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"Vienen por mi": furor de cuerpo/habla travesti de Claudia Rodriguez.

"Sabor a mi" esta ubicado en la esquina de Purisima con Antonia Lopez de Bello, barrio Bellavista. Es la primera vez que entro a este bar que es reconocido como de "lelas" (alguna companera feminista diria que esto era lo que me faltaba para coronar mi conversion). Es un espacio con doble puerta de entrada, lo que llama mi atencion. No es muy amplio. Un espacio dividido por un tabique, una division a manera de separacion de ambientes. No obstante esta pandereta divisoria abre una especie de pasaje que permite, a quien quiera, desplazarse de uno a otro sitio. Tiene un escenario pequeno que puede ser visto desde cualquier lugar. Carece de luz natural. Una entra y ya es de noche. Hay un segundo piso que no es tal, es mas bien una especie de terraza interior a la que se accede a traves de una escalera de ferro forjado, caracola antigua, pintada de blanco. El espectaculo tendra lugar en todo este espacio, entre las mesitas. No habra escenario a la manera conocida. Esta produccion artistica de Claudia Rodriguez se vuelve anhelo para nuestra sed de mas de lo suyo, de ese sello ardoroso que la artista, escritora, activista feminista ha impreso, ?con su trayectoria creadora versatil?, en el medio cultural chileno. Su equipo de trabajo esta conformado por la directora Andrea Freund; Paty Ruiz, productora del espectaculo; Daniela Leon, asistente de produccion/medios y Jangel Mota en diseno grafco y audiovisual.

Espero a mi amiga bella, Rosario Fernandez, para conversar de lo humano y lo divino antes de que empiece la funcion. Dos mujeres ataviadas para el baile famenco ensayan en una tarima de madera especialmente para su show. No prestamos atencion a ello. Hablamos de nosotras. Asi es como nos acogemos y brindamos las feministas complices. Pedimos vino y unas empanadas. Llega Paty Ruiz a la mesa. Nos abrazamos larga, amorosamente alli. Cambiamos unas palabras. Luego aparece Julia Rojas, amiga feminista de amar. Hace tanto que no nos vemos. Es una delicia entregarse al evento artistico entre hermosas mujeres, somos tan diferentes, pienso con dicha. Paty anuncia el show. Las mujeres bailadoras de famenco se preparan para su baile. Una vestida de rojo y la otra de negro. Una coreografia poderosa. Una musica de guitarra y una voz ronca de mujer que canta asi, en ese tono gitano cautivante. No sigo la letra, solo la musica y la partitura coreografca que expone a dos fguras femeninas potentes me toman. Finaliza este numero y de pronto, sin aviso, desde atras, rompe el silencio un sonido gutural, no es un habla humana, es un intento desgarrado de sonidos, ni siquiera alcanza a ser un balbuceo, leo un fallo dramatico en la decibilidad; en su tono de lamento distingo intensidades de diverso tipo, no puedo descifrar esas articulaciones de lo imposible, lo monstruoso que pareciera pedir atencion, comprension de lo perturbador. Logra su cometido. Me estremece como imposibilidad, como anuncio de aquello ininteligible. ?Recordare el dolor de un silencio obligado, acaso su opresion? De pronto aparece la fgura humana. Una sujeto ataviada con traje pomposo, algo de organdi o encaje, estilo victoriano, con doble falso en la falda, todo en tono rojo. "Profundo carmesi", pienso en el perturbador flme de Ripstein.

