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"No olvidemos a los muertos". Animero y violencia en Puerto Berrio, Antioquia (Colombia).

"Let's not forget the dead". Animero and Violence in Puerto Berrio, Antioquia (Colombia)

"Nao vamos esquecer os mortos" Animero e violencia em Puerto Berrio, Antioquia (Colombia)

Introduccion

En el municipio de Puerto Berrio, Antioquia, la devocion a las animas del purgatorio se mantiene vigente por medio de la figura del animero, y de la relacion que tienen sus habitantes con los muertos que llegan a la orilla del puerto. En la decada de 1980, la situacion estrategica de este lugar sobre el rio Magdalena ocasiono que los multiples actores armados se enfrentaran por su control, lo que genero un alto numero de muertos, muchos de ellos enterrados en el cementerio del pueblo como NN (proviene del latin nomen nescio, que significa "desconozco el nombre"). La adopcion de los NN--un rito religioso con el cual buscan obtener favores del muerto--y el rito del animero, el de "sacar" a las animas del cementerio para no olvidar a sus muertos, contribuyeron a recrear y fortalecer en los habitantes del puerto unos habitos religiosos identitarios. De esta manera, los portenos recrean su identidad colectiva apelando a los simbolos y rituales derivados de sus creencias y practicas religiosas frente a la muerte, en una especie de hilo de la memoria religiosa e identitaria, como lo expreso, en su momento, Hervieu Leger (2005), para el caso de las identidades religiosas en la Francia laicizada del siglo XX.

Maurice Halbwachs (2004), a comienzos del siglo XX, ya habia referido que la memoria colectiva permitia a las comunidades asumirse como tales y crear identidades afines a un pasado comun; del mismo modo, este autor explica que las creencias religiosas son construcciones que estimulan el recuerdo, la rememoracion y la identidad colectiva. En este caso, el animero, durante el mes de noviembre, cumple la funcion de recordarle a los portenos que sus difuntos estan en el cementerio y que esperan sus oraciones, para asi no ser olvidados.

En el analisis de la informacion recolectada, se tuvo presente como los actores sociales, al rememorar para no olvidar, sufren, resignifican y encuentran nuevas explicaciones frente al recuerdo (Ortega, 2011). La memoria no solo se comprende como un escenario de rememoracion, sino como un dispositivo terapeutico de perdon; lo cual, de hecho, se presenta con toda claridad en las sociedades que han sufrido traumas colectivos y que estan dispuestas a reconocer y comprender los hechos victimizantes, ello con el animo de hacer justicia y contribuir al perdon (1). De igual manera, en la escucha de la rememorizacion terapeutica o de denuncia, tambien se requiere estar atento frente a los abusos de la memoria, al olvido o al ocultamiento de la verdad (Todorov, 2013).

Ademas, en la escucha de los testimonios se han tenido presentes los debates en torno a las dificultades de la historia oral como herramienta metodologica, pues se argumenta que la memoria es fragil y que el narrador tiende a modificar los hechos; en este sentido, interesa mas comprender las subjetividades presentes en lo religioso que la veracidad de los mismos, importa mas la narrativa religiosa. De ahi que esta investigacion tuvo presente los argumentos alrededor de la memoria, la verdad y la justicia, pero centro su analisis en el estudio de la religiosidad popular (adopcion de practicas religiosas no institucionalizadas), representada en el animero. En este sentido, la memoria es usada para resignificar lo religioso, darle identidad a los muertos (NN) o rezarle a las "benditas almas", con el objeto de buscar su salvacion u obtener un beneficio.

Violencia y religiosidad

El antropologo Rene Girard (1983)--al explicar el origen de las religiones como expiacion de la violencia--insiste en afirmar que esta se consagro por medio de sacrificios reparadores, dirigidos a resarcir el caos generado por los sacrilegios a los totems o al orden cultural, muchas veces ocasionados por la afrenta a un miembro de la misma comunidad; de ahi que, en sus origenes, la violencia haga parte de las practicas religiosas (Geertz, 2009) (2).

En un sentido similar, para el caso del cristianismo, una corriente teologica tradicionalista insiste en mostrar como su etica y su propuesta de universalidad no son opuestas a la violencia, y que esta se respalda por medio de la "guerra justa" (Sorge, 1978; Walzer, 1983). Ademas, esta tendencia afirma que los ritos de la muerte siempre estuvieron presentes en el Antiguo Testamento y que, en ocasiones, es necesario castigar a los herejes y a los paganos. Otros alegan que el origen de la etica del amor comenzo con un Cristo crucificado y redentor de la humanidad; que su sacrificio representa la salvacion y el perdon divino (Baro, 2015; Perez, 2014; Plata; Figueroa, 2017). En suma, el martirio, la flagelacion y la sangre de Cristo representan el amor divino, presente en el sacrificio y la resurreccion a la salvacion. Es decir, un hecho violento se transforma, por medio de las representaciones sacras y los ritos religiosos, en un hecho salvifico y de amor. La violencia y lo sagrado se realizan como justificacion inicial frente al acto violento--transformado simbolicamente en salvacion--o como acto de resistencia y esperanza frente a la muerte (Girard, 1983), como podria ser el caso de los creyentes de Puerto Berrio.

Recientemente, otras investigaciones sobre la relacion religion-violencia afirman que hay nuevas perspectivas de analisis centradas en identificar como la violencia y lo sagrado comprenden una relacion dicotomica, que se presenta "in the religious imagination, from symbols and myths to legendary battles, from colossal wars to the theater of terrorism." (Jerryson; Juergensmeyer; Kitts, 2013). No obstante, estas obras continuan apelando a los clasicos de los estudios de la religion, dado que sus conclusiones todavia tienen vigencia, en el sentido de que la humanidad encuentra en lo religioso un espacio sagrado de creacion de sentido, claro, sin separarlo de sus otras esferas sociales, como insisten otros autores contemporaneos (Bellerose, 2009; Gauchet, 2004).

Ahora bien, para los historiadores Cifuentes y Figueroa (2004), la cultura colombiana y, en particular, sus tradiciones politicas y sociales no se pueden comprender en toda su dimension sin tener presente la fuerza del catolicismo y su relacion con las multiples guerras civiles del siglo XIX, en la violencia de mediados del siglo XX y, por supuesto, en el conflicto armado de su segunda mitad; ademas, en relacion con los procesos historicos y los espacios geograficos del pais, dado que este fenomeno social se presenta en diferentes grados de simbiosis y profundidad, dependiendo la region.

Uno de los territorios que mejor sincretiza esta relacion es Antioquia: por su conservatismo, catolicismo intransigente y por su alto numero de religiosos presentes en multiples comunidades y vocaciones religiosas (Londono, 2004). En este departamento, las heterogeneas violencias conviven naturalmente con la religiosidad popular--entendida como una expresion ritual diversa que puede simbolizar creencias y practicas religiosas no institucionalizadas--, protagonizada por los creyentes de forma autonoma y que la institucion eclesiastica tolera o termina por cooptar, dependiendo de su masificacion y posibilidad de explicacion teologica (Marzal, 1997).

