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"El Marro", un juego tradicional y popular en la educacion fisica espanola (1807-1936).

"Prisoner's Bars", a traditional and popular game in the Spanish physical education (1807-1936)

En estos ultimos anos el juego motor se ha presentado bajo el objeto de recuperar la raiz folklorica o la etnografia. Repertorios de juegos tradicionales o populares se han incorporado en la bibliografia de la educacion fisica, no obstante solamente se limitan a senalar su descripcion. Como cita Gonzalez (1993), son pocos los trabajos que aportan una vision fenomenologica sobre los origenes del juego deportivo. El estudio de los juegos corporales bajo una adscripcion a la antropologia historica o cultural, puede ayudar a una hermeneutica sociocultural sobre los origenes del deporte contemporaneo (Hernandez, 2004). Sin embargo, pensamos que para alcanzar una interpretacion ajustada sobre el origen de los juegos deportivos no existen teorias unicas. Las tesis interpretativas pueden superponerse unas a otras, fundiendose y hasta confundiendose en una multiplicidad social encadenada de intenciones diferentes, pero dependientes entre ellas y estructuradas en funcion de los matices de cada doctrina o posicion de ideas que expresa un determinado grupo social y que las sustenta para lograr una finalidad concreta o particular, que incluso se transforma con el tiempo.

Generalizamos, por tanto, la aceptacion de la tesis de Huizinga (1957), que sostiene que en la evolucion antropologica del juego como elemento ludico y festivo, se consolidaron los fundamentos sociales forjadores de la cultura moderna, la cual se manifiesta actualmente en el asentamiento de una larga tradicion y supervivencia de muchos de los juegos corporales de antano.

En Espana, las actividades fisico recreativas de los siglos XVI y XVII han quedado testimoniadas en las obras de Cobarruvias (1543), Alcocer (1559), Caro (1978), Cobarruvias (1611) o Remon (1623). Asimismo varias investigaciones han constituido una contrastada base historicista con la que pueden iniciarse estudios mas especificos (Alvarez, 1995; Bantula, 2005, 2006, 2008; Bantula y Vilanou, 2009; Hernandez, 2004; Hesse, 1967; Mayor, 2002; Paya, 2006, 2007; Pelegrin, 1998, 2000).

El nuevo horizonte que actualmente se presenta con la utilizacion de las nuevas tecnologias y del acceso inmediato a las hemerotecas digitales, nos permite avanzar hacia el rescate de juegos perdidos y olvidados o, en todo caso, de algunos juegos que hasta no hace mucho estuvieron en la memoria de nuestros mayores. Uno de estos es, el todavia conocido con el nombre de marro; una recreacion fisica que esta a punto de desaparecer por completo.

Asi es, por tanto, que en la presente aportacion abordamos como objeto de estudio el juego del marro en Espana en una interpretacion historica y social que se contextualiza especialmente en el ambito del proceso de institucionalizacion de la educacion fisica escolar entre 1807 y 1936.

La metodologia se ha construido a partir de la localizacion bibliografica de las obras de la epoca -fuentes primarias- facilitadas especialmente por los repertorios bibliograficos mas recientes (Torrebadella, 2009, 2011), y completados con el soporte de la busqueda en las hemerotecas digitales de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca de Cataluna (Arxiu de revistes catalanes antigues: ARCA). Asimismo, la revision documental y el analisis de los datos obtenidos se han organizado cronologicamente en una fase hermeneutica y reforzada con estudios historicistas y fuentes secundarias.

Con este estudio aportamos datos y fuentes que pueden ayudar a sedimentar una historia social de la pedagogia de la educacion fisica. Ademas, se pretende contribuir en la elaboracion de una antropologia historica y cultural del deporte en Espana, que como citan Medina y Sanchez (2003) todavia no tiene una consolidada trayectoria ni institucionalizacion.

