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"Los extranjeros del Rey": la nueva posicion de los extranjeros en el comercio y ejercito borbonico de Felipe V (1700-1746).

Durante el siglo XVIII los individuos de origen extra-peninsular alcanzaron en Espana una posicion que solo ahora empezamos a conocer en toda su complejidad. Considerado despectivamente por la historia decimononica como uno de los periodos mas <<extranjerizantes>> el grado de influencia francesa, italiana o britanica en la politica espanola ha seguido ocupando un papel relevante en el debate historiografico dieciochista. Al ampliar nuestro objeto de estudio a otros sectores profesionales mas alla de la alta politica cortesana podemos observar una continuidad con respecto a las politicas habsburgicas sobre los extranjeros, pero tambien un reforzamiento de su posicion bajo el regimen borbonico. Esta contribucion examina esta "nueva" posicion en dos ambitos clave de la Espana del XVIII: comercio y ejercito. La importancia de los extranjeros en ambos confirma la necesidad de pasar de una tradicional vision historiografica como elementos "externos" a la sociedad espanola a una de mayor integracion en sus estructuras.

During the eighteenth century, foreigners living in Spain reached a position that has only recently begun to be explained in all its complexity. Contemptuously regarded by nineteenth-century Spanish historiography as an extremely extranjerizante period of foreign interference, the French, Italian or British influence on Spanish politics and court has continued to occupy an important role in the modern historiographical debate. By extending our object of study to other professions beyond the high politics of the court, it is possible to follow a continuity of Habsburg policies on foreigners, but also a strengthening of its position under the Bourbon regime. This contribution examines this 'new' position in two key areas of eighteenth century Spain: trade and the army. The importance of foreigners in both of them confirms the need to move from a traditional historiographical view of foreigners as 'external' elements to the Spanish society, to a greater integration into its structures.

Introduccion

A lo largo del XVIII, el poder de la cabala y la capacidad de intriga de los extranjeros cercanos al monarca explicaban para algunos contemporaneos los bruscos virajes al interno de la corte o el seguimiento interesado de determinadas politicas internacionales. Las memorias de los embajadores extranjeros y los diarios de los viajeros confirmaban la rivalidad entre los distintos "partidos" nacionales en la corte, mientras la oposicion interna criticaba el papel relegado de los espanoles, haciendo para ello uso abierto de la xenofobia desde los primeros gobiernos de Felipe V (Egido). En consecuencia, este siglo fue tradicionalmente considerado como uno de los periodos mas "extranjerizantes" de la historia de Espana y el grado de influencia francesa, italiana o britanica en la alta politica ha seguido ocupando hasta nuestros dias un papel relevante en el debate historiografico dieciochista. En lineas generales, la presencia de extranjeros y de lo extranjero en todos los ambitos de la vida publica espanola del XVIII ha sido vista en terminos de injerencia, el reflejo de una monarquia en decadencia que les permitio instalarse comodamente en palacio y tener via libre al comercio indiano.

La renovacion en curso de los estudios sobre el papel de los extranjeros en la Monarquia estan poniendo de relevancia la importancia de los individuos y sus redes familiares al interno de la sociedad espanola del antiguo regimen. Junto a la linea abierta por el profesor Ozanam ("Les etrangers") --las raices del fenomeno habria que buscarlas en la necesidad de extranjeros cualificados para reconstruir la administracion y el ejercito borbonico de Felipe V entre 1700 y 1720--, los historiadores estan empezando a considerar otros factores. Nos referimos al "capital transnacional" de muchos de los individuos de origen extra-peninsular y sus redes, operativas ya bajo los Habsburgos y que encontraron su espacio bajo los Borbones (Yun Casalilla); a la importancia del parentesco, la amistad, el clientelismo, el paisanaje y la endogamia profesional que explican una presencia transversal de estas redes en distintos espacios de poder y actividades profesionales (entre los cuales la corte y la alta politica solo serian su estado mas avanzado y visible del fenomeno); y a los factores politicos, como la oportunidad de fortalecer (construir en algunos casos) una "nobleza de servicio" tras la guerra de Sucesion, absolutamente fiel al monarca y a sus proyectos de reforma (Dedieu, "Nueva Planta" y Guillen Berrendero).

El objetivo de esta contribucion es examinar las causas que permitieron a los extranjeros ocupar un papel tan relevante en todos los aspectos de la vida publica espanola del XVIII. Para ello hemos elegido dos espacios clave: comercio y ejercito. Normalmente estudiados por separado, en los dos casos partimos de una misma situacion de crisis --la contienda sucesoria--, que obligo a la recuperacion del trafico y a la reestructuracion del ejercito. En el caso del comercio, los Borbones siguieron con las naciones (comunidades extranjeras radicadas en Espana) una politica de continuidad con respecto a los Habsburgos, aunque finalmente la carrera hacia el privilegio fue ganada por los comerciantes franceses. Despues de todo, Luis XIV de Francia no ocultaba que "el objetivo principal de esta guerra [de Sucesion] es el comercio con las Indias y la riqueza que ellas producen" (Kamen, p. 46). En el ejercito borbonico los extranjeros no solo no perdieron el peso que tradicionalmente habian ocupado en el ejercito multinacional de los Austrias --observandose tambien un claro elemento de continuidad en la formacion de los regimientos de nacion del XVIII--, sino que todo indica que lo aumentaron significativamente, al menos desde un punto de vista cualitativo. En este caso fueron los flamencos, italianos e irlandeses los mas favorecidos. Se apunta asi, por un lado, a una dinamica de favorecimiento claro de los comerciantes franceses por Felipe V y por otro a la creacion de una nobleza de servicio procedente de espacios fuertemente vinculados a la Monaquia con anterioridad a 1700, que acaparara importantes posiciones en la corte, la diplomacia, la administracion y el ejercito borbonico. Esta dinamica condiciono la linea seguida con los extranjeros en los reinados posteriores y podria explicar su importante papel en otros ambitos como la cultura y la Ilustracion espanola en general.

La necesidad del comercio

Desde tiempos de los Habsburgo los comerciantes extranjeros se habian constituido tradicionalmente en "cuerpo de nacion", con el objetivo de disfrutar los privilegios concretados en las Reales Cedulas de proteccion a las distintas comunidades presentes en territorio peninsular. Estos privilegios tenian distintas bases, como la vinculacion historica de una determinada nacion a la Monarquia, los servicios prestados al rey (normalmente militares, pero no solo), la defensa de la religion catolica, los acuerdos internacionales o --lo que era mas frecuente-- una mezcla de estos principios. Aparte de las connotaciones propias y exclusivas aplicadas a los individuos de "nacion francesa", de "nacion genovesa" o de "nacion flamenca", en relacion al comercio estas divisiones estaban vinculadas sobre todo a la palabra privilegio. Los privilegios podian mostrarse claramente explicitos en la documentacion institucional de los consules o en las instrucciones a cada nuevo embajador (1); pero tambien podian recogerse implicitamente en una relacion de antigua vinculacion directa a la Monarquia (caso de los flamencos) o de antigua correspondencia entre el monarca y una determinada nacion en Espana (caso de genoveses o irlandeses).

Estos privilegios se traducian en derechos concretos y corporativos de grupo, como el fuero militar o el derecho a un juez principal (denominado tambien privativo, conservador o delegado). Para la corte este juez era nombrado por el rey entre alguno de sus consejeros o el propio alcalde de la Casa y Corte (2). En otros territorios se elegia a personajes destacados del derecho, como por ejemplo un juez de la Chancilleria de Granada (3). Siguiendo la logica de una necesidad de especializacion del juez privativo (conocimiento de los tratados, privilegios y especificidades de cada nacion), de esta forma se establecia un contacto directo entre cada nacion y su maximo protector (el monarca), haciendo frente (y de puente) ante cualquier intervencion de la justicia ordinaria sobre los miembros de estas naciones en los territorios de la Monarquia.