Una de las manifestaciones de religiosidad popular en la cultura antioquena es el animero, un personaje que intermedia entre los vivos y los muertos, y que fue creado en el mundo colonial por los miembros de la Cofradia de las Animas del Purgatorio. Por medio de su practica y devocion a las "almas benditas", el animero busca, colectivamente, la purificacion y expiacion de los pecados, en el transito a la salvacion de los difuntos o de las culpas propias y ajenas de los habitantes de Puerto Berrio. Ademas, en escenarios de permanente violencia, donde la muerte acecha todo el tiempo, el rito del animero y su comunicacion con las almas benditas se convierte en una opcion de salvacion y, hasta cierto punto, de naturalizacion de la muerte (3). En este sentido, una hipotesis factible para esta investigacion es que la religion opera como un escenario social que ayuda a superar, de alguna manera, la perdida de sentido que ocasiona la muerte de un familiar, el ser victima de un hecho violento; o tambien puede contribuir a organizar el caos (Geertz, 2009) que genera la culpa, sobre todo si el que la siente es un victimario.

En Colombia, la devocion a las almas del purgatorio (4), al lado de un santoral diverso, se manifiesta, publicamente, en el mes de noviembre, mediante ritos sagrados y la devocion a los muertos, una practica religiosa heredada de Europa, tambien presente en Espana, Mexico y Ecuador (5). Las creencias y ritos del animero se manifiestan en diversos municipios antioquenos, sobresaliendo Titiribi, Yolombo, Guarne, Marinilla, Copacabana y Puerto Berrio. Alli, en las noches de noviembre, los animeros recorren las calles de los pueblos, comenzando desde el cementerio, para pedir a los devotos padrenuestros y avemarias, con la finalidad de recordar a los muertos, implorarles favores y orar por los vivos.

El objetivo central de esta propuesta es describir y analizar como la tradicion del animero, en Puerto Berrio, se ha transmitido de generacion en generacion, para dar sentido de vida, esperanza y reconciliacion a una comunidad azotada por la violencia; es decir, se busca explicar como se mantiene en la memoria colectiva local la figura del animero y su ritual, en relacion con la violencia generada por los multiples actores del conflicto armado. La metodologia utilizada para analizar este hecho social se basa en la realizacion de salidas de campo (entre octubre de 2013 y mayo de 2014), donde se destaca la observacion participante. Tambien, se realizaron 18 entrevistas a sus pobladores y al actual animero, Hernan Dario Montoya Gomez. Un trabajo de campo contrastado con los escritos de los antropologos Victor Turner (1980) y Louis-Vincent Thomas (1983; 1991; 1992); ademas, un analisis enmarcado en la contextualizacion historica y social de Puerto Berrio.

Contribuir a responder a los interrogantes generados a la hora de evidenciar la relacion violencia-religion en Colombia, desde una perspectiva cultural, requiere todavia muchos esfuerzos investigativos, de ahi que las respuestas sean poco claras, difusas y escasas. Por ello, un acercamiento etnografico a la practica religiosa del animero puede aportar a comprender este hecho social. Por lo anterior, esta investigacion espera ayudar a describir la cultura religiosa de una comunidad azotada por la violencia, con el objeto de aportar para llenar el vacio denunciado por Elsa Blair (2005) y Alejandro Castillejo (2016)--en relacion con la falta de estudios en torno a la cultura--, y en la comprension o, mejor, en la identificacion de componentes simbolicos de la violencia.

Teniendo en cuenta estas precisiones conceptuales y metodologicas--en torno a la memoria colectiva y los usos de la memoria, la identidad religiosa, la relacion entre religion y violencia--, el presente texto, inicialmente, se centra en presentar, de forma breve, caracteristicas geograficas del municipio de Puerto Berrio, destacando las expresiones de violencia derivadas del conflicto armado (desarrollado a mediados de los anos noventa y con antecedentes durante la decada anterior) y su relacion con tradiciones religiosas. Despues, se describe la devocion a las animas benditas del purgatorio, en medio de la adopcion de los NN que encallan en el puerto, mostrando los estudios y trabajos que han abordado el tema. Enseguida, se describe y analiza la funcion social del animero, su rito, su historia de vida y la forma como este es aceptado y reconocido por su significado religioso. Finalmente, se presentan y analizan las percepciones y practicas de los portenos en relacion con las anteriores practicas religiosas, para concluir con tesis sobre la contribucion que estas hacen a la memoria, la identidad y la vida comunitaria del municipio y la region.

El municipio de Puerto Berrio, un cementerio

El Magdalena Medio, primero bajo la presion de las guerrillas del ELN y las FARC, y luego con la llegada de los paramilitares, se transformo en zona de guerra, de desaparecidos y de centenares de muertos. Muertos sin nombre y sin tumba, por lo que el rio Magdalena se convirtio en esta. Segun cifras de la Asociacion de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (ASFADES), entre 1984 y 2003 se presentaron, en todo el pais, 6875 desapariciones forzadas, en las que se vieron involucrados grupos de izquierda, de derecha y el Estado colombiano. Para el caso del Magdalena Medio, un informe de la Corporacion Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS) revela que, entre 2000 y 2003, en esta region, se presentaron 208 desapariciones forzadas, 13 de ellas en Bolivar, 186 en Santander y 9 en Antioquia (Santos, 2013).

En este escenario de guerra, en Puerto Berrio, durante el periodo de 1985-2012, hubo 2932 muertes violentas, con un total de 9974 hechos victimizantes. El pico mas alto de muertes violentas se presento en el ano 1992, correspondiente a 175 homicidios; y 618 hechos victimizantes, en 2006. Al comparar estas cifras con los promedios nacionales y teniendo en cuenta que su poblacion es de 40 000 habitantes, la tasa de homicidios, durante este periodo, fue aproximadamente cuatro veces superior al promedio nacional, que era de 85 homicidios por cien mil habitantes.

La ubicacion estrategica de Puerto Berrio, asi como el interes por parte de los grandes hacendados-ganaderos y de las elites politicas y economicas de la region para controlarla, fue el caldo de cultivo de esta guerra. Es asi como, desde finales de los anos ochenta, los paramilitares lo ocuparon, con el objeto de controlar militarmente el Magdalena Medio, como en efecto ocurrio. Desde Puerto Berrio, los paramilitares hicieron presencia hacia el sur, hasta Puerto Boyaca; por el norte, se consolidaron hasta Barrancabermeja, para continuar rio abajo y llegar a los puertos maritimos de la Costa Caribe. Una estrategia militar basada en el terror armado y sanguinario que dejo cientos de muertos y desaparecidos, y miles de desplazados.

En este contexto, la ubicacion portuaria del municipio creo la costumbre de arrojar al rio los muertos encallados en sus orillas, para que desaparecieran. En Colombia, gran cantidad de rios son utilizados para desaparecer los cadaveres y negar la memoria de las victimas, como permanentemente se denuncia en los periodicos (Por siete rios ..., 2007). Es en este escenario fluvial donde se presenta la particular devocion a las animas, estimulada por el animero del puerto y por la adopcion de los NN (6). Los "muertos del agua" han sido adoptados por la comunidad para obtener un intercambio de favores: los vivos les dan nombre y apellido, les arreglan sus tumbas y les ponen agua, les otorgan identidad y conmemoran su recuerdo. Asi lo expresa uno de sus habitantes:

Resulta que (...) eso se volvio dificil, antes llegaban muchos "muertos del rio", entonces era facil escoger, ahora uno habla con el sepulturero y le dice que le avise cuando haya un "sin nombre" nuevo, y uno le da cualquier cosita a el por el favor. Uno nuevo tiene mucha efectividad, cierto. En cuanto lo escoges, le marcas sobre la boveda que esta escogido, asi ya saben que esta ocupado con uno. Cuando termina el favor se le cumple con lo prometido, sea la lapida o el cuidado de su tumba; solo en ese momento otra persona lo puede volver a escoger (Rosalba Munoz, comunicacion personal, 15.05.2014).

