntario de un espacio sepulcral, dejandolo inutilizable e inaccesible (Le Roux, 2000: 269), pero careciendo de la carga simbolica y ceremonial que caracteriza a los sellados definitivos (Masset, 2002: 12). Ademas, algunos autores senalan que este termino tiene una connotacion negativa ligada a una intencion de destruir el monumento o, incluso, de 'maldecirlo' o 'castigarlo' (Andres, 2000: 71). De ahi que, normalmente, se emplee 'clausura' como concepto para determinar aquellas actuaciones de naturaleza rito-ceremonial, cuyo unico proposito es el de cerrar el megalito, sin intencion de destruirlo. Por tanto, el acto de clausurar un monumento no conllevaria una ruptura total con el 'culto megalitico', sino que, simplemente, se trataria del fin de un ciclo, el funerario, y del inicio de una nueva etapa para el edificio como monumento conmemorativo y, quizas, como lugar de celebracion y reunion. De esta forma, la clausura consistiria en una practica necesaria y propia del 'ciclo biologico' de cualquier megalito, un 'rito de paso' que habrian de atravesar tras haber cumplido su funcion dentro de la comunidad (Narvarte, 2005: 352-361). Este hecho no implicaria el necesario abandono del lugar, como en ocasiones se ha defendido (Benet et al., 1997: 463; Lopez de Calle e Ilarraza, 1997: 318-319; Delibes, 2004: 218-219), sino simplemente un cambio de funcionalidad. La imagen de la tumba colectiva sellada transmitiria un mensaje de eternidad y permanencia y se convertiria, ademas, en garante de la memoria colectiva y en 'emblema de la identidad del grupo' (Andres, 2010: 32). Por tanto, estos procesos de cierre que, en cierta medida, implicarian la destruccion de parte de la estructura arquitectonica, lejos de estar motivados por un deseo de romper con el entramado ideologico anterior, servirian como estrategias de perpetuacion de los lazos con los antepasados y de refuerzo de la identidad colectiva (Delibes, 2010: 32). Cabe destacar que estos eventos de clausura aparecen muchas veces asociados a los denominados rituales de "ceramica matada o asesinada" (Prieto, 2007: 120), consistentes en la amortizacion in situ intencionada de uno o varios recipientes ceramicos. Este tipo de hallazgos podria estar ligado a practicas de comensalidad (Garrido, 2000: 69; Thomas, 2005: 116-117; Delibes, 2010: 36), en las que se celebrarian banquetes ceremoniales con grandes cantidades de comida y bebida y en las que, posteriormente, la vajilla utilizada seria amortizada y sus restos incorporados, de manera simbolica, al monumento.

En el dolmen de El Terinuelo, la estrategia de cierre elegida fue la colmatacion deliberada de ciertas areas como el corredor, la entrada al monumento o el acceso a la camara, mediante la acumulacion pautada, no caotica, de bloques petreos de pequeno y mediano tamano. Este acto conllevaria una intencion evidente de inhabilitar su espacio interior, clausurando las potenciales zonas publicas de reunion y haciendo practicamente imposible su continuidad como lugar ceremonial. La distribucion de abundantes materiales de manera discontinua y localizada en determinados puntos de los niveles de sellado, asi como su homogeneidad tipologica--fundamentalmente ceramicas, en su mayoria fragmentos lisos de pequeno y mediano tamano--, indican que, lejos de tratarse de aportes accidentales junto con la tierra y los cantos usados para sellar el dolmen, fueron incorporados intencionadamente a modo de ofrendas rituales. El estudio analitico de estos materiales y de las circunstancias de su hallazgo ha permitido establecer tres tipos distintos de 'amortizaciones': algunos recipientes fueron depositados completos, otros mas numerosos se rompieron in situ, pero sobre todo se realizaron acumulaciones de fragmentos de distintos recipientes, rotos en otro lugar y cuyos restos fueron, posteriormente, trasladados alli. Estas tres formas de deposito diferentes podrian estar vinculadas a diversas facetas del ceremonial de clausura. Siguiendo esta hipotesis, los recipientes completos y los que se rompieron in situ se corresponderian con las ofrendas depositadas por los individuos que participaron activamente en la ejecucion de la clausura, quienes quizas tendrian alguna funcion especifica dentro del ritual. Por su parte, los vasos que se rompieron en otro lugar, pero cuyos fragmentos tambien fueron incorporados al sellado, serian los utilizados por los asistentes a la ceremonia --probablemente miembros de varias comunidades vecinas--para, quizas, llevar a cabo libaciones u otras practicas de comensalidad. De hecho, la mayor parte de los recipientes identificados son cuencos de pequeno y mediano tamano que apenas superan el litro de capacidad y que, por tanto, se adecuarian perfectamente al consumo individual.