El juego del marro: origenes y noticias de su juego en torno a la educacion fisica

Como citaba Ricardo Rubio (1893), para poder presentar una historia de los juegos corporales en Espana deberiamos perdernos en la noche de los tiempos. Sin embargo, para rastrear el origen del juego del marro nos sirven las anotaciones de Pelegrin (1998), que descubre en el Diccionario de Autoridades la voz del juego, marcando diferentes acepciones de otros juegos que tambien adoptaron este nombre: "Marro. Se llama tambien el regate o hurto del cuerpo para no ser cogido y burlar al que persigue" y a otro juego de precision que consiste en la suerte de acercar una piedra lanzada lo mas cerca posible a un objeto clavado en el suelo (Autoridades, 1734, 504). En esta epoca, el juego del marro tambien se definio del siguiente modo:

Marro. Significa tambien juego parecido al que llaman Moros y Christianos, en que puestos dos bandos de una parte y otra encontrados, dexando suficiente campo en medio, salen de uno y otro a coger o tocar el contrario: y el arte consiste en huir el cuerpo el uno al otro, para que no le cojan o toquen, retirandose a su bando, porque si le tocan queda prisionero, por lo que le dieron este nombre (Autoridades, 1734, 504).

Pelegrin (1998) apunta que en los siglos XVI y XVII el termino 'marro' fue asignado a otros juegos. El marro tiene mucha similitud con el "Juego de los cautivos" que Alonso Ledesma (1562-1623) incorporaba en 1605, en Juegos de Noche Buena Moralizados (Ledesma, 1611; Pelegrin, 1998, 2000; Sancha, 1855). Cristobal Suarez (1630, 272) mencionaba que entre los juegos de su epoca eran conocidos "los ladrones, los cautivos, guardarropa, marro, velorto, chueca, &". Ledesma desplaza de los juegos el valor moralizante y ascetico del barroco espanol, dominado por el poder catolico que ejercia el Estado. El juego de "Los cautivos", se presenta como la terrenal lucha de los cristianos frente a la tentacion del pecado (Sancha, 1855).

La popularidad del juego se comprueba por la presencia del vocablo en varios de los diccionarios de la epoca. Asi detectamos la traduccion francesa de marro, por jeu des barres (Cormon, 1776; Sejournant, 1759). Estos registros documentales nos llevan a sostener la suposicion inicial, que el primitivo juego en Espana era referenciado hacia principios del siglo XVII con el nombre de Los Cautivos, y que hacia finales de este siglo y principios del XVIII, se conocio como Marro, tal y como recoge el Diccionario de Autoridades (1734).

Podemos sentenciar que el marro empezo a tomar carta de naturaleza en la educacion fisica escolar espanola a partir de 1807 con la incorporacion de La gimnastica o escuela de la juventud, obra de Johann Christoph Friedrich Guts Muths (1759-1839), cuya traduccion espanola -de Mariano de Iborra- se tomo de la edicion francesa de Amar y Jauffret. A partir de la publicacion en 1793 de Gymnastik fur die Jugend, la influencia de Guts Muths revalido la percepcion educativa de los juegos corporales.

La version espanola de La gimnastica o escuela de la juventud, dedicada al director del Real Seminario de Nobles, indica la certeza que en dicha institucion se practicara el juego del marro. Sin embargo, en esta obra el juego adoptaba el nombre frances Las barras -Les Barres- indicando que era "conocido en Espana con el nombre de moros y cristianos" (Amar y Jauffret, 1807, 121 y ss.). Sobre su descripcion destacamos la elocuente introduccion cuando se cita la importancia que tenia el juego en Atenas, indicando, como tambien sucedia en la edicion francesa que "este juego en todos los paises, menos en el nuestro es exercicio de las jovenes" (p. 122). Subrayamos este rasgo porque hace del juego el primer contenido coeducativo de la educacion fisica, hecho que muestra la clara influencia de Platon, el cual aconsejaba que los juegos y retos de carreras fuesen practicados tanto por hombres como por mujeres (Mercurial, 1845). En Espana esta obra fue recomendada por sus excelentes valores educativos (J. L. N. P. R., 1808) y la Gaceta de Madrid -10/11/1807- la presento como una "obra recomendable para los colegios, seminarios y demas casas de educacion" (Pelegrin, 2000, 44).