Claro esta que la devocion a las benditas almas tambien es una forma de hacer duelo frente a los propios desaparecidos; por supuesto, una tradicion anterior a la llegada masiva de los NN, como lo recuerda Ana Barrientos:

Mi hijo desaparecio hace unos anos, siempre he esperado su regreso, sea vivo o muerto. Cuando la gente cuenta que hay un muerto en el rio, me esperanzo en que sea el (...). No se si esta muerto, de pronto sea un NN que mas abajo alguien enterro, y de ser asi, espero que tenga quien lo recuerde, aunque no sea suyo, mientras yo aca tomo uno como el mio, le pongo un nombre de hombre, en recuerdo de mi hijo, y lo trato como si fuera mio. Aca todos los vecinos, cuando habia muerto en el rio, nos enterabamos y estabamos a la espera si lo recogian o lo dejaban pasar. Antes de los muertos que llegaban por el rio, en el pueblo solo orabamos por los nuestros (Ana Barrientos, comunicacion personal, 18.11.2013).

Los NN son adoptados para rezarles a cambio de proteccion y ayuda en los diferentes problemas del nuevo doliente: "Cuando he adoptado un NN ha sido por pura necesidad: no tener trabajo, no tener plata (dinero) o, en todo caso, que no nos alcance; esas veces les he pedido con fervor, y me cumplen" (Antonio Aristizabal, comunicacion personal, 12.11.2013). La adopcion del muerto, en multiples ocasiones, termina con el otorgamiento de identidad mediante la concesion de un nombre. Por orientaciones de la Fiscalia, estos no deben alterar su identificacion de NN, por lo que los portenos optaron por ponerle nombres y apellidos con las iniciales N. N., asi reconocen su condicion de no nombrado.

Nombrarlos, darles identidad, es otorgarles memoria y crear un hilo entre el alla (espacio sagrado) y el aca (el mundo de los vivos, el profano). De esta manera, las benditas almas pueden intermediar y ser mas efectivas. Sin una identidad, esta intermediacion podria ser nula. En este sentido, como lo expresa Mercie Eliade (2016), la sacralizacion de los espacios profanos solo se puede realizar por medio de ritos que comuniquen el mundo profano con el sacro, y darle nombre es sacralizarlo; asi, la comunicacion con el alma bendita es efectiva. Para la comunidad, esta claro que cada muerto solo puede tener un doliente mientras el alma intercede en el asunto terrenal, despues se le deja a un nuevo doliente (Thomas, 1983). "No se puede escoger el mismo muerto a la vez. Porque, ?que tal llegue uno con mas fe? Le deja el favorcito de uno tirado y se lo hace al otro. Debe ser uno por uno" (Abelardo Gomez, comunicacion personal, 25.05.2014) (7).

En el relato de Ana, llama la atencion la observacion de que no siempre se recogian los muertos. En efecto, durante la segundad mitad de los anos noventa, cuando el conflicto armado arreciaba, el control de los paramilitares, en muchas ocasiones, impedia sacar a los muertos del rio, pues estos debian cumplir la funcion de generar terror en quien los viera, pero tambien era una forma de que no tuvieran memoria ni nombre (Rodriguez, 2015).

Antes, cuando todos los dias habia muertos, la cosa era diferente ... aca habia quien diera ordenes, y si no permitian recoger el muerto que llego a la orilla del rio o que se enredo en la atarraya, tocaba dejarlo ir, empujarlo con un palito para que parara mas abajo, en otro puerto (Jesus del Carmen Villa, comunicacion personal, 27.05.2014).

Y es que, como afirma la antropologa Maria Victoria Uribe:

En medio de ese ambiente de guerra profundamente deshumanizante, los rituales que se realizan con las animas sufrientes de los N.N. en algunos cementerios colombianos ponen en evidencia que la reparacion colectiva pasa por reincorporar al tejido social a los muertos anonimos que han sido condenados al olvido. El animero, la devocion popular y la obligacion moral de aliviarle el sufrimiento a las animas son los elementos a partir de los cuales los habitantes de Puerto Berrio contravienen el mandato de desaparicion y olvido decretado por los perpetradores de la violencia, construyendo nuevos significados que transforman el horror de la guerra (Uribe, 2008: 184).

Vale la pena resaltar que la adopcion de los muertos es un elemento fundamental en la religiosidad popular portena, por ello esta tematica ya ha sido usada para explicar las dinamicas del conflicto armado, por parte de academicos y artistas. Por ejemplo, en el ano 2012, Patricia Nieto (2012) publico el libro Los Escogidos, un texto de corte periodistico donde la autora teje dialogos de los portenos que reconstruyen la memoria de sus habitantes y ponen en evidencia su religiosidad. Posteriormente, en 2015, Julian David Rodriguez Camacho (2015) culmino su maestria en estudios culturales con la tesis "Puerto Berrio. Entre un cementerio de agua y una creciente de lagrimas: dimensiones sociales, politicas y culturales de las practicas funerarias en el conflicto armado". Finalmente, en el ano 2017, se estreno la propuesta artistica de Juan Manuel Echavarria, titulada "Requiem NN", donde se recogieron fotografias, videos y un texto audiovisual que narraba la religiosidad popular del municipio. Respecto a esta produccion, el curador de la obra y comentarista, Elkin Rubiano, afirma:

Requiem NN esta conformada por tres obras: una serie fotografica (2006-2015), 12 videos con el titulo Novenarios en espera (2012) y un documental (2013) de 70 minutos. En la serie fotografica, se hace un seguimiento de la adopcion de los NN mediante un registro tomado en dos o mas tiempos. Entre una imagen y la otra, se logra ver la intervencion que las personas hacen en la sepultura: las inscripciones, las flores, las imagenes sagradas, los favores pedidos y las gracias por los recibidos. En Novenarios en espera, se utiliza el mismo recurso, aunque con imagen en movimiento. El documental da un paso mas, pues no se queda solo en el registro de la transformacion de las bovedas, sino que articula la practica de la adopcion de los NN con el relato de sus protagonistas: el forense, el sepulturero, los adoptantes y solicitantes, etc. El hecho de que en Puerto Berrio se adopten cuerpos no identificados ha dado pie para que tal practica se interprete como una forma de resistencia contra la eliminacion de la identidad de las victimas. Esa es la opinion del propio Echavarria: La gente de puerto Berrio no permite, quizas inconscientemente, que los perpetradores de la violencia desaparezcan a sus victimas. Mediante este rito es como si ellos les dijeran a los victimarios: Aqui nosotros rescatamos a los NN, los enterramos, creemos en sus almas, y nos hacen milagros; ademas los adoptamos y los volvemos nuestros (Rubiano, 2017: 38).

