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"La ruta de La Matriz", resignificando el espacio, reconstruyendo al sujeto.

RESUMEN | La pobreza como fenomeno esta presente en las politicas de naciones como Chile, donde persisten importantes brechas de ingreso y equidad. Un discurso de marginacion y precariedad produce sujetos desprovistos de capacidades, anclados a un espacio que los subordina y condiciona. La organizacion de este relato de limitaciones, la geografia de los lugares que habitan dichos sujetos, articulan un texto donde quedan anclados a la pobreza mediante historias de inseguridad, suciedad y marginacion. Este articulo describe el proceso de un colectivo en un sector patrimonial de Valparaiso que se autotransformo a partir de la elaboracion de una nueva narrativa, donde desde el concepto de barrio emergio la riqueza de los lugares por los que se transita. El diseno de una ruta orientada a los turistas sirvio para expresar la experiencia de ser vecino del sector, a la vez que se brindaba la oportunidad de compartir lo cotidiano --el almuerzo--, transformando asi el recorrido en una experiencia vital.

PALABRAS CLAVE | capital cultural, imaginarios urbanos, transformaciones socioterritoriales.

ABSTRACT | Poverty as a phenomenon is present in the policies of nations such as Chile, where income gaps and inequality persist. An alienation andprecariousness discourse, renders subjects devoid of abilities, anchored to a space that subordinates and conditions them. The organization of this narrative of limitations, the geography of the places they inhabit, articulates a text where the subject is anchored to poverty through stories of insecurity, filth and marginalization. This article is about how a collective from a patrimonial sector of Valparaiso, Chile, self-transformed itself based on the creation of a narrative, where the concept of neighborhood gave rise to a new richness in the perception of the places they transit. The design of a touristic route, was a means of expressing the experience of being an inhabitant of this neighborhood and cementing the conditions to share moments of "everyday life"-a homemade lunch-, which gave rise to a vital experience.

KEYWORDS | cultural capital, urban imaginary socio-territorial transformations.

Introduccion

Las condiciones de inequidad constituyen un tema recurrente en las agendas politicas en Latinoamerica, donde la superacion de la pobreza ocupa una posicion prioritaria en el discurso de los gobiernos sobre el desarrollo social (Gordon, 2008). En esta perspectiva, la pobreza es comprendida como la dificultad de acceder a los recursos para satisfacer las necesidades basicas, a causa de procesos de exclusion, segregacion o marginacion social. Asi considerada, su superacion requiere de estrategias multidimensionales, en el marco de una concepcion del desarrollo en que es visto como algo mas que el incremento de la riqueza (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 2015). En este sentido, Chile--que fue caracterizado por Milton Friedman como un "milagro economico"--(1), ha mostrado pocas capacidades para disminuir la inequidad, pese a que los indicadores de pobreza han mejorado (Organizacion para la Cooperacion y el Desarrollo Economicos [ocde], 2007). Por lo mismo, en las ultimas dos decadas se ha impulsado una serie de politicas sociales que proponen superar las inadecuadas capacidades para desarrollarse, en un pais donde la brecha de ingreso es una de las mas altas de Latinoamerica y donde la movilidad social es casi nula (ocde, 2014).

Un foco o instrumento de las politicas mencionadas es el acceso a fondos provistos por entes de gobierno y organizaciones privadas sin fines de lucro, que permiten el desarrollo de iniciativas locales y focalizadas en las particularidades de una comunidad (PNUD, 2014). Dado su caracter concursable, se produce una suerte de profesionalizacion en el mecanismo y ciertas "formulas ganadoras"; esto significa la generacion de iniciativas que no nacen de los beneficiarios, sino que son comprendidas como la solucion a un problema por parte de personas externas a sus realidades. El efecto mas perverso, sin que con ello se quiera negar los beneficios del mecanismo, es una sobreoferta de beneficios en las comunidades receptoras de estos fondos, las cuales se transforman en usuarias de un dossier de iniciativas. La interiorizacion de este mecanismo va generando una forma de subjetividad en que la persona se reconoce a si misma como el natural receptor de esa ayuda y, por tanto, en ella se invisibilizan y pierden las disposiciones a descubrir las capacidades propias que le permitirian transformar su realidad.

El sujeto, entonces, habita en un territorio donde la privacion, la exclusion y la desigualdad van formando parte de su geografia (Ziccardi, 1999), reforzada por una historia que valida los mecanismos de desigualdad (Sanchez-Mejorada, 2008). Esta condicion articula un relato que cobra sentido ante los oyentes, al recomponer un pasado que, a traves de la palabra, va reafirmando quienes son (Auge, 1993) e incrustandolos en una narrativa que define una forma de habitar el espacio. Asi, en la rutina diaria se articula un relato que puede tanto someter como emancipar esa narrativa identitaria, de acuerdo con los significados que se otorgan al lugar por el que se transita dia a dia. Como dice Bourdieu (1997), el espacio social queda construido de modo que los agentes o grupos van tomando posicion en funcion de su capital economico y su capital cultural, quedando en los puntos mas lejanos de las relaciones sociales aquellos que se perciben desprovistos de ambos capitales; es decir: excluidos.

Esta narrativa, integrada en cada individuo, puede ser fragmentada y sobresaturada ante las multiples realidades de sujeto. Y al ser espejeadas en la imagen que ofrece el espacio, se vuelven simbolismos familiares.

En este proceso, lugares donde el discurso de la discriminacion e inequidad se refleja en la geografia, dificilmente generan discursos emancipatorios; al contrario, organizan un cuerpo social marcado por la vulnerabilidad y la exclusion (Butler, 2006). Por el contrario, la posibilidad de interaccionar y conectar a traves de las historias comunes, permite reconstruir una realidad compartida y encontrarse con ese otro con el que se habita (Auge, 1996).

El objetivo de este articulo es ilustrar una de las formas en que se puede revertir el proceso de marginacion social de los habitantes de un barrio, y mostrar como las condiciones adversas se pueden transformar en oportunidades de desarrollo local.

La semantizacion de los espacios y la performatividad del sujeto

Las ciudades no existen unicamente en una dimension material, pues es desde el terreno de las construcciones de significado que se va elaborando el espacio urbano. En consecuencia, comprender el modo en que la esfera de lo simbolico puede ser una via poderosa para inducir cambios sociourbanos, es tambien comprender las relaciones que estas representaciones mantienen con los dominios materiales (Thomasz, 2016) e inmateriales.