El ascenso de Felipe V al trono en 1700 no significo una ruptura con esta situacion. Bien al contrario, durante los primeros anos de gobierno se reforzo el privilegio de juez conservador y se extendio a otros territorios como Napoles (4). Tambien se confirmaron (y en algunos casos se extendieron) las cedulas reales concedidas a las naciones por la dinastia anterior, en un claro gesto de continuidad y que a nivel operativo se concretizo en la reorganizacion de los consulados peninsulares tras la guerra de Sucesion (5); pero tambien era un especial reconocimiento a la fidelidad prestada por ciertas naciones a la nueva dinastia. Aqui se encuentra una gran diferencia con respecto al periodo anterior, porque estas ventajas se iban a aplicar claramente a la nacion francesa. A su posicion especial otorgada por Carlos II en 1680 (6), esta nacion unio desde 1700 el hecho dinastico como factor diferencial frente a otras naciones con las cuales compartia privilegios similares.

El grupo frances contaba con una solida presencia en Espana desde la segunda mitad del XVII, llegando a representar en Madrid el 85% del total de los extranjeros (Crespo). Con la entrada de la nueva dinastia en 1700 pudo ya constatarse un flujo migratorio que se prolongaria a lo largo de la guerra de Sucesion (7). Las repetidas ordenes tras el conflicto para la limpieza de "gente ociosa y malentretenida", con especial atencion al alto numero de desertores franceses y vagabundos, indican una presencia numerosa (8). A pesar de que el mercado de la corte fuese uno de los mas regulados al estar controlado por los Cinco Gremios mayores (9), los franceses seguian ocupando la primera posicion entre las comunidades extranjeras en 1764 (10). A diferencia de lo ocurrido con otras comunidades, la posicion de la nacion francesa en Espana estuvo fuertemente vinculada a los acuerdos suscritos entre Madrid y Paris y por ello dependia en gran medida de Francia en la defensa de sus intereses. Cualquier intromision o ataque a estos privilegios fue considerado como un ataque a la regalia del soberano frances y por tanto, como algo perjudicial para sus vasallos y subditos. Durante la primera mitad del XVIII el cuerpo de la nacion francesa gozo de esta clara posicion de ventaja, por lo que el periodo resulto fundamental para el asentamiento de familias de este origen en Espana y en la America espanola.

Entre los numerosos privilegios, en 1706 Felipe V confirmo al cuerpo de nacion francesa el derecho a un juez privativo conservador, tanto en la Corte como en el resto de ciudades y puertos peninsulares con representacion francesa. De esta manera podian conocer de primera instancia todos sus pleitos y causas civiles y criminales en las que los vasallos del monarca frances residentes en Espana se vieran implicados. Tambien la nacion francesa podia elegir los escribanos abogados procuradores y solicitadores que mejor le convinieren (11). Se indemnizo a algunos comerciantes franceses que habian sufrido importantes perdidas durante la guerra (12) y esta comunidad pudo cerrar incluso tratados privilegiados con algunas ciudades espanolas bajo la proteccion de Felipe V (13).

Tras el tratado de Utrecht (1713) y las nuevas concesiones comerciales a otras potencias (como el Asiento de Negros a la South Sea Company), Madrid dio los primeros pasos hacia una timida reforma. En 1716 la recien creada Junta de Dependencias y Negocios de Extranjeros alerto sobre los problemas derivados de la extension de los privilegios a las naciones, especialmente en todo lo concerniente a los jueces conservadores (14). En ese mismo ano, la Junta empezo claramente a diferenciar entre extranjeros domiciliados y extranjeros transeuntes. Con esta distincion se pretendia esclarecer la posicion de muchos extranjeros dedicados al comercio que preferian situarse en el segundo grupo, ya que a los extranjeros domiciliados (en calidad de habitantes) les correspondia hacer frente a las contribuciones en las mismas condiciones que lo hacia el vasallo natural del monarca. Entre estas cargas una era especialmente odiosa: el servicio militar, de forma indirecta (alojamiento de tropa o pago de una contribucion como vecino) o peor aun directa (el servicio personal en quintas y regimientos). Era un gravamen que los comerciantes extranjeros trataron de evitar por todos los medios, como lo atestiguan las numerosas quejas de los comerciantes franceses durante la guerra de Sucesion (15). La propia administracion, al hacer uso de excepciones, contribuia a la entrada de mas peticiones de dispensas (16). En la defensa de sus privilegios a nivel local, los comerciantes extranjeros organizados en cuerpo de nacion esgrimian tratados internacionales. Para ello contaban con el apoyo de sus consules y, en el mejor de los casos, de sus propios embajadores. En 1716 los comerciantes franceses de Cartagena denunciaron en un memorial la molestia de los soldados
   como lo acredita el caso que al presente esta subcediendo en la
   misma ciudad de Cartagena pues haviendo alojado un coronel flamenco
   en casa de un comerciante frances le preciso a abandonarla, y salir
   de ella, con notable perjuicio de su quietud y comercio lo que pide
   pronto remedio y suplica a V.M. mande que en adelante no se
   ejecuten semejantes alojamientos. (17)


Con este fin los comerciantes franceses presentaron copia del capitulo 29 de la paz de Munster (1648) que eximia a los naturales de las ciudades hanseaticas "de el cargo de tutelas, y de toda pension, y tributo asi ordinario como extraordinario y tanvien de todo servicio de milicias asi en la mar como en la tierra". Este ejemplo sirvio para aportar el caso particular frances: "La horden que suponen de 22 de mayo de el ano de 1670 dize sean libres y ymmunes de todos oficios asi patrimoniales como personales y demas que en el antecedente queda expresado cuyas gracias estan concedidas a los vassallos deel Rey Cristianisimo" (18).

Los resultados de esta primera reforma fueron, pues, limitados. En primer lugar, debido a la consideracion general del comercio de extranjeros como un "mal menor" (en la practica una gran necesidad) despues de un periodo belico en el que comercio e industria habian sido duramente castigados; en segundo lugar, por los intereses creados entre las dos ramas de una misma dinastia: Felipe V mostro una actitud manifiestamente a favor de los intereses comerciales franceses en Espana y la America espanola. Incluso ante un inminente conflicto con Francia en 1718, Felipe V salio al paso de los rumores sobre una posible confiscacion de bienes franceses y manifesto "el especial afecto que me debe la Nacion Francesa", por lo que en caso de conflicto armado, proseguia el monarca, los ciudadanos franceses tendrian un ano para retirar y asegurar sus efectos, sin que dicho conflicto significase imputar sus causas ni consecuencias "a una Nacion que reconoce la misma Patria que Yo, y entre la qual fui criado, y educado, hasta que con aplauso comun de ena, y de mis siempre fieles Espanoles, passe a ocupar el Trono que posseo, y en que me han mantenido los unidos esfuercos de ambas Naciones" (19). Ademas de reiterar "los estrechos vinculos de Parentesco", Felipe V se comprometio a continuar en "el mismo buen tratamiento a todos los Franceses que en adelante vinieren a Espana" (20).

Esta proteccion de los intereses comerciales franceses se extendio a lo largo del reinado. Los ejemplos de favorecimiento "por consideracion a la Francia" fueron numerosos y en ocasiones adquirieron un matiz claramente arbitrario, entrando en contraposicion con las autoridades locales (21). Usando la terminologia de la epoca, Madrid seguia con el comercio frances una politica de "particular correspondencia" (22). Los articulos economicos de los Pactos de Familia (cuya interpretacion constituyo un pilar fundamental en la reclamacion de los derechos comerciales franceses en Espana) y los periodos de conflicto belico anglo-espanol fueron tambien aprovechados por los comerciantes franceses para fortalecer sus posiciones. Asi pues, la nacion francesa no solo era la mejor articulada y de mayor capacidad de fuerza y presion diplomatica en Espana, sino que tambien asi era percibida por las otras comunidades extranjeras.

