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"Orika de los palenques" de German Espinosa: una mirada a la historia Y la leyenda del cimarron en el siglo XVII.

"Orika de los palenques" by German Espinosa: A look at Maroon's History and Legend in the 17th Century

Introduccion

La propuesta narrativa de German Espinosa (2007) en "Orika de los palenques" (a partir de ahora, "Orika") posibilita, sin dejar a un lado el matiz fabuloso de la leyenda de Benkos Bioho y de sus descendientes, revisar un relato construido a partir de referentes historicos coloniales y que arroja luz a los distintos discursos que abordan el tema de la Colonia y de los palenques.

Tales propuestas discursivas pueden fundamentarse en los textos coloniales que abordan el tema, en la revision antropologica de los habitantes de San Basilio de Palenque y por medio de la construccion teorica en torno al relato historico. Estas miradas permiten la comprension de un texto que tiene fundamento historico y libertad literaria sobre un tema de relevancia en la Colonia. Tema que, en la actualidad, aun necesita revisiones respecto a la importancia historica del cimarron y a las narraciones, ficticias o no, que se derivan de las leyendas coloniales. Se trata, en el caso de Espinosa, de un literato que confronta la ficcion con la realidad.

Para tales efectos, el analisis de la obra de Espinosa tiene como referente teorico la informacion primaria proveniente de Fray Pedro Simon (1981) y sus alusiones a Benkos Bioho y a los cimarrones en el siglo XVII en Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. De igual forma, la transcripcion que hace Kathryn McKnight del Testimonio de los procesos y castigos que se hicieron por el Maestro de Campo Francisco de Murga, gobernador y capitan general de Cartagena, contra los negros cimarrones y alzados, de los palenques del Limon, Polin y Zanaguare, que se nombrara como Testimonios de Limon, constituye una fuente de primera mano en la que, ademas de mencionar en varios testimonios a Benkos Bioho, hace evidentes las costumbres sociales y militares de los cimarrones en 1634.

Por otro lado, las contribuciones respecto de la figura del cimarron en el siglo XVII expuestas por Nina Friedemann y Richard Cross (1979) en Ma Ngombe: guerreros y ganaderos en Palenque proponen un enfoque antropologico de San Basilio de Palenque a traves de su historia y de sus leyendas, permitiendo la comprension del relato de Espinosa desde la transmision cultural que aun esta presente en el palenque. Dichas contribuciones, sin embargo, no estarian a la mano sin la recopilacion de documentos historicos elaborada por Roberto Arrazola (1970) en Palenque, primer pueblo libre de America.

Para finalizar este recuento contextual, es preciso un acercamiento a la critica literaria a partir de lo expuesto por Georg Lukacs en La novela Historica (1976), planteamiento que seria aplicado en el contexto latinoamericano por Seymour Menton en La nueva novela historica de America Latina, 1979-1992 (1993). (1) Su analisis de mas de trescientas novelas latinoamericanas le permite proponer caracteristicas de este genero, aplicables al marco contextual del relato de Espinosa. Para no olvidar la produccion teorica nacional, es preciso exponer las apreciaciones de Pablo Montoya (2009) en La novela historica en Colombia, 1988-2008: entre la pompa y el fracaso. Todo este conglomerado teorico permite considerar los aspectos del cuento de Espinosa que son caracteristicos en este tipo de narrativa y que, ademas, revelan las realidades de la epoca a partir de la ficcion y la realidad como elementos representativos de la creacion literaria del cartagenero.

No se pueden pasar de lado las fuentes citadas por German Espinosa en "Orika", puesto que estas permiten abordar el texto como una reconstruccion (una suerte de metaficcion, (2) si se prefiere) de la leyenda de Bioho y su hija Orika. Una de ellas es "El rey del arcabuco", escrito por Camilo Delgado (1973), mas conocido como Doctor Arcos, publicado por primera vez en 1912 en Historias, leyendas y tradiciones de Cartagena como resultado "de una recoleccion de tradicion oral entre gentes viejas de Cartagena" (Friedemann & Cross, 1979, p. 35). Otro ejemplo es el Manual de amores coloniales, probablemente apocrifo, narrado por Rafael Acevedo y Cortes, "publicado entre 1906 y 1909" (Espinosa, 2007, p. 427), obra propuesta en "Orika" que se convierte en una fuente de interes debido a las numerosas intervenciones en las que su protagonista, Fray Tiburcio de Broquetas (de nuevo un referente improbable), detalla eventos del relato, imposibles de corroborar con otras fuentes, permitiendo una libertad narrativa que amplia las posibilidades descriptivas en la leyenda de Orika: Espinosa, al principio del cuento, explica que las leyendas de Benkos Bioho y especialmente la de Orika las encuentra en el texto de Acevedo y Cortes; cada vez que cita a Fray Tiburcio de Broquetas debe remitirse a una mencion que de el hace el Manual de amores coloniales. El texto propuesto por Espinosa da la impresion de que no existe. Para pensar lo anterior, es preciso considerar las caracteristicas que propone el autor del libro: un texto olvidado, con una fecha de publicacion imprecisa, que tiene como protagonista a un Fray que no es mencionado en ninguna otra fuente conocida. Es el tipo de falsificacion que permite la narrativa historica.

Resuelto lo anterior, es conveniente explicar la manera como se abordara el texto "Orika" de Espinosa, de tal manera que se alcance un analisis desde una perspectiva que comprenda su narrativa historica y legendaria. Por un lado, este articulo pretende dar cuenta de los hechos historicos rastreables en documentos coloniales que apoyen algunos de los datos o aseveraciones que el autor cartagenero usa para construir su relato, sumados a las propuestas antropologicas que abordan el tema de los palenques y el fenomeno cimarron. Por otro, se revisara la manera como el autor va construyendo, a manera de ensayo, (3) una historia que, a pesar de sus fuentes (probables o no), revela elementos de ficcion caracteristicos, pese a la obviedad, de la narrativa espinosiana. El analisis de "Orika", entonces, se concentrara en dos figuras clave: Benkos y Orika Bioho. De esta manera podran cotejarse, por medio de lo expuesto sobre estos personajes, dos elementos del relato que tienen matices historicos y legendarios.