Por lo mismo, la recreacion de la historia de un lugar es una forma de ser y hacer historia para permitir la reconstruccion de un "otro" que lo habite, siendo, como discurso historico, mas que una palabra imaginaria. En su caracter performativo, construye una identidad cultural desde un "nosotros" que la hace posible (Certeau, 2007). La vida social termina siendo constitutiva del efecto que dichas representaciones tienen sobre los lugares, llegando a condicionar las practicas espaciales (Thomasz, 2016). Asi, los lugares se construyen colectivamente desde una historia que es transferida como discurso historico que remite a su uso, por ejemplo en tanto calles por las que no se debe pasear o plazas para uso familiar.

Sera entonces desde el espacio urbano que la comunidad tiene oportunidad de crear y encontrar lugares comunes donde socializar, haciendolo a partir del significado que cada sujeto aporta a esa construccion cultural (Lindon, 2007). El espacio asi constituido proporciona identidad a partir de aquellos momentos afectivos que enlazan al sujeto con los objetos de ese espacio. En otras palabras, sera desde los objetos que componen lo urbano que el sujeto se percibe sujetado desde una historia hacia una comunidad particular (Valera, 2014). El espacio, entonces, cobra parte de la identidad de un sujeto, lo que se ha establecido como la identidad social urbana. Esta expresa la relacion que se produce entre el pasado ambiental, los significados socialmente elaborados referidos al espacio, y la particular manera en que el sujeto los ha integrado, cognitiva y afectivamente, en la forma en que establece sus vinculos (Valera & Pol, 1994).

En este proceso, la estructura temporal que adquiera la identidad va a depender de la forma en que cada persona combine la diversidad de sus experiencias (coherencia), y de como establezca una conexion entre el pasado, el presente y el futuro (continuidad). El sujeto va enhebrando en una narrativa la diversidad de sus experiencias temporales, atadas a un contexto que lo posiciona en relacion con otro y que a la vez condiciona las propias posibilidades de realizacion, al articular un relato de si mismo (De Castro, 2011). Esta narrativa identitaria, como constitucion del sujeto, se sostiene desde el relato de un estar en contexto y como base de la significacion de las personas y semantizacion de los espacios.

Lo performativo de esta narrativa no solo descansa en el poder de los verbos que contiene, sino en la capacidad de otorgar poder a los sujetos para posicionarse y posicionar a otros en el espacio de relaciones que se configura para dar coherencia y Habilidad a la historia (Aguilar, 2007).

El barrio La Matriz: barrio Puerto o entorno La Matriz

La primera manifestacion urbana de lo que es la actual ciudad de Valparaiso se concreto en el ano 1536, en una estrecha area denominada caleta El Quintil.

Por su parte, el barrio La Matriz--actualmente emplazado entre la plaza Wheelwright (tambien llamada plaza Aduana) y la plaza Sotomayor, y entre el borde mar y el pie de cerro--, tiene como hito de origen el levantamiento de una pequena capilla en el ano 1559.

Este barrio es un sector de Valparaiso, Chile, caracterizado fundamentalmente por dos elementos: i) se encuentra ubicado en el nucleo historico de la ciudad; y ii) presenta rasgos relacionados con la pobreza y la ausencia de seguridad ciudadana, cuestiones que lo convierten en un sector vulnerable.

En este texto se usa indistintamente "barrio La Matriz" y "barrio Puerto", pues el primero remite a la forma como se identifican los vecinos del lugar, y el segundo es la denominacion formal en textos de planificacion urbana, aludiendo ambos al mismo espacio.

Valparaiso es la segunda ciudad mas antigua de Chile, despues de la capital, Santiago. Entre los siglos xvi y xvin la ciudad tuvo una dinamica urbana muy potente, ligada a la actividad portuaria y a una intensa vida comercial y religiosa. Tuvo su auge a comienzos del siglo xix, al ser puerto obligado en las rutas que comunicaban Europa con la costa del Pacifico a traves del Cabo de Hornos, lo que facilito el que inmigrantes ingleses, alemanes, franceses, yugoslavos, ademas de espanoles, comenzaran a poblarlo dandole una caracteristica cosmopolita. Esta herencia queda registrada en las caracteristicas particulares de las viviendas erigidas sobre los cerros y tambien en los medios de transporte utilizados para comunicar los distintos puntos de la ciudad, que articulan un intrincado mapa donde confluyen pasajes, escaleras y ascensores. Fue precisamente en el siglo xix cuando se configuro la ciudad que hoy se puede apreciar. Su importancia como ciudad-puerto se extendio hasta principios del siglo xx, cuando el terremoto de 1906 (donde murieron 3.000 personas) y la apertura del canal de Panama (1914) incidieron en la disminucion de la actividad portuaria, principal actividad economica de Valparaiso hasta el momento, comenzando con ello un decaimiento de la ciudad. Como signo de la importancia de Valparaiso en el siglo xix, esta el hecho de que entre los anos 1824 y 1900 circularon 207 periodicos, destacando el diario El Mercurio, fundado en el barrio La Matriz en 1827, que aparece hasta nuestros dias.

Con algunas obras importantes (como la construccion del molo de abrigo en 1930) y la fundacion de importantes universidades (1928: Universidad Catolica de Valparaiso, Pontificia desde el ano 2003; y 1931: Universidad Tecnica Federico Santa Maria), Valparaiso trato de sobreponerse a las adversidades del contexto politico y economico mundial (Junta de Andalucia, 2005). Pero no duro mucho. Sera en la decada de 1960 cuando Valparaiso comience un declive, hasta ahora ininterrumpido. La mayoria de las empresas industriales, comerciales y de servicios emigran a Santiago; familias inversionistas dejan sus propiedades y se trasladan a vivir en Vina del Mar.

Hoy, las casas multicolores de los cerros esconden pobrezas estructurales, a nivel humano y de servicios basicos; muchos edificios del plan de la ciudad estan en franco deterioro, y no hay espacios publicos proporcionales a la cantidad de habitantes. Particularmente, en el barrio La Matriz muchos inmuebles--algunos de ellos de caracter patrimonial- se encuentran en muy malas condiciones, con escaso nivel de conservacion de infraestructura. Esta situacion, unida al poco comercio y vida productiva, genera una sensacion de inseguridad que devela una notoria precariedad social, la cual queda invisibilizada por considerarsela casi una "caracteristica del barrio".