Esta posicion de privilegio tambien se vio reflejada en la America espanola. Las circunstancias extraordinarias de la guerra de Sucesion hicieron que navios franceses escoltaran a buques comerciales espanoles, en Indias y a su retorno a Espana. Estas ayudas calaron tanto en el imaginario frances que todavia a fines del XVIII, en unas observaciones de un comerciante al Comite de Salud Publica en Paris afirmaba que "La France n'a consenti et graranti a l'Espagne la possession de l'Amerique, que parce qu'elle consentiroit elle meeme a nous falte jouir des privileges" (23). Esta proteccion tuvo como contrapartida la defensa de los intereses comerciales galos en Indias. Los comerciantes franceses eran el vinculo necesario que permitia la exportacion de bienes de consumo y de lujo franceses a Espana y a la America espanola a traves de Cadiz (telas de Bretana, tejidos de lana, lino y seda principalmente), a cambio de materia prima (lana merina espanola) y la salida ilegal de metales preciosos de la America espanola dirigida a los grandes centros financieros galos, Paris y Lyon principalmente (Stein 305-337). A cambio de contribuir en la defensa de las posesiones espanolas en America, en 1701 los buques franceses consiguieron la autorizacion para entrar en puertos americanos para abastecerse y comerciar a pequena escala (24). Al ano siguiente, la Compagnie de Guinee obtuvo la concesion del Asiento de Negros durante diez anos y en 1705 se concedio a esta nacion el transporte de la grana americana desembarcada en Cadiz para su distribucion en Europa (25).

El sistema integrado de puertos espanoles y franceses en Europa, con los mismos privilegios para la actividad de corso de las dos naciones, tuvo tambien su reflejo practico en America, con un intento de "integracion" de las colonias francesas en el sistema comercial espanol, a pesar de todas las prohibiciones espanolas al comercio de extranjeros (26). Esto causo durante los primeros anos del XVIII un desequilibrio en el regulado mercado espanol de las flotas en America y las consiguientes quejas de los grupos de poder locales, como el Consulado de Lima, que denuncio el comercio de franceses en Sudamerica, via Buenos Aires, y el regreso de la flota directamente a Francia (27). Esta buena correspondencia entre las dos coronas se extendia tambien a las relaciones entre sus respectivas colonias, aunque no siempre las autoridades indianas espanolas asi lo reconociesen. La colonia francesa de Luisiana podia ser utilizada como base para la introduccion de productos extranjeros en el rico mercado de Nueva Espana, por lo que los roces fueron constantes (28). Como habia ocurrido en Espana, estos contactos tambien contribuyeron a hacer mas permeable los espacios de frontera hispano-franceses en America, como lo demuestra el hecho de que durante los primeros anos de la centuria aumentase extraordinariamente la presencia de vagabundos y soldados desertores galos en los territorios espanoles de La Espanola, Cuba y Cartagena de Indias (29).

En lineas generales, durante esta primera mitad de siglo los ataques a los intereses comerciales extranjeros en Espana no vinieron desde la corte, sino desde las corporaciones de comercio locales que agrupaban a los "nativos espanoles" con el intento de contrarrestar la competencia extranjera. Las autoridades locales eran quienes mejor conocian los traficos ilegales y el contrabando, y el control de estas actividades (de las que tambien participaban los comerciantes espanoles) se traducia en un deseo de mayor control de los comerciantes extranjeros no adscritos a los consulados espanoles. Dos buenos ejemplos de esta ofensiva resultan, por un lado, el conflicto estudiado por Garcia-Murino entre el Consulado de Cadiz y los hijos de comerciantes extranjeros entre 1722 y 1729, y del que resulto en principio vencedor el Consulado. Entre 1729 y 1741 logro que no fuera admitido ningun hijo de extranjero en su matricula, impidiendo asi el comercio directo de los jenizaros con la America espanola. La medida, sin embargo, fue derogada por Real Cedula de 1742; otro ejemplo resulta el enfrentamiento entre el Consulado de Bilbao y los comerciantes ingleses y franceses ante la reforma en 1737 de las Ordenanzas de la institucion. La prentension del Consulado de reconocer a los navios extranjeros y la entrega obligatoria de los libros de cada comerciante a esta institucion para su inspeccion fue recibida como un ataque directo, frontal y desproporcionado sobre los comerciantes extranjeros: primero porque el numero de comerciantes extranjeros residentes en Bilbao alegado por el consulado estaba, segun esos propios comerciantes, muy por debajo del real (30); segundo porque la inspeccion de la informacion minaba el secreto y privacidad de las transacciones comerciales (31).

En suma, podemos decir que durante esta primera mitad del siglo los comerciantes extranjeros organizados en nacion pudieron resistir a cualquier ataque presentando una defensa corporativa de sus privilegios y, si las circunstancias lo hacian necesario, organizandose en improbables alianzas para hacer frente comun, como acabamos de ver en el caso de Bilbao (32). Todos ellos presentaron cualquier recorte a sus privilegios como una usurpacion indirecta, por parte de las autoridades locales, de los poderes del rey, fuente ultima de derecho de la cual emanaban los privilegios (por gracia real o forzada por los acuerdos internacionales). Distintos puertos espanoles podian ofrecer aumentar los privilegos (sin perjuicio de la autoridad real), pero cosa bien distinta era su recorte. Ante esta eventualidad, la referencia fundamental para los comerciantes extranjeros seguia siendo la figura del monarca. Producto de una politica de "particular correspondencia" con Francia, la comunidad gala en Espana lidero esta posicion garantista entre los extranjeros. Sin embargo, a diferencia de otras comunidades (como la genovesa, la flamenca o la irlandesa) que mostraron una mayor flexibilidad en su identidad y una acentuada transversalidad en otros ambitos profesionales (como el ejercito que veremos a continuacion), la comunidad francesa sostuvo una linea basada en una fuerte defensa institucional de sus privilegios focalizada sobre todo en el ambito mercantil, lo que a la larga le resulto fatal.

En el ejercito, otro de los espacios de privilegio mas importantes para los extranjeros a lo largo de todo el siglo XVIII, la figura real tambien fue una referencia fundamental. Como es bien sabido, los Habsburgo ya hicieron un uso extensivo de tropas de origen extra-peninsular en sus conflictos europeos (Ribot), por lo que su presencia en este ambito tampoco era una novedad. En este caso la verdadera novedad fue su ascenso a los cargos politico-militares mas importantes dentro de la propia Peninsula y su papel en la reorganizacion del territorio. A diferencia del comercio no fueron los individuos de origen frances los mas favorecidos, sino una trilogia privilegiada de familias e individuos de origen flamenco, italianos e irlandeses. Estas tres comunidades tambien estaban muy presentes en el ambito mercantil, por lo que las interrelaciones entre ambos sectores profesionales fueron intensas. Sobre todo a partir del momento en que el capital acumulado permitio a los comerciantes comprar grados en el ejercito, un proceso favorecido por el propio interes de la corona en atraer hacia el servicio a las armas a estas familias, como ocurrio a partir de la decada de 1760 con la sacarocracia cubana --la aristocracia colonial fundada en el negocio del azucar (Goncalves).

Los extranjeros y el nuevo ejercito real

Existen dos razones principales para el ascenso de apellidos extranjeros en el ejercito borbonico: los doce anos de conflicto armado sucesorio y la profunda reorganizacion politico-militar del reino tras la contienda. La guerra de Sucesion no sirvio unicamente como lugar de encuentro de distintos ejercitos europeos entre 1704 y 1714. La necesidad de tropas, el caracter religioso del conflicto y el discurso de la fidelidad sirvieron como plataforma de ascenso social a los extranjeros en la sociedad espanola. El estallido del conflicto puso en evidencia la falta cronica de efectivos en los ejercitos espanoles. Con tan solo 10.000 soldados de infanteria y 5.000 de caballeria en 1703, Espana mantenia un numero de efectivos insuficiente para responder a un conflicto a escala europea (Kamen 51). En 1732 los efectivos totales habian ascendido ya a los 80.000 entre la Peninsula y las guarniciones en el extranjero (Lynch 103). En 1759 ya sumaban (sobre el papel) 111.625, lo que da una idea de la militarizacion en curso (33). En consecuencia, la Peninsula se mostro ya desde principios de la centuria como la salida natural para el excendente militar en el continente --tropa proveniente especialmente de Francia-- y la insercion de la nobleza flamenca e italiana en la oficialidad del ejercito de Felipe V. El enfrentamiento armado, con la participacion de tropa, oficialidad de origen extrapeninsular y la formacion de nuevas unidades militares puso las bases de una estrecha colaboracion entre los extranjeros y el rey que se prolongaria durante todo el XVIII.

