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"La narracion alivia la pesadilla de la historia" La ciudad ausente de Ricardo Piglia y la periferia de la distopia.

"Narration alleviates the nightmare of History" La ciudad ausente by Ricardo Piglia and the periphery of dystopia

Este articulo emprende una lectura "retrospectiva" de La ciudad ausente, la novela que Ricardo Piglia publico en 1992. La hipotesis seguida aqui es que la lectura en clave de distopia que se ha hecho de la novela ha sido hasta ahora insuficiente, por dos razones: la primera, que no hay aun estudios exhaustivos donde se caracterice efectivamente la distopia como genero en relacion con la literatura contemporanea en America Latina y, mas especificamente, con la ficcion posdictatorial; y la segunda, que solo con la reciente publicacion de los diarios, conferencias y cursos de Piglia, hemos entendido el lugar central que en su trabajo ocupo la pregunta por la narracion y el poder. De modo que reconstruir las fuentes para la elaboracion de una obra en clave distopica resulta util si se quiere entender como se procesan ideas, tradiciones y compromisos esteticos.

Asi, una lectura de los tres tomos de Los diarios de Emilio Renzi (2015b, 2016c y 2017), cruzada con ensayos como "Teoria del complot" (2001, en linea) y colecciones como Critica y ficcion (1993a), ofrece una posibilidad inmejorable para entender la distopia como un camino hermeneutico de ricas posibilidades.

Que en la interpretacion confluyan materiales de narracion ficcional y no ficcional, ensayos literarios, textos criticos, conferencias y programas de cursos universitarios muestra por lo menos dos cosas: por un lado, la necesidad de que topicos como el de la distopia sean entendidos a partir de procesos tanto creativos como analiticos; por otro, esa confluencia revela las multiples facetas que una figura intelectual como la de Piglia suscita en la lectura informada, la critica y la investigacion. Y, si se quiere algo mas, confirma la importancia que, para los estudios literarios, tiene el cotejo de materiales canonicos con textos "menores", antes impensados como fuentes para la critica.

Leer La ciudad ausente (2010) como un lugar de cristalizacion de multiples lineas de sentido, provenientes de fuentes textuales diversas, ayuda a una lectura mas detallada y completa de problemas que distan de tener una manifestacion unica. En la imaginacion distopica, con la que tambien pretendemos afiliar a Piglia a partir de la caracterizacion de sus gestos de apropiacion de lo literario y lo cinematografico, se halla una de las claves para abordar las siempre complejas relaciones entre poder y novela en America Latina.

Ricardo Piglia: la narracion del complot y el complot de la narracion

El corpus ensayistico de Ricardo Piglia ha aumentado en el ultimo tiempo con la publicacion de varias entrevistas, conversaciones y cursos que ayudan a entender, de mejor manera, el conjunto de su obra. En tales textos, los planteamientos sobre las relaciones entre poder y narracion tienen un lugar preponderante, no solo por su coherencia, sino porque ademas iluminan el quehacer narrativo del autor. Ensayo y ficcion, como se sabe, solo son dos registros de una misma preocupacion. Leer la ficcion de Piglia desde sus propios ensayos, conferencias y diarios--e incluso desde sus actividades como profesor y conferencista--es una veta aun inexplorada. Sin duda, La ciudad ausente es una obra que podemos entender en la actualidad mucho mejor despues de conocer las inquietudes que rondaban al autor a finales de los anos ochenta, inquietudes que solo calibramos en su peso especifico con la publicacion reciente de textos ensayisticos y reflexivos.

La obra ensayistica de Piglia constituye en si misma un conjunto autosuficiente: Critica y ficcion (1986, 1993a), La Argentina en pedazos (1993b), Formas breves (1999), Diccionario de la novela de Macedonio Fernandez (2000), El ultimo lector (2005) y "Teoria del complot" (2001) son textos que podemos valorar por sus tesis, pero tambien por sus preocupaciones formales especificas. Son textos donde hay un especial laboratorio de ideas en proceso, y una manera, probablemente entre las mas originales de la literatura latinoamericana, de combinar problemas argumentativos y narrativos.

Recientemente han aparecido otras obras. Se trata de escritos que si bien no tienen la condicion de ensayos literarios, si sirven, en tanto proyectos de informacion y de discusion, para entender de manera mas integral algunos puntos de vista del autor. Son libros que reunen conversaciones, intervenciones y conferencias que, a lo largo de los anos, le sirvieron a Piglia de plataforma para la consideracion de ideas que tambien iba desarrollando "creativamente": hablamos de libros como La forma inicial (2015a), Por un relato futuro (2015c), Las tres vanguardias (2016b) y Escritores norteamericanos (2016a).

Como se sabe, la relacion entre el arte narrativo y el poder represivo del Estado es un tema recurrente en los textos argumentativos de Piglia. En su libro Critica y ficcion, publicado en 1986, y ampliado en 1993, las referencias al vinculo entre el Estado y la actividad narrativa aparecen varias veces, bajo la idea de que el discurso del poder adopta la forma de "una ficcion criminal" (Piglia, 1993a, p. 11). El adjetivo "criminal" se refiere, por si hace falta decirlo, mas que al tema, a los fines de la narracion. Piglia senala que, en Argentina, los militares ficcionalizaron lo real "para borrar la opresion" (Piglia, 1993a, p. 11).

Como es de suponer, la idea de un Estado que se sirve de ficciones implica una oposicion: la que frente a las ficciones propiamente oficiales marcan las narraciones alternas, es decir, las que circulan de manera clandestina. Esta idea, que merodea en Respiracion artificial (1980) y llega a plenitud en La ciudad ausente, permite identificar al Estado como un agente centralizador de historias: "el Estado narra", puesto que ejercer el poder politico es imponer una manera de contar la realidad (Piglia, 1993a, p. 35).

Ya trasladados al ambito literario, se puede pensar con Piglia la dimension utopica o distopica de los relatos solo si se admite la postulacion de un modelo posible de sociedad. En ultima instancia, todo relato social se articula, desde el punto de vista de los generos literarios, como utopia o distopia. "En el fondo los relatos sociales son alegoricos, siempre dicen otra cosa. Hablan de lo que esta por venir, son un modo cifrado de anticipar el futuro y de construirlo" (Piglia, 1993a, pp. 37-38). Esa dimension anticipatoria da a la narracion literaria una facultad inmejorable para la advertencia. Dicho con palabras de Garcia Canclini, la narracion revela la especial disponibilidad del arte para manifestar un "estado de inminencia" (Garcia Canclini, 2010, p. 12). (1)

Para Piglia, esta capacidad predictiva ocurre por condiciones historicas especiales:

Muchos escritores han sido capaces de percibir en el presente las lineas basicas de la realidad futura. Eso ha sucedido en general en momentos de gran condensacion, cuando no es solo un sujeto el que percibe los nucleos de una sociedad, sino que hay grandes tensiones secretas que se hacen visibles y aparecen con nitidez los puntos de fuga del imaginario social (Piglia, 1993a, pp. 38-39).