Pese a este escenario y gracias a su historia, arquitectura y diversidad cultural, la Unesco declaro a Valparaiso Patrimonio de la Humanidad el 2 de julio de 2003. En la actualidad es la capital legislativa del pais, siendo sede de cuatro universidades tradicionales. Popularmente llamada la Joya del Pacifico, tambien ha sido inspiracion de artistas plasticos, escritores, poetas y cantores.

Una primera gran division que define el habitar de la ciudad de Valparaiso se da entre los territorios que se denominan respectivamente "el plan" y "los cerros". Es en el primero que ocurre mayoritariamente la actividad comercial, mientras en el segundo estan las viviendas, repartidas principalmente en los 45 cerros que componen el "anfiteatro de Valparaiso". En el plan confluyen tres sectores: barrio Almendral, el centro y el barrio Puerto. Desde este ultimo, a medida que la actividad portuaria fue decayendo, los habitantes fueron migrando hacia los cerros que colindaban con los otros dos sectores. No obstante, en el barrio cercano al puerto quedo instalada una continua bohemia, situacion que con la llegada de la dictadura y el consecuente periodo de toque de queda significo la marginalizacion y la estigmatizacion del barrio como un sector de pobreza, suciedad y delincuencia. Esto limito radicalmente sus posibilidades de desarrollo y debilito su tejido social, cancelandose temporalmente la capacidad de empoderar a los vecinos hacia la gestion de sus necesidades.

En octubre de 1971, al declararse monumento historico la iglesia La Matriz de Valparaiso, eje del barrio, todas las calles adyacentes a la iglesia debieron mantener las caracteristicas que les diera la temprana ocupacion del cerro Santo Domingo, el barrio mas antiguo y pintoresco de Valparaiso. Esta zona es catalogada como el "corazon del puerto", porque ademas de las plazas y calles a nivel del mar que la constituyen, los barrios residenciales que descansan en los cerros que la rodean hablan de una historia y tradicion propias, amalgamada con las conversaciones en lenguas extranjeras de los visitantes en bares y restaurantes. Cierra el cuadro una organizacion vial donde angostas calles, construcciones en desuso, escaleras y pasajes forman parte de las historias de vida de sus residentes (Mendes & Calvo, 2014).

En terminos sociales y economicos, la decadencia que ha sufrido el barrio ha generado una caida en la calidad de vida, originado tambien la migracion de sus vecinos y, por tanto, la disminucion de la poblacion. En terminos economicos, el barrio presenta carencia de recursos debido a la escasa oferta comercial existente en la actualidad, la cual se reduce practicamente a economias pequenas representadas por los almacenes de barrio y negocios historicos que han sabido y podido mantener sus puertas abiertas durante todo este tiempo, pese a que muchos han ido cerrandose. En infraestructura, es visible la existencia de estructuras abandonadas y deterioradas por el paso del tiempo, el mal uso de ellas o su vandalizacion. Asi tambien, el equipamiento urbano se encuentra en mal estado o, en algunos casos y sectores, es inexistente. Junto a ello, la progresiva tecnificacion portuaria en busca de una mayor eficiencia en el manejo de la carga, hizo que la operacion del puerto fuera prescindiendo paulatinamente de mano de obra, afectando el movimiento del plan de la ciudad, y en especial el del barrio Puerto.

Actualmente, el barrio Puerto (2) agrupa una poblacion de 1.551 habitantes (52% hombres y 48% mujeres). Demograficamente, se puede caracterizar como una poblacion adulta con una edad promedio de 34,6 anos que sigue la tendencia hacia el envejecimiento evidenciada en el resto del pais. Su indice de vejez es de 67,7 anos, con predominancia de las familias monoparentales. Con un alto grado de urbanizacion, los residentes poseen acceso a los servicios basicos (luz, agua y alcantarillado), quedando aun un importante numero de casas construidas con materiales antiguos, como adobe en las paredes (46%), piso de madera (81,7%); a ello se suman muchos techos que se destacan por las latas de zinc con que estan construidos (75%), que dan una caracteristica particular al paisaje urbano del sector y que--segun relatan los habitantes del barrio--fueron provistas como desecho de las actividades portuarias.

La iglesia La Matriz constituye un regulador importante de la dinamica del barrio, tanto en aspectos religiosos como de su cuidado. Alrededor de ella se articulan centros educacionales como la escuela Santa Ana, con una trayectoria de mas de 140 anos, y la escuela Blas Cuevas, a los pies del cerro Cordillera. Complementa esta formacion la Escuela de Tripulantes y Portuarios de Valparaiso, fundada en 1966, que habilita para actividades portuarias y de transporte maritimo.

La actividad portuaria, aunque disminuida respecto de principios del siglo xx, aun resulta importante para el sector, debido a su cercania con los dos terminales maritimos de la ciudad. Por lo mismo, las sedes de sindicatos vinculados estan asentadas en el lugar: Sindicato de Tripulantes Gente de Mar de Valparaiso, Sindicato de Marineros Auxiliares de Bahia, Soc. Union de Caldereros R.A., Sindicato de Estibadores de Valparaiso, todos ubicados en el sector de calle Blanco, entre las plazas Sotomayor y Wheelright. Lamentablemente, estas agrupaciones han perdido fuerza identitaria y poco participan de la vida barrial.

En este barrio conviven con naturalidad una tradicion en torno a la iglesia como articuladora de espacios para el desarrollo social y cultural de la comunidad, y un espacio publico donde la vagancia y el alcoholismo son reconocidos como problemas de la zona, ya registrados en cronicas de 1820. Actualmente son percibidos como agravados por robos y venta de drogas. Se ha generado asi un cuadro vicioso, al juntarse acumulacion de basura en las calles, delincuencia, gente en situacion de calle, alcoholismo y perros vagabundos.

Algunas cifras de 2015 ejemplifican esta situacion:

* 133,3% aumentaron los robos con intimidacion denunciados en el sector en los siete primeros meses respecto del ano anterior (incrementaron de 57 a 133).

* 1.372 delitos contra la propiedad fueron denunciados en el barrio (cuadrante) en lo que va corrido del ano, 250 mas que en el mismo periodo del ano pasado.

* 289 personas fueron detenidas entre enero y julio de ese ano por Carabineros, que efectuo 12.692 controles de identidad.