Benkos Bioho: soberano del arcabuco

Para comprender la construccion del relato propuesto por Espinosa es preciso comparar la enumeracion de eventos concernientes a Benkos Bioho que se hace en "Orika" (mas alla de la leyenda de Orika y su amor por Francisco de Campos, tema que se tratara mas adelante) con la de otros textos coloniales y contemporaneos. Eventos que pueden tipificarse como propios de la narrativa historica que inicia Lukacs, y que caracteriza Seymor Menton (1993) con los siguientes rasgos; (4) rasgos que, en el transcurso del articulo, serviran como categorias para el analisis de "Orika":

1. "La imposibilidad de conocer la verdad historica o la realidad" (Menton, 1993, p. 42).

2. "La distorsion consciente de la historia mediante omisiones, exageraciones y anacronismos" (p. 43).

3. "La ficcionalizacion de personajes historicos" (p. 43).

4. "La metaficcion o los comentarios del narrador en el proceso de creacion" (p. 43).

5. "La intertextualidad" (p. 44).

6. "Lo dialogico, lo carnavalesco, la parodia y la heteroglosia" (pp. 44-46).

Algunos de estos rasgos podran cotejarse a medida que se revisa el relato del cartagenero. No obstante, un examen ordenado del relato de Espinosa se antoja pretencioso debido a las doce paginas de extension y los detalles de este; no asi la revision de aspectos concretos del texto para contribuir al cotejo propuesto. De ahi que este articulo visite, en primera instancia, la fundacion, segun Espinosa (2007), del palenque de San Basilio por Benkos Bioho: "Pero en San Basilio apuntan dos circunstancias excepcionales: la de su fundacion por un monarca y la de esa leyenda idilica que la satura" (pp. 427-428). Ya los indicios de la huida de Benkos Bioho son rastreables, en parte, gracias a la obra de Fray Pedro Simon. El franciscano menciona datos geograficos del escape de Bioho, tambien llamado Domingo, y de otros cimarrones que "se retiraron, siendo ya todos hasta treinta, al arcabuco y cienagas de Matuna, que estan a la parte del sur, no lejos de la villa de Tolu, y desaguan en el mar por aquel paraje" (Simon, 1981, p. 319). Es importante revisar la condicion de monarca y fundador del palenque de San Basilio que propone Espinosa en la figura de Bioho. En primer lugar, es preciso remitirse a "El rey del arcabuco" de Camilo Delgado (1973) para encontrar una insistente mencion de Bioho como monarca:
   A la cabeza del movimiento se encontraba el valiente y atrevido
   Domingo Bioho, a quien sus companeros de infortunio acataban con
   solemne respeto por saber de el que, siendo rey de un estado
   africano, habia sido robado, junto con su familia, por un capitan
   negrero, y traido a Cartagena y vendido en ella a diferentes
   compradores (p. 89). (5)


Mas adelante, insiste Delgado con la misma idea, puesto que "al cabo de algunos dias el numero de fugitivos habia aumentado, y Domingo Bioho, ya que no tenia estado que gobernar, fue nombrado rey del arcabuco" (p. 91). La idea de un Benkos soberano, en el texto de Espinosa, pareciera proceder del texto de Delgado, pues la postura de Nina de Friedemann y Richard Cross es diferente: sostienen lo inverosimil que suena la idea de Bioho como rey africano:

Pero Bioho no fue un rey africano. Los historiadores de Africa Occidental sobre el tema de la esclavitud y trata de esclavos en los siglos dieciseis, diecisiete y aun dieciocho, sostienen la imposibilidad de que un noble africano fuera vendido para el comercio europeo. !Y mucho menos un rey! Cuando por desgracia un pariente del rey o un noble de una tribu era secuestrado, este tenia la seguridad de ser devuelto a su gente mediante el pago de un rescate. Y el rescate consistia en entregar dos hombres o mas a cambio del noble (Friedemann & Cross, 1979, p. 66).

La posibilidad de considerar a Benkos Bioho como un soberano africano no esta registrada. Walter Rodney (1970), historiador guyanes, enumera, en un texto ampliamente documentado llamado A History of Upper Guinea Coast 1545-1800, cinco maneras como se obtenian los esclavos en la costa de la region de Guinea (Liberia, Sierra Leona y Guinea): criminales vendidos por las autoridades nativas como forma de castigo, individuos ofrecidos en venta por sus familias debido a la hambruna, personas secuestradas por pandillas nativas o por esclavistas europeos, esclavos africanos que eran vendidos por sus amos, y finalmente, prisioneros de guerra (Rodney, 1970, p. 100). No es posible determinar si Benkos Bioho era, efectivamente, un rey africano. Sin embargo, lo importante es el matiz legendario y la naturaleza guerrera de Bioho, aspectos que Espinosa dispone para la construccion de su relato. Este tipo de exageracion, sin que sea la mas notable del relato, es una caracteristica reconocida por Menton (1993) como una distorsion de la realidad historica en la nueva novela latinoamericana (p. 43).

A continuacion, el relato de Espinosa (2007) indica la razon por la cual Benkos es llamado Domingo en los documentos coloniales: a "todos [los esclavos] se les troco el nombre por otro que se compadeciese con la cristiandad: a los espanoles les resulto oportuno traducir Benkos por Domingo, Wiwa por Marta, Orika por Benilda y Sando por Mateo" (p. 429). Dicho cambio tambien es mencionado por Delgado (1973, p. 89), aunque Friedemann y Cross (1979) no atribuyen el bautismo a los espanoles. Este se debe, segun los antropologos, a que "los portugueses bautizaban a los esclavos antes de que ellos fueran embarcados (Rodney, 1970, p. 106) y esta manera de identificarlos, que a la vez borro los apelativos africanos, ha permitido localizar algunas veces la procedencia de los esclavos" (p. 63). (6)

Continua Espinosa (2007), en su relato de la historia de Bioho, indicando que este terminaria en "las galeras del comerciante Juan de Palacios" (p. 429), mientras "el resto de la familia paso a engrosar el servicio del capitan Alonso de Campos, que se desempenaba bajo ordenes directas del gobernador Suazo Casasola" (p. 429). Lo corrobora Escalante (1979) al indicar que el resto de los familiares "eran esclavos del capitan Alonso de Campo. Su padre Domingo Bioho habia sido adquirido por el comerciante Juan de Palacios" (p. 23). Sin embargo, las indicaciones de ambos autores parecen provenir, considerando que la version de Camilo Delgado (1973) se remonta a principios del siglo XX, de "El rey del arcabuco", en donde se senala, de igual manera, el destino de la familia Bioho al llegar a Cartagena (p. 89).