Bajo esta perspectiva, el relato literario no es el unico agente, ni las narraciones orales las unicas portadoras. El cine, la television, internet parecen haberle ofrecido a Piglia el referente material directo para entender la dinamica de los multiples relatos sociales, resultan decisivos.

Sabemos, por los diarios de Piglia, que el cine desempeno un papel muy importante en su formacion y que, junto con la lectura intensa de los clasicos narrativos del siglo xx, el cinematografo fue para el una especie de escuela. Esta menos establecida la forma en que los modelos narrativos del cine y la television pasan a su ficcion, y el modo en que sus problemas esteticos influyen en la literatura y la critica que escribio. Quizas las implicaciones intermediales en la consideracion de las narraciones frente al Estado es una tarea pendiente de realizarse en el trabajo interpretativo sobre Piglia. Aun asi, esta primacia del medio masivo es para tener en cuenta y obliga a encontrar pistas en las referencias autobiograficas. Finalmente, en la historia literaria no hay distopia sin medios de informacion. Tema y agente, la narrativa, escrita o audiovisual, es parte integral de lo distopico.

Critica y ficcion revela la importancia que la television empezo a tener en el trabajo de Piglia. No solo por los temas que el autor encontraba en la programacion, sino tambien por la misma logica de ampliacion y pluralizacion narrativa que, a su juicio, la desbordante oferta televisiva contemporanea ponia a disposicion del espectador.

Descubri la television en los Estados Unidos. Una de las temporadas que pase en Princeton en el 1987 [...] me pase como tres meses viendo television porque descubri los canales de cable. Venia de Buenos Aires, donde habia solo tres o cuatro canales y me encontre aqui con un horizonte de setenta canales y en un sentido cuando empece a entrar y salir de esos programas tuve una vision de lo que era una ciudad y esa experiencia esta, me parece, muy ligada a La ciudad ausente, la ciudad es como una red de canales en los que uno puede entrar y salir, una red de historias superpuestas y paralelas, que funcionan todo el tiempo aunque uno no este ahi (Piglia, 1993a, p. 222).

La idea de que la sociedad esta constituida por un conjunto de narraciones enfrentadas ofrece una de las claves constructivas de Respiracion artificial y La ciudad ausente. Por esta razon, los ensayos y diarios donde el tema es la narracion y el poder son, en nuestra lectura, cualificadores de una vision que no solo consiguio articulacion en lo novelesco. La maquina de contar historias de La ciudad ausente, con la circulacion clandestina de historias que buscan combatir la narracion institucional, tiene por inspiracion la maquina televisiva de narrar. (2)

En Formas breves, su recopilacion de ensayos de 1999, conocido por las "Tesis sobre el cuento", donde aparece la celebre teoria de las dos historias, no encontramos mayores alusiones a las relaciones entre distopia, poder y narracion. No obstante, alli se consigna la anecdota que dio origen a La ciudad ausente: una mujer que vendia flores a la salida de un club de boxeo, con la que a veces el autor conversaba. Contaba que habia conocido a Macedonio Fernandez y conservaba una grabadora con la voz de una mujer, presumiblemente Elena de Obieta, la esposa del escritor (Piglia, 1999, p. 46). Lo cierto es que no se dice que pueda ser la voz de su mujer, pero si que se oye la voz del que parece ser Macedonio. La confluencia de estos dos problemas--un mundo policivo en el que las narraciones deben pelearse para abrirse paso en lo real y una mujer muerta confinada para su preservacion en una maquina narradora--aventuran, desde esa definicion, formulada media decada despues de publicada la novela, una inclusion de La ciudad ausente en el grupo de las distopias de ciencia ficcion.

La ciudad ausente elabora motivos de la narrativa de anticipacion, no porque presente desarrollos tecnologicos innovadores--los artefactos se limitan a unos automatas y a una maquina en la que esta confinado un mecanismo que narra--, sino por el tipo de estructura social que fabula. Y, si se quiere ser mas especifico, por la especulacion con los posibles modos en que la informacion y la comunicacion van a definir la coercion y la vigilancia en un futuro hipotetico. Con la distopia, se vuelve sociologica la famosa pregunta asociada a la ciencia ficcion: "?Que pasaria si X o Y?".

De hecho, sobre los motivos dobles de La ciudad ausente, el mismo autor habia dicho en Critica y ficcion:

Digamos que he tratado de poner en relacion cosas que a menudo parecen antagonicas, como puede ser cierta politica conspirativa, cierta violencia clandestina y la obsesion por una mujer. En ese sentido el nucleo basico de la historia es muy sencillo: un hombre ha perdido a una mujer y en su lugar arma un complot (Piglia, 1993a, p. 137).

Esta conexion entre artefacto narrativo, complot de Estado y conjura de la perdida amorosa, segun va revelando Piglia en sus ensayos, fue la que soporto la orientacion ideologica, la estructura poetica y acaso el motivo lirico de la novela. Pese a su descentramiento estructural, a su organizacion rizomatica y a su concepcion fractal del espacio narrativo, La ciudad ausente reposa sobre una base problematica: las relaciones de perdida y duelo como generadoras de una maquina de narrar que combate una conspiracion "desde arriba". La historia, la memoria y la subjetividad solo tienen una garantia antropologica: la que ofrece un relato inscrito en la memoria genetica de la humanidad, una memoria que solo puede revivir por obra de las maquinas.

La forma inicial, un libro recientemente publicado que recoge diversas conversaciones con Piglia en Princeton, ofrece pistas adicionales sobre la preocupacion del escritor por las relaciones entre narracion y poder, y especificamente por el motivo distopico implementado en La ciudad ausente.

Es cierto que La ciudad ausente es una novela que esta hecha con esa hipotesis, de la existencia de un lugar donde se narran historias que el Estado trata de borrar. Tambien eso esta en la ciencia ficcion (Piglia, 2015a, p. 150).

Piglia se apresura a aclarar que no se trata de cualquier ciencia ficcion, sino de la que a el le gusta, es decir, "la de Philip Dick o la de Ballard" (Piglia, 2015, p. 150). Esto no es gratuito, ya que, de Philip K. Dick, La ciudad ausente toma uno de sus motivos principales: la duda de un casi humano sobre su propia humanidad. (3) Esta pregunta, habitual en las obras del escritor norteamericano, proviene del Frankenstein de Mary Wolstonecraft Shelley (1818), pero quizas se remonta hasta el Satan de Milton y llega hasta El hombre bicentenario de Isaac Asimov (1976) y los clones de Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro (2005). Los protagonistas de las obras de Dick son replicantes que recuerdan a la maquina narradora del argentino, la cual se pregunta por su propia existencia. De J. G. Ballard, el escritor ingles autor de distopias como Rascacielos (1975) y La isla de cemento (1974), Piglia toma elementos cruciales para su novela, como la idea de una ciudad postindustrial donde las tecnologias, las drogas y la cultura del entretenimiento han instaurado una peligrosa confusion entre el paisaje interior y el espacio social.