A partir del siglo XIX, los juegos recreativos de los jovenes y, en especial los juegos corporales, se enrolan en un proceso de pedagogizacion e institucionalizacion escolar. Estos juegos siguen configurando el proceso de sociabilizacion o civilizacion de los antiguos juegos corporales, que segun Elias y Dunning (1992) son reglados y convertidos, algunos de ellos, en las practicas deportivas contemporaneas.

Asimismo, las intervenciones pedagogicas de Salzmann, Guts-Muts, Pestalozzi, Clias o Amoros (Diem, 1966), sirven como modelo para incorporar los ejercicios o juegos gimnasticos y esbozar proyectos educativos. Los juegos corporales son presentados como excelentes medios para organizar la educacion fisica escolar pero, ademas, cumplen una funcion preventiva y reparadora ante la corrupcion higienica y moral que acostumbraba a presentarse en los colegios internados (Vazquez y Seoane, 2004). Como en Francia, y por la influencia pedagogica que se recibio de este pais, podemos suponer que tambien en los colegios internados de Espana el juego de barres -el marro- era el preferido para la recreacion, la instruccion fisica y la formacion del caracter del alumnado (Pavet, 1827; Simon, 1827).

En el Manual de higiene (1831) del medico Ignacio Pusalgas (1790-1874), el capitulo dedicado al ejercicio, aun hoy, y salvando el paso del tiempo, tendria una cierta consideracion. En el se tratan los diferentes generos de ejercicio ya fuera como recreacion de la infancia o de la juventud, como parte esencial de la educacion en el desarrollo corporal o como prescripcion higienico-medica para conservar o restablecer la salud. Pusalgas ubico los juegos corporales de la infancia como uno de los medios higienicos mejor probados para asegurar el desarrollo corporal y como una parte esencial en la educacion, como asi se hacia en los colegios anglosajones. Hacia un repaso de los principales juegos destacando sus cualidades higienicas. Ademas, el ejercicio considerado como parte esencial de la educacion era abordado a traves de la aplicacion practica que tuvieron los clasicos sobre la gimnastica. Asi presentaba la conveniencia de establecer la gimnastica en los colegios, como antiguamente en Grecia: "1[grados] para endurecer y fortificar los jovenes destinados a las fatigas de la guerra, 2[grados] para conservar la salud y restablecerla, 3[grados] para formar los atletas, dotados de las mas grandes fuerzas de que es susceptible el cuerpo humano" (Pusalgas, 1831, 76). Pusalgas destaco los juegos corporales de carrera, que ya introducian las escuelas de diferentes paises y la mayoria de los colegios de Inglaterra como asi sucedia con "el juego del marro (parecido al que llaman moros y cristianos) o de los prisioneros" (p. 74).

Podemos comprobar que antes de llegar a la primera mitad del siglo XIX, el marro ya tenia una cierta popularidad, puesto que la improvisacion del juego en las zonas urbanas provocaba frecuentes altercados a los transeuntes. En 1835 en las Ordenanzas municipales de Tudela, el Art. 372 exponia que: "No se podra jugar al marro en las calles, plazas, ni paseos publicos, ni a pelota en la pared que se halle situada en paraje que se interrumpa el libre transito a las gentes, bajo la pena de una peseta, a que seran responsables los padres o tutores por sus hijos menores" (Tudela, 1835, 159).