El resultado actual es una fuerte ambivalencia en los relatos del lugar. Por una parte, los residentes demandan acciones mas certeras para mejorar la calidad de vida del lugar y erradicar la percepcion de marginacion que sienten respecto de lo que llaman "zona roja". Por otra, el barrio, como patrimonio historico, invita a recorrer sus calles y lugares emblematicos, pero tambien promueve el temor a la especulacion inmobiliaria y a la llegada de un nuevo tipo de residente, como amenaza de una gentrificacion que los excluya aun mas.

De la intervencion a la transformacion

La confluencia de los factores ya senalados, acompanados de la revitalizacion por medio del turismo y la gestion inmobiliaria de otras zonas de la ciudad, como es el caso del cerro Alegre, derivan en una segregacion que transforma socioespacialmente el barrio, diferenciandolo del resto de la ciudad bajo un historial de "zona roja" y una comunidad que se autoconfino como respuesta a la desconfianza y la perdida de sentido de cohesion social (Inzulza & Galleguillos, 2014). El resultado es una serie de practicas comunitarias que transforman el espacio social, le dan significado fisicamente y solidifican las construcciones simbolicas respectivas. Muchas de tales practicas dan cabida a intervenciones patrocinadas por diversas ong y organismos del Estado, que en su cualidad asistencialista y paternalista tienden a limitar a los sujetos en sus capacidades humanas, sin lograr revertir la realidad en que viven. Se pierden, con el tiempo, valores como el deseo de superacion personal y colectiva; se naturaliza el recibir ayuda y, por lo tanto, las personas llegan a estar desprovistas de disposiciones actitudinales que les permitan tanto autotransformarse como transformar su entorno. Modificar este proceso pasa por reconstruir y dinamizar la colectividad a partir de un reforzamiento de las estructuras comunitarias que fueron fragmentadas por las politicas urbanas intervencionistas (Goncalves, 2006).

Requisito para la ocurrencia del proceso senalado es que el espacio sea comprendido como un texto desde el cual cada sujeto se constituye en relacion con otro, pues comunidad es un ejercicio de alteridad y, por tanto, es en la repeticion de su relato donde se construye una subjetividad que condiciona las formas en que este sujeto como individuo se hace parte de una comunidad (Nancy, 2008). Este relato, ademas, desde el poder performativo que ofrece como discurso, permite encontrar posibilidades de transformacion para el sujeto y para el territorio. El nuevo relato, ahora descentrado del sujeto y en dialogo con otro y con su historia, va creando una ecologia afectiva que posiciona a los interlocutores desde posibilidades de mundo diferentes (Simpson, 2015).

Preguntas de investigacion y objetivos del estudio

Desde aqui surgen, principalmente, las siguientes preguntas de investigacion:

* ?Tiene incidencia en las personas que habitan el barrio La Matriz la aplicacion de una estrategia de participacion basada en la horizontalidad de las interrelaciones y en la construccion de confianza colectiva, a partir de la resignificacion de los lugares donde residen y transitan diariamente?

* ?Es posible transitar desde el discurso centrado en la exclusion e inseguridad que se siente habitando el barrio La Matriz, hacia otro vinculante basado en relatos comunes capaces de crear una narrativa identitaria que preserve el patrimonio intangible para sus habitantes?

* ?Que significados y valores compartidos emergen de esta narrativa identitaria comun de los habitantes del barrio La Matriz respecto del lugar en que residen?

* ?A que los convoca esta narrativa identitaria comun del lugar en que habitan? La investigacion busca indagar en la forma en que la construccion de un discurso colectivo sostenido en los significados aportados a los lugares donde los residentes del lugar transitan diariamente, incide en la transformacion de si mismos y en la superacion de la exclusion e inseguridad en esos espacios que habitan, con vista al desarrollo local. En este sentido, el objetivo del estudio es doble: por una parte, comprender el mundo social de un colectivo que habita el barrio La Matriz, Valparaiso, Chile, y las percepciones y significados de sus narrativas respecto de los espacios que habitan los integrantes de ese colectivo; y por otra, describir el proceso de autotransformacion del que son actores y los resultados de ese proceso, que llevo al colectivo y a sus integrantes a convertirse en lideres prosociales, orientados hacia la reconstruccion de un cuerpo social enaltecido y autovalente, custodio del patrimonio que atesoran.

Opcion metodologica y estrategia de intervencion

Se decidio abordar el trabajo desde una perspectiva cualitativa, ya que lo que interesa es la comprension del mundo social desde la vision de los propios actores o informantes claves que lo habitan, y la descripcion de lo que les acontece en este proceso de transformacion. Para la produccion de datos se utilizaron diferentes tecnicas, que incluyeron observacion participante, registro de campo, entrevista grupai, facilitandose que cada una de ellas fuera testimonio de las voces de los propios hablantes.

Por lo mismo, y en el sentido propuesto desde la grounded theory (Glaser & Strauss, 1967), con una logica inductiva interpretativa se crearon los espacios de dialogo que permiten que el conocimiento pueda surgir desde el territorio como "categorias emergentes"; se organizo un camino vivencia! donde, en diversos encuentros, los hablantes fueron reencontrandose entre ellos, con su entorno y con su historia, para ir elaborando un relato conjunto.

La organizacion de esta experiencia comenzo con la indagacion exploratoria en los anhelos de la comunidad, la cual sirvio de base a un diagnostico participativo que identifico los elementos motivadores de una disposicion a la autotransformacion, al emprendimiento e innovacion social por parte del colectivo del caso estudiado. Desde este sustrato, mediante cuatro encuentros encauzados por la elaboracion de un "beneficio comunitario" que permitiera a los participantes canalizar las motivaciones generadas en el diagnostico, se fue elaborando un relato colectivo acerca de si mismos y de la relacion con su entorno. El analisis de este relato, en cuanto a su cualidad performativa y la reconstruccion de la triada sujeto-espacio-comunidad, permitio profundizar en las preguntas de investigacion.

Para la produccion de los datos, los hablantes se seleccionaron segun su capacidad de representar la realidad del barrio. Con tal fin se hizo un muestreo por conveniencia (Patton, 1987), donde confluyeron criterios de representatividad de las dinamicas de la comunidad, biografia de los participantes y su vinculo con las transformaciones del barrio. Asi, los criterios de seleccion incluyeron:

* Residir en el barrio por mas de diez anos.

* Practicar vida comunitaria, mediante la participacion activa en algun grupo.

* Pertenecer a alguno de los siguientes roles comunitarios: jefe de hogar, ama de casa, pensionado, vecino, trabajador en el barrio.

* Ser mayor de edad.