La constante inquietud de Piglia por la actividad politica de la narracion conduce a una suerte de programa particular para la escritura de ficciones, que se mantiene casi inalterable hasta las conversaciones de La forma inicial. Un programa que, para Piglia, bajo la optica de la responsabilidad politica del escritor, reside en el lenguaje. Si tuviera alguna obligacion politica, la literatura deberia confiscar las palabras y devolverlas modificadas, enrarecidas. "La literatura seria una critica practica de los usos sociales del lenguaje (pero no seria eso solo, claro)" (Piglia, 2015a, p. 184). El Estado es un constructor y propagador de ficciones (Piglia, 2015, p. 215), ante el cual se opone la literatura, ya que "esta construyendo un universo antagonico a ese universo de ficciones estatales" (Piglia, 2015, p. 216). La reiteracion de este topico hace pensar en la relevancia que tuvo para Piglia el papel de la narracion estatal a lo largo de los anos.

Ahora bien, la idea de que la literatura ofrece narraciones antagonicas del Estado no es nueva, por supuesto, pues hace parte de la vigorosa tradicion de la distopia misma y de la ciencia ficcion, en cuyas fuentes abreva La ciudad ausente. Orwell, Bradbury, Disch y el mismo Philip K. Dick confieren a la narracion un papel politico preponderante. El espacio de simbolizacion del lenguaje se convierte en uno de los lugares finales de la lucha. La ciudad ausente es una distopia doblemente literaria, de la misma manera en que lo son Farenheit 451 de Bradbury (1953), Memorias encontradas en una banera de Stanislaw Lem (1973) o El hombre en el castillo de Dick (1962). Con Farenheit 451, la novela de Piglia tiene en comun el enclave protegido en el que los rebeldes custodian las narraciones y preservan el arte de narrar. Con las novelas de Lem y Dick, coincide en entender la narracion como agente que define la realidad "oficial".

Ahora bien, donde quizas se halla la diferencia, o tal vez la gran singularidad de la novela de Piglia, es en la apropiacion del museo, que garantiza el paso de la narracion verbal al espacio intermedial. Un museo que, ademas, supera los lenguajes y medios expositivos tradicionales. Se trata de un espacio de exposicion, no de consagracion, sino de anulacion, en el que la representacion esta presente, pero no a traves de la imagen bidimensional o tridimensional clasica. El museo esta dominado por la comparecencia de objetos y de instalaciones, que recrean elementos de las narraciones de la maquina, una maquina que por un gesto autorreferente acaba siendo parte del mismo museo.

La institucion, bajo la personificacion del museo, se convierte en un principio de domesticacion de la narracion y el arte. Hay que recordar que, en la novela, la maquina de Macedonio, a la que con Idelber Avelar podriamos definir como "combinacion contrahegemonica de relatos en la postdictadura, preservacion narrativa de una memoria en duelo en tiempos dominados por el olvido" (Avelar, 2000, p. 219), esta en tramite de desactivacion, pues se anuncia que va a ser llevada a un museo de provincia. Nada mal, por supuesto, para una distopia de los anos noventa, decada en que el pensamiento critico, la practica artistica y el mismo ejercicio curatorial la emprendieron contra el museo como institucion, como agente de la correccion politica y la fosilizacion de las narraciones identitarias. Una decada, ademas, en la que se leyo y comento profusamente la obra de Michel Foucault, autor para el que la pregunta por las relaciones entre la practica artistica y el control social fue una preocupacion fundamental.

Distopia y complot

El recelo respecto a la institucion cultural tiene en la desconfianza en las narraciones oficiales su mas importante faceta. Aspecto comun a buena parte de las ficciones posdictatoriales, es facil entender por que la literatura es contranarracion. Y quizas el ensayo donde mas decididamente Piglia afronta el dialogo entre poder policivo y ficcion es "Teoria del complot" (Piglia, 2001, en linea), uno de sus mas originales esfuerzos interpretativos por aproximar conspiracion y narracion, y por reconstruir la historia de la tradicion literaria argentina desde el imaginario distopico que ofrecen las pugnas politicas por la representacion simbolica.

"Teoria del complot", conferencia del ano 2001, permite entender con mucha claridad la base distopica que tienen las ideas de Piglia sobre narracion y poder. Un detalle que quizas no se puede pasar por alto es la fecha en que tuvo lugar la conferencia, impartida en Buenos Aires en julio del 2001, es decir, poco antes del gran atentado en Nueva York contra el World Trade Center, quizas el mayor hecho distopico de la historia reciente.

En el texto, Piglia (2001, en linea) dice que se propone discutir las formas del complot y sus relaciones con la novela, la vanguardia y la economia. De los tres topicos, y para los fines de este articulo, el que mas interesa en este momento es el primero, pues al discutir las entranas conspirativas de la narracion literaria, Piglia expone, en su conferencia-ensayo, su peculiar vision de las relaciones entre relato y poder y, mas en detalle, algunas de las ideas elaboradas novelisticamente como distopia en La ciudad ausente una decada atras.

De hecho, varias afirmaciones de "Teoria del complot" incorporan motivos distopicos. Ya en Critica y ficcion, Piglia habia hablado de este tema, de esta figura, anticipando una inesperada deriva literaria para el analisis del arte de la novela y el poder. De hecho, para Piglia, la clave de lo distopico signa la novela moderna y contemporanea:

"Lo interesante es que las novelas han hecho del complot la clave de la interpretacion de la sociedad" (Piglia, 1993a, p. 38).

La conferencia sigue a Walter Benjamin, quien a decir de Piglia habia senalado en los anos veinte la importancia de afrontar criticamente las relaciones entre informacion y accion social despues de la Primera Guerra Mundial. La informacion es tambien un asunto de ocultacion, concluye Piglia. La guerra se juega tambien en las palabras, en las narraciones, en lo que no se dice. La abundancia de datos produce una especie de ocultamiento, de secreto, al que es cada vez mas dificil acceder. Segun Piglia, hay una "presencia creciente de la idea de complot en las relaciones entre informacion y experiencia" (Piglia, 2001, en linea). Y es de suponer, ya como lectores contemporaneos de ese texto, que las redes sociales, las noticias falsas y la crisis del periodismo y la reporteria vienen a incrementar esta dislocacion entre lo que se puede realmente experimentar y lo que aparece en millones de representaciones.

Aunque haya mucha informacion disponible, prosigue Piglia (2001, en linea), existira siempre algo que no sepamos, de manera que necesitamos una clave para acceder al sentido. Por eso, la novela construye, a partir de alli, su idea del relato social. La distopia, segun tal razonamiento, vendria a ser una especie de narracion criminal con base en la busqueda de un dato oculto que pone en perspectiva el resto de la informacion. El Estado necesita de relatos, de agentes de control que den garantia para la lectura de lo social.

La cohabitacion resultante, aunque podria parecer problematica desde el punto de vista politico, resulta fecunda para el escritor de ficciones distopicas, ya que "Estado y complot vienen juntos. Los mecanismos del poder y del contrapoder se anudan" (Piglia, 2001, en linea). Y no porque lo segundo sea la contraparte de lo primero, por supuesto, sino porque lo segundo es el modelo generico que adquiere la narracion urdida por el primero. Las distopias han mostrado que la pugna entre el Estado y las formaciones sociales clandestinas puede tener el aspecto de una lucha por las representaciones y la escritura de la historia.