Como se observa, la mayoria de los trabajos resenados se han ocupado de estudiar la adopcion de los NN, pero no directamente de la devocion a las benditas almas, una creencia que podria ayudar a explicarla, siendo una practica religiosa acentuada por la figura del animero, dado que este se encarga de recordarles a los devotos que en el cementerio hay nuevos muertos que requieren ser orados. Es esta ultima tradicion el objetivo principal del presente texto. Al respecto, en las entrevistas a los portenos que tienen familiares desaparecidos, ellos manifestaban que, al ver al animero en la misa de los lunes--dedicada a las benditas almas y que se realiza en el cementerio--(8), recuerdan su compromiso de llevarles agua y arreglarles las tumbas a los NN adoptados; asi lo expresaba uno de los entrevistados: "Cuando uno ya se compromete con ellas, hay que estar muy pendientes de ellas y estar invocandolas todos los dias. Ademas de que uno les tiene que cumplir lo que les prometio, porque si no lo joden a uno" (Maria Helena Jimenez Moreno, comunicacion personal, 09.11.2013).

El animero, una salida a la muerte

En Puerto Berrio, la veneracion a los NN ha sido una practica que tuvo su auge en los momentos mas crudos del conflicto armado, contribuyendo a fortalecer la devocion a las almas del purgatorio, lo cual, a su vez, renovo la creencia tradicional en el animero. Con estas practicas, los devotos portenos resisten al olvido de los muertos y se solidarizan con el fallecido, al devolverle parte de la humanidad arrebatada frente a su muerte violenta y, de paso, pedirle favores. Como lo expresa Hugo Hernan Montoya:

Vea. la tradicion del animero no ha estado todo el tiempo, han existido epocas sin animero, pero desde hace unos anos se ha mantenido constante. El animero es quien recuerda a los muertos y les recuerda a los vivos la necesidad de que los recuerden, que les recen y que esten ahi para ellos, porque ellos estan ahi para los creyentes (Hugo Hernan Montoya, comunicacion personal, 20.02.2014).

Hugo Hernan es el animero de Puerto Berrio, tiene 63 anos de edad, trabaja arreglando jardines y, como el mismo lo expresa, "en lo que salga". Segun su testimonio, su funcion como animero comenzo gracias a su experiencia religiosa con las animas del purgatorio. El cuenta que, desde su nacimiento, estuvo encomendado a San Nicolas de Tolentino, patron de las animas del purgatorio y abogado de ellas (Hugo Hernan Montoya, comunicacion personal, 20.02.2014). Este santo intercedio en su salvacion a traves de las oraciones de su tia, a quien se refiere como tia-madre, mientras recuerda que ella lo auxilio cuando era un bebe sietemesino, descuidado por su madre. Por consejo del parroco del pueblo, ella hizo la novena y compro los bizcochuelos de San Nicolas, para darselos mojados con agua bendita, con lo que logro su pronta recuperacion.

Hugo Hernan reconoce haber sido drogadicto y violento; sin embargo, al recuperarse de la drogadiccion se convirtio en el animero del pueblo. Recuerda que tambien fue victima de un atentado, al ser identificado como expendedor de drogas, situacion que lo puso en la mira de sectores de la sociedad portena, patrocinadores de la "limpieza social" y que dieron ordenes de matarlo, sin importar que ya fuera el animero. Cuenta que, en varias oportunidades, fue amenazado por ello y en una madrugada recibio "cuatro disparos a quemarropa que no lograron impactar su cuerpo", lo que dejo al atacante estupefacto. Al dia siguiente, segun cuenta, el agresor lo busco para preguntarle cual era la oracion que lo protegia para evitar la muerte. Ante este interrogante, Hugo Hernan le respondio: "Lo que yo hago es encomendarme a Dios, nuestro senor, y a las almas del purgatorio", a lo que el atacante replico: "Entonces vos quien sos, porque yo ayer te tire a matar"; y el animero respondio: "Vea mano, vea, el que necesita proteccion es usted, yo la tengo. Yo soy el animero de este pueblo".

Con este testimonio, expresa su devocion y su relacion con las almas, en un escenario de guerra donde la muerte esta a la vuelta de la esquina y es natural hablar de ella, maxime si la misma sociedad que le pide favores a los muertos considera normal matar a los indeseables y no es mal visto organizarse para la limpiar la sociedad de ellos. Pareciera que esas practicas de rememorizacion no eran bien vistas por los grupos paramilitares, pues ese acto iba en contra de su proposito de hacer olvidar, o se convertia en un aliciente de esperanza para las comunidades que se oponian al terror paramilitar. Pero otra podria ser la interpretacion: "!Si hay mas muertos a quien rezarle!", dijo un porteno, cuando el equipo de investigacion inquiria sobre esta practica al momento de la llegada de los paramilitares.

El animero decidio mediar entre los vivos y los muertos de su pueblo, en medio de la violencia que lo azotaba, porque era devoto a las animas del purgatorio, porque era "catolico, apostolico y romano"--como insiste permanentemente al preguntarle por su filiacion religiosa--y, ademas, porque no le tenia miedo a los difuntos, como se lo argumento al sacerdote Pedro Claver, cuando este lo confronto para solicitarle que dejara de ser animero. Segun Hugo Hernan, al final el parroco le dijo que buscara un atuendo mas adecuado y, con la aparente aprobacion sacerdotal, acudio a la comunidad para para adquirir la capa, el sombrero, los guantes, dos camandulas (una para ponerse y otra para llevar en la mano), las botas, la copia de las llaves del cementerio (porque el sacerdote no sabia quien las tenia) y la campana del asilo de ancianos. Este acontecimiento ocurrio, segun Hugo Hernan, en el ano 2000, en uno de los momentos mas violentos que sufria la region: la expansion paramilitar. "Cuando la gente del pueblo supo que volvia el animero, se alegro mucho, porque en esos dias habia muchos muertos. La gente tenia como miedo y andaba con muchos problemas" (Hugo Hernan Montoya, comunicacion personal, 20.02.2014).. Desde ese entonces, todos los 2 de noviembre, Hugo Hernan inicia su ritual de adoracion a las benditas almas del purgatorio. En 2013, cuando el equipo de investigacion participo durante varias noches de este ritual, el del animero se desarrollaba de la manera que se narra en los parrafos siguientes.

Al llegar al cementerio, sitio de donde comienza su camino, a las once de la noche, el animero encuentra algunos devotos que lo acompanaran, pero advirtiendoles que si no son creyentes no lo sigan. Despues de esto, el viste su atuendo, un aspecto central del rito y que, segun el, tiene las siguientes funciones: 1) distinguirse del resto de los devotos, atemorizar simbolicamente a la comunidad, tapar la visibilidad hacia atras (donde lo siguen las animas) y evitar el frio de las animas; 2) la campana es para hacer el llamado a las animas y guiarlas por el camino y, a su vez, despertar a la comunidad para que rece el padrenuestro y el avemaria; 3) los guantes y las botas tienen la funcion de protegerlo del clima y del frio de las animas; y 4) el novenario y las camandulas son ofrecidos a San Nicolas de Tolentino. Con estos elementos, se convierte en animero. "El senor que hace la labor de animero solo lo es con el atuendo. Cuando se viste en noviembre para salir por el pueblo con las animas el es su lider: les guia su camino, y les ayuda a recoger oraciones para salir del purgatorio" (Jose Giraldo, comunicacion personal, 09.11.2013).