La convocatoria de los participantes se hizo mediante consulta al parroco de la comunidad, previa explicitacion de los perfiles. Se hizo una invitacion inicial a veinte participantes, los cuales facilitaron un diagnostico participativo con relacion a los anhelos de la comunidad, lo que permitio establecer una linea base acerca de las caracteristicas del colectivo del estudio, que se pasa a describir:

* Apertura y motivacion para la busqueda en comun de soluciones sustentables a partir de la identificacion de las necesidades y problemas.

* Valoracion de coordinarse para enfrentar problematicas comunes.

* Un compromiso incipiente a la hora de colaborar con iniciativas sociales que puedan solucionar los problemas que afectan a la comunidad.

* Valoracion de la familia, como un ambito que se protege y dentro del cual se espera que los ninos y ninas, ancianos y ancianas, puedan vivir con seguridad.

* Valoracion de los anhelos comunitarios, que fortalece la busqueda de la identificacion de una imagen y cultura comunitaria.

* La certeza de que es la accion comunitaria la que da vida a los cerros.

A partir de este trabajo, se fue construyendo la idea de organizarse y sonar "La ruta de La Matriz", como posible resultado turistico que permitiria a los residentes del barrio un beneficio socioeconomico diferente al habitual. En este punto el grupo se redujo a ocho participantes, lo que permitio realizar grupos focales. Bajo la excusa de esta "ruta", los hablantes fueron construyendo el espacio desde los relatos de sus vivencias personales, lo que llevo a que, a partir de la memoria biografica, se cuestionara los discursos dominantes y emergieran otros gestionados desde la emotividad. Se genero, de esta forma, un relato comun, donde el sujeto se reconocia a si mismo en la presencia de un otro, que es un vecino. Estas acciones, ademas, facilitaron el empoderamiento de la comunidad, al reconstruir discursivamente un tejido donde se reconocieran elementos de confianza intragrupal y liderazgo social. Performativamente, ademas, motivados por la identificacion de los elementos de su barrio que los participantes significaron como valiosos, pudieron transformar su espacio en comunidad. Una caracteristica diferente, de otras iniciativas implementadas, ha sido justamente que esta ruta se diseno con base en los elementos que los mismos participantes declaran relevantes y no en una plantilla sobre la cual ellos no pudieran intervenir mas que en un rol pasivo. Por lo mismo, trabajar las formas de comunicacion y la nocion de interdependencia fue fundamental para establecer confianza intragrupo y capacidades de liderazgo prosocial.

Resultados y discusiones

La narrativa del espacio: La Matriz y el cerro Santo Domingo

El paisaje urbano que rodea a los habitantes se organiza en una geografia que los "atrapa". De alli la importancia de la comprension del mundo social, la cual permite construir el espacio de posiciones de los sujetos, los mismos que determinan dicho espacio y son determinados por este, en la repeticion cotidiana de las disposiciones (Bourdieu, 1997). El espacio urbano, en su sentido antropologico, rodea nuestra cotidianidad estableciendo las posibilidades de moverse dentro de el, no por su materialidad sino por la construccion semantica que la comunidad hace de el. Y a la vez, ese significado con que se carga al espacio urbano define la identidad del sujeto (Pink, 2011).

Para el habitante del barrio, el cerro Santo Domingo emerge en su rutina cotidiana imponiendose en su relato, donde configura espacialmente las condiciones de subjetividad que dominan el entorno sociocultural (Velez, 2005). Cada dia, en el devenir de la jornada, los caminos se van "enterrando" hacia el cerro, en una disposicion desordenada de casas que se apilan unas sobre otras (figura la). Para los vecinos, este paisaje, contemplado dia a dia, va narrando su posicionamiento dentro del espacio urbano, sujetado a una mala infraestructura de servicios y validando discursos dominantes de precariedad y marginalidad. Caminar por rutas estrechas, que no siempre permiten el acceso en vehiculos particulares o transporte publico--y que, si lo hacen, deben competir con animales y transeuntes-, fragiliza la posibilidad de los vecinos de acceder a sus propias casas, adonde deben llegar muchas veces a pie como unico recurso. De esta forma, el sentido de marginacion se va esculpiendo en cada paso y se va reforzando en la vista de casas abandonas, suciedad y escombros.

Tanto para el residente como para el visitante, la configuracion espacial, junto a la memoria historica que comparten sus habitantes, va estableciendo distinciones y exclusiones entre quienes pertenecen y quienes no pertenecen al sector (Schwarz, 2013). Es el cerro, en su laberinto de calles, el que discrimina entre quienes comparten sus codigos (que calles tomar, que espacios evitar) y los ajenos a ellos, para quienes se vuelve un lugar que evitar, pues "alla asaltan", como les dicen a los turistas. A esto, y en la relevancia que cobran los edificios patrimoniales que aun se aprecian al acercarse hacia el nivel del mar (el plan), se suma un incipiente proceso de gentrificacion, fortalecido por un desarrollo urbano orientado por un simbolismo cultural economico que margina para lograr construir un relato mas cosmopolita del lugar (Allon, 2013). Es asi que el vecino va perdiendo acceso a las mejores casas o los lugares con mejor infraestructura, quedando atrapado en la espesa trama de calles que se levanta desde el cerro.

El laberinto en el corazon del cerro se organiza desde pasajes y escaleras que, como pasadizos, solo son comprensibles para quien vive alli y, por lo mismo, el visitante los evita (figura lb). Son estas escaleras que bordean las casas el unico pasaje para subir y bajar hacia el comercio y lugares de trabajo o estudio, en viajes que representan recorridos diarios de treinta a cuarenta minutos, o incluso mas. Como escenario donde se relatan las vidas de los residentes, se encuentran pobremente iluminados, en ocasiones sucios y con presencia de perros y gatos callejeros. Esporadicamente, y en ocasiones creadas en el devenir de la jornada, se ofrecen zonas para descanso (figura le); y si el cerro lo permite, tambien se significan como miradores. Estos permiten un alto en el ascenso, pero tambien provocan en el transeunte el sentido de soledad y vulnerabilidad durante el recorrido. Las murallas rayadas, el olor a fecas y la presencia de animales contrastan con la zona centrica a pocos metros, llena de ruido y transito de gente. Es en lo factual y lo espacial que se fortalece una historia, para si y para otros, que vincula exclusion, precariedad y el paisaje del cerro.