A continuacion, nos relata Espinosa (2007), con tono heroico, el siguiente movimiento de Bioho:
   Por esos mismos dias, Benkos Bioho, consumido por la natural
   amargura y por la brutalidad del trabajo al cual se le sometia,
   hizo valer su condicion de monarca y, aprovechando una estadia en
   Cartagena de la galera a la cual habia sido destinado, se sublevo
   con un grupo considerable de esclavos, disperso y desarmo a sus
   guardianes, se hizo fuerte en la llamada cienaga de la Matuna--que
   tenia mas de cuarenta leguas--, construyo una empalizada a modo de
   fortin y desafio desde alli el poder espanol (p. 431).


Ya se ha referido este articulo a la mencion que hace Fray Pedro Simon de este evento. Sin embargo, en carta al rey, del 3 de febrero de 1603, por parte del gobernador Geronimo de Suazo se entiende, sin actualizar la ortografia de la epoca, que los cimarrones "dieron en la parte donde estaban fortificados, que es la Cienaga de Matuna que es eza una laguna de mas de 40 leguas en la qual ay muchos ysleos montuosos" (Arrazola, 1970, p. 35). El evento, mas alla del tono epico impuesto por Espinosa, esta mas que documentado. El autor, al reconstruir el relato, esta proponiendo una narracion dialogica, comprendida asi por Menton (1993):
   De acuerdo con la idea borgeana de que la realidad y la verdad
   historicas son inconocibles, varias de las NNH proyectan visiones
   dialogicas al estilo de Dostoievski (tal como lo interpreta
   Bajtin), es decir, que proyectan dos interpretaciones o mas de los
   sucesos, los personajes y la vision del mundo (p. 44).


Cada dato provisto por Espinosa pretende llevar a otro texto, parodiando, en su afan por entregar un relato entretenido (propio de su estilo, de la herencia borgeana, de esa tradicion literaria del cultismo), (7) ciertos aspectos de la historia que la hacen mas legendaria. Cosa que se puede observar, por ejemplo, en la narracion que hace el autor cartagenero del rescate de la familia de Bioho:

Una noche, furtivas sombras escalaron los muros de la casa de don Alonso de Campos y, en el mas imperioso silencio sacaron de alli a Wiwa, a Orika y a Sando, para que se reunieran con su esposo y padre entre los manglares y tremedales proximos a la ciudad--que por entonces apenas si se hallaba fortificada con trincheras y baluartes de troncones--y a mas de un tiro del matadero y del convento de San Francisco (Espinosa, 2007, p. 431).

En este caso, unicamente Camilo Delgado coincide con Espinosa (Delgado, 1973, p. 90). Fray Pedro Simon (1981), por otro lado, relata de los cimarrones que "habia entre ellos uno que se llamaba Domingo Bioho, tan brioso, valiente y atrevido, que tuvo alientos para huirse de casa de su amo y llevar consigo a otros cuatro negros, a su mujer y tres negras" (p. 319). Estos matices contribuyen a la ficcionalizacion del heroe. En este caso, la figura del cimarron hecho rey.

En el texto de Espinosa (2007), dicha figura sigue en ascenso: Bioho, acompanado de otros cimarrones, que se "unian dia tras dia", robaban armas y se hacian fuertes "mediante el asalto a tratantes camineros o a campesinos" (p. 431). Delgado (1973) sigue la misma linea que Espinosa, puesto que "los cimarrones, armados de escopetas y flechas que manejaban bien se hicieron a recursos asaltando haciendas y robando a los caminantes que encontraban a su paso" (p. 91). Los actos de Bioho empiezan a producir eco en las autoridades espanolas. Geronimo de Suazo, citado por Arrazola (1970), le comunica al rey, el 3 de febrero de 1603, que una escuadra espanola "[...] tomoseles [a los cimarrones] muchas armas que tenian juntas como fueron arcabuces y espadas que abian tomado a los soldados que mataron y muchos arcos y lanzas y 17 pabellones u toldos de sus camas y caxas de rropas y comida y algunas mujeres y hijos que todo lo desampararon" (p. 35).

Fray Pedro Simon (1981) advierte, de igual manera, la preocupacion, debido a que "crecian tan por momentos y con tanto exceso los danos, robos y salteamientos de estos cimarrones, que nadie por aquel paraje estaba seguro, ni sus casas en las estancias, hatos y sementeras" (p. 320). Y en posterior noticia indica que
   Llegaron el ano de mil y seiscientos y cinco al pueblo de los
   indios de Jegua que esta sobre los barrancos del rio de San Jorge,
   no lejos del Cauca, y robando cuanto en el habia y aun el hatillo
   de un padre doctrinero de nuestra orden que estaba alli, llamado
   Fray Urbano Galiano, quisieron matar a un hermano suyo y a otros
   espanoles que a la sazon estaban en el pueblo. Pero contentaronse a
   lo ultimo con despojarlos hasta dejarlos en carnes, por ruegos del
   padre y porque decia Dominguillo Bioho que habia llegado alli con
   intentos de que se confesase toda su gente, por ser ya cerca de la
   Semana Santa. [...] No se descuidaron en hacer asaltos por la mar,
   pues salian en dos canoas a la boca de Bahaire a coger las de los
   negros trabajadores que pasaban por alli a las estancias a cortar
   brasil y otras maderas; en que no causaron pequenos danos. Con que
   andaba toda la tierra tan avispada, temerosa e inquieta, que no se
   hallaban seguros a ninguna hora, noches ni dias, en el pueblo de
   Tolu, a donde tambien acometieron, ni en sus estancias ni en
   ninguna de las de Cartagena, hatos de la villa de Mompox y ciudad
   de Tenerife que estan por aquellos parajes, pasado el Rio Grande al
   poniente (p. 325).