Al comienzo, todavia en el cementerio, el animero realiza una oracion en ofrecimiento a las animas del purgatorio; en la capilla empieza el novenario, proceso en el cual va haciendo el llamado a las almas para que lo acompanen y, siendo aproximadamente las doce de la noche, sale del cementerio acompanado de los vivos y de los muertos. Sin importar el clima o su salud, el animero debe hacer el recorrido durante todas las noches del mes de noviembre. En la puerta del cementerio, listo para comenzar a caminar, pronuncia la siguiente oracion:

De este pio campo santo las saco, y a este mismo pio campo santo vuelvo y las traigo. Que Dios nuestro senor y las benditas almas del purgatorio nos amparen y nos favorezcan de todo mal y peligro, en este recorrido de peregrinacion por un padrenuestro y avemaria para las almas. Amen (Hugo Hernan Montoya, comunicacion personal, 20.02.2014).

La estructura del ritual, despues de salir del cementerio, es caminar por el pueblo, iniciando un segundo rosario y, simultaneamente, cada cierto tiempo, el animero toca la campana y reza un padrenuestro y un avemaria, por la benditas animas del purgatorio y por amor a Dios. El da inicio al recorrido por el municipio sin tener un orden predeterminado, llegandolo a recorrer, en su totalidad, varias veces. En la epoca mas fuerte de la violencia y cuando mas muertos pasaban por el rio, el hacia su recorrido con poca gente y en silencio, asi lo recuerda una devota: "Al animero no le hacen nada, a el lo respeta toda la comunidad, no importa si es de los buenos o de los malos" (Gabriel Zapata Caicedo, comunicacion personal, 07.11.2013). Durante los recorridos que se hacen acompanando al animero, se observan las calles semivacias, oscuras, llenas de huecos y a medio hacer; las luces apagadas de las casas representan el silencio del pueblo, pero todos los participantes de la procesion imaginan que sus moradores estan escuchando las oraciones a los muertos y que responden con avemarias. No deben asomarse a la puerta. "En una ocasion, una muchacha salio a 'rendijiar' y cayo desmallada, ella dice que vio a las animas y sintio un escalofrio por todo su cuerpo" (Gabriel Zapata Caicedo, comunicacion personal, 07.11.2013).

En las casas oran por las almas de sus difuntos, con la esperanza de que esten descansando y escuchen sus peticiones para conseguir trabajo, que se cure el enfermo, encontrar pareja, que el marido deje de tomar, que se resuelvan los problemas de la casa. Los acompanantes del animero oran por lo mismo, pero con mas intensidad, pues creen que por acompanarlo sus rezos seran mas efectivos. Las caras difusas de los devotos, en medio de la noche, muestran su devocion, mientras que las de los incredulos estan a la expectativa (9). El animero, siempre ensimismado en sus rezos, camina ceremonialmente en una actitud contemplativa, entregado con devocion a su rito. Poco a poco, transita por el pueblo con la esperanza de que sus rezos lleguen a todos los deseosos de un favor de las animas. Acompanar al animero es una practica relativamente nueva, pues antes iba solo. Una de las devotas explica por que sale y que espera:

Yo antes no salia a la procesion, pero desde que Hugo Hernan esta de animero siempre lo hago. Recuerdo que al comienzo lo haciamos las vecinas de la cuadra, porque por esos dias estaban matando mucha gente y esperabamos que si saliamos con el animero las benditas almas nos iban a ayudar a que no siguieran matando gente. Al comienzo como que no pasaba nada, pero de un momento a otro dejaron de matar gente, ya no habia tanto muerto para enterrar en el cementerio, de esos que bajan por el rio (...). Yo tuve varios enfermos en la familia que desde que comence a salir se curaron. Y soy muy creyente de las benditas almas, mis hijos como ya no creen, pero yo les pido a las benditas almas que los cuiden (...). El recorrido dura como dos horas, yo me las patoneo porque hay que acompanar al animero para que no quede solo, ahora como que hay mucha gente que no cree y pues toca ayudarle (Maria del Pilar Salteno, comunicacion personal, 07.11.2013).

A otras personas del pueblo les parece extrano que la gente salga a acompanarlo y, en cierta forma, se lamentan por que se ha perdido la fe o el respeto por este rito:

Cuando yo era nino y escuchaba al animero me tapaba con la cobija hasta la cabeza, y rezaba las aves marias. Cuando iba con mi mama y se encontraba con el senor que era animero no lo miraba a la cara, a pesar que era un vecino. Hoy veo a don Hernan y como interactua con las personas y las personas con el, y me parece extrano: le hablan directamente, le miran a la cara e, incluso, salen con el en sus recorridos (Oscar Hurtado, comunicacion personal, 21.05.2014).

Al finalizar dicho recorrido, el animero vuelve al cementerio, donde culmina su ritual con la oracion: "De este pio santo campo las saque, y a este mismo pio santo campo vuelvo y las dejo. Amen". Generalmente, este proceso dura entre dos o dos horas y media. Al terminar, se quita el atuendo y vuelve a su casa. Este ritual dura 27 dias y, el 30 de noviembre, en el cementerio, se hace una misa en las horas de la noche, con una novena y el rezo del rosario (10).

Al culminar este rito, el equipo de investigacion--que participo durante varios dias en el--se pregunto si los asistentes a la procesion y quienes respondian a las plegarias del animero con avemarias tenian las mismas razones--o parecidas--a las expresadas por el, quien, al interrogarsele sobre por que cree en las almas del purgatorio, es reiterativo en afirmar que su creencia en ellas se debe a los favores recibidos:

Yo me decidi por una devocion de nosotros (...), por muchos favores que las almas del purgatorio me han hecho a mi (...), pa pedir por aquellas personas que me dicen: "Animero, pidale a las almas del purgatorio que me alivien" (...), por aquellas almas que no tuvieron una sagrada sepultura. Entonces yo le pido a Dios, nuestro Senor, por esas almas (...). Me meti de animero era porque ya ellas me habian hecho muchos favores. Entonces yo dije: "Yo tengo que pagar esos favores, intercediendo por ellas ante Dios, nuestro Senor, y ante San Nicolas de Tolentino" (...), para que todas aquellas almas que esten sedientas (...), que no haigan tenido una sagrada sepultura, aquellas almas que esten mas al borde del abismo infernal (...), para que Dios las salve. Entonces, por eso fue que yo me meti de animero (Hugo Hernan Montoya, comunicacion personal, 17.09.2011).

Hugo Hernan es una persona humilde y sin educacion, que durante el mes de noviembre se transforma en un personaje reconocido por su comunidad. En efecto, su insistencia en afirmar que fue favorecido por las almas del purgatorio y que esto lo obliga a prestar este servicio lo convierte en un personaje respetado y querido por sus paisanos. Pasado el mes de noviembre, Hugo Hernan vuelve a ser un habitante mas del pueblo, que lucha por sobrevivir con sus multiples actividades del rebusque "en lo que salga".

Esperanza y reconciliacion en los creyentes

La tradicion del animero da sentido de vida, esperanza y reconciliacion, a traves de la memoria y la oralidad que, encabezadas por los adultos mayores, consolidan la memoria local de este personaje y su ritual. Ellos han sido quienes, a traves de sus historias, mitos y explicaciones, han creado un imaginario de respeto y apoyo hacia el oficio del animero. Recuerdan en sus historias la devocion que se le tenia a este personaje, al realizar desinteresadamente una labor vertebral para la localidad y para todos los que tenian familiares que habian muerto y que podian manifestarse como animas. Asi lo expresa Alicia Villa, mujer de 80 anos y ferviente catolica:

En aquella epoca, cuando yo era nina, uno veia el animero y le tenia mucho respeto, se escuchaba pasar y uno se escondia y rezaba, el era encomendado para realizar una labor escogida, no cualquiera podia ser animero y el merece mucho respeto (...). Con las animas no se juega (Alicia Villa, comunicacion personal, 16.11.2013).