Para Piglia, como ya deciamos, el complot ofrece una posibilidad de lectura de la tradicion literaria argentina. Como en muchos otros temas de analisis literario e historia en que incursiono, el escritor argentino se comporta como un critico ejemplar, pues evade el lugar comun, elige un angulo inusitado y saca conclusiones iluminadoras. Algunas ideas aportadas por esta singular aproximacion a los clasicos argentinos resultan elocuentes y muestran la presencia del imaginario distopico en el pensamiento critico del Piglia ensayista, tanto o aun mas que en las ficciones del Piglia novelista.

Dice Piglia que muchos escritores argentinos, por ejemplo, Roberto Arlt, establecen "su nocion de ficcion" alrededor de la conspiracion. "Sus textos narran la construccion de un complot y, al decirnos como se maquina un complot, nos cuentan como se construye una ficcion" (Piglia, 2001, en linea). Esta por descontado que, como dice Arlt, haya que "hacer un complot contra el complot", una frase que Piglia usa como epigrafe de su conferencia. El reconocimiento termina siendo doble, entonces: por un lado, aparece la dimension narrativa de la conjura y, por otro, el complot como tema principal de las narraciones.

El complot se entiende, de esta manera, como una especie de genero narrativo, como una forma estetizada de la conspiracion, como una incorporacion de los vectores del funcionamiento del lenguaje en la politica en el universo del arte.

A menudo, el relato mismo de un complot forma parte del complot y tenemos asi una relacion concreta entre narracion y amenaza. De hecho, podemos ver el complot como una ficcion potencial, una intriga que se trama y circula y cuya realidad esta siempre en duda (Piglia, 2001, en linea).

El caracter siempre probable de la narracion distopica, la identidad ficcional de la conspiracion factible, define el estatus de la narracion en la sociedad contemporanea, ya que en un mundo confuso, donde proliferan informaciones falsas, donde la economia se mueve por resortes que ignoramos, la narracion-complot funciona como desactivadora de las ficciones imperantes.

Es obvio que esto puede dejar a la narracion en un lugar subordinado, pues se desactivan sus principales poderes autonomos. Sin embargo, el relato conserva una capacidad fundadora. (4) La narracion puede siempre actualizarse, y en tal sentido asegurar su eficacia social. El periodismo de investigacion serio, el documental, la critica y el ensayo caben dentro de esa categoria de narraciones alternas "necesarias". Ahora, esta idea del complot como ficcion en potencia se vuelve una oportunidad para generar espacios ineditos de subjetivacion.

En "Teoria del complot", el examen de Piglia incluye a Arlt, con el que introduce el tema, y prosigue con Borges y Macedonio, autor este ultimo que es el personaje conspirativo principal de La ciudad ausente. En "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", el cuento de Borges, Piglia encuentra una de las formas literarias del complot, aquella que pone de presente la intromision perturbadora de la ficcion en lo real. Dice:

Un texto como este, que trabaja el complot como base, permite percibir la presencia de la ficcion en lo real, la ficcion en la politica, la manipulacion de la creencia, las historias que se vuelven reales (Piglia, 2001, en linea).

Tlon es un modelo de legibilidad, pero tambien de ocultamiento. Y en "Tema del traidor y del heroe", otro cuento de Borges del que se ocupa, complot y acto de narrar se traslapan: "La relacion entre complot y escritura de la historia esta en el centro de la trama. (Habria mucho que decir sobre esto en la historia argentina, y no solo en la historia argentina)" (Piglia, 2001, en linea).

En "La loteria de babilonia", texto de Borges en el que Piglia se detiene, se da una de las apariciones mas caracteristicas del Estado en tanto instancia reguladora de las relaciones sociales. Segun Piglia, esta idea--presente en el que, a su juicio, es uno de los cuentos mas politicos de Borges--proviene de La Republica, texto que vendria a ser el "fundador de lo que entendemos como la construccion de la realidad desde el Estado" (Piglia, 2001, en linea). Tanto en el texto de Platon como en el de Borges, los gobernantes juegan con el destino de la gente y regulan el acceso a esa realidad, para que cuando surja el descontento, el pueblo le eche la culpa a la suerte. Para Piglia (2001, en linea), desde La Republica, el Estado siempre hace trampa. reales como de narrar las ruinas y restos de la historia, como quien lanza un desafio al porvenir, una invitacion a un relato futuro. Si nos roban la maquina de historias macedoniana [...] tambien los muertos estaran en peligro" (2000, p. 219).

Y es necesario que esa trampa este oculta. La lectura de Platon a traves de Borges no es gratuita, pues reconoce en uno de los textos fundacionales de la narracion utopica, La Republica de Platon, la fuente principal para entender las relaciones problematicas entre Estado y narracion. Finalmente, la narracion es importante en la trampa urdida por el Estado, porque ella le permite a este jugar con el sistema de causalidad y hacer una representacion interesada de la temporalidad. La hermeneutica ha recordado el sustrato ideologico que gravita sobre esta capacidad del relato para construir las representaciones oficiales del mundo.

Los anos noventa son, ademas, una decada en la que el museo se convierte en un lugar de fuertes luchas por la representacion y la narracion social. Todo museo, y mas aun si es un museo nacional, empieza a recibir preguntas criticas sobre el marco ideologico que define su narracion. Recordemos que, recientemente, en America Latina se han dado polemicas en torno a quien narra en los museos de la memoria o del posconflicto. La misma derecha ha incorporado a su instrumental discursivo la idea, que se creia de izquierda, de que quien narra pone en cierto modo las condiciones para afrontar lo real.

Por tanto, en el analisis de Piglia importan las cuestiones politicas y las cuestiones esteticas. Todavia en "Teoria del complot", al hablar de Macedonio, Piglia discute aspectos del proceso creativo de una novela, pero tambien de una forma de accion politica del autor. Dice Piglia sobre Museo de la novela de la eterna, la obra experimental de Macedonio:

El nudo ficcional es la construccion de un complot y, a la vez, ese complot se superpone con la escritura de una novela. Las multiples estrategias de lo novelistico que circulan por el texto tienden a funcionar como una conjura destinada a producir efectos en la realidad y a construir un conjunto especifico de lectores que actuaran como conjurados ellos mismos. Asi, la novela construye a sus lectores como complices de una conjura secreta (Piglia, 2001, en linea).

Piglia esta hablando de las propias actividades anarquistas de Macedonio, asi como de su aspiracion a la Presidencia de la Republica, usada como una suerte de accion anarquista. La metafora del nudo blanco es neurologica, y Piglia la aprovecha para ir, por la via que abrio Philip K. Dick, al corazon del problema de la memoria, nutrido de narraciones personales y narraciones colectivas. El Piglia teorico social de la narracion se junta con el critico e historiador de la literatura argentina y con el novelista, para producir una obra donde la lucha por el poder procede del juego por la custodia y el mantenimiento de las narraciones.

Y es que si bien la lectura de la historia literaria argentina resulta interesante en la conferencia del 2001, lo es mas el que esa lectura se haga en clave de complot. (5) Piglia parece advertir una conexion profunda entre el poder del Estado y la concepcion de lo tragico, que en la Modernidad se muda de la tragedia aristotelica a la novela, genero burgues, de las tensiones sociales. Que el complot del Estado reemplace al destino explica la omnipresencia de la conjura en la novela contemporanea.