La extensa cita bien ejemplifica los alcances rebeldes de Bioho y los suyos y se constituye, ademas, en un documento que corrobora lo narrado por Espinosa. Hay, de la misma manera, mencion a dichos ataques en otra carta de Geronimo de Suazo del 25 de enero de 1604 en donde se narran hechos similares (Arrazola, 1970, p. 41). No menos importante en tal sentido es la proposicion del gobernador Francisco de Murga (1634), que aparece en los Testimonios de Limon, (8) de lo que represento para la region los ataques de Bioho:
   lo pueden hacer muy facilmente por ser muchos los qve ay segun se
   dice y sus desberguencas lo ynsinuan y es casso qve pide y
   rreqviere bre e rremedio y castigo exenplar puees ya se a uisto y
   experimentado lo qve ynqvieto a esta ciudad la qvadrilla de Domingo
   Bioho en tiempo del gouernador don Geronimo de Suaso y aunqve los
   dias pasados se trato en este cauildo sobre la materia y dio
   principio a su rremedio (p. 35 / 17r).


Son de notar, en la anterior cita, los temores ocasionados por la rebelion de Bioho y la necesidad de tomar medidas para que no se repitiera el evento en el caso de los palenques de Limon, Polin y Zanaguare. Ante la respuesta espanola a la situacion, nos cuenta Espinosa (2007) que
   El dia llego en que la cuadrilla espanola dio alcance, por fin, a
   los cimarrones. Bioho, erigido en rey del arcabuco, esto es, del
   monte espeso y cerrado, se puso a la cabeza de los suyos y, con
   flechas y escopetas, fatigo a los esclavistas, que huyeron en
   desbandada, y en persona dio muerte al peor de ellos, Juan Gomez
   (p. 432).


Posteriormente, Espinosa confirma lo expuesto previamente por Arrazola. Tras la muerte de Juan Gomez, los cimarrones encontraron un lugar para establecerse y "asi nacio el palenque de San Basilio, cuyo bautismo con el nombre o bien de un arzobispo de Tesalonica o bien de otro de Cesarea, no vino a producirse sino mucho despues" (p. 432). Tanto la muerte de Juan Gomez como la constitucion del palenque de la Matuna son mencionados, de similar manera, por Delgado (1973, p. 91) y Escalante (1979, p. 22). Fray Pedro Simon (1981), introduciendo otro matiz, cuenta que Juan Gomez se armo de hombres y arsenal en busca de los cimarrones, aunque "sucedio al contrario. Pues llegando al sitio de la cienaga donde estaban los cimarrones y a darles vista, embistieron furiosamente con el Juan Gomez, matandolo" (p. 319).

No quedarian las autoridades espanolas complacidas con semejante resultado, pues, segun relata Espinosa (2007), enviaron una "tropa mas abundante y pertrechada" (p. 432) a cargo de Diego Hernandez de Calvo. Fray Pedro Simon (1981) hace mencion de esta misma tropa, aunque, a diferencia de lo relatado por Espinosa, cuenta que los soldados espanoles no se enfrentaron con "demasiada prevencion de armas y provisiones" (p. 320). Se tienen, entonces, dos versiones del suceso. Por un lado, Espinosa (2007) concluye con un contundente triunfo de los comandados por Bioho (p. 433), mientras que Fray Pedro Simon indica que no se produjo mayor conflicto y los soldados volvieron sin contratiempos. Acto seguido, Fray Pedro Simon (1981) da noticia de una tropa de cien hombres, comandada por el capitan Luis Polo, que logro, con negociaciones, apaciguar un poco a los cimarrones (pp. 320, 324). Tras el incidente, Espana no volvio a atacar al palenque por largos anos. Delgado (1973) coincide con Pedro Simon en que el capitan Polo (lo llama Juan) logro negociar la paz con los cimarrones de Bioho (p. 99). Arrazola (1970) corrobora por medio de una carta del 18 de julio de 1605, escrita por Geronimo de Suazo al rey, el convenio pacifico que se propuso:
   Como vieron la priesa que yo les di y que nunca dexaron de tener
   sobre si cient soldados desysitieron del intento que tenian y assi
   no se alzaron estos 18 visto de la manera como se les apretava me
   ynbiaron a pedir la paz y por considerar las dificultades que avia
   para acabarlos con ser tan pocos y ser necesario hazer tanta costa
   para ellos como si fueran muchos me Resolvi en concederles paz por
   un ano segun y de la manera que se capitulo con ellos que fue que
   si V.M. lo tuviese por bien seria lo mesmo adelante (p. 44). (9)


Sin embargo, para Bioho la historia no termina de manera pacifica. Camilo Delgado (1973, p. 100) y Fray Pedro Simon (1981, p. 325) dan noticia de la muerte de Bioho. Ambos coinciden, en diferente tono, respecto al ahorcamiento del cimarron, aunque las palabras del franciscano se antojan mas apropiadas para cerrar el capitulo de Benkos:

Y el Bioho andaba con tanta arrogancia que demas de andar bien vestido a la espanola con espada y daga dorada, trataba su persona como un gran caballero. Hasta que el ano de mil y seiscientos y diez y nueve, habiendolo hallado en no se que malos tratos atraidorados, lo hizo ahorcar el gobernador Don Garcia Giron (Simon, 1981, p. 325).

Muere el cimarron y nace la figura legendaria. Segun Camilo Delgado (1973, p. 100), el ultimo de su estirpe moriria ahorcado en 1796. (10) En los Testimonios de Limon se nombra la rebelion de Bioho como un evento que no puede repetirse (Murga, 1634, p. 45 / 22r, 66 / 32v, 104 / 51v, 122 / 60v). Friedemann y Cross (1979) lo mencionan y, como para acrecentar la leyenda, aluden a las numerosas apariciones del nombre del cimarron, puesto que "En medio de este fragor se hablaba y tambien se registraban en documentos que luego se volverian historicos de los ahorcamientos consecutivos durante ciento noventa anos de Domingo Bioho, Domingo Biho, Dominguillo Bioho o Domingo Bioo entre 1600 y 1790" (p. 67).