Este evento unico y singular, que tuvo lugar en un momento concreto de la historia de El Terinuelo en el que sus usuarios decidieron clausurarlo, se caracterizo por el desarrollo de un complejo ceremonial de gran carga simbolica y social, que implico no solo el bloqueo del corredor y de la entrada al dolmen, sino tambien del acceso a la camara. Sin embargo, con este acto de clausura no concluyo su 'biografia', puesto que, como se ha expuesto a lo largo de este articulo, nuevos episodios de uso posteriores han ido completando una larga vida de ritos, ceremonias y discursos en torno a este monumento ancestral que, aun, reclama los nuestros.

DOI: https://doi.org/10.14201/zephyrus2017793961

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Recepcion: 3/05/2016; Revision: 23/07/2016; Aceptacion: 22/03/2017

Cristina Tejedor Rodriguez *, Manuel A. Rojo Guerra **, Rafael Garrido Pena ***, Inigo Garcia Martinez de Lagran * y Angel L. Palomino Lazaro ****

* Instituto Arcadia. Fundacion General de la Univ. de Valladolid. Residencia Universitaria Alfonso VIII. C/ Real de Burgos, s/n. 47011 Valladolid. Correo-e: tejedor.cristina@gmail.com; igmtzl@gmail.com

** Dpto. Prehistoria y Arqueologia. Facultad de Filosofia y Letras-UVA. Plaza del Campus, s/n. 47011 Valladolid. Correo-e: marojo@fyl.uva.es

*** Dpto. Prehistoria y Arqueologia. Facultad de Filosofia y Letras-UAM. Carretera de Colmenar Viejo, km 15. Cantoblanco. 28049 Madrid. Correo-e: rafael.garrido@uam.es

**** Aratikos-Arqueologos, SI. C/ Estacion, 37. 47004 Valladolid. Correo-e: angel@aratikos.com

(1) La campana de excavacion llevada a cabo en 2005 en este yacimiento y los trabajos de investigacion derivados de la misma han sido promovidos y financiados por la Junta de Castilla y Leon.

(2) Cf. tambien el Informe Tecnico elaborado por Strato (Gabinete de Estudios sobre Patrimonio Historico y Arqueologico) en 1992: Excavacion arqueologica de urgencia en el yacimiento "Vina de Esteban Garcia", Salvatierra de Tormes, Salamanca, depositado en el Servicio Territorial de Cultura de Salamanca (JCYL), Unidad Tecnica de Arqueologia.

(3) Cf. los Informes Tecnicos elaborados en 2005 por Aratikos-Arqueologos, sl: Actuacion arqueologica en el dolmen de El Terinuelo, Aldeavieja de Tormes (Salamanca). Analisis de la documentacion previa y Trabajos de excavacion arqueologica en el dolmen de El Terinuelo en Aldeavieja de Tormes (Salamanca), ambos depositados en el Servicio Territorial de Cultura de Salamanca (JCYL).

(4) Cf ademas Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, sl: Actuacion arqueologica..cit. n. 3: 12-13, 37-40 y Anexo 2a.

(5) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Trabajos de excavacion arqueologica ..., cit. n. 3: 39-40.

(6) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, sl: Actuacion arqueologica ..., cit. n. 3: 13-17.

(7) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Actuacion arqueologica ..., cit. n. 3: 41-44 y Anexo 2a.