En la novela como genero, el complot ha sustituido la nocion tragica de destino: ciertas fuerzas ocultas definen el mundo social y el sujeto es un instrumento de esas fuerzas que no comprende. La novela ha hecho entrar la politica en la ficcion bajo la forma del complot. La diferencia entre tragedia y novela parece estar ligada a un cambio de lugar de la nocion de fatalidad: el destino es vivido bajo la forma de un complot. Ya no son los dioses los que deciden la suerte, son fuerzas oscuras las que construyen maquinaciones que definen el funcionamiento secreto de lo real. Los oraculos han cambiado de lugar, es la trama multiple de la informacion, las versiones y contraversiones de la vida publica, el lugar visible y denso donde el sujeto lee cotidianamente la cifra de un destino que no alcanza a comprender (Piglia, 2001, en linea).

Emilio Renzi: la memoria de la vigilancia y la vigilancia de la memoria

Ahora bien, si los ensayos, textos criticos, conversaciones y conferencias de Piglia permiten entender las relaciones del poder del Estado con la narracion y, mas especificamente, con el genero distopico, algo parecido podemos decir de la trilogia de Los diarios de Emilio Renzi. Estos escritos ofrecen no solo un logro literario en si mismo, sino tambien la posibilidad de enmarcar mas claramente obras individuales como La invasion (1967) o Respiracion artificial en el proyecto literario de Piglia, del cual Los diarios vienen a ser su base. Si bien estos ultimos no cubren la epoca en que se escribio La ciudad ausente y no hay muchas alusiones a esta obra, aparecen alli referencias a lo distopico y al concepto de ciudad, que habian sido expuestas en "Teoria del complot", discutidas en Critica y ficcion y ficcionalizadas en La ciudad ausente.

Los tres tomos nos muestran la evolucion de las ideas sobre narracion e historia, narracion y poder, y narracion y vigilancia. Unos vinculos que, como es de suponer, Piglia pudo atestiguar durante sus anos de formacion en Argentina. En esos casos, el problema se piensa no solo como una posibilidad para la ficcion, sino, y sobre todo, como un trasunto de la vida cotidiana del intelectual en la Argentina. Cuando los anos se tornan dificiles, cuando el totalitarismo empieza a permear las esferas de la vida argentina, lo distopico y lo policial se convierten en una clave de lectura para comprender los anos de Ricardo Emilio Piglia Renzi. Lo narrado en los diarios tiene gran semejanza con las huidas de La ciudad ausente, con su clima opresivo, con la promesa de que la escritura, la lectura y la discusion son la unica alternativa ante las liquidaciones de la brutalidad militar.

En Un dia en la vida, entrega final de los diarios, Renzi nos pone repetidamente de cara con la imagineria utopica. En algun momento, a proposito de la dictadura, Piglia parece confiar en el caracter sanador de la narracion:

El peligro, el terror, la maldicion de una realidad sin salida, se transforma muchas veces en relatos, pequenas historias que circulan en medio de la noche para contar imaginariamente la experiencia vivida de esos dias oscuros y poder soportarlos y sobrevivir. La narracion alivia la pesadilla de la historia (Piglia, 2017, p. 13).

?A quien alivia? ?A los que la padecen? ?O alivia a la historia misma de sus malos suenos? En una anotacion fechada el 25 de agosto de 1982, tambien incluida en el tercer tomo de los diarios, leemos: "decido que mi lugar politico es la utopia" (Piglia, 2017, p. 157).

Tambien en la tercera entrega de los diarios, la imaginacion distopica se transfiere como gesto autorreflexivo. Hay un largo pasaje (Piglia, 2017, pp. 234-240) en el que el autor transcribe una especie de informe arqueologico publicado en el siglo xxiii o xxiv, y donde se hace una resena de los mismos Los diarios de Emilio Renzi. Es algo asi como la transcripcion de un sueno, con el que se da un informe en clave distopica de Los diarios de Emilio Renzi. Esta resena imaginaria futura, en la que el autor parece no entender algunas de las cosas que definen la vida del siglo xx, representa un ejercicio metaficcional y, a la vez, una puesta en abismo del presente entendido como futuro y vivido como pasado.

Estos pasajes pertenecen a un momento en que Piglia ha decidido no seguir con la cronologia de anos, tal como habia sido presentada en los dos tomos anteriores. De manera que ofrecen anotaciones que guardan una relacion metonimica con la historia general. Son biografemas, pedazos de vida narrada. Son, como el mismo titulo del tomo lo indica, Un dia en la vida, nombre extractado, como se sabe, de una cancion de los Beatles.

Solo hay una anotacion en los diarios sobre La ciudad ausente, obra a la que Renzi vincula con una utopia dada por la creacion de un mundo en miniatura para recuperarse de la perdida de una mujer (Piglia, 2017, p. 188). No se puede dejar de anotar que la novela aparece, bajo esta sintesis, como directa heredera de un grupo de obras que se preocupan por la creacion de inteligencia artificial: La invencion de Morel de Bioy Casares (1940), La Eva Futura de Auguste Villers de L'isle Adam (1886) y, sobre todo, El castillo de los Carpatos, de Julio Verne (1892), en la que se busca conservar a la mujer muerta --una cantante de opera--a traves de la preservacion de la voz. Motivo auditivo este que, como ya se ha dicho, marca la invencion de la trama de la novela de Piglia.

Ahora bien, a falta de pistas precisas en Los diarios sobre lo que Piglia estaba considerando cuando escribio La ciudad ausente, y sobre lo que ocurre despues de la publicacion de Respiracion artificial en pleno auge de la dictadura, que queda un poco en la sombra, son de suma utilidad los testimonios de amigos y colegas de Piglia, que fueron testigos de su preocupacion por el tema distopico.

En su recuento de los anos de Piglia en la Universidad de Princeton, Arcadio Diaz Quinones senala las inquietudes profesorales de Piglia por la epoca en que La ciudad ausente era un proyecto en pleno desarrollo:

En la primavera de 1989 ofrecio un curso sobre "Novela y dictadura: el poder autoritario en la tradicion literaria" que podriamos ver hoy como un documento de su propia biografia. En el proponia analizar "las formas que adquiere la narracion en un contexto de represion politica", concretamente en la Argentina de 1976 a 1982. En la descripcion se anunciaba asi: "se estudiaran los signos de la politica autoritaria en el lenguaje y en la vida cotidiana de la epoca" y asimismo "los usos de la ficcion y de la no-ficcion en la representacion literaria". En las primeras sesiones se leyeron textos de Borges, Arlt y Lugones, y despues se paso al tema de "El estado autoritario y la guerra sucia" y "El ejercito como fuerza clandestina", para lo cual servia el texto mas atravesado por el trauma, el Nunca mas de la Comision Sabato. Otra sesion estuvo dedicada a Humberto Constantini y tambien a Manuel Puig, cuyos libros habian sido prohibidos, seguramente por las referencias a la tortura, pero tambien por la sexualidad diferente que desplegaban. El tema era el exilio: "La patria perdida como tradicion de los intelectuales", con fragmentos de Pubis angelical de Puig, y "En la noche", de Constantini. Es uno de los pocos cursos en los que Piglia se nombra a si mismo como escritor e incluye sus propios textos: fragmentos de Respiracion artificial, en la sesion dedicada a "las formas cotidianas del terror politico". Era el testimonio de un sobreviviente, alguien que sabia, como el Walter Benjamin de las Tesis de filosofia de la historia, que ni siquiera los muertos estaran a salvo (Diaz Quinones, 2015, pp. 20-21, en linea).