La construccion que hace Espinosa del legendario Bioho contiene matices heroicos, eventos magnificados, datos improbables contados a manera de ensayo, repleto de referencias y modos propios del lenguaje usado por los franciscanos en la Colonia (en la figura de Fray Tiburcio de Broquetas). Explica Montoya (2009), de mejor manera, el estilo del escritor cartagenero:
   Espinosa introduce, en su reconstruccion literaria de la historia,
   un formidable aparato de informacion cultural. Este es el motivo
   que eleva la calidad de su escritura y le otorga un caracter de
   insularidad en las aguas de la literatura colombiana. No es para
   nada novedoso afirmar que en Colombia la presencia de la novela
   erudita es casi inexistente. Y cuando ella aparece aqui o alla no
   demora en provocar las molestias de las parroquias artisticas que
   defienden a capa y espada lo espontaneo, lo domestico, lo trivial,
   en fin, el bochinchoso desfile de la cultura popular. El mismo
   Espinosa se quejo muchas veces de la ausencia de una novela-ensayo
   en Colombia (pp. 79-80).


Montoya expone una preocupacion que persiste en la obra critica del autor. En un ensayo titulado "La novela: de cara al siglo XXI", el cartagenero se opone a la idea de "rebajar su nivel intelectual y estetico a fin de llegar a un numero mayor de lectores" (Espinosa, 2002, p. 91). Ademas, hace de Cartagena un escenario que, siendo la ciudad natal de Espinosa, permite la construccion de un lenguaje que escapa al entorno y aboga por una conciencia universal, desprovista de tendencias locales.

Orika de los palenques y Francisco de Campos: romance y leyenda en la Colonia

Dejando atras la figura de Benkos Bioho, es preciso, para comprender la importancia de los personajes que rodean la leyenda de Benkos Bioho, revisar el desarrollo que propone German Espinosa del romance entre Orika Bioho y Francisco de Campos. En este caso, solo se cuenta con el relato de Camilo Delgado (1973) y dos fuentes improbables como Fray Tiburcio de Broquetas, citado por Acevedo y Cortes, y Evelio Nunez Barcenas, amigo del narrador. (11) Todos ellos van soportando, junto con las conjeturas del autor cartagenero, una historia repleta de ficcion y falsificacion.

Se sabe, por lo expuesto anteriormente (Espinosa, 2007, p. 429), que la familia de Bioho quedo bajo el cuidado del capitan Alonso de Campos. Su hijo, Francisco de Campos "reparo por primera vez en la belleza corporal de Orika, dite Benilda, cuyos senos virginales y cuyo sexo apenas musgoso lo arrebataron hasta el delirio" (p. 430). Para sustentar esta idea, el autor comienza el juego de las referencias con una cita del improbable autor Fray Tiburcio de Broquetas, quien creia que el acto estaba motivado por "alguna propension indigna y maligna" (p. 430). Su fuente, Acevedo y Cortes, "hoy lamentablemente olvidado" (p.430), se pregunta si el Fray no habra violado el secreto de la confesion. Nos confirma Delgado (1973) que la atraccion era compartida, pues Orika lo "amaba profundamente" (p. 90). Espinosa introduce, quizas para llenar de matices la narracion, la opinion del doctor Evelio Nunez Barcenas, quien lamenta que Orika hubiera resultado virgen en el examen que su padre ordeno antes de la muerte de la "princesa" (Espinosa, 2007, p. 430). Conjetura Espinosa que las relaciones amorosas debieron haberse llevado a cabo por medio de la lengua y de las manos (p. 430). Lo anterior, elemento de importancia en el idilio de Orika y Francisco, lo confirma Aquiles Escalante (1979), nombrandolo como "relaciones amorosas" (p. 23). De esta manera, el relato se llena de falsificaciones de la realidad. La historia de un amor improbable, sustentado en la leyenda de Delgado, las conjeturas de Espinosa y los aportes, probablemente apocrifos, de Fray Tiburcio de Broquetas y Nunez Barcenas permiten al escritor una libertad ilimitada. Lo anterior, lo advierte Montoya (2009):
   Con Borges llegan a Colombia unas formas nuevas de asumir la
   historia desde la literatura. Estas se apoyan en la certeza de que
   aquella es una materia propia para la tergiversacion y la
   falsificacion, y de que el autor puede y tiene el derecho, al menos
   estetico, de creer que detras de los hechos historicos solo hay
   apariencia e imagenes y, mas alla de ellas, solo vacuidad (p. 153).


Segun lo cuenta Espinosa (2007), Orika, tras haber sido rescatada por su padre y al tener que dejar la casa de la familia Campos, "donde tan embriagadores momentos habia disfrutado con su amado blanco" (p. 431), debio separase de Francisco para ejercer como princesa en el palenque. Espinosa, citando a Broquetas, nos hace saber que la madre, la reina Wiwa, conocia y aprobaba el amor de su hija por Francisco Campos, puesto que ella, "habituada al buen trato de los blancos--se lee en el dominico, citado por Acevedo y Cortes--, no sentia odio hacia nosotros, pues Dios habia iluminado su corazon, maguer tornandolo piadoso hacia un sentimiento impuro" (p. 432).

Conocidas ya las estrategias de los cimarrones, relata el cartagenero la caida de la tropa espanola en su acoso de Bioho y los suyos. Entre los hombres que cayeron estaba Francisco de Campos. Ofrece Espinosa (2007), respecto a las motivaciones de Campos para hacer parte de aquella embestida, conjeturas bastante interesantes para el desarrollo del relato:
   Aqui surge una duda: ?por que aquella insistencia en participar en
   una campana que solo desdichas podia acarrear a Orika, a quien
   presuntamente amaba?; ?acaso por el deseo irresistible de
   recuperarla?; ?acaso por despecho?; ?acaso por castigar al monarca
   africano que, al sentir suyo (olvidado tal vez de que se trataba de
   su padre), la habia secuestrado?; ?o quizas por una firme y mera
   mentalidad esclavista? Ninguno de los relatos, ninguna de las
   conversaciones que sostuve en el cafe Metropol [en compania de
   Nunez Barcenas] tocaron ese delicado aspecto. A mi, el perfil
   psicologico de Francisco de Campos se me escapa irremisiblemente
   (p. 432).