Este empleo de tropas extranjeras en suelo peninsular no era ninguna novedad, particularmente bajo circunstancias extraordinarias. A partir de 1640 Felipe IV se serviria de miles de efectivos extrapeninsulares en los frentes catalan y extremeno. Su empleo origino algunos problemas de conciencia, solventados por el caracter catolico de las tropas italianas e irlandesas y la exclusion de "naciones sospechosas" de la orbita protestante como los escoceses (Recio 139-40). Durante la guerra de Sucesion la identidad religiosa de los ejercitos adquirio de nuevo una gran importancia. El exito de la publicistica de Felipe V, al identificar esta contienda como una guerra de religion y a los aliados anglo-holandeses como enemigos de la fe catolica (Gonzalez), hizo que algunas naciones salieran mas benefidadas que otras. Irlandeses e italianos, que ya habian luchado "legitimamente" en suelo peninsular bajo los Habsburgo, iban a anadir ahora el discurso de la fidelidad dinastica.

El discurso de la fidelidad dinastica recobro una importancia decisiva a principios del XVIII, cuando desde distintos ambitos sociales y territoriales de la Monarquia se discutia sobre la lealtad a Felipe de Anjou o a Carlos de Habsburgo. Gracias a las conexiones jacobitas con la corte francesa, la causa borbonica pudo contar con el apoyo de la aristocracia catolica irlandesa, cuya oficialidad paso a Espana desde los Regiments Irlandais para formar el nucleo de los futuros regimientos irlandeses (34). El caso de la nobleza italiana era mas complicado. En 1707 practicamente toda Italia habia caido en manos de los imperiales, incuida Milan y Napoles; unicamente el Reino de Sicilia se mantuvo fiel a Felipe V de Espana y resistio a los austriacos hasta 1720. Fueron los meritos adquiridos durante la contienda --el apoyo a la causa borbonica, la perdida de posesiones-- lo que empujaria a muchas de estas familias a desplazarse hasta la Peninsula para servir en la administracion politico-militar espanola. Muchos de ellos van a llenar el vacio generado por algunos miembros de la antigua nobleza castellana.

La afirmacion de Felipe V en el trono supuso un duro golpe a la hegemonia ejercida por la aristocracia castellana en el gobierno y la fidelidad dinastica comenzo a pasar factura a los indecisos y a los que apoyaron la causa austracista (Lynch 38-39). En los territorios forales de Cataluna, Valencia y Aragon la acusacion contra los numerosos nobles y eclesiasticos afines al austracismo fue directamente el delito de traicion, con la aplicacion de graves penas o la permanente sospecha durante muchos anos despues del conflicto (Gimenez "Contener"). Los principales beneficiarios de esta renovacion de las elites gobernantes fueron figuras del norte peninsular --los nortenos (Guerrero Elecalde), una minoria de familias aragonesas fieles a Felipe V (Dedieu y Moutoukias 26 y Dedieu, "Dinastia" 396-7) y los extranjeros. Llegaba la hora de capitalizar los meritos adquiridos durante la contienda a nivel corporativo, como los "fidelissimos Irlandeses (que tanta sangre han derramado por conservarle la Corona de Espana) [a Felipe V]" (35) o a nivel individual, como lo hacia el napolitano Nicolas Cavaseliche, corregidor de las Cinco Villas (1721), para solicitar un ascenso (36). En Madrid, algunas casas confiscadas a la nobleza austracista fueron transferidas como merced a algunos extranjeros defensores de la causa borbonica. Fue el caso de dos casas confiscadas al Almirante de Castilla y transferidas una al noble napolitano Restaino Cantelmo, duque de Popoli (situada en el barrio de los Afligidos), y otra al noble de origen flarnenco Johan Willem, octavo baron de Ripperda (situada en San Jeronimo); la casa del marques de Valdetorres frente al convento de Santo Domingo al marques Scotti y al conde de Cogorani; tambien fue transferida la casa de Baltasar Velazquez al irlandes Patricio Laules y la del Marques de Valdetorres frente a la Plazuela de Santo Domingo a una compania de comicos italianos (Leon/Sanchez).

Este apoyo a la causa felipista contribuyo a un desplazamiento de esta nobleza desde sus lugares de origen hasta la Peninsula para servir en la administracion politico-militar espanola. Al contrario de lo que sucedia con otras elites tradicionales del reino, de caracter local o regional, los extranjeros al servicio de la corona espanola no ofrecian ninguna resistencia al poder real. Ni estaban en la posicion de oponerse al monarca ni tampoco esto les interesaba. Dependian del rey y este recompensaba su confianza. La Monarquia tambien obtenia sus beneficios, porque en primer lugar, al atraer a la nobleza de sus antiguos territorios europeos, contaba con una solida base de confianza alternativa a la nobleza espanola --y no digamos ante grupos aristocraticos tradicionalmente hostiles como el catalan: recordemos que tuvieron que pasar mas de cuarenta anos para que Carlos III relajase en 1760 las restricciones impuestas tras la guerra de Sucesion a la aristocracia catalana en materia de porte y uso de armas, una de las prerrogativas por excelencia del estamento nobiliar (Jimenez); segundo, al utilizar como base a los regimientos y companias de cada nacion se conseguia mantener un flujo de soldados para el ejercito, ya que lo largo del XVIII el numero de efectivos seguiria estando por debajo de las estimaciones, a lo que habia que unir las resistencias al sistema de reclutamiento forzado: las imposicion de quintas en Cataluna por el secretario de guerra conde de Ricla fueron la causa de los tumultos de 1773 en Barcelona (Alguero); por ultimo, era una forma de mantener indirectamente la influencia de la Monarquia sobre dichos territorios, ya que la oficialidad extranjera conservaba intereses y contactos en sus lugares de origen. Este era el caso para territorios italianos y flamencos vinculados a la corona hasta 1713.

La segunda causa relevante de la nueva posicion de los extranjeros en la Espana borbonica fue la profunda reorganizacion politico-militar del reino tras la guerra de Sucesion, teniendo al ejercito como principal instrumento (Andujar "Reforma militar"). Tras la guerra de Sucesion, lejos de disminuir, el estado de militarizacion de la sociedad espanola se prolongo a lo largo de toda la centuria. El ejercito seguiria siendo un instrumento basico de la politica exterior, pero tambien de una nueva politica de control interno del territorio en tiempos de paz, sobre todo de aquellas regiones hostiles a Felipe V durante el conflicto sucesorio (Martinez Ruiz). Los extranjeros eran los instrumentos idoneos para imponer la voluntad regia. Su fidelidad conllevaba una elevada movilidad territorial, muy marcada durante la primera generacion que presto servicios en la guerra de Sucesion, y por tanto con una baja identificacion con los poderes locales. Nada de extrano pues si las primeras capitanias generales de los antiguos territorios forales fueran ocupadas por militares de origen extranjero: en Aragon, en 1711, por Alberto Octavio, principe T'Serclaes de Tilly, de origen flamenco; tras la caida de Barcelona en 1714, el militar de origen milanes Francisco Pio de Saboya, sexto marques de Castelrodrigo por concesion de Felipe V, fue nombrado en 1715 primer capitan general de Cataluna, encargandose asi de implantar los decretos de Nueva Planta en el territorio (Gimenez "Primer Capitan"); la primera capitania general de Mallorca fue tambien encargado desde 1715 a un extranjero, al flamenco Juan Francisco de Bette y Croix, marques de Lede (1668-1725). Estas capitanias generales iban a ser uno de los cinco espacios clave donde los extranjeros ocuparon un importante papel en el nuevo ejercito borbonico. Los otros fueron las Guardias Reales, los propios regimientos de nacion, las inspecciones de armas y los directores generales de infanteria y caballeria.