(8) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Actuacion arqueologica ..., cit. n. 3: 24-31.

(9) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Trabajos de excavacion arqueologica ..., cit. n. 3: 41.

(10) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Trabajos de excavacion arqueologica ..., cit. n. 3: 42-43.

(11) Cf. Informes Tecnicos de Aratikos-Arqueologos, SL: Actuacion arqueologica ..., cit. n. 3: 42-44 y Anexo 2a y Trabajos de excavacion arqueologica ..., cit. n. 3: 41-43.

(12) Ibidem.

(13) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Actuacion arqueologica ..., cit. n. 3: 42-44 y Anexo 2a.

(14) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Trabajos de excavacion arqueologica ..., cit. n. 3: 40-41.

(15) Cf. Informe Tecnico de Strato, cit. n. 2: Anexo i.

(16) Cf. Informe Tecnico de Strato, cit. n. 2: 119-149.

(17) Cf. Informe Tecnico de Strato, cit. n. 2: 121 y 161, Anexo IV.

(18) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Actuacion arqueologica ..., cit. n. 3: 37-45 y Anexo 2a

(19) Cf. Informe Tecnico de Aratikos-Arqueologos, SL: Trabajos de excavacion arqueologica ..., cit. n. 3: 39-40.

Leyenda: Fig. 1. Localizacion de El Terinuelo (Aldeavieja de Tormes, Salamanca).

Leyenda: Fig. 2. Mapa topografico del area de ubicacion de El Terinuelo.

Leyenda: Fig. 3. Vista panoramica del embalse de Santa Teresa desde El Terinuelo, con indicacion del yacimiento de la Vina de Esteban Garcia (flecha) y la ubicacion aproximada de los dolmenes del Prado de la Nava, Prado Nuevo y El Terinuelo de Salvatierra (linea punteada).

Leyenda: Fig. 4. Imagen general de El Terinuelo: A) antes y B) despues de la campana de 2005.

Leyenda: Fig. 5. Dolmen de El Terinuelo: A) plano general de la arquitectura y de la estructura de clausura documentada en 2005; B) imagenes de la composicion interna del tumulo en el lienzo sur del pasillo.

Leyenda: Fig. 6. Distintas perspectivas de la camara megalitica: A) posible 'laja de cubierta; B) rebajes en ortostatos para facilitar la sustentacion de la cubierta; el sistema de estabilizacion mediante la acumulacion de cantos en la base de los ortostatos, ambos marcados con flechas.

Leyenda: Fig. 7. Plano general del dolmen en 2005 e imagenes de las catas realizadas; pueden observarse los restos superficiales del anillo de pizarras pericameral (circulo continuo) y del posible circulo perimetral (lineas discontinuas).

Leyenda: Fig. 8. Seleccion de materiales recuperados en El Terinuelo: Fase i-campana 2005; Fase II-2005: 2 cuencos decorados (sup. dcha.), 1989-1990: cuenco pintado (centro dcha.), 1985-1986: resto de materiales; Fase iii-2005: ceramica y punta de flecha (parte sup.). Dibujos de la campana 2005: L. Pascual Repiso; resto de imagenes: Benet et al., 1997: fig. 2; Delibes et al., 1997: fig. 6; Aratikos, op. cit. n. 2, anexo 2.[grados]; resto de materiales: C. Moran.

Leyenda: Fig. 9. Imagen general de El Terinuelo: arriba, planta y seccion del nivel superior y abajo, la estructura de clausura documentada en 2005.

Leyenda: Fig. 10. Planos: A) de distribucion de los materiales y B) de las densidades de fragmentos ceramicos hallados en la estructura de clausura; fotografias de algunas de las acumulaciones de ceramicas documentadas.

Leyenda: Fig. 11. Algunos de los recipientes ceramicos documentados en los niveles de sellado y plano de distribucion de los respectivos fragmentos.
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Author:Tejedor Rodriguez, Cristina; Rojo Guerra, Manuel A.; Garrido Pena, Rafael; Garcia Martinez de Lagran
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2017
Words:12241
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