Estos testimonios revelan una preocupacion especifica que quizas el tercer tomo de los diarios no alcanza a mostrar de manera tan precisa. Aun asi, es de resaltar el modo en que concluyen Los diarios de Emilio Renzi: aquellos pasajes sobrecogedores que no sabemos muy bien como fueron escritos. En los medios se ha difundido que Piglia ordeno y escribio la ultima parte de sus diarios con una condicion fisica cada vez mas precaria, ayudado por un software para comunicarse. Ya la publicacion de los diarios era un proyecto en curso, como se pone de manifiesto en el documental que habian realizado Gema Juarez Allen y Andres di Tella (2015).

Que en la propia vida de Piglia reaparezca el tema de la maquina narradora, inmovil, no deja de ser impactante. La tecnologia, de la que el Piglia autor debe servirse para completar sus diarios, aparece como cualificador de una extrema conciencia corporal. Ya las tecnologias de informacion y comunicacion habian aparecido en varios de sus ensayos y conversaciones, como, por ejemplo, aquellos incluidos en las charlas en Princeton, en los que habla del cambio que las tecnologias han introducido en los habitos narrativos. Pero, por primera vez, despues de La ciudad ausente, la tecnologia se ve ligada a una condicion a la que podriamos llamar "poshumana". Es como si el tema de la maquina narradora de La ciudad ausente, solitaria y abandonada, sometida a la reflexion sobre su propio ser, hubiera adquirido, por juegos del destino, una dimension autobiografica.

Con los inicios de la enfermedad, la narracion de Un dia en la vida se torna triste y laconica:

Martes

Morir es dificil, algo me sucede, no es una enfermedad, es un estado progresivo que altera mis movimientos. Esto no anda. Empezo en septiembre del ano pasado, no podia abrochar los botones de una camisa blanca (Piglia, 2017, p. 293).

Sabado 5

Mi vida depende ahora de la mano derecha, la izquierda empezo a fallar en septiembre despues de que termine el programa de television sobre Borges. Me sucedio en ese momento, pero no a causa de eso. Los medicos no saben a que se debe. El primer sintoma fue que no podia hacer movimientos finos, los dedos ya no me obedecian (Piglia, 2017, p. 293).

No es gratuito que las ultimas secciones de los Diarios, seguramente escritas cuando Piglia estaba inmovilizado por la esclerosis lateral amiotrofica, que habia empezado a aquejarlo desde el ano 2013, tuvieran por titulo expresiones como "La marea baja", "La isla", "Un dia perfecto" y "La caida". Todas ellas, no hace falta explicarlo, son frases que afirman el imaginario utopico y distopico. Sistole y diastole de una vida dedicada a las letras, a la confianza en la narracion, pero que ya en ese momento se apagaba.

La ultima entrada del diario, que significativamente se data el lunes, primer dia de la semana, ofrece pensamientos que hacen pensar en la maquina de La ciudad ausente extinguiendose lentamente en la colonia:

Lunes

La mano derecha esta pesada e indocil pero puedo escribir. Cuando ya no pueda...

Siento que crece en el cuerpo un hormiguero, una batea. Quiero estar seguro antes de anotarlo. Escrupuloso hasta el fin.

Siempre quise ser solo el hombre que escribe.

Me he refugiado en la mente, en el lenguaje y en el porvenir. No puedo ya vestirme solo, asi que me he hecho confeccionar una capa, o mejor, una tunica que me cubre el cuerpo comodamente, con dos lazos para atarla. Tengo dos atuendos; mientras uno se lava, uso el otro, son de lino color azul, no necesito nada mas.

La enfermera meretriz puede entrar en el cuarto a cualquier hora, mientras yo, entre los pliegues de la cama, miro la ciudad por la ventana.

El papagayo en una jaula.

La silla de ruedas, el andar mecanico, el cuerpo metalico.

La enfermedad como garantia de lucidez extrema.

Una dolencia pasajera.

Para no desesperar, he decidido grabar algunos mensajes en voz alta en una diminuta grabadora digital que reposa en el bolsillo alto de mi capa, ?o de mi caparazon?

Si uno puede usar su cuerpo, lo que dice no importa. El genio es la invalidez (Piglia, 2017, pp. 293-294).

La ciudad ausente: la maquinacion narrada y la narracion maquinada

La idea de una experiencia corporal alterada por obra de la tecnologia, de una conciencia que se transforma por la presion que sobre ella ejerce el poder del Estado a traves de las narraciones, de la pesadilla de la historia contra la que hay que luchar, es una de las puertas de entrada a la distopia. El lector es testigo del eclipse de la maquina de La ciudad ausente y de Emilio Renzi. Dos narradores, pero tambien dos conciencias, o mas bien dos caras de la misma conciencia, en el acto de narrar. La pesadilla de la historia, que en el caso de la maquina consiste quizas en quedar varada en la orilla del relato principal, el que la abarca y de alguna manera la quiere paralizar, aparece tambien en los diarios, donde la inmovilidad del cuerpo narrador deviene poderosa alegoria: la que muestra un acto narrativo individual, detenido ante la fuerza de la historia.

Pero aun hay mucho mas, pues La ciudad ausente es una obra a la que se puede calificar como distopica por muchas otras razones: unas de filiacion intertextual, otras de estructura o forma, y algunas mas relacionadas con unos motivos que adquieren particular relevancia durante el siglo xx, un siglo que vio, ademas del ascenso de los totalitarismos, un desarrollo tecnologico y unas condiciones economicas y sociales enteramente nuevas. Si la dictadura en varios paises de America Latina era la maquina oficial de narrar, el sistema bipolar hacia lo propio en tiempos de la Guerra Fria.

La ciudad ausente, como ya se ha dicho, se estructura alrededor de una historia matriz: la de Macedonio Fernandez, conocido despues en la novela como Mac, quien recibe ayuda de un ingeniero de Europa Oriental que le propone confinar a su esposa Elena, recientemente fallecida, a una maquina. Esta historia, parcialmente develada por Junior, un periodista de origen ingles que obtiene de modo clandestino datos sobre la historia de la maquina, asi como copias piratas de sus historias, permite descubrir su funcionamiento. Luego de una excursion por el Museo donde la maquina esta confinada, un lugar en el que se recrean algunas de las historias, Junior accede al mito fundacional de una colonia disidente a la que viaja al final. Alli reina una utopia linguistica en la que las lenguas cambian, salvo el libro sagrado, El Libro: el Finnegans Wake.