?Quien es esta figura humana con voz alterada y que simula a una mujer? El cuerpo entero esta cubierto por el ropaje, solo el generoso escote del vestido deja entrever los pechos grandes, tenidos de unos visos rojo sangre, como el vestido. Cuerpo femenino ensangrentado, me digo. Son senos enormes. El ruido animal, ininteligible que sale de su boca dura un buen trecho, mientras la figura enrojecida se despliega en el espacio y pareciera interpelar al publico. De pronto, al fin, surge el habla humana. Al mismo tiempo la cabeza cubierta por un velo se descubre y deja ver el rostro de una mujer madura, unos ojos grandes con pestanas postizas azules, muy largas (anhelo de muchas). El viso muy maquillado en tono rosa blanquecino. Las cejas construidas a lapiz casi copando la frente, lindando con el cabello erizado, las mejillas sonrosadas, el pelo en un tono amarillo, escarmenado y dejado asi, en un disparo de pelaje, como gata alzada. Los labios rojos anaranjados, una boca grande que gesticula ampliamente y pronuncia bien las palabras, cada palabra es una arma cargada, su disparo, un intento performatico rotundo; los dientes pequenos, esa frontera de los besos, lucen amarillos. La voz fuerte declama asuntos sobre los que habla una travesti, como se presenta una travesti, como se espera a una travesti, como se desea a una travesti. El cuerpo se desplaza entre las mesas, lo copa todo. De pronto se pierde de mi vista y escucho solo la voz profunda con ese tono entre macho y castrado que es la voz de lo monstruoso que deviene femenino, mujer para ser cada vez mas mujer, la simulacion, la travesti, la trans, ?que otra cosa somos sino el intento vano de parecer mujeres? Trompe l'oeil. El habla divaga sobre el arroz, un tipo de arroz, una preparacion de comida que parece tener cierta sofsticacion, una receta de cocina que suena absurda y por lo tanto comica, ?que sabe esta habla?, me pregunto. Sabe de comidas, de nutricion, como sabemos las mujeres socializadas en alimentar a otros, nutrirlos bien para que esten sanitos. "Leccion de cocina", me digo con Rosario Castellanos: lo crudo y lo cocido. Alimento de hijxs sanitxs para el sistema patriarcal, para alimentar su violencia. Suena ridiculo el discurso parodico de una escena normalizada para las mujeres. El habla no se detiene, serpentea, divaga sobre topicos, al parecer, banales. La directora la persigue con el foco teatral en la mano, alumbrandola para la escena que es movil. Todo el espacio puede ser el territorio para actuar, para arrojar a este cuerpo travesti de proporciones enormes en nuestras fauces, quienes esperamos ansiosxs a la "Vienen por mi". Somos nosotrxs lxs que venimos por ella, todxs queremos saber del habla travesti, la evaluamos, la tasamos, desbordamos, vigilamos, despostamos, cercamos, asaltamos, perturbamos, violentamos, nos la tragamos. Ella se nos extravia en lo que monta como habla destrabada, politica, chucara, de medio pelo, ironica, flosofca, burlona, denunciadora, funadora. De pronto se detiene en seco frente al publico con un texto de una pagina, la hoja de papel esta forrada en plastico duro. Lee con voz pausada, solemne, como para un evento publico: "Daniel Zamudio..." El crimen de odio homosexual es narrado en sus detalles, fechado, descrito, nombrado hasta el cansancio en su mutilacion y tortura para la muerte. Termina de leer, dice "Silencio". Si, el silencio pesa frente a la "Vienen por mi" que nos desafia en su denuncia. Este acto se repetira en tres ocasiones durante su representacion. Es el punto algido, el publico hace silencio religioso. No, esto no es comedia, ni parodia, ni ironia, es acto politico que rememora sucesos de muerte a mansalva que no acaban. Es un latigazo a nuestros olvidos y amnesias. La segunda lectura sera el crimen de odio lesbiano perpetrado en Nicole Saavedra y la tercera en Diana Sacayan, crimen de odio trans castigado, penalizado. ?De que sirve el castigo de la ley, me pregunto, nos consuela/calma la ley Zamudio, ley que es ella misma la perpetradora? Cada texto leido expone la ferocidad de las muertes de sujetos abyectos, anomalos a manos de hijos sanos del patriarcado. Estas lecturas politicas-dramaticas contrastan con el habla que irrumpe y escenifca la politica parodica que la perseguida, acosada, vigilada monta para nosotros. Se describe a si misma ironica con adjetivos que retratan a una histerica, ?psicoanalisis freudiano mediante?, a una alterada mental, o a una