El tratado de Marco Antonio Jullien (1845), Ensayo General de educacion fisica, moral e intelectual, considero el juego del marro como un excelente medio para contribuir a la educacion fisica a partir de los ocho anos:

Algunos juegos de la guerra proporcionan a los ninos mil ocasiones de desarrollar su velocidad persiguiendo al enemigo su agudeza para escapar a sus emboscadas su emulacion para hacer triunfar el partido a que pertenecen; su elocuencia y energia para excitar a sus jovenes companeros su valor generosidad para si estan en peligro en fin justicia y amor a la virtud decidir en los casos dudosos De este modo la perfeccion fisica esta en relacion con los otros dos ramos de la educacion. El cuerpo se desarrolla como el entendimiento y el caracter La vivacidad la libertad la alegria que todos sus juegos favorecen circulacion de la sangre y los humores el apetito el sueno el aumento de las fuerzas la salud la alteracion del temperamento y las enfermedades demasiado comunes en ninos sedentarios y esclavos e inmovibles y desgraciados que son por regular groseros macilentos valetudinarios y el vigor del cuerpo y la salud se hallan enlazados con satisfaccion del alma con igualdad de caracter con gusto el buen humor y alegria. (Jullien, 1845, 260-262).

Como trata Torrebadella (2013), la obra de Jullien represento la influencia recuperada del modelo pedagogico de Pestalozzi y del sistema de educacion fisica del compatriota exiliado en Francia, Francisco Amoros.

Jose Simon (1992) destaca que los alumnos del Instituto de San Isidro de Madrid solian frecuentar el llamado "Campo del Moro" -alrededores del Palacio Real- para disputar partidas de marro. Uno de estos alumnos era el literato Jose Fernandez Bremon (1902, 266), que recordaba como hacia mitad del siglo XIX con todos sus companeros del Instituto se desplazaban en tropel "al Campo del Moro para jugar un marro". Por lo que se desprende, parece que este lugar fue durante muchos anos una concurrida zona de recreacion, en la que tambien solian organizar partidas de marro los alumnos universitarios (Fernandez, 1898).

El juego del marro fue apareciendo a lo largo de todo el siglo XIX, aunque segun los autores recibio nombres diversos (Pelegrin, 1998). Asi R. C. (1847, 51) le llama "Combate de carreras". Esta identificacion guerrera tambien vendria refrendada en las declaraciones de otros autores:

En nuestros dias no se representa este ejercicio mas que por el juego del marro que era antiguamente un combate de hombres en un espacio cerrado de barreras. Esta manera de correr es de las mas saludables, y por eso debe recomendarse mucho: no solo tiene la ventaja de desarrollar las fuerzas y de dar agilidad, sino tambien la de estimular el valor y la destreza. Ofrece la imagen de un combate, pero de un combate inofensivo; la inteligencia del Gefe tiene tanta parte en la victoria como el valor de los soldados: necesita conocimientos estrategicos, elije el momento de ataque, calcula los accidentes del terreno, reconoce la parte debil del enemigo y mide con una ojeada los circulos y vueltas que es necesario dar para sorprender; y cuando por medio de un golpe atrevido ha librado sus prisioneros, o tomando el campo contrario, queda cubierto de gloria. (Mutel, 1846, 152)

Basilio Sebastian Castellanos (1849) refiriendose al juego de bandos o al conocido como Daca de la china, considerados por Pelegrin (1998) como sucedaneos al juego del marro, decia que era muy comun "ver a nuestros muchachos del pueblo entretenerse en juegos de ejercicio, que, por su caracter, parecen simulacros de la guerra" (Castellanos, 1849, 296).

Fernandez de los Rios (1852) aconsejaba, del mismo modo que ya hicieran Amar y Jauffret (1807) el juego a las senoritas expresandose del siguiente modo:

En nuestro sentir vale mas esta ocupacion que la lectura inspirada y con mucha frecuencia peligrosa de una mala novela, o la murmuracion mas insipida todavia, de la mayor parte de las reuniones o eterna monotonia de todos esos pretendidos juegos de habilidad que tan poco discurso suponen en los que se divierten en ellos. Jugado por jovenes de los dos sexos este juego es todavia mas bello porque mil accidentes graciosos aumentan su atractivo. (Fernandez, 1852, 20).