La perdurabilidad del ritual del animero se hace evidente por la fuerza identitaria que posee, para la comunidad portena. En las procesiones de noviembre y en las fiestas religiosas de todo el ano, junto a la devocion a Nuestra Senora de los Dolores, la figura del animero es motivo de orgullo y celebracion. Se puede afirmar que la adoracion a las benditas almas (de los muertos del pueblo y de los foraneos) y las funciones del animero son una representacion religiosa que le da identidad al pueblo, como lo reitera Alicia: "aqui todos los portenos somos devotos a las benditas almas, siempre nos han ayudado, en las buenas y en las malas"; mientras otra feligresa reitera que "en el pueblo siempre hemos sido muy creyentes, muy catolicos".

En Puerto Berrio, el animero se ha configurado a traves del recuerdo sacro, pero tambien de las habladurias en torno a los tres ultimos animeros. El primero de ellos es Alonso Villa (11), el cual es descrito como un hombre involucrado en la vida religiosa que, desde pequeno, presto el servicio de acolito y tenia el anhelo de ser sacerdote. Francisco Villa, hermano de Alonso, cuenta que: "Mi hermano tenia por ahi ... ?que? (...) 16 anos, y duro como animero unos diez anos. Ese inicio fue para el 1972. El lo hacia con mucha fe, mas que muchos que lo han sido. A el le gusta mucho el culto a las animas". La gente de mas edad y que tienen algun recuerdo de este personaje lo muestra como el ultimo animero que realmente era religioso y no tenia mancha, una situacion que contrasta con los dos mas recientes, por su pasado de dudosa reputacion, mas cercanos a la "delincuencia y a los vicios". En este sentido, sus oficios religiosos (no institucionalizados) los redimieron para convertirse en representantes de una religiosidad popular en apariencia homogeneizante y reparadora.

El segundo animero, que ejercio su oficio en la decada de 1990, no es recordado positivamente, por el contrario, los pobladores insisten en mostrarlo como un joven delincuente, con muchos vicios. No mencionan el nombre, pero afirman que lo mataron siendo animero y por ello fue el culpable de la mala reputacion adquirida por el personaje en esos anos. El, precisamente, ejercio su labor cuando el conflicto armado estaba en su mayor intensidad. Rafael Angel Hoyos lo recuerda, y recalca que este personaje puso en crisis la labor del animero e irrespeto las costumbres del pueblo: "La llegada de este animero fue como un momento de crisis y la gente como que tenia mucho miedo, nadie queria hacerse cargo de esa tarea, porque era peligroso por esos anos salir de noche". Seria muy interesante analizar el significado de este cambio en la figura del animero y como la violencia afecto el oficio; infortunadamente, los testimonios recogidos no permiten hacer tal analisis, pero se intuye que, en efecto, hubo un momento de crisis ante la tragedia que se estaba viviendo en el Magdalena Medio. Pareciera que solo quienes delinquian podian estar cerca de la muerte, cerca de las benditas almas, "no hay que tenerlo miedo a la muerte, a los difuntos y menos a las benditas almas", reitera Hugo Hernan.

Por estos anos, el otro animero que reconocen los portenos es el actual, Hugo Hernan Montoya, un personaje que, por su pasado, tambien es cuestionado por algunos habitantes; no obstante, por su constancia, deseo de superacion y compromiso con su oficio, Hugo Hernan ya es aceptado por los habitantes del pueblo. Ante la ausencia de una institucionalizacion de la labor del animero, esta solo se ratifica colectivamente por el favor de los portenos. Ademas, como ha quedado evidenciado, la persona que encarna el animero se desdibuja por la fuerza historica y socio-religiosa que adquiere al asumir su rol sagrado; es decir, este personaje se configura socialmente como sagrado, gracias al ritual llevado a cabo cada ano en el mes de noviembre, lo que le permite envestirse de un carisma magico.

Dentro de la amalgama de sensaciones que ofrece la creencia en el animero y su devocion, se destaca la curiosidad de verlo durante el desarrollo del ritual; por ello, los adultos mayores ensenan a las nuevas generaciones que no se debe ver a la calle cuando el animero pasa frente a la casa, porque las animas asustan a quien las vea. Aun asi, la curiosidad de verlas en ocasiones se transforma en esperanza: se conocieron algunos casos donde personas adultas desean ver por la ventana, en busca de sus familiares desaparecidos y fallecidos. Luz Amparo afirma que no se aguanto las ganas de buscar a su hijo entre las almas que pasaban:

A mi me han ensenado que no debo ver por la ventana cuando pasa el animero, que uno debe responder el rezo desde la cama, pero yo queria ver a mi hijo (fallecido), asi que sali a observar. El iba solo. No lo vi, pero me reconforto imaginar que alli iba con las otras almas que yo no veia, pero que iban detras del animero. Siempre les rezo a las benditas almas para que cuiden a mi hijo, tambien les rezo para que mis otros hijos esten bien, para que mi familia este bien. A veces pienso que, si lo hago mas seguido y con mas devocion, ellas me escucharan, por eso cada vez que veo al animero tengo esa esperanza, como me lo enseno mi madre (Luz Amparo Loaiza, comunicacion personal, 15.11.2013).

La transmision oral de esta creencia permite que esta devocion no se pierda en el tiempo: los abuelos y padres recuerdan que en el pueblo siempre se hizo. Hasta hace unos pocos anos, el animero hacia el ritual de manera individual, ya que en ello influia la creencia de que detras de el iban las animas y que no habia que verlas. Actualmente, se realiza de manera grupal; los devotos y curiosos son libres en la decision de acompanarlo. Para el creyente, estar en el ritual significa estar cerca del anima que canaliza su rezo, lo que provee una experiencia personal y ocasiona peregrinaciones; para el no creyente, el ritual es asociado con un espectaculo:

En una ocasion que me fui a acompanar al animero, mi mama me dijo: "Si va a ir hagalo con fe". En ese momento yo me estaba presentando a la universidad y estaba pidiendo ser admitido. Fue molesto ver amigos de la cuadra tomar el rito como un chiste, cuando muchos de los que lo acompanamos llevamos una peticion que transformaria nuestra vida (Jorge Castrillon, comunicacion personal, 05.11.2013).

A veces, para algunos participantes es un espectaculo que puede demostrar cierto descreimiento, perdida del sentido religioso y banalizacion del rito. La cercania al ritual e identificacion con el hace que los habitantes crean, y tal vez para los foraneos solo sea una experiencia folclorica, como lo destaca Jeimy Zapata, de 16 anos:

El animero es chevere, el nos hace sentir curiosidad y miedo. Con algunos amigos de la cuadra el ano pasado nos organizamos para ir con el a pasear las animas. Iba mucha gente, algunas rezaban, y como nos reiamos, nos reganaron. Pero nosotros creemos, despues rezamos para pedir perdon por las risas, porque nuestras mamas dicen que con las animas no se juega (Jeimy Zapata, comunicacion personal, 13.11.2013).