El diccionario de la Real Academia Espanola (RAE) incluyo recientemente en sus paginas el termino "distopia". Antes, quizas, era corriente el uso de "utopia pesimista", una voz compuesta que significa casi lo mismo, pero que no era tal vez tan contundente ni tan especifica. La definicion es la siguiente: "Del lat. mod. dystopia, y este del gr. 5uc- dys- 'dis-2' y utopia 'utopia'. 2. f. Representacion ficticia de una sociedad futura de caracteristicas negativas causantes de la alienacion humana" (RAE, en linea). (6) La distopia viene a ser una suerte de utopia al reves, la inversion radical de sus principios centrales: el orden y el rigor. Como en el grabado de Goya, la distopia es el sueno de la utopia que se vuelve monstruo.

Si bien la relacion entre La ciudad ausente y la distopia esta mas o menos establecida, las referencias a los motivos especificamente vinculados con la utopia pesimista han sido poco analizados. Ademas de la lectura que se puede hacer a partir del binomio narracion/poder y de la lectura cruzada de la novela, los diarios y los ensayos --objetivo central de este articulo--, se pueden advertir una serie de motivos que aparecen en la tradicion distopica y que Piglia reelaboro en su novela de 1992. Los enumeramos brevemente con el fin de confirmar, desde el interior de la misma novela, una presuncion que los textos criticos y diaristicos dejan ahora entrever con mayor claridad: el acto de narrar, del narrar distopico, es el que permite escapar de la pesadilla de la historia, de la pesadilla de una narracion hegemonica y alienante.

Empecemos por lo ultimo que nos dejan Los diarios de Emilio Renzi: un cuerpo dotado de conciencia narrativa, pero que duda de los limites de la percepcion y de los limites de lo humano. En La ciudad ausente, las alusiones a la interaccion compleja entre maquina y cuerpo recuerdan una linea importante de la tradicion distopica que anida en la ciencia ficcion, y de la cual la maquina narradora de Macedonio y Russo, el ingeniero, es heredera. Empieza con el Frankenstein de Mary Wolstonecraft Shelley, sigue con La Eva futura de Villers de L'isle Adam, pasa a La invencion de Morel de Bioy Casares y culmina con los replicantes de Philip K. Dick o los clones de C. J. Cherryh y Kazuo Ishiguro. Como en Metropolis, la novela de Thea von Harbou (1926) llevada al cine por Fritz Lang (Pommer y Lang, 1927), reaparece el motivo de la automata, robot o replicante. La pregunta por la identidad personal, por los limites de lo humano y lo poshumano se vuelven el centro de la pregunta existencial.

Por otro lado, y como ya se dijo, la sociedad retratada en la distopia esta dominada por la vigilancia y el control policivo ejercido por el Estado. No hay acaso tema mas caracteristico del genero. De Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932) a Farenheit 451 de Ray Bradbury, pasando por 1984 de Orwell (1949), el control es uno de los elementos infaltables. Ademas, la Buenos Aires de La ciudad ausente es un lugar donde la represion del Gobierno, imaginaria prolongacion de la dictadura militar, se extiende por la vida publica y la vida privada mediante un mecanismo propiamente narrativo.

Piglia da un sello particular a la distopia, poniendo en el centro una preocupacion por la narracion y por el lenguaje. A diferencia de la ciencia ficcion clasica, la novela de Piglia no va a la busqueda de una nueva y sorprendente realidad poblada de artefactos asombrosos, sino que muestra una imagen desviada del futuro, en la que se advierten las peligrosas derivas del mundo presente, la inminencia de la pesadilla y el terror.

El lenguaje se define como lugar del control, pero tambien como espacio para la revolucion. Si bien el marco narrativo creado por el poder estatal parece incontestable, el hecho de que ese marco haya sido hecho con un instrumento plastico, acomodable, pasible de metafora, en el esta la posibilidad de la revuelta. En su primera manifestacion, la novela de Piglia revela las raices orwellianas de su concepcion, pero se aparta de el por el hecho de que las voces narrativas se pluralizan. La neolengua, incontestable en 1984, se torna atacable en La ciudad ausente. Las consignas reivindicativas de Metropolis se recrean en los libros custodiados por los rebeldes de Farenheit 451 o en el libro sagrado defendido por el protagonista de la pelicula Soy leyenda. La neolengua adquiere, en La ciudad ausente, el caracter de un dispositivo de custodia narrativa que controla hasta cierto punto, pero que no puede definir del todo lo real. En la colonia a la que se llega remontando el rio, vive una sociedad que venera el Finnegans Wake como obra sagrada y que vive el lenguaje como el unico lugar posible de escapatoria.

Ahora bien, los asuntos mas plenamente referenciales de la distopia aparecen de manera tambien desviada en la novela de Piglia, de modo que la ciencia ficcion, el hard boiled y el cyberpunk son un intertexto enrarecido, pues sufren una apropiacion periferica, provinciana, descentrada. Recordando a Avelar, son referencias culturales que la novela afronta como ruinas. Por tal razon, La ciudad ausente tiene respecto del pasado y del lugar donde este se conserva, el museo, una condicion alegorica. El futuro es un lugar de ubicacion incierta y se representa, de alguna manera, a partir de la incertidumbre que produce el progreso tecnologico. La trama se mueve en una especie de caos historiografico, pues se trata de un mundo atravesado por un pasado traumatico que se reactualiza solo como lenguaje. Los futuros avanzados y relucientes de las peliculas mas o menos topicas que juegan con el temor a la catastrofe ceden el paso a visiones que pueden ser retrogradas o anacronicas. Con tecnologias pasmosas, pueden convivir la miseria y el atraso, o formas casi premodernas del urbanismo. Una ciudad que, como la de Blade Runner (Lauzirika, Deeley y Scott, 1982), parece, no del futuro, sino del pasado, oscura, laberintica. Como muchas otras distopias posteriores, el futuro recicla el pasado y muchas cosas que en el aparecen es como si nos llevaran a otra epoca. La ciudad ausente es, ademas de intempestiva en sus aspectos referenciales, una distopia provinciana. Cohabitan en ella los costumbrismos mas reconocibles, asi como una especie de exaltacion de lo periferico y lo rural.

Y es este, precisamente, uno de los puntos que nos lleva a los referentes literarios que menos se han senalado. La ciudad ausente construye una atmosfera que recuerda, por un lado, a la novela negra, aspecto ya senalado por la critica; y, por otro, al cyberpunk y la narrativa distopica. Por atmosfera entendemos un conjunto de elementos de orden tematico y constructivo que, en el caso de Pigia, vienen tanto de la literatura como del cine. La novela hace pensar en novelas como Neuramancer de William Gibson (1984), mientras que la estructura policial muestra a investigadores y criminales descentrados, vagando por laberintos del mercado negro, en medio de drogas y espacios que no otorgan ninguna posibilidad de redencion.