Mas alla del texto de Delgado, no hay mencion, en ningun documento colonial expuesto en este articulo, de la personalidad de Orika o, mucho menos, de Francisco de Campos. Hay, sin embargo, una construccion literaria, basada en aspectos historicos, ya que, como lo explica Montoya (2009), "Espinosa [...] forma parte de los narradores colombianos cuya pretension es edificar una narrativa donde la preocupacion mayor es la historia como punto de apoyo del imaginario literario" (p. 24). Dicho imaginario literario parece configurarse, en este relato, con mayor intensidad a partir de la captura de Campos. Tras el fracaso de la arremetida espanola, Bioho descubrio que entre los hombres heridos "se hallaba nadie menos que el joven Francisco de Campos, vastago de aquel don Alonso que habia esclavizado a su mujer y a sus hijos" (Espinosa, 2007, p. 433). Segun Delgado (1973), y en esto esta de acuerdo Escalante (1979, p. 23), Campos "yacia en tierra herido de un pie" (Delgado, 1973, p. 92). Broquetas, citado por Acevedo y Cortes en el presunto Manual de amores coloniales, indica que el espanol habia sido herido en todo el pie, "anadiendole una gangrena imposible de evolucionar en tan corto tiempo" (Espinosa, 207, p. 433).

En el relato de Espinosa, tras consejo de los ancianos, se le perdona la vida a Campos, reteniendolo como prisionero en un bohio del palenque y, en vista de que no se le presto asistencia en la herida, Orika intercedio ante su padre para poder atender a su amado (Espinosa, 2007, p. 433). En esto coincide Escalante (1979, p. 23), quien, al igual que Espinosa, reconstruye los datos provistos por Delgado (1973). Lo que sucede en la cabana, mas alla de los supuestos actos sexuales propuestos por Nunez Barcenas (Espinosa, 2007, p. 433), lo insinua, aunque no lo confirma, el cartagenero. El relato, pese a lo anterior, continua su desarrollo: "Un hecho respaldan tanto cronistas como ulteriores comentaristas: una vez cicatrizada la herida del pie, y aunque el joven Francisco tuviese que cojear dolorosamente para movilizarse por el conciso recinto, la hija de Benkos Bioho se atareo en tramar los pormenores de una fuga" (p. 435).

De nuevo, la idea es corroborable en Delgado (1973) y Escalante (1979), pero por ninguno de los cronistas, ni siquiera Broquetas, acostumbrado a respaldar cada inclusion de Espinosa en la construccion literaria de este relato historico. Sin embargo, se antoja lo anterior parte del entramado que construye el autor. Es comprensible, puesto que mas adelante Campos se "preocupo, desde luego, por interrogar en tal sentido a la princesa, o al menos asi lo aseguran Broquetas, Acevedo y Cortes y el Doctor Arcos, sin que sea factible discernir la procedencia inicial del dato" (Espinosa, 2007, p. 435). Y, con referencia a la negativa de Campos, el autor insiste en que
   Ante lo cual (y he aqui una informacion en la cual coinciden todas
   mis fuentes, incluido el perverso Nunez Barcenas, y que, como el
   lector acabara por comprenderlo si da fin a la lectura de este
   relato, no puede ser sino fantastica), el se invistio de todo su
   talante iberico para objetar que heriria su sentido de la
   caballerosidad al abandonarla a ella a un destino mortal, pues
   cierto era que sobre ella recaeria la venganza del sanguinario
   Bioho (p. 435).


Pareciera que Espinosa, en la anterior cita, da pistas de lo fantastico de su relato. (12) En todo caso, Orika y Campos decidieron huir juntos hacia una muerte inevitable. Bioho, enterandose de la huida, ordeno perseguir, sin saber que su hija lo acompanaba, al espanol. Campos recibio un disparo en el pecho. Orika, conociendo que tendria un destino similar, lo acerco al tronco de un arbol, abrazandolo (p. 436). Benkos, al ver semejante imagen, se sintio traicionado. Nos ofrece Espinosa, a continuacion, dos desenlaces. El primero, proveniente de la leyenda de Arcos, en el que se asegura que Orika le dijo a Bioho: "Padre, yo le amaba" (Delgado, 1973, p. 95). La segunda, por la cual se inclina el cartagenero debido a que proviene de Broquetas (cronista de cabecera), propone que Orika dijo, despues de la conmocion, "que habia tropezado con el cadaver del prisionero" (Espinosa, 2007, p. 436). Ya que nadie le creyo, decidio Bioho aplicar la ordalia. Pese a las suplicas de Wiwa, Bioho no desistio, recordandole a su esposa que "su madre nunca lloro" (p. 437). Como no podria ser de otra forma, Orika, despues de beber el brebaje sagrado, murio. Finaliza, Espinosa, diciendo que "se me ha asegurado que su fantasma, languido y luminoso, agobia las noches del palenque de San Basilio" (p. 437).

Para concluir este romance es conveniente comprender la importancia que le da el autor, en las paginas finales, a la figura de Orika. Es decir, su preocupacion no se centra en el relato de Bioho, mucho mas conocido, sino en la construccion de un imaginario literario a partir de una leyenda incrustada en la historia colonial y en la tradicion oral del palenque de San Basilio. La importancia de los personajes menores, reinventados, la advierte Lukacs (1973) en su estudio sobre la novela historica:
   Esto hace referencia tambien a sus heroes mediocres. Aparte de que
   expresan con insuperable realismo los rasgos a la vez humanos,
   decentes y atractivos y las limitaciones de la "clase media"
   inglesa, su exposicion de la totalidad historica de ciertas etapas
   criticas de transicion alcanza una perfeccion inigualada justamente
   debido a la eleccion de estas figuras centrales. El gran critico
   ruso Belinski reconocio como ningun otro esta conexion. Analiza
   diversas novelas de Scott centrando su atencion en el problema de
   que la mayoria de los personajes secundarios son humanamente mas
   interesantes y significativos que el mediocre heroe principal (p.
   35).