De igual manera, la vision del animero, desde afuera, se ha popularizado en las primeras decadas del siglo XXI, a traves de notas periodisticas escritas o reportajes audiovisuales (entre 2012 y 2018), en medios internacionales, nacionales y locales, como la BBC (Cosoy, 2017), El Tiempo (En Puerto Berrio ..., 2006), W Radio (BBC, 2017), El Colombiano (Hoyos, 2014), Testigo Directo (Poveda, 2012), entre otros; donde tambien se incluyen versiones de las personas foraneas que, gracias a los dispositivos tecnologicos mas populares, logran grabar o tomar fotos a la procesion del animero. Esta transicion de la logica ritual molesta a los creyentes, por lo que es repetitiva la queja recibida por parte de ellos o de los ancianos, afirmando que se ha perdido el respeto que se debe a esta tradicion, pues "ahora forman algarabia al verlo y no hacen lo debido" (Gabriel Zapata Caicedo, comunicacion personal, 07.11.2013). Al respecto, Alicia Villa agrega que:

Hoy en dia, usted, por ejemplo, a las 11:30 p. m. esta saliendo de su casa y se va (al cementerio). Claro que usted se queda aca donde dan la eucaristia (entrada del cementerio), y el animero le dice a usted: "Espereme aqui", y el solo da la vuelta por el cementerio. Entonces ya usted sale con el rezando. Van cantidades de personas, esos que van atras no van sino a mamar gallo (molestar), a tocar las puertas, a tirar piedras: van de recocha. Entonces ese respeto se perdio, no es como yo me crie cuando era nina (Alicia Villa, comunicacion personal, 16.11.2013).

Bajo la perspectiva de los creyentes, es a traves del animero que las animas tienen la posibilidad de ser "aliviadas". Y desde la comunidad en general, donde se mezclan otras creencias religiosas, se demuestra como este ritual, a traves de los anos, ha sido acogido y perfilado como un aspecto central en su vida, siendo constantemente resignificada su labor y generandose una serie de mitos que lo ratifican como elemento constitutivo de la cultura portena, asi como una forma de resarcir la muerte violenta que los acecha y con la cual aprendieron a convivir. Al conversar con la comunidad sobre la percepcion del animero y su influencia en sus vidas, se hacen reiterativas estas posiciones. Asi lo expresa Maria Helena:

El animero es un senor que puede ser diferente, lo que importa es lo que representa. Cuando era pequena, mi abuela nos decia que si no haciamos las cosas llamaria al animero, e inmediatamente saliamos corriendo con mi hermano. Ahora que soy mayor veo que no puedo pensar el municipio sin su presencia, a pesar de la cantidad de muertos que llegan por el rio. Cuando murio el anterior al que esta ahora y el pueblo se quedo sin el, se sentia la angustia al ver que se acercaba noviembre y nadie tomaba su posicion por miedo (Maria Helena Jimenez Moreno, comunicacion personal, 09.11.2013).

Igual piensa Rafael:

Nosotros aca somos animistas, le tenemos mas devocion a las animas del purgatorio que, inclusive, a la Virgen Maria u otros, asi que el animero es muy importante en nuestra vida, y no solamente en noviembre, nosotros lo buscamos cuando hay un muerto en la casa, para encomendarle oraciones y novenas, que nos ayuden a rezar, ya que ellos estan tan cerquita de ellas (Rafael Angel Hoyos, comunicacion personal, 10.11.2013).

Es tan fuerte el arraigo que tiene la figura del animero que quienes consideran que dejaron de ser catolicos todavia sienten respeto por todo lo que significa esta tradicion para los portenos:

Yo no soy catolico, hace tiempo deje de serlo (...), aun ahora cuando escucho las campanas y la voz del animero me asomo a verlo, es gracioso ver su ropa y la manera de caminar. Yo no creo en eso, pero es agradable ver como alguien saca tiempo de su vida para hacer algo que lleva muchos anos aca. Mis abuelos, mis padres y ahora yo con mis hijos, les cuento historias de lo que significa tenerlo, no en lo religioso, sino en lo social, como cuando uno habla con personas de otros sitios y les digo que nosotros tenemos animero y se quedan con la boca abierta, no saben que es ni como se come, como diriamos aca, en esos momentos me siento bien de tener algo que nos represente (Gabriel Zapata Caicedo, comunicacion personal, 07.11.2013).

Los entrevistados, al momento de narrar esta experiencia, lo hacen con voz imperativa y vehemente, se muestran felices y orgullosos de compartir la importancia del animero; inclusive mas que su afinidad hacia la practica religiosa, pues, en muchas ocasiones, pesa mas la identidad cultural de los portenos. En este escenario, se rompen las barreras religiosas, sobresale la identidad social, su orgullo por la practica y, si bien se le excluye su caracter religioso--como se percibe en el ultimo testimonio-, se resalta la trayectoria familiar de los relatos alrededor de el. En definitiva, el rito religioso comunitario en torno al animero permite a los portenos resignificar su simbolismo, lo toman como suyo, lo ven y representan desde su afinidad religiosa, social y cultural, lo vuelven un referente identitario.

Conclusion

El rol de la religiosidad de los colombianos se manifiesta en las diversas violencias del pais, como justificadora de las mismas o como un dispositivo de esperanza reparador. Esta devocion es vista como un medio por el cual los victimarios afirman tener la verdad y, en el caso de las victimas, opera como un dispositivo de reparacion: se vislumbra como un camino creador de sentido, de esperanza y, en los casos de las muertes violentas, de resignacion de los deudos. De esta manera, la religion, la violencia y la memoria toman significados--y papeles--, variados y entrecruzados.

Por ello, afrontar comunitariamente las realidades sociales derivadas de las muertes violentas requiere una comprension colectiva de sus causas, para, de esta forma, asumir el duelo. Asi ocurre en Puerto Berrio, pues, alli, la comunidad encuentra consuelo, sin distinciones ni marginalizacion, pero con la sensacion de que lo sucedido es un designio divino, solo amainado por los ritos del animero y los favores pedidos a las benditas almas. En igual sentido, el funeral, el enterramiento o la visita al cementerio logran crear un rito de paso que pone a los muertos en lo trascendente y deja a los vivos con la expiacion. Mircea Eliade (2016) explica como las expresiones simbolicas o materiales se cargan ritualmente de religiosidad y a traves de ellas se manifiestan los sentimientos frente a la muerte.

Un ejemplo de ello es el afianzamiento, en la creencia, del animero, y su asignacion de nuevos valores como respuesta a los procesos violentos. La comunidad asume una simbologia cargada de sentido popular, diferente a la que le fue otorgada en la epoca colonial. Actualmente, el simbolo del animero puede ser diferente en cada sociedad donde esta presente; particularmente, en Puerto Berrio, se expresa de forma comunitaria en la esperanza de los portenos de comunicarse con sus familiares desaparecidos o muertos (violentos, naturales o adoptados). La apropiacion o recordacion que hace el animero, por medio de sus oraciones y rito a los muertos, impide el olvido de su fallecimiento12, no permite la muerte social y, con ello, una vez mas, en un contexto familiar, local y comunal, se rescatan sus memorias, historias y narrativas que hilan los recuerdos, las conmemoraciones y las reconciliaciones.