El otro asunto es espacial. La isla es el simbolo dominante, tanto de la utopia, como de la distopia. Desde Moro hasta las reservas de Farenheit 451 y Un munda feliz, o las naves espaciales y los planetas de la ciencia ficcion, el espacio separado, el espacio-otro, es constitutivo. Para la utopia y para la distopia, resulta necesaria esta suerte de metonimia en que se convierte la isla. Toda distopia se revela, entonces, como una construccion insular, por lo menos en dos sentidos, uno figurado y otro referencial. En la novela de Piglia, por un lado, se presenta una sociedad que parece haberse aislado para ser representada y, por otro, en la parte final, el protagonista va precisamente a una isla en la que se hallan las huellas de la actividad asociada a la creacion de la maquina. La sociedad otra, la sociedad alternativa, adquiere en La ciudad ausente cara de utopia pirata, "zona temporalmente autonoma", como llamo Hakim Bey a su modelo de sociedad futura en su texto homologo, tambien publicado en 1992 (Bey, 1992, en linea).

La historia--esta vez bajo la figura del museo--aparece como un lugar de lucha por las representaciones-narraciones. Si en Orwell, Bradbury, Huxley y Dick la representacion distorsionada o la anulacion misma de las representaciones del pasado es fundamental, la novela de Piglia nos da una especie de cancelacion de la narrativa historica misma, de suerte que la proliferacion de historias--oficiales o clandestinas--mina la posibilidad de una ficcion dominante. Por ello, aunque el poder militar tiene el dominio de la propaganda, la novela descentra las estrategias de control en la gramatica y muestra desde la anarquia la superposicion de mundos narrativos.

Alrededor del imaginario tipicamente distopico de una ciudad sin centro, con sus coordenadas historicas extraviadas, con unos actores del poder que carecen de rostro, pero que se nos muestran en sus efectos, el autor argentino construye su imagen de la urbe. Piglia articula varios mitos y ficciones alrededor de la fundacion mitica de Buenos Aires. Como otras novelas negras o distopicas, La ciudad ausente busca hacer una cartografia urbana, levantar la trama literaria, historica y topografica que subyace a la ciudad. La inspira, como el mismo Piglia dijo, el simbolo de los canales de television, presentados metaforicamente como lineas narrativas donde pueden rastrearse posibles ordenes de lo real.

Conclusion

Considerar un tema como la distopia en relacion con la politica y la narracion pone de presente la necesidad de asumir ensayo, critica, ficcion y narracion como componentes de un mismo proyecto intelectual y literario. Escritores como Piglia introducen en su proceso una especial gravitacion hacia el ensayo en tanto discurso multiple y polifacetico. De ahi que la exposicion y la argumentacion sean caras del mismo problema que nutre a novelas y cuentos. Una vez entran en juego los diarios, el asunto se cualifica aun mas, pues este ultimo registro adquiere el caracter de una matriz. Laboratorio de creacion, pero tambien impulso que define la performatividad de todo acto literario, la escritura en Los diarios de Emilio Renzi forma, respecto del corpus de Piglia, una suerte de mas alla de la escritura.

De ahi que estemos ante un problema genologico y filologico. Se revela la importancia de los textos de reciente publicacion, los cuales, a pesar de su estatuto generico y literario difuso, ayudan a iluminar en retrospectiva algunos problemas vistos en textos canonicos como La ciudad ausente. Esto ocurre, por ejemplo, con el analisis politico de la narracion y, mas especificamente, con el imaginario distopico, que desde Respiracion artificial va a ser permanente en todos los textos del escritor.

La ciudad ausente es una obra que se comprende mejor si se cruza con las ideas sobre poder y narracion, vigilancia y complot, que atraviesan la totalidad de la obra ensayistica y diaristica de Piglia. Se ven mas claramente las apropiaciones de la tradicion literaria argentina y universal, entre ellas la de una narracion que siempre esta en relacion problematica con el poder y que tematiza la narracion social como conspiracion.

Si bien la distopia se ha invocado como referencia de La ciudad ausente en resenas y notas periodisticas desde su mismo momento de publicacion, la relacion entre la novela y los motivos distopicos del cine y la novela ha sido muy poco estudiada. Este vinculo, que se define como nucleo de problemas para la consideracion contemporanea de las ficciones que tratan del poder, se manifiesta en la novela de Piglia mediante la apropiacion de varios motivos "clasicos", que encontraron su principal elaboracion en distopias canonicas como Un mundo feliz, 1984 o Farenheit 451. Una lectura de lo distopico en America Latina, en dialogo con la distopia moderna, debe considerar a Piglia como uno de sus practicantes sino, ademas, como uno de sus teoricos mas importantes. A la larga, la novela experimental y el ensayo critico son los principales agentes para escapar de una pesadilla que tambien usa las formas narrativas y argumentativas para instaurar las formas constantes de la opresion

Recibido: 17/09/2018 | Revisado: 22/10/2018 | Aceptado: 16/11/2018

DOI: 10.17230/co-herencia.16.30.6

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Efren Giraldo *

egiral25@eafit.edu.co

* Doctor en Literatura, profesor investigador, miembro del Grupo de Investigacion en Filosofia, Hermeneutica y Narrativas de la Universidad EAFIT, Medellin-Colombia

(1) "El arte es el lugar de la inminencia. Su atractivo procede, en parte, de que anuncia algo que puede suceder, promete el sentido o lo modifica con insinuaciones. No compromete fatalmente con hechos duros. Deja lo que dice en suspenso" (Garcia Canclini, 2010, p. 12).

(2) En el tercer tomo de los Los diarios de Emilio Renzi (Un dia en la vida), encontramos un pasaje que demuestra el interes del autor por las narraciones como algo que ha desbordado la literatura (una obviedad, acaso) y por las transformaciones a las que el arte de narrar se ha visto sometido a causa de las aceleradas mutaciones economicas y tecnologicas. Dice Emilio Renzi, el narrador de los diarios, en una entrada sin fecha: "La narracion social se ha desplazado de la novela al cine y luego del cine a las series y ahora esta pasando de las series a facebook y a twitter y a las redes de internet. Lo que envejece y pierde vigencia queda suelto y mas libre: cuando el publico de la novela del siglo xix se desplazo hacia el cine, fueron posibles las obras de Joyce, de Musil y de Proust. Cuando el cine es relegado como medio masivo por la television, los cineastas de Cahiers du Cinema rescatan a los viejos artesanos de Hollywood como grandes artistas; ahora que la television comienza a ser masivamente sustituida por la web, se valoran las series como forma de arte. Pronto, con el avance de nuevas tecnologias, los blogs, los viejisimos e-mails y los mensajes de texto seran exhibidos en los museos. ?Que logica es esta? Solo se vuelve artistico lo que caduca y esta 'atrasado'" (Piglia, 2017, p. 257).

(3) El trabajo que mas directamente ha hecho por esclarecer los vinculos de La ciudad ausente con la ciencia ficcion es el de Berg (2000, p. 77), quien especificamente trae como referente a Philip K. Dick y las peliculas hechas a partir de sus relatos.

(4) Avelar lo dice de manera mas contundente: "Ya no se trata tanto de narrar los hechos

(5) Una de las grandes ausencias en la reflexion de Piglia es quizas la de Bioy Casares, un autor que tuvo un particular interes por este tema.

(6) Observese que la presencia de la alienacion y la orientacion negativa marcan la identificacion hecha por el diccionario.
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Author:Giraldo, Efren
Publication:Revista Co-herencia
Date:Jan 1, 2019
Words:11333
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