Conclusiones

En "Orika de los palenques" se reunen dos historias: aquella de Benkos Bioho, sinonimo de rebeldia en la Colonia y leyenda del palenque de San Basilio; por otro lado, el tragico idilio de Orika con Francisco de Campos. Espinosa propone un relato que contiene numerosas fuentes, aludiendo a la figura del cimarron. Despliega, con su caracteristico estilo, un arsenal de estrategias narrativas que le permiten jugar con lo historico y lo legendario.

Espinosa (2007) reconoce que la muerte de Orika es imposible de determinar y que su relato debe ser, en efecto, fantastico (p. 437). Orika muere con la esperanza de reencontrarse con su amado (p. 437). Por otro lado, el engrandecimiento de la figura de Bioho y la omision de su ahorcamiento dan cuenta del matiz legendario en sus acciones: "Un indio identifica a Benkos Bioho, lo ataca con fiereza, tal vez con sana, y termina con el craneo partido en dos por un mandoble del monarca" (Espinosa, 2007, p. 433). Ademas de lo anterior, Bioho, Orika y Francisco de Campos se presentan como personajes que, a decir de Menton, son retratos sui generis de personalidades historicas. Sumado a lo anterior, lo carnavalesco y la parodia hacen parte del tono humoristico del texto: Espinosa relata que Alonso de Campos, padre de Francisco de Campos, acariciaba el trasero de Wiwa, esposa de Benkos, introduciendo una nueva referencia, imposible de encontrar en numerosas bases de datos, de un tal Norman Mislaid, autor de Negroes Special Subjects. Mislaid, citado por Espinosa, asegura que "para las mujeres del golfo de Guinea, como para las italianas de hoy, una caricia en el trasero era casi equivalente a una venia" (Espinosa, 2007, p. 429). Montoya (2009) menciona este juego constante en Espinosa:
   Para el, la identidad latinoamericana es el espacio en el que todo
   se reune, no solo los cuerpos de diferentes razas en el abrazo de
   un eros siempre vital, sino todos los saberes de la tierra. Saberes
   que son enciclopedicos y eruditos. America es el lugar habitado por
   un ente utopico llamado "hombre mestizo" (p. 37).


"Orika" contiene elementos de "El rey del arcabuco" de Camilo Delgado, aunque los estiliza. De la misma manera como lo hace Espinosa en Los ojos del Basilisco (1992), novelando la cronica de Jose Maria Cordovez de Reminiscencias de Santa fe y Bogota (1891). Montoya (2009) advierte que "el juego intertextual que plantea Espinosa resulta de sumo interes cuando el lector corrobora que hay varios pasajes de la novela que se enraizan en Reminiscencias" (Montoya, 2009, p. 73). El cartagenero se basa en fuentes que en ocasiones son rastreables. Lo hace, sin embargo, como parte del aparato narrativo que contiene su propuesta: la construccion del imaginario literario a partir de un acontecimiento verificable y que a su vez confabula con la historia y la leyenda del cimarron.

Referencias bibliograficas:

Arrazola, R. (1970). Palenque, primer pueblo libre de America. Cartagena: Ediciones Hernandez.

Delgado, C. (1973). El rey del arcabuco. En: Historias, leyendas y tradiciones de Cartagena. Tomo III (pp. 89-100). Bogota: Antares.

Escalante, A. (1979). Notas sobre el Palenque de San Basilio, una comunidad negra en Colombia. Barranquilla: Editorial Mejoras.

Escalante, E. (1998). La metafora como aproximacion a la verdad. Ensayo acerca del ensayo. En Las metaforas de la critica (pp. 289-309). Mexico: Joaquin Mortiz.

Espinosa, G. (2002). La novela: de cara al siglo XXI. En: Ensayos completos. Tomo I (pp. 87-94). Medellin: Fondo Editorial Eafit.

Espinosa, G. (2007). Orika de los palenques. En: Cuentos completos. Bogota: Alfaguara.

Friedemann, N. y R. Cross. (1979). Ma Ngombe: guerreros y ganaderos en Palenque. Bogota: Carlos Valencia Editores.

Lukacs, G. (1976). La novela Historica. Barcelona: Grijalbo.

Menton, S. (1993). La nueva novela historica de la America Latina, 1979-1992. Mexico: Fondo de Cultura Economica.

Montoya, P. (2009). La novela historica en Colombia, 1988-2008: entre la pompa y el fracaso. Medellin: Editorial Universidad de Antioquia.

Murga, F. de (1634). Testimonio de los procesos y castigos que se hicieron por el Maestro de Campo Francisco de Murga, gobernador y capitan general de Cartagena, contra los negros cimarrones y alzados, de los palenques del Limon, Polin y Zanaguare. Sevilla: Archivo General de Indias, Patronato, 234, R.7, No. 2.

Rodney, W. (1970). A History of Upper Guinea Coast 1545-1800. Oxford: Oxford University Press.

Rodriguez, E. (1979). Carnaval/Antropofagia/Parodia. Revista Iberoamericana 45 (108-109), pp. 401-412.

Simon, F. P. (1981). Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. Tomo vi. Bogota: Biblioteca Banco Popular.

Camilo Herrera

cherrera_1998@yahoo.com

Universidad de San Buenaventura, Colombia

Recibido (10.01.2019)--Aprobado (25.04.2019)

doi.org/10.17533/udea.elc.n45a04

* Articulo derivado de la investigacion "Factibilidad del curriculo de la literatura en la profesionalizacion humanistica de la lengua castellana", de la Universidad de San Buenaventura.

(1) Seymor Menton define las nuevas novelas historicas latinoamericanas (NNH) como "aquellas novelas cuya accion se ubica total o por lo menos predominantemente en el pasado, es decir, un pasado no experimentado directamente por el autor" (Menton, 1993, p. 32). Para Menton, el analisis de la narrativa historica latinoamericana comienza en 1972, debido a la proliferacion de narrativas en las cuales la recreacion y el redescubrimiento de un periodo historico constituyen la motivacion de centenares de novelas. Su analisis incluye un periodo de veinte anos. "Orika", escrita en 1991, entra dentro del rango propuesto por Menton. Una de las razones que esboza el critico norteamericano para explicar el auge de la nueva novela historica es "la aproximacion del quinto centenario del descubrimiento de America" (p. 48).