Estas imagenes van quedando impregnadas en la retina de los habitantes, quienes, en el transitar del dia a dia, las perciben como texto de su historia cotidiana. Esta vulnerabilidad, construida desde las imagenes de su geografia, los va sometiendo a cuerpos sociales amenazados por la perdida de su pertenencia a estos lugares (Butler, 2006). Es en la convivencia y repeticion de practicas donde los espacios van cobrando un sentido y un significado para sus habitantes.

El vinculo con el espacio

La narrativa descrita va integrando redes de problemas; y en ese proceso, desde el malestar individual se fortalece como un relato comun al cual el habitante queda sujeto y por el cual se ve determinado. Sin embargo, tambien los relatos sobre los lugares pueden ser reconstituidos, y asi romper el ciclo de la reproduccion (Bourdieu, 1997). Ello porque como lugares que se habitan, esconden tambien la historia propia de quienes los habitan y, por tanto, guardan una historia personal. Asi, durante la reconstruccion de los lugares, los participantes en el estudio se relataron a ellos como ninos que disfrutan de la Navidad corriendo por los pasajes escondidos dentro del cerro, o jovenes que en un grupo disfrutan de la tradicion de la "quema del Judas", o bien aprovechando las laderas y calles estrechas para ir con sus amigos a vivir la experiencia y, adrenalina, de "tirarse en chancha" (patineta artesanal con que los ninos se deslizan por los cerros). Tambien narraron travesias con sus padres y recuerdos de festivales callejeros. Las mismas calles y el mismo cerro se transforman, al aparecer esta narrativa, en un lugar de comunidad donde las familias se integran en microcomunidades, por la permanencia en lugares comunes y los sucesos compartidos, que moldean una experiencia vital que identificaron como "la vida de barrio". Como lugar de encuentro, este "barrio" se transforma desde una narrativa que lo vincula a sus habitantes, y el sujeto que personifica esta narrativa es ahora producido desde una comunidad. Es en los dialogos y la construccion de historias enlazadas donde los sujetos se van articulando en relaciones; son los dialogos e historias compartidas los que construyen una red de proteccion y establecen las posibilidades de accion para los habitantes (Auge, 2012).

Como toda narrativa, el espacio presenta tambien ciertos puntos de tension o nodos que dirigen la accion comunitaria. En el caso del barrio, la parroquia (figura 2a) y su atrio conforman un eje de atraccion y confluencia de la vida local, dada su cercania hacia la plaza, el comercio y la escuela local; ello ademas de ser la puerta de entrada al cerro. Los vecinos se identifican como poseedores de estos espacios y como constituyentes de una identidad que se traspasa en sus relatos como parte de los criterios de fiabilidad que toda historia tiene. Como lugar comun, perciben en ella, la parroquia, posibilidades de seguridad y desarrollo (figura 2b). En el atrio de la iglesia confluyen manifestaciones culturales, y su cercania a la plaza Echaurren lo articula como polo civico.

Relatos de reconstruccion de un cuerpo social enaltecido y autovalente, custodio del patrimonio que atesoran

El proceso, constituido por la participacion del colectivo en cuatro encuentros, se orienta hacia la construccion de una narrativa que transforma espacios de anonimato en lugares comunes, cargados de identidad e historia, capaces de intercambiarse en la palabra y marginar la soledad de la exclusion (Auge, 1993). A traves de la conversacion y un espacio compartido, los vecinos intercambian sus perspectivas, valores e historia, encontrando hilos donde estos relatos pueden anudarse para organizar la construccion simbolica del espacio. Este proceso permite que emerja el espacio antropologico.

Inicialmente, el relato surge en un espacio narrado desde la marginalidad y la desigualdad, generando una subjetividad que condiciona a los sujetos y los mantiene sometidos a una historia de exclusion. Sin embargo, fue en la relacion con el otro y en la recuperacion de memorias con anclajes en una afectividad positiva, que la descripcion del entorno fue cambiando. El relato, ahora posicionado desde el vinculo con el otro, permite que emerja un lugar dotado de riqueza y posibilidades (James, 2013).

Este proceso de conversaciones colectivas articula un itinerario de encuentros, en el primero de los cuales se explora las expectativas del grupo, cuyos integrantes se reunen por primera vez. La figura 3a los presenta en una disposicion de espera, se muestran pasivos. La imagen es similar a la de espera por atencion medica. En este primer encuentro se explora el significado de trabajar en equipo, la confianza y la mutua dependencia.

La actividad grupai dos, mostrada en la figura 3b, tuvo como producto la recuperacion de aquello que significaba el valor del lugar. Al respecto, la pregunta guia fue: "?que consideran valioso de mostrar a alguien que venga de afuera?". El resultado fue plasmado en una imagen grafica, donde el texto que resume la idea del grupo fue:
   Yo te invito
   a conocer los
   misterios del sector
   de La Matriz y
   vivir en carne propia
   los mitos y leyendas
   de nuestros sectores
   y la diversidad
   de nuestros cerros
   vista panoramica.


Este breve texto encapsula la reconversion del espacio, ahora como lugar de una magia que se impregna y toma cuerpo. Este cambio de narrativa va creando nuevas relaciones no solo entre los sujetos, sino tambien con los objetos del entorno, y adquiriendo asi propiedades ontologicas; vale decir, tiene la cualidad de crear nuevos sujetos (Rose, 2006). Esto se observo por un cambio en las disposiciones corporales, en los relatos de familiaridad y la confluencia de anhelos, develandose una narrativa con puntos de encuentro. El dibujo, mostrado en la figura 3b y ampliado en la figura 4, muestra un relato ludico, donde hay cercania y afecto. El sujeto autonomo del taller 1 fue descentrado de si mismo, y se hizo dispuesto a pensar desde las relaciones afectivas, motivando una ecologia afectiva (Simpson, 2015). Esto permitio transformar los codigos del espacio comun y generar nodos en esta red de relaciones, donde los sujetos pueden reconocerse y vincularse.

En el proceso senalado, el sujeto se reconstruye en el devenir continuo de la relacion con otros (Nancy, 2008). Y cuando este encuentro acontece, se produce una nueva lectura de los espacios en que habitan, posibilitando su propia transformacion. De esta manera, a traves de ejercicios como los que se llevaron a cabo en esta indagacion se explora en los vinculos entre los sujetos y en los relatos comunes, facilitando la emergencia de significados y valores que comparten como colectivo y la construccion de una narrativa que los convoca.