Tras la contienda sucesoria la figura del capitan general adquirio una especial importancia en el ejercito borbonico (Dedieu "Nueva Planta" y Andujar "Capitanes Generales"). Sus atribuciones eran tan amplias que se convirtio en el instrumento de control mas eficaz a nivel territorial, un cargo de la maxima confianza sobre el que solo el propio monarca se situaba por encima. Era la maxima autoridad militar en su provincia, al situarse al frente de las tropas y ser el responsable del orden publico. Pero este cargo iba mucho mas alla de lo estrictamente militar: era tambien la maxima autoridad administrativa y judicial, ya que el capitan general era al mismo tiempo presidente de las audiencias (excepto en Sevilla y Caceres); al presidir el ayuntarniento de la capital de su provincia, tambien era una autoridad politica. Por tanto, este cargo necesitaba, ademas de competencias militares, tambien de una cierta formacion administrativa, judicial y politica. Militares de origen italiano (Irles Vicente), flamenco (Glesener) e irlandes (Redo Ireland y "Lastre") iban a ocupar un espacio importante en las capitanias generales y otros cargos politico-militares de la administracion territorial borbonica como intendentes, corregidores y gobernadores de plazas. En el repertorio biografico creado por Ozanam (13-14) sobre los capitanes y comandantes generales (206 individuos: 198 propietarios y 8 interinos entre 1713 y 1808), de 192 cargos de los que se conoce su lugar de nacimiento, el 27,09% (52) eran extranjeros. En las provincias mas delicadas este porcentaje ascendia hasta un 60% de las capitanias generales de Cataluna y Valencia (Andujar "Capitanes Generales"). En la sola Cataluna, el porcentaje de extranjeros (no regnicolas) entre los gobernadores de Barcelona, Gerona y Lerida entre 1714 y 1808 era de 130 gobernadores (46% del total; Dedieu "Gobernadores" 494).

Casi todos los altos cargos pertenecian a familias con una antigua tradicion nobiliar y militar: al ocupar su puesto, el 80% de los capitanes y comandantes generales recogidos por Ozanam tenian un titulo nobiliario (principes, duques, marqueses, condes y vizcondes) o eran caballeros de alguna de las ordenes militares. Un total de 71 individuos compaginaban su titulo nobiliario con la pertenencia tambien a alguna de las ordenes militares (Ozanam 15-16). No hay que olvidar que durante su reinado, Felipe V creo 200 nuevos titulos de nobleza como pago a la lealtad y los servicios prestados a su causa (Lynch 58). Muchos de ellos eran extranjeros. Desde el siglo XVII la aristocracia local lombarda (Maffi) y napolitana monopolizaba en sus territorios el reclutarmiento de tropas para el rey de Espana y los mas altos grados de la oficialidad para ellos mismos. El ejercito aristocratico del SVIII no hizo sino reforzar la posicion de algunas de estas familias mas poderosas. Asi, muchas continuaron su servicio bajo Felipe V, caso de los Caracciolo, Carraffa, Pignatelli o Spinola (Andujar, "Entre la Corte y la guerra"). Felipe V continuo premiando a las elites tituladas con tradicion de servicio a los Habsburgo antes de 1700, pero la corona iba a permitir tambien la escalada social a una "nueva nobleza" que utilizo al ejercito como instrumento. No es de extranar que entre 1700 y 1800 fueran los militares los que recibieran entre los irlandeses un mayor numero de titulos en las ordenes militares (Recio).

Las Guardias Reales eran el elemento de maxima expresion de confianza y lealtad entre el rey y sus extranjeros, al constituirse como cuerpo autonomo, paralelo al ejercito real y dependiente directamente de la voluntad regia. Dentro de la Guardia Real y en el vertice del nuevo ejercito borbonico se situaba el privilegiado cuerpo de elite de las Guardias de Corps, encargado de la seguridad del monarca en el interior del palacio e integrado por cuatro companias hasta 1717 (dos espanolas, una flamenca y una italiana) y reducidas a tres desde esa fecha --espanola, flamenca e italiana (Andujar "Nobleza cortesana" 109). Inmediatamente despues de las Guardias de Corps, pero dentro del ejercito cortesano, se colocaban el regirniento de Guardias Espanolas de Infanteria y el regimiento de Guardias Walonas de Infanteria, ambas unidades de intervencion rapida y dedicados a la seguridad externa al palacio del monarca (Andujar "La corte" y "Nobleza cortesana"). Creadas a principios del XVIII (sus primeros reglamentos datan de 1703-1705), seguian el modelo de las Guardias de Francia. De hecho, la organizacion de la Guardia de Corps en Espana corrio a cargo del oficial jacobita de origen irlandes Patricio Laules (37). Dado que se convirtieron en un autentico semillero de generales del ejercito borbonico y cargos del gobierno politico-militar de la monarquia, tambien su acceso era privilegiado. El candidato a cadete no solo debia demostrar un acrisolado origen aristocratico (pertenecer a una familia titulada) --por lo que las pruebas de limpieza de sangre eran mas rigurosas que en el resto del ejercito--, sino apoyarse en una poderosa red nobiliar en la corte. Este era el caso de los oficiales napolitanos pertenecientes a la privilegiada compania italiana de Guardias de Corps, como su propio fundador y capitan, el duque de Popoli, o el duque de Sarno, Lelio Carrafa, Juan Caracciolo, el marques de San Telmo y Angel Pisaneli (Andujar "Nobleza cortesana"). O el de las poderosas familias flamencas como los Bournonville o los Croix presentes en la compania flamenca de los Guardias de Corps (Glesener).

Ademas de este ejercito cortesano, los extranjeros contaron con sus propios regimientos de nacion. Despues de la guerra de Sucesion no fueron disueltos, ni tampoco quedaron relegados a un segundo plano en el nuevo ejercito. Todo lo contrario, su oficialidad iba a utilizar su posicion para seguir ascendiendo profesional y socialmente en la sociedad espanola, pasando asi a formar parte integrante de la misma y no un elemento externo. Andujar ("Las naciones") ha individualizado una carrera profesional especifica en el seno de este ejercito borbonico, precisamente la del "militar extranjero", quienes iban a ocupar puestos de la maxima responsabilidad en la Monarquia. A lo largo del siglo estos regimientos siguieron un perfil similar: una oficialidad de origen extranjero al frente de la plana mayor y una tropa procedente de distintas nacionalidades. Las tropas extranjeras disminuyen a medida que avanza el siglo en el conjunto del ejercito y, como se puede observar en el siguiente cuadro, en 1791 los ocho regimientos de infanteria extranjera contaban en sus filas con solo 5.532 extranjeros. Sin embargo, estos datos podrian llevarnos a engano si no consideramos que los extranjeros no servian exclusivamente en regimientos "nacionales" o que su presencia entre la oficialidad adquiere un valor sobre todo cualitativo.

Por ultimo, la figura de inspector general gozo de un extraordinario poder en la Espana del XVIII. A nivel institucional era el vinculo de union entre las unidades del ejercito y la Secretaria del Despacho de Guerra, el filtro que evitaba el contacto directo entre los coroneles de cada regimiento y los capitanes generales con la administracion central; a nivel regimental, el inspector controlaba el funcionamiento interno de todos los regimientos a su cargo, desde la organizacion administrativa hasta la militar, como la disciplina, revista e instruccion, reclutamiento, recursos y otras atribuciones. Sin duda, una de las mas importantes era la de sancionar (o rechazar) el ascenso de un oficial propuesto por el coronel de su regimiento en la hoja de servicios del interesado y, todavia mas importante, proponer el nombramiento de los coroneles de cada regimiento, la figura de mas alta graduacion de estas unidades. En esta primera mitad del XVIII muchos de estos inspectores fueron de origen extranjero. En las primeras tres decadas encontramos principalmente militares de origen italiano: Andres Felix Benincasa, de origen romano, y durante una decada inspector general de Dragones (1717-1727); Lucas Spinola, conde de Siruela, director general de Infanteria entre 1726 y 1750; el milanes Conde de Mariani, primer inspector general de artilleria tras la creacion de este cargo en 1732; el teniente general Juan Antonio Caracciolo, quien ocupo los cargos de inspector de armas en Valencia y la inspeccion general de la Caballeria en Espana en 1717 (38); Rodolfo Acquaviva, duque de Atri y grande de Espana, la Subinspeccion de la cabaUeria de Andalucia, Extremadura y Castilla (1727) (39). A partir de la decada de 1730 van a aparecer apellidos irlandeses. En 1737 Guillermo de Lacy sera inspector de infanteria; ya en la segunda mitad del siglo, favorecidos por la presencia en la corte de Ricardo Wall (secretario de Estado entre 1754-1763 y del Despacho de Guerra entre 1759-1763), su compatriota Alejandro O'Reilly ocupara el cargo de inspector general de infanteria espanola y extranjera durante dos decadas (desde 1766 hasta 1786). Tras su experiencia reformadora en Cuba como Inspector de tropa reglada y milicias (1764), seguida por el cargo de inspector general en Puerto Rico (1765) y gobernador y capitan general de Louisiana (1769-1770), O'Reilly fue nombrado Inspector general de la tropa veterana, milicia y artilleria de America, un cargo de nueva creacion que ocuparia desde 1770 hasta 1783.