(2) La metaficcion puede entenderse como "los comentarios del narrador en el proceso de creacion" (Menton, 1993, p. 43). "Orika", en efecto, contiene una constante intervencion del narrador en la construccion de su relato. Esto podra corroborarse a lo largo del articulo en las alusiones y citas que se desprenden de "Orika".

(3) "Orika de los palenques" narra la historia de Benkos Bioho, cimarron del siglo XVII, y su hija Orika. El relato, fiel a las fuentes, se ubica en Cartagena de Indias. La narrativa propuesta por Espinosa juega con los generos narrativos. Se trata, en efecto, de un relato historico, pero hace uso de algunas caracteristicas del ensayo para nutrir su cuento: el texto carece de metodo y conclusion contundente; ademas, es subjetivo y, en vez de la exactitud, se caracteriza por la aproximacion; le interesa la sugerencia mas que el convencimiento, mostrar mas que demostrar. Caracteristicas, todas estas, del ensayo (Escalante, 1998, pp. 292-293).

(4) Se elige el analisis de Menton por su enfoque: la literatura latinoamericana. El estudio de Lukacs, sin embargo, arroja una interpretacion esencial para la comprension de la novela historica: se origina en periodos criticos y de transformacion. Los autores buscan respuestas, haciendo uso de elementos historicos, a las problematicas que los rodean (Lukacs, 1976, p. 24).

(5) El texto de Camilo Delgado constituye la primera evidencia escrita del romance entre Orika y Francisco de Campos. Es preciso comprender que las tres menciones sobre Benkos Bioho que propone este parrafo (Fray Pedro Simon, Camilo Delgado y German Espinosa) cumplen con la quinta caracteristica sugerida por Seymor Menton: la intertextualidad. La construccion del relato de Espinosa remite constantemente a una idea sugerida por Fray Pedro Simon o por Camilo Delgado.

(6) Espinosa se concede una licencia en el caso del bautizo de los esclavos. Un rasgo que bien podria interpretarse como carnavalesco por su alusion a la cristiandad como motivo que altero los nombres de los esclavos. Emir Rodriguez (1979) le concede al concepto de carnaval funciones literarias de vasta utilidad: "America Latina ha encontrado un instrumento util para alcanzar la integracion cultural que esta en el futuro y para verla no como una sumision a los modelos occidentales, no como mera corrupcion de algun original sagrado, sino como parodia de un texto cultural que en si mismo ya contenia la semilla de sus propias metamorfosis" (p. 408). La parodia, en efecto, hace parte de las caracteristicas de la nueva novela historica latinoamericana, asi como lo identifica Menton (1993, p. 45), y constituye un elemento frecuente en "Orika".

(7) En el prologo de La noche de la trapa, German Espinosa admite que uno de sus relatos resulto de la lectura de El Aleph de Borges, aunque explica que "la influencia del argentino no es muy marcada, si se piensa que he cultivado siempre la narracion con final sorprendente, que [Borges] en cambio rechazaba" (Espinosa, 2007, p. 18). Pese a la negativa de Espinosa, puede observarse a lo largo de su obra una recreacion de la lengua clasica con fines expresivos o poeticos.

(8) La transcripcion que hace Kathryn McKnight corresponde a los documentos ubicados en el Archivo General de Indias, localizado en Sevilla, Espana. El aporte de la profesora McKnight constituye un documento de particular importancia para la comprension del fenomeno cimarron en Colombia, pues la voz del cimarron y los testimonios de las autoridades espanolas dan cuenta de la importancia del tema en el periodo colonial.

(9) Las versiones que se tienen del suceso no pretenden que las fuentes y el relato se ubiquen en el mismo nivel. Por el contrario, el relato de Espinosa engrandece la figura revolucionaria y guerrera de Benkos Bioho; Fray Pedro Simon le resta importancia al evento; finalmente, la carta del gobernador Geronimo de Suazo revela la necesidad de negociar un convenio pacifico con los cimarrones. Espinosa distorsiona la realidad y propone un suceso que aboga a la grandeza guerrera y al liderazgo de Bioho. Es un rasgo caracteristico de la narrativa historica. Menton (1993) senala que "las ideas que se destacan son la imposibilidad de conocer la verdad historica o la realidad; el caracter ciclico de la historia y, paradojicamente, el caracter imprevisible de esta, o sea que los sucesos mas inesperados y mas asombrosos pueden ocurrir" (p. 42).

(10) Camilo Delgado (1973) relata que "en 1976, el ultimo descendiente de Benkos Bioho, fue igualmente ahorcado por conspirar [...] Extinguida la raza de los Biohos no volvieron a registrarse nuevos casos de alzamientos por los negros" (p. 100). Espinosa no menciona la muerte de Benkos Bioho. Esto se debe, quizas, a que despues de haber construido a un Bioho legendario se enfoque en el romance de Orika y Francisco de Campos. Por medio de una omision, el autor distorsiona la realidad en beneficio del relato.

(11) Espinosa convierte la mencion de autores inexistentes--pues no se corroboran en ningun otro texto y su rastreo no deja mas que interrogantes--en una herramienta literaria que le permite ampliar el romance de Orika y Francisco de Campos. De nuevo, el uso de la falsificacion le permite ampliar el panorama narrativo, distorsionar la realidad para fines literarios. Menton (1993) menciona que "no se le puede negar a Borges su influencia en poner de moda las frases parenteticas, el uso de la palabra 'quizas' y sus sinonimos, y las notas, a veces apocrifas, al pie de pagina" (p. 43).

(12) La metaficcion es clara en la anterior cita. Espinosa menciona sus fuentes y reconoce que el final de su historia debe ser fantastico. Este tipo de comentarios del narrador son identificados por Menton (1993) como una caracteristica frecuente en la nueva novela historica latinoamericana (pp. 42-44). Es, ademas, un recurso que Espinosa despliega en el relato para acompanar sus constantes menciones a autores apocrifos y a conversaciones anecdoticas que no pueden corroborarse.
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Author:Herrera, Camilo
Publication:Estudios de Literatura Colombiana
Date:Jul 1, 2019
Words:8348
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