La permanencia del animero se logra por medio de los abuelos que recuerdan a los pequenos, durante el mes noviembre, la importancia de este personaje para el pueblo. Una tradicion que se refuerza con las muertes violentas, como con los NN que trae el rio Magdalena o con la desaparicion de sus habitantes. La violencia fortalece la devocion a las animas del purgatorio, recreando una memoria colectiva e identitaria de la poblacion portena, en el sentido de que los NN los proveen de nuevas almas para adoptarlas; ademas, el animero les recuerda a los portenos la existencia de esos desconocidos, y estos, a su vez, la dureza del conflicto. A pesar de que el objeto de esta investigacion es estudiar la simbologia religiosa del animero y su mediacion con las benditas almas, se percibe que la tradicion de adoptar los NN, por parte de los portenos, contribuye a recrear la memoria de los muertos y, de esta manera, a fortalecer su identidad frente al protagonismo del animero.

Resulta interesante como la religiosidad popular sobre las animas del purgatorio es tan fuerte en la comunidad que, incluso, se mantiene por encima de la institucion catolica que, en ocasiones, ha querido desprenderse de la creencia. A su vez, sorprende que dos de los animeros mas recientes hayan sido objeto de atentados, el primero murio y el segundo sobrevivio a uno para testimoniar sobre su salvacion, una consecuencia, segun el, de su devocion a las animas. Al analizar la vida de estos animeros, se descubre su origen humilde y sus experiencias de vida, cargadas de pobreza y exclusion, asi como su situacion de victimas de la violencia del puerto, aunque no es posible saber esto es consecuencia de su funcion como animeros o se deriva del contexto de la region. Sin embargo, la religiosidad popular se convierte en una respuesta frente a la violencia vivida por todos los habitantes, incluidos los animeros, en el sentido de que la devocion a las benditas almas puede ayudar a organizar el caos emocional que genera el conflicto y que, directa o indirectamente, afecta a todos los portenos.

DOI: https://doi.org/10.18046/recs.i28.3328

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Helwar Hernando Figueroa-Salamanca **

Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga, Colombia)

Claudia Lorena Gomez-Sepulveda ***

Universidad Pontificia Bolivariana (Bucaramanga, Colombia)

* Articulo de investigacion elaborado en el marco del Taller Sobre el Estudio del Conflicto y los Movimientos Sociales en Colombia, adscrito al grupo de investigacion Sagrado y Profano, avalado por la Universidad Industrial de Santander y presentado en una primera version en IV Jornadas de Religion y Sociedad en la Argentina Contemporanea y paises del Cono Sur, Buenos Aires, 24-26 de junio de 2015. Su investigacion duro dos anos y se realizo con financiacion propia. Articulo de investigacion recibido el 17.12.2018 y aceptado el 24.05.2019.

** Profesor titular de la Universidad Industrial de Santander, UIS. Historiador de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Historia y Doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Toulouse, Francia. Miembro del grupo de investigacion Sagrado y Profano. Correo electronico: helwarff@uis.edu.co ORCID: https://orcid.org/00000002- 4310-9124

*** Joven Investigadora de Colciencias adscrita a la Universidad Pontificia Bolivariana. Historiadora y Archivista de la Universidad Industrial de Santander, UIS. Miembro del grupo de investigacion Sagrado y Profano. Correo electronico: c.lorenagomez@hotmail.com ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9244-0497

(1.) En Colombia, durante la primera decada del siglo XXI, el debate sobre los usos de la memoria adquirio resonancia gracias a que las victimas se organizaron e insistieron que en las rememoraciones deberian incluirlos pues, segun ellos, es un deber moral de la sociedad reconocer las multiples y terribles violaciones a los derechos humanos que han sufrido. La re-memorizacion no solo es comprendida como una terapia frente al trauma, sino que asume una funcion politica tradicionalmente hegemonizada por las historias nacionales de los vencedores (Ricoeur, 2004; Rieff, 2017).

(2.) Rene Girard (1983), en su texto La violencia y lo sagrado, explica que los sacrificios religiosos, a pesar de ser violentos, lo que buscan es desviar los conflictos internos, restableciendo el orden. Un orden social que Clifford Geertz (2009) define como fundamental para organizar el equilibrio social y la cosmovision de las comunidades.

(3.) Ciertamente, el ser humano y su cuerpo basan su existencia en una interaccion continua del sujeto con otros cuerpos dentro de un espacio-tiempo determinado, lo que fija su identidad, una capacidad de reconocimiento de si a partir del otro, y del otro a partir de si mismo (Aguado, 2004). Sin embargo, con la muerte, el cuerpo del difunto se torna incapaz de ser frente al otro, a cambio, se convierte magicamente en un recordatorio para los vivos de que la muerte existe. Como lo senala Louis-Vincent Thomas (1983): "la muerte en si misma tiene un caracter intemporal y metafisico, pero deja siempre un cadaver actual y real. Es este aspecto organico de la muerte el que parece hacer olvidar a todos los otros, quizas porque toca mas intensamente nuestra sensibilidad y tambien a la existencia misma del cadaver que es una expresion concreta por excelencia" (33).

(4.) La representacion fisica del purgatorio (el lugar de las "benditas almas"), elaborada en el barroco, llego a America para quedarse, gracias a las representaciones elaboradas por los pintores neogranadinos (Borja, 2010). En la Nueva Granada, al igual que en otros territorios del continente americano, ademas del impulso dado por los pintores del barroco, influyeron las cofradias y hermandades, siendo estas comunidades las que consolidaron la idea del purgatorio y de sus animas (Lopez, 2005). En suma, la devocion a las animas del purgatorio, en Colombia, es una tradicion que esta incrustada en la religiosidad popular, por ser una manifestacion ritual que incluye el ambito de lo sagrado (Serna; Londono; Aguirre, 2008), con manifestaciones sociales profundas frente a la muerte.

(5.) El ritual y sus elementos pueden contener diferencias entre uno y otro, sin embargo, el rol del animero es el mismo.

(6.) Existen varias investigaciones que han estudiado esta practica, y de las cuales vale la pena resaltar la realizada por Julian David Rodriguez Camacho (2015), "Puerto Berrio: entre un cementerio de agua y una creciente de lagrimas".

(7.) Varios entrevistados relatan anecdotas de discusiones y peleas dadas en el cementerio por no respetar el letrero de escogido puesto en la boveda. Ellos creen que se disminuye la efectividad si hay mas de un fiel pidiendo por sus necesidades.

(8.) En relacion con los cementerios y el culto a las animas del purgatorio, para Colombia existen varios trabajos antropologicos que comprenden al cementerio como un lugar de la memoria sagrada, en su version magico-religiosa y de representacion, y el significado de los difuntos en diferentes esferas como la politica y cultural (Garcia, 2015; Pelaez, 2001).

(9.) Actualmente, es muy dificil conocer hasta donde hay una devocion a este rito o solo curiosidad hacia las almas del purgatorio; sin embargo, la misma comunidad denota una transformacion en el ritual hacia cierta banalizacion.

(10.) El ritual del animero, al parecer, es estructuralmente similar en los diferentes municipios de Antioquia; sin embargo, son las experiencias colectivas y personales las que cargan de manera diferente la simbologia expresada, siendo la comunidad, en general, la que adopta una posicion, positiva o negativa, frente a esta practica.

(11.) Aunque se intento entrevistar a Alonso Villa, no fue posible; sin embargo, se hablo con un hermano y una hija.

(12.) En caso de los desaparecidos esta expiacion es imposible, pues no hay certeza de su muerte.
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Author:Figueroa-Salamanca, Helwar Hernando; Gomez-Sepulveda, Claudia Lorena
Publication:Revista CS
Date:May 1, 2019
Words:11728
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