Asi pues, la presencia de militares de origen extranjero en estos cinco espacios del nuevo ejercito borbonico sirvio para crear una nobleza de servicio fiel a las aspiraciones de la corona durante el reinado de Felipe V. La confianza real tambien se manifesto en un envio de estas familias a la diplomacia. En la embajada espanola en Francia, la mas importante durante todo el siglo XVIII, de los siete diplomaticos que se sucedieron durante el reinado de Felipe V, cuatro de ellos eran de origen extra-peninsular y los cuatro provenian del ejercito (40). Esta escalada de familias de origen extranjero en la jerarquia militar y en la propia sociedad espanola continuaria a lo largo de todo el regimen borbonico.

Conclusiones

El recurso a individuos y sus redes transnacionales de origen extrapeninsular fue consustancial a una Monarquia compuesta, multinacional y que operaba a una escala global durante los siglos XVI y XVII; a esto habria que sumar la cronica falta de recursos humanos en Espana. La perdida de los territorios europeos tras 1713 no supuso una ruptura en este sentido, ya que durante el siglo XVIII los extranjeros siguieron ocupando un importante papel en todos los ambitos de la sociedad espanola. Su presencia no se redujo a la alta politica de la corte, sino que estuvo presente transversalmente en las finanzas y el comercio, el ejercito, la administracion, la industria y la cultura ilustrada. En esta contribucion hemos examinado como durante la primera mitad de la centuria la necesidad de recuperar el comercio y el ejercito permitieron a los extranjeros redimensionar su posicion en la nueva dinastia. En el caso del comercio, la politica de particular correspondencia con determinadas naciones (franceses, flamencos, genoveses e irlandeses), hicieron que los privilegios concedidos durante los Habsburgo se renovasen e incluso se ampliasen, como en el caso de nombramiento de nuevos consules o la extension de prerrogativas a jueces conservadores. La diferencia mas marcada con respecto a la segunda mitad del XVII fue la fuerte posicion del grupo frances. Solo desde mediados del XVIII, con las segundas reformas borbonicas llevadas a cabo entre 1759 y 1793 esta situacion va a cambiar (a peor), para los comerciantes extranjeros. Las criticas hacia estos privilegios y hacia la propia posicion de los comerciantes foraneos crecieron en intensidad. La diferencia mas notable con respecto al reinado de Felipe V fue que la corona se unio a esta presion hasta tomar la iniciativa y desde 1759 los ministros pasaron a la accion, en una espiral de recorte de privilegios que desemboco en la crisis finisecular y la expulsion de los comerciantes franceses.

En el caso del ejercito, hemos visto que los extranjeros tampoco perdieron el peso que tradicionalmente seles habia otorgado en el ejercito multinacional de los Austrias, sino todo lo contrario. Los individuos y las redes familiares de origen italiano, flamenco o irlandes ocuparon importantes posiciones dento del ejercito cortesano de elite y del ejercito regular. Estas familias se constituyeron en pilares fundamentales de la confianza borbonica y en una alternativa valada a la antigua aristocracia castellana, y por supuesto a la nobleza de territorios que habian apoyado a la causa austracista. Autenticas dinastias al servicio del monarca, entraron a formar ya parte de la sociedad espanola. Muchos de estos extranjeros peninsulares se desplazaron a partir de 1760 a las Indias para llevar a cabo reformas en un territorio controlado por las elites locales y la Iglesia. La fidelidad dinastica era la base del servicio, lo que conllevaba una movilidad constante y por tanto un importante elemento de transterritorialidad. Lejos de ser ya considerado el XVIII como un siglo extranjerizante, la historiografia espanola empieza a enmarcar el estudio de estos individuos y sus familias en la normalidad espanola y europea en general del antiguo regimen.

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(1) Un ejemplo del listado de los privilegios comerciales de la nacion francesa en Espana en las instrucciones a su embajador en Madrid: ANPar, AE/B/III/342: "Memoire du Roy concernant le Commerce et la Navigation pour servir d'instruction au S. Vicomte d'Aubeterre que Sa Majeste a nomme son ambassadeur extraordinaire aupres du roy d'Espagne", Versalles, 20 de diciembre de 1756.

(2) ANPar, AE/B/III/323: cedula real de nombramiento de Eugenio Coloma, consejero real y fiscal de la Junta de Obras y Bosques, como juez conservador privativo de la nacion inglesa en la Corte, respondiendo a la peticion del embajador ingles en Madrid y en virtual de los acuerdos firmados entre las dos potencias en 1667. Madrid, 30 de diciembre de 1681.

(3) ANPar, AE/B/III/323: nombramiento del licenciado Jose Diaz de Ortega, consejero real y alcaide del crimen de la Chancilleria de Granada, como juez conservador de primera instancia para las causas civiles y criminales de los naturales franceses en Granada y su reino. La necesidad de este juez conservador respondia a una peticion directa del marques de Villars, embajador frances en Madrid entre 1679 y 1681. Carlos II, Madrid, 13 de marzo de 1680. El mismo juez en Granada insto despues a la necesidad de una subdelegacion del juez conservador para Almeria en la persona de Lorenzo Manuel Puche, regidor y alguacil mayor perpetuo de dicha ciudad, "procurando amparar a los de dicha nacion francesa, assi vecinos como residentes": ANPar, AE/B/III/323, Almeria, 14 de diciembre de 1681.

(4) ANPar, AE/BIII/324: la Reina gobernadora al virrey de Napoles, Madrid, 19 de abril de 1706.

(5) En 1719 se otorgo la patente de consul de la nacion sueca en Cadiz a Ysaac Rouyon, porque "haviendose reconozido si en el Reynado del Sr. Carlos 2, huvo consules de esta nazion sueca en Cadiz, se halla que si": AGS, E, leg. 7582, s.f. Buen Retiro, 10 de septiembre de 1719. En cambio, sobre el nombramiento en 1718 de un nuevo consul genoves en Barcelona la Junta de Extranjeros solicito informacion a la Secretaria de Estado, que verifico que en esta ciudad no hubo consul de esta nacion durante el reinado de Carlos II, por lo que se anadio: "Que se pregunte por que ponen ahora consul en Barcelona no haviendo havido antes?": AGS, E, leg. 7582.

(6) Cedula Real de 30 de octubre de 1680 en la que se ordena guardar todos los privilegios concedidos a esta nacion en Espana: ANPar, AE/B/III/323.

(7) Ordenes de arresto de los numerosos soldados desertores de la flora francesa con base en Cadiz y que se dirigen a Madrid y a otras ciudades "a trabajar cada uno en el oficio que save": ANPar, AE, B/III/323. El Rey, Madrid, 10 de septiembre de 1703; ordenes "para limpiar los Pueblos de la gente ocisa, y mal entretenida, y entendiendo ay muchos de esta calidad de la Nacion Francesa, assi Desertores, como Vagamundos; be resuleto se prevenga, y ordene a los Capitanes Generales, y a los Governadores de Plazas, no embaracen el que los Consules Franceses arresten a todos los que hallaren de esta calidad, y que los puedan embiar a Francia": ANPar, AE, B/III/324, f. 135, Madrid, 11 de diciembre de 1706. Ver tambien ANPar, AE, B/III/364. Paris, 10 de octubre de 1711.

(8) Nuevas ordenes a los capitanes generales y gobernadores de plazas para que colaboren con los consules franceses en su repatriacion: ANPar, AE, B/III/326, f. 141. Cedula Real, Madrid, 11 de diciembre de 1716.