La experiencia del dialogo se constituye en un terreno comun donde ninguno es creador, sino que todos son cocreadores, en la reciprocidad de sus expectativas (Simpson, 2015). Este proceso motiva la generacion de significados compartidos y el redescubrimiento de los lugares cotidianos como espacios de un habitar en comun. Son los mismos vecinos quienes, en el acto de narrar, van recuperando las historias heredadas de su infancia, de sus padres, o parte de los mitos locales. El reencuentro con tales relatos permitio reelaborar las formas de comprender las calles, las casas, y de alli emergio como simbolo "la vida de barrio", un simbolo organizado en torno a relatos que hablan de lo ludico, del companerismo, de la vida familiar.

En la construccion de un nuevo relato, los vecinos participantes transforman su experiencia en riqueza al reinterpretar su historia, que expresan en frases como "el humor rompe la logica y una de las maneras de involucrarse es por la risa". Asi, el espacio es transformado para convocar su nuevo significado en el simbolo "el barrio" o "la vida de barrio". Se refieren a la vida del barrio como un elemento que esta perdido, y que es justamente en su condicion de marginacion donde aun puede encontrarse. La vida de barrio remite a una historia que esta perdida, aunque puede ser rescatada. El espacio es transformado en los recorridos que realizan los vecinos y que los sacan del anonimato: constituyen las redes en las que conviven, una trama de recorridos que organiza un espacio capaz de otorgarle un cuerpo social al colectivo que por el transita. Tal es finalmente la riqueza que poseen y que les permite protegerse frente a las condiciones adversas de suciedad, delincuencia y marginacion. Su relato, ahora con nuevos codigos de inteligibilidad, presenta las calles, escaleras y casas como un lugar donde "yo juego con mis nietos"; remite a una historia personal y vivida: "mi papa, cuando chico--debe haber sido en el ano 76-, se compro una grabadora y era toda una novedad".

Finalmente, los espacios de marginacion son narrados desde las capacidades: "con voluntad se hacen manualidades y encuentros para compartir lo solidario y carinosos que somos, lo que sabemos y se puede compartir. Como aprendimos, aprendimos con otros".

Estos nuevos relatos permiten que el lugar no quede nunca completamente borrado, pues es instituido como espacios donde se reinscribe el juego de la identidad y donde las relaciones se reconstituyen, donde la invencion de lo cotidiano puede desplegar sus estrategias (Auge, 1993). Aparecen imagenes de una cotidianidad que expresa aspectos familiares y de calidez: "la escoba nos une, hay una comunicacion", dicen evocando como en el acto simple de barrer la calle, los vecinos se saludan y se comunican. Es en la subida (y bajada) por los cerros, donde reconocen que "nos vamos topando en el camino". El cerro es ahora "el lugar donde vivimos y que nos pertenece a todos".

Esta idea del barrio, como algo que les es propio y valioso en si mismo, es organizada por los vecinos participantes en el estudio en torno a un itinerario o trayecto --La ruta de La Matriz--que los motiva a mostrar lo que en sus palabras definieron como "el habitante que esta aca". Con ello hacen alusion a la existencia de dos tipos de residentes: el que le es propio al sector, "el porteno del puerto", como lo refieren; y otro que es ajeno, que vive alli pero no pertenece, no es parte de ellos.

Una ruta con narrativa identitaria colectiva

La ruta de La Matriz, como proyecto orientado al turismo, fue disenada por los vecinos para mostrar lo que son y lo que hacen. Fue concebida tanto como una oportunidad de generar beneficio economico, como tambien en cuanto la posibilidad de mostrar aquello que identifican como valioso y con lo cual se identifican. En un sentido humano, la ruta disenada busca poder "afectar" a sus visitantes a traves de experiencias sensoriales y somaticas (oler, tocar, sentir), que movilizan la accion, el movimiento y el pensamiento del sujeto (Roelvnik & Zolkos, 2015). La riqueza del sector viene dada por sus historias, pero no aquella que se inscribe en fechas y hechos presentes en libros, sino la historia cotidiana, la que esta oculta y se construye en los relatos de los vecinos, en oficios ya olvidados, en anecdotas que se pierden en la memoria, y en la experiencia vivida. Esta ruta y el proceso de diseno trajo luz a esos recuerdos que, en las voces de sus habitantes, les permitieron volver a encontrarse desde el significado de lo cotidiano.

Experimentar esta ruta es algo sencillo. En palabras de los vecinos, ofrece al visitante la posibilidad de "sentirse porteno por un dia", subiendo el cerro a pie, como ellos, comiendo su comida en su mesa, conversando y saludando a los vecinos que pasan. La ruta busca mostrar a "La Matriz que congrega, y que el ser pobre no se contradice con lo humano". A la vez, permite la construccion de una estrategia cultural para proyectar la imagen del barrio en el extranjero, como lo hace una marca, estrategia donde confluyen lo simbolico y lo economico (Bookman, 2014).

La figura 5 refleja cuatro escenas: 5a muestra al grupo que hace la ruta y, de fondo, el comedor 421, lugar donde se entrega almuerzo a personas en situacion de calle. El itinerario comienza en la iglesia y la historia del Cristo de La Matriz, con relatos donde se juntan la fe local y sus mitos; previamente se hizo un recorrido polla plaza, donde confluye la vida nocturna del puerto, comercio callejero y lugares emblematicos cargados de historias sin confirmar, pero que aportan a la identidad del sector. Un carro de policia alerta sobre las posibilidades de inseguridad a los turistas. La figura 5b muestra la calle por el costado de la iglesia. Desde alli se accede hacia las casas de los vecinos, por escaleras sinuosas. En esa calle hay tambien una escuela, por lo que a ciertas horas esta atiborrada de gente; algunos autos suben para rodear la iglesia, pues mas hacia arriba ya se corta el camino para vehiculos, siendo accesible solo a pie.

El transito por estos espacios les permite, a vecinos y participantes en la caminata, reconquistar los espacios publicos, como plazas, escaleras y miradores; con ello posibilita la creacion de un sentido de lugar, dando una nueva perspectiva a la vida urbana (Haas & Olsson, 2014). La figura 5c presenta al grupo que, luego de subir por una hora, llega hasta la casa de La China, donde se almuerza un charquican, plato tipico de la cocina popular. El ambiente distendido y coloquial ofrece al grupo una mirada diferente del sector, exponiendo el rostro humano detras de las puertas. Durante el rato que estuvieron en la casa mencionada, la puerta hacia la calle se mantuvo abierta y los vecinos pasaban y conversaban brevemente, en una rutina que es habitual para ellos. Finalmente, la figura 5d muestra parte del paisaje que se observa durante la ruta.