enferma de los nervios, la patologia de las travestis, de las mujeres. Claro, si "Vienen por mi". Asi la vemos, la retratamos. Me rio con estas entradas y al reirme de este modo, me rio tragicamente de mi misma, lo especular. Una representacion que no perdona. Otra partitura irrisoria tiene lugar cuando la perseguida monta una escena estilo new age. Recita el mantra budista repetidamente: "Om mani padme hum" y en ese gesto deconstruye el lugar de las burguesas en busqueda para lograr la supuesta armonia espiritual; me rio otra vez de mi misma, de esa tentativa de creer. Esa increible necesidad de creer, al decir de Julia Kristeva. Leo la vulnerabilidad. Lxs que penamos, lxs que nos dolemos, lxs que bregamos en el flo de la vida y su corte para equilibrar este caotico vaho neoliberal, racista, clasista, genocida, patriarcal. Resulta irrisorio porque tal vez su inutilidad es tan evidente, pero es moneda corriente, circula de mano en mano en el mercado. La burleria respecto de ciertos mecanismos nombrados como femeninos, llega al paroxismo: lee una carta en la que se recitan, a modo de confesion, los esfuerzos obsesivos por complacer y agradar a los demas, a las amigas, a la pareja, a lxs cualquiera, un gesto que alguien llamaria histerico, un gesto sexual en el limite; agotador gesto de vulnerabilidad y exposicion frente a los otrxs, quienes nos construyen y en el mismo gesto nos deshacen porque el lazo social patriarcal opresor cae como peso muerto. La voz de la directora interrumpe el desborde de la "Vienen por mi", pero la llama Claudia, la vuelve al orden, a la mesura, la interpela. El nombre propio dibuja una zona autobiografca. Como era Claudia cuando era otro, de donde era y el modo en que resistia la camisa de fuerza masculina se dibuja inquietante. El foco de luz persigue a la "Vienen por mi". En un gesto violento desgarra el vestido y deja al desnudo, expuestos, los pechos gigantes, caidos, con sus pezones oscuros, pequenos, asomandose a nuestros ojos que examinan ese cuerpo abierto en una zona que concita imaginar a las feministas de mayojunio 2018. Cuerpos politicos abiertos para la lucha contra la violencia sexual. La "Vienen por mi" nos arroja sus senos caidos. Han experimentado la lactancia, pienso. Me quedo alli, embobada en ellos, sin oir su habla. Son pechos de los que ha manado la leche nutricia, imagino. Pero no, ?es que la "Vienen por mi" oculta/evidencia la maternidad, es la madre/virgen/no madre enclosetada? Me revuelve la experiencia de la travesti que representa un simulacro de lo femenino reproductor, que engana, nos engana, se engana, como nos enganamos todas en este paso identitario vano, en vano porque no hay fjeza posible sino resistencia inacabable ante esa fjeza aplastante. No hay norma sexo-genero que resista estos senos que nacen de pronto ante nuestros ojos y se vuelven todo el cuerpo, son el cuerpo en devenir, cuerpo metamorfco politicamente perturbador. En los pechos al aire resuena el discurso sobre el sexo que le lloran los hombres, su voz se vuelve denunciadora de una escena feble, precaria. El pene, esa hilacha colgante, se deshace ante la potencia travesti de pechos al aire, porque ella sabe mas que el macho, le puede dar leccion. Desajuste provocador. La "Vienen por mi" esta bien armada, como la Manuela, travesti de El lugar sin limites, novelita donosiana inolvidable, de amar. Si, pero esta es una genealogia obturada, silenciada que pareciera no tener lugar sino en el montaje de la escena, de las escenas multiples, calladas. Esta, sin embargo, aparece bocona al vilipendiar al macho y su representacion burda, su deseo anomalo oculto que disfraza en las calles con sus ternos y corbatas oscuras, hilachas colgantes. "Vienen por mi" conmueve, satisface nuestro anhelo de mas Claudia Rodriguez, altera el rostro espectador, abre la risotada de la boca abierta, escuece la piel, amorata los ojos que escuchan la muerte a mansalva, el rojo sangre del crimen de odio. Ese furor del cuerpo/habla travesti desmesurada actua como una provocacion teatral multiple, no hay comienzo, ni centro, ni fnal puesto que no acaba, no en ese grito, eco que denuncia lo que la cubre y la asedia, una persecucion interminable: !Vienen por mi!

Gilda Luongo

Universidad de Chile

gildaluongo@gmail.com
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Author:Luongo, Gilda
Publication:Nomadias
Date:Dec 1, 2018
Words:2126
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