(9) En 1703 se ordeno "que ninguna persona de qualquier nazion que fuese pudiesse en Madrid ejerzittarse en ningun tratto, comerzio y arte sin haverse yncluido e yncorporado en el gremio que le corresponde, contribuiendo a la real hazienda con la parte que le tocase". Los oficiales y maestros franceses se agregaron a los gremios "solo a fin de poder trabajar libremente y evitar las molestias y extorsiones que podrian resultar de no hacerlo": ANPar, AE/B/III/323: los diputados de la nacion francesa en la Corte. Desde principios del XVIII los franceses contaban tambien con sus propias agrupaciones en la Corte, como la de los hosteleros: AGS, E, leg. 7585: Sobre la pretension de los hostderos franceses en la capital de evitar ser incluidos en el pago de la alcabala de 1711 y 1712, como pretende el gremio de fogoneros espanoles, y solo pagar la alcabala a partir de 1713. Madrid, 12 de marzo de 1714.

(10) Segun la copia remitida por el corregidor, residian en la corte 39 comerciantes franceses, 12 genoveses, 5 milaneses, 2 venecianos, 3 irlandeses, 2 flamencos, 1 holandes, 1 del Delfinado, 1 de Baviera, 2 de Bohemia, 1 de Malta y 1 de Lucca (Toscana): AHN, E, leg. 629 (1)/5: "Copia de la Relacion de los comerciantes estrangeros de Madrid, que ha remitido su corregidor". Madrid, 24 de abril de 1764. El censo realizado por los Cinco Gremios recoge 40 mercaderes franceses: AHN, E, leg. 629 (1): "Lista de los comerciantes extranjeros de esta villa de Madrid, segun la dada por los apoderados de los Cinco Gremios Mayores", Madrid, 13 de abril de 1764. Hay que tener en cuenta que no aparecen todos los extranjeros relacionados con los comerciantes, como sus familiares directos o empleados.

(11) ANPar, AE, B/III/326, f. 135. Palacio, 11 de diciembre de 1706.

(12) Orden de librar 5.000 escudos a favor de Joseph Benoit, comerciante frances residente en Mallorca, por haber sufrido el saqueo de su casa y almacenes durante el conflicto: ANPar, AE, B/III/325. Felipe V, Madrid, 23 de marzo de 1709.

(13) Este fue el caso de Santander, donde las autoridades acordaron favorecer el intercambio comercial con Francia y la proteccion de su colonia con ma acuerdo con el consul galo en esta ciudad valedero por 20 anos: ANPar, AE, B/III/364, f. 28, Ayuntamiento de Santander, 29 de junio de 1714.

(14) AHN, E, leg. 7583: La Junta de Extranjeros a S.M. sobre "la gravedad de los yncombenientes, y la facilidad con que unas y otxas Naciones se an introducido cada dia a la extension de multiplicarlos a diversas partes, ampliando tambien la jurisdiccion de estos". Madrid, 10 de febrero de 1716. Esta Junta tuvo su origen en 1714 bajo el nombre de Junta de Dependencias de Franceses, lo que ya da una primera idea sobre la importancia de esta nacion en la Espana del XVIII (y de su documentacion generada). Las deliberaciones de sus reuniones pueden seguirse en AGS, E, leg. 7585. Paso a denominarse a fines de ese mismo ano Junta para las Dependencias y Negocios de los Extranjeros: AHN, E, leg. 609 (1)/2. Palacio, 11 de diciembre de 1714. Tras un parentesis de inactividad desde 1717, la junta fue reestablecida en 1721. Estaba compuesta por un consejero de Estado (en funcion de presidente), dos ministros de cada uno de los principales tribunales de la Corte, un secretario y tres oficiales: AHN, E, leg. 647/3 y AGS, E, leg. 1786: Orden de reestablecimiento de la Junta por S.M. San Lorenzo, 3 de noviembre de 1721. La Junta se suprimio en 1748, pasando sus asuntos a depender de la Junta General de Comercio y Moneda.

(15) ANPar, AE, B/III/325, Orden de guardar los privilegios concedidos a los comerciantes de nacion francesa en Orihuela (Alicante) y se les evite los alojamientos de soldados, contribuciones, guardias o trabajos de fortificacion de la plaza. Madrid, 12 de septiembre de 1707. La misma orden a su favor en El Puerto de Santa Maria: ANPar, AE, B/III/325, Madrid, 1 de noviembre de 1707. Dos anos despues se requirio a las guardias valonas que no reclutasen por la fuerza a comerciantes franceses para servir en su regimiento: ANPar, AE, B/III/325, f. 110: Grimaldo a Amelot. Palacio, 21 de marzo de 1709. ANPar, AE, B/III/325, f. 143. Orden de guardar privilegios a la nacion francesa en Valencia sobre el repartimiento para alojamiento de soldados en el territorio, ante las solicitudes en este sentido del consul de la nacion francesa en esta ciudad. Madrid, 13 de agosto de 1709. Los reclutamientos forzados continuaron, como el de mas de cien franceses en Granada y Sevilla: ANPar, AE, B/III/364: "Memoire concernant plusieurs affaires de la nation sur les quelles M. de Blecour a demande que les ministres d'Espagne fassent justice ou donnent au moins quelques responses positives" (1710). De nuevo en AHN, E, leg. 610 (2)/50: Consulta de la Junta de Extranjeros a S.M. con motivo de las quejas de comerciantes franceses sobre su condicion de exentos de alojar en la ciudad de Barcelona. Madrid, 4 de noviembre de 1715.

(16) AHN, E, leg. 610 (2)/27: Consulta de la Junta a S.M. sobre la solicitud del embajador de Portugal para que en casa de un vasallo suyo residente en Barcelona, Joao da Cunha e Tovar, no se alojasen militares, en atencion a ser extranjero y caballero de la Ordem de Cristo, por lo que gozaba de fuero eclesiastico. Madrid, 9 de agosto de 1716. Aunque "es constante Senor que a consultas de la Junta en Unibersales Ynstancias de varios extrangeros que en Cathaluna Valencia y otras partes an querido eximirse de alojamientos tiene V.M. resuelto y declarado que los avecindados arraygados y establecidos deven sugetarse y sufrir como los propios vasallos este gravamen, pero como quieta que todas las reglas generales tienen sus casos de excepcion [...] en este en que concurren las zircunstancias tan especiales de ser un caballero de distincion y que verdaderamente los que lo son profesos en la orden de Cristo gozan en Portugal de el fuero eclesiastico, debe atendersele y distinguirsele dejando sin el recelo de este grabamen".

(17) AHN, E, leg. 610 (2)/34: Consulta de la Junta de Dependencias y Negocios de Extranjeros a S.M. Madrid, 18 de septiembre de 1716.

(18) Ibid.

(19) Felipe V en El Pardo, 9 de noviembre de 1718. Copia impresa consultada en ANPar, AE, B/III/326, f. 146.

(20) Bando publico en nombre del rey y dirigido a los vasallos de Francia por D. Francisco Maria Spinola, capitan general de Valencia. Copia impresa en ANPar, AE, B/III/326, f. 148. Valencia, 15 de noviembre de 1718.

(21) "Por consideracion a la Francia" el monarca resolvio a favor del capitan frances Joseph Berriet, quien en 1740 entro en la ria de Bilbao cargado de 165 barricas de sardina inglesa de contrabando. Aun reconociendo el correcto proceder del corregidor y el fraude cometido, el rey resolvio la devolucion del navio y de toda su carga: ANPar, AE, B/III/365: Marques de Villarias al Conde de La Marck, embajador frances en Espana. Aranjuez, 12 de junio de 1740. Hacia esas mismas fechas se cerraron los ojos ante un caso mas grave. Una tartana francesa, procedente de Tunez y con patente del consul frances, al ser inspeccionada en las costas catalanas "se descubrieron ocultos entre el pasaje a 22 moros, 1 hebreo y material de guerra" presuntamente dirigido a Gibraltar para ser empleado en actividades de corso en costas espanolas a cuenta de ingleses. Tanto el navio como sus ocupantes y carga, confiscados por el capitan general de Cataluna, fueron restituidos por orden directa del monarca: ANPar, AE, B/III/365: Marques de Villarias al Conde de La Marck, Aranjuez, 17 de junio de 1740.

(22) "queriendo S.M. hazer patente a la Francia la especialidad, con que son atendidas sus instancias, y por un efecto de su particular propension a la nacion francesa": ANPar, AE, B/III/365, Marques de Villarias al obispo de Rennes, San Ildefonso, 13 de septiembre de 1741.