Conclusiones

El estudio de caso del colectivo perteneciente al barrio La Matriz permite comprender que el proceso de autotransformacion experimentado se genera en la reciprocidad de las formas de relatar y la actitud dinamica de los oyentes en torno a las percepciones que resignifican el lugar que habitan. Por esta via transitan desde una identidad personal marginada a otra colectiva entronizada, donde se comparte un espacio en apariencia publico, como son las calles, y sobre todo biografico intersubjetivo, como son las historias de lo que fue el barrio para ellos de ninos y de lo que es como vecinos, relatos que anudan puntos de referencia caracteristicos e identitarios del lugar. De este modo, la falta de reconocimiento del potencial sociocultural de los habitantes se convierte en una dinamica para revertir las significaciones de espacios publicos y privados, ya que asi la narrativa de exclusion e inseguridad se transforma en una que contiene la valoracion social enaltecida, autovalente y custodia del patrimonio que atesoran. Tanto es asi que se llega a plantear, en los mismos espacios de vulnerabilidad del pasado, una propuesta turistica que desean mostrar a los visitantes, con el reconocimiento de la resignificacion de su pasado y la valoracion del presente del espacio que habitan: asi nace una ruta turistica que denominan La ruta La Matriz. Esta estrategia de participacion basada en la horizontalidad de las interrelaciones, en la construccion de confianza colectiva y en la resignificacion de los lugares que habitan y por donde transitan diariamente, permitio reflexionar, constatar que la reciprocidad performativa de los espacios es una estrategia para humanizar el patrimonio en contextos vulnerados. La constatacion de este camino se transformo en un proyecto comunitario que no solo resignifico el lugar para los habitantes, sino que tambien les posibilito el gozo de compartirlo con los visitantes.

Esta ruta permite que, a traves de otros, la comunidad pueda hacer un ejercicio de memoria sobre los lugares en los que se vive, como una forma de proyectar sus vivencias y contribuir a la memoria colectiva. El diseno de la ruta permitio a los vecinos la reconstruccion de las historias de lo que fue el barrio para ellos como ninos y de lo que es en cuanto vecino, anudando a los visitantes en puntos de referencia caracteristicos e identitarios del lugar. Asi, la memoria se va vinculando entre ellos y entre los visitantes.

El quiebre en la narrativa basada en lugares marginados del desarrollo de la ciudad, permite su reconversion y posibilita a sus habitantes apropiarse del sentido de un valor comun expresado en la vida de barrio, en un habitar particular de esta comunidad. En el proceso de transitar virtuosamente de un mal individual a un bien personal-comunitario, como un acto performativo de la narrativa del espacio, se van visibilizando elementos como el anclaje afectivo, las relaciones con el vecino, espacios de encuentro, costumbres compartidas que permiten a una comunidad encontrarse para gozar de mejores condiciones de vida. Este empoderamiento, ademas, impulsa a superar comunitariamente narrativas historicas de marginacion y consolidar procesos de dignificacion y desarrollo urbano.

El bien-estar desde lo individual toma la potencia de una accion colectiva que busca sobrepasar los limites del espacio cotidiano personal y extenderse hacia la comunidad global. En el caso expuesto, este proceso es mediado por una ruta turistica, como una forma de expandir el relato y narrativamente performarse identitariamente frente a la ciudad desde nuevas oportunidades.

El proceso de resignificacion de los espacios se ha logrado a partir de trabajar en equipo, con la confianza y la mutua dependencia desarrollada en el transcurso del proceso vivido durante los encuentros. Tal posibilidad de expresar, escuchar y valorar lo "no valorado", va haciendo posible que se devele esta nueva narrativa identitaria colectiva. Cuando este encuentro acontece, se produce una nueva lectura de los espacios habitados y recorridos y se posibilita la transformacion hacia una cultura de reciprocidades y de liderazgo en torno--justamente- a lo que antes se percibia como un mal individual, y que ahora se experimenta como un bien comun. Consecuentemente, cada integrante del grupo asume el protagonismo del propio proceso de transformacion, y el colectivo se convierte en actor del desarrollo local.

Un trabajo academico futuro debiera explorar en como profundizar en este ejercicio de recuperar aquellas memorias que dan cuenta del espacio, para conectarlas con la experiencia vital de los sujetos, haciendo posible con ello una mayor efectividad en la aplicacion de las politicas locales. Debe considerarse tambien que este proceso de reelaboracion de las narrativas identitarias no solo influye en quienes viven en el lugar, sino que permea a quienes se van incorporando al territorio, ya sea como turistas o como nuevos residentes, favoreciendo que se organicen movimientos ciudadanos, con un impacto sostenible en la mejora del territorio.

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(2) Datos obtenidos en Informe de Desarrollo Barrial (2017), ejecutado por la consultora tecnica Petquinta S.A.

Maite Jimenez. Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso, Valparaiso, Chile.

Gladys Jimenez. Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso, Valparaiso, Chile.

Gonzalo Bravo. Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso, Valparaiso, Chile.

Jacqueline Reveco. Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso, Valparaiso, Chile.

Recibido el 13 dc julio dc 2017, aprobado d 11 dc febrero dc 2018.

E-mails: M. Jimenez, niaitc.jimencz@pucv.cl | G. Jimenez, g!adys.jimcnez@pucv.d | G. Bravo, gonzalo.bravo@pucv.cl | J. Reveco, jacqucline.reveco@pucv.cl

Leyenda: FIGURA 1 | a) Vista del cerro Santo Domingo;

b) Escalera que permite acceder a las casas;

c) Mirador

Leyenda: FIGURA 2 | a) Iglesia de La Matriz; b) Atrio de la iglesia y escuela

Leyenda: FIGURA 3 | a) Encuentro 1: Juntos podemos trabajar;

b) Encuentro 2: Construyendo confianzas;

c) Encuentro 3: Ubicando mi mapa;

d) Encuentro 4: Construccion de la ruta.

Leyenda: FIGURA 4 | Imagen representativa de las valoraciones acerca del lugar

Leyenda: FIGURA 5 | La ruta La Matriz:

a) Inicio; b) Empezando el ascenso; c) En casa de La China; d) Paisaje durante el recorrido
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Author:Jimenez, Maite; Jimenez, Gladys; Bravo, Gonzalo; Reveco, Jacqueline
Publication:EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales
Date:May 1, 2019
Words:10214
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