(23) ANPar, AE, B/III/345: "Observations sur l'article onze du traite de Paix conclu a Bale avec l'Espagne: pour un Negociant francais etabli depuis longues annees avant ce pays la". Jean Francois Demeure, negociante, al Ministro de Relaciones Exteriores. Paris, 22 Termidor, ano 3.

(24) ANPar, AE, B/III/323, Madrid, 11 de enero de 1701.

(25) ANPar, AE, B/III/325: Orden de Felipe V sobre la restitucion a un comerciante frances de seis barriles de grana fina destinados a Bayona (Francia) y confiscados en Vitoria. Madrid, 26 de marzo de 1707.

(26) Esta politica de "mui reziproca correspondencia con franzeses" explicaba las ordenes de devolucion de un navio y su carga confiscados por el presidente de Santo Domingo a un comerciante frances procedente de Martinica, con escala en la isla danesa de Santo Tomas: ANPar, AE/BIII/324, f. 125: Felipe V a Ignacio Perez Caxo, gobernador y capitan general de La Espanola. Madrid, 4 de noviembre de 1706.

(27) ANPar, AE/B/III/324: El Cuerpo de Comercio de Lima, 7 de octubre de 1706. La Junta de Comercio denuncio que en dos anos (1704-06) diez navios franceses habian entrado en El Callao para vender su mercancia y regresar directamente a Francia con el dinero producto de sus ventas y otros productos de; virreinato.

(28) Repeticion de la orden de devolucion de una embarcacion francesa y de sus generos decomisados a oficiales franceses de Luisiana por las sospechas de haber introducido mercancia ilicita en Veracruz: ANPar, AE, B/III/326, f. 138. Despacho de S.M. al virrey de Nueva Espana. Madrid, 6 de abril de 1716. Una primera orden en este sentido ya se expidio al virrey cuatro anos antes (30 de mayo de 1712).

(29) ANPar, B/III/323: Ordenes reales de arresto y devolucion al comandante frances de La Espanola de todos los franceses que se hallen en los puertos de la America espanola sin autorizacion. Buen Retiro, 28 de abril y 3 de junio de 1703. En septiembre de ese ano se repitieron estas ordenes de repatriacion a Francia de todos los marineros y soldados desertores y otros naturales franceses en La Habana y San Cristobal: ANPar, B/III/323, f. 124: Felipe V al gobernador general de Cuba, 28 de septiembre de 1703.

(30) Solo habia, segun estos comerciantes, una casa de comercio inglesa, una irlandesa y varias francesas que reunian a no mas de quince personas: ANPar, AE, B/III/340: "Observaciones sobre las Ordenanzas", 1738.

(31) ANPar, AE, B/III/340: Alegato presentado por Juan Garzes en sala de justicia en nombre de los comerciantes y hombres de negocios de Francia e Inglaterra, Bilbao, 10 de junio de 1738.

(32) Otro ejemplo en el documento conjunto elaborado por los consules y diputados del comercio extranjero en Cadiz (Francia, Holanda, Genova, ciudades hanseaticas y demas naciones) ante las presuntas irregularidades y novedades introducidas por el gobernador de la aduana en dicha plaza (identificacion de la persona que recibe la mercancia y visita de los navios que han efectuado la descarga): ANPar, AE, B/III/365, Cadiz, 23 de julio de 1740.

(33) AGS, E, leg. 6090, s.f.

(34) La firma del tratado de Ryswick (1697) impuso una reduccion de efectivos en el ejercito frances. Al ano siguiente, los regimientos irlandeses del ejercito jacobita fueron reformados. La desmovilizacion afecto a mas de 8.000 oficiales y soldados, lo que les empujo a buscar su entrada al servicio de otros ejercitos europeos. A tines de 1699 Luis XIV decidio una nueva reforma que afecto a un gran numero de soldados irlandeses y a sus familias (Corp 152).

(35) Noticias, que ofrece a los ojos de la Piedad Christiana el Colegio Irlandes de Sevilla de la Compania de Jesus de Sevilla, en que da a conocer la singular, y apreciable de su Instituto, y la grande pobreza, a que ha venido en este tiempo. BN, Mss. 6732, fos. 236-236 d. Impreso, 1714.

(36) Cavaseliche recordo en 1736 haber "sacrificado gustoso su hacienda en el reino de Napoles, donde por conservar la debida fidelidad a V.M. padecio por espacio de diez meses una dura prision, puesto en un calabozo en el castillo nuevo de dicha ciudad, sin contar los demas rigores que experimento con los demas prisioneros en poder de los alemanes, sin haber sido asistido en cosa alguna": AGS, GM, leg. 1905: memorial, cit. por Irles Vicente, p. 169.

(37) Patricio Laules y Briaen (Kilkenny, 1676-Palma de Mallorca, 1739), caballero de Alcantara (1708), era miembro de una familia jacobita emigrada a Francia, donde sirvio en su ejercito. Paso a Espana con el encargo de organizar la Guardia de Corps y fue mayor general de la misma en 1706. Brigadier en 1709 y mariscal de campo en 1711, teniente general en 1719, fue embajador de Espana en Francia entre 1720 y 1725. Tomo posesion en 1725 del cargo de gobernador y capitan general de Mallorca e islas adyacentes (Ozanam Capitanes 177-8).

(38) AGS, DGT, Inv. 3, Leg. 1 (cit. por Andujar, "Entre la Corte y la guerra" 116).

(39) AGS, GM, leg. 2687, C. XV y AGS, DGT, Inv. 2, leg. 24 (cit. por Andujar, "Entre la Corte y la guerra" 118).

(40) Particio Laules (Irlanda), embajador en Paris entre 1720-25; Baltasar Patino y Rosales, marques de Castelar (Milan, aunque de una familia espanola-1733), embajador entre 1730 y 1733; Antonio Jose del Giudice y Papacoda, principe de Cellamare, duque de Giovenazzo (Napoles, 1651-1733) y embajador extraordinario en Francia entre 1715-18; y el siciliano Luis Reggio Branciforte Saladino y Colonna, principe de Campoflorido (Palermo, 1677-Aci, Sicilia, 1757), embajador en Paris entre 1740-46 (Ozanam "Los embajadores").

OSCAR RECIO MORALES []

Universidad Complutense de Madrid

[] Esta contribucion ha sido posible gracias al proyecto MEC-Fondo Social Europeo "Ramon y Cajal 2008-2013" (Universidad Complutense de Madrid) y al proyecto de investigacion "Proyeccion politica y social de la comunidad irlandesa en la Monarquia hispanica y en la America colonial de la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII)", HAR2009-11339 (subprograma HIST) y al proyecto DIGERINS 094/04 para la promocion y difusion de la Cultura de Defensa 2011 del Ministerio de Defensa (Espana). Para la parte francesa de la investigacion ha sido esencial la estancia en el Centre Cultural Irlandais (Paris, julio-agosto de 2009). Abreviaturas: AGS (Archivo General de Simancas): E (Estado); AHN (Archivo Historico Nacional, Madrid); ANPar (Archives Nationales, Paris): AE (Affaires Etrangeres); BN (Biblioteca Nacional, Madrid): Mss. (Manuscrito).
Regimientos extranjeros de infanteria, 1791

Regimiento   espanales     franceses     alemanes     Ingleses
             portugueses                flamencos    irlandeses
                                          suizos

NIapoles         81            75           52           --

Milan            454          216           77           10

Flandes          105          517          138           10

Brabante         176          335          146           --

Bruselas         417          302          237           --

Irlanda          142          234          119           13

Hibernia         107          276           97           28
Ultonia          27           149          157           24

TOTAL           1.509        2.104        1.023          85

Regimiento   italianos

NIapoles        209

Milan           236

Flandes         296

Brabante        113

Bruselas        277

Irlanda         474

Hibernia        338
Ultonia         377

TOTAL          2.320

Fuente: AGS, GM, leg. 6043. "Noticia de la fuerza de los regimientos
extrangeros de ynfantena (excepto los suizos) con expresion del
numero de naturales de cada Nacion"
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Author:Recio Morales, Oscar
Publication:Dieciocho: Hispanic Enlightenment
Date:Mar 22, 2012
Words:12802
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