En 1803 el DRAE varia la identificacion del juego respecto al Diccionario de Autoridades (1734): "Juego en que puestos dos bandos de una y otra parte encontrados, dexando suficiente campo en medio, salen de uno y otro hasta la mitad de el a coger, o tocar el contrario, y el arte consiste en huir el cuerpo el uno al otro, para que no le cojan o toquen, retirandose a su bando" (R. A. E., 1803, 541). Mas tarde, el DRAE dice que "este juego se conoce con otros varios nombres" (R. A. E., 1852, 442).

El marro aparecera frecuentemente en algunos tratados de juegos (Fernandez, 1852; Fernandez, 1864; Hernandez, ca. 1900; Lopez, 1855; Marco y Ochoa, 1896; Maspons, 1874; Un aficionado, ca. 1905; Un papa, 1897) y tambien en manuales o programas de educacion fisica escolar de finales del siglo XIX (Ferrer, 1893; Garcia-Fraguas, 1896, 1897; Macorra, 1894; Sanz, 1894). Asi es que a finales del siglo XIX, los juegos tradicionales y los autoctonos espanoles, como el marro, se hacen muy recomendables (Paya, 2006).

El doctor Fonssagrives (1877) en La Instruccion Publica, al ocuparse de la educacion fisica de las ninas y de los juegos mas convenientes para su desarrollo, destacaba que aun y las caracteristicas viriles que contiene el juego del marro, por su aspecto guerrero, las ninas no desechaban demostrar la rapidez de su carrera.

Eduardo de Palacio (1882, 158) revelaba que viendo jugar a los ninos se pueden descubrir sus inclinaciones y a la tarea que acaso se dedicaran al llegar a mayores. Asi el jugar "al marro indica ciertas aficiones politicas entre los tiernos infantes; van a ver quien puede a quien, y cual es el bando que triunfa".

Marco y Ochoa (1896, 839) citaban que se trataba de una de las "diversiones favoritas de la juventud, sobre todo en los grandes colegios". Hernandez (ca. 1900), mencionaba que el juego del marro es el origen de otros juegos. Para Mendez (1907, 190) el marro "es un juego infantil de los dignos, en el cual se ejercitan los musculos, porque se corre incesantemente, y por el cual se adquieren ciertos habitos de amor propio". Fueron muchas las voces pedagogicas que aceptaron este juego para la educacion fisica. Del marro se decia que era entre todos los juegos el que mas se parecia a la guerra y, tambien el mas preferido por los estudiantes (Castellanos, 1849; Fonssagrives, 1877; Mancuvrier, 1890; Marco y Ochoa, 1896).

Hacia finales del ochocientos, el abuso de la gimnastica fue criticado por ambientes pedagogicos de la Escuela Nueva. Pedro de Alcantara Garcia (1882) -primer pedagogo contemporaneo espanol que presento una amplia exposicion de la teoria del juego en el ambito de la educacion fisica-, en alusion al momento historico de finales del siglo XIX conocido como renacimiento fisico, expuso las razones de porque los juegos corporales estaban desplazando a los ejercicios gimnasticos de los programas escolares. La pedagogia moderna tomaba como preferencia los juegos corporales, porque ademas de cumplir con todas las ventajas higienicas de la gimnastica proporcionaban una mayor sociabilizacion, recreacion y desarrollo personal.

Alcantara Garcia citaba que de todos los juegos de carreras, el del marro tenia su preferencia entre los padres:

[...] -en frances jeu de barres: es parecido al que llaman moros y cristianos-, que pertenece, sin duda, mas especialmente al sexo masculino por sus pasos guerreros, pero en el que las ninas no se desdenan menos, nuevas Atlantes, de ensayar con rapidez la carrera. Conviene a la solicitud de las madres no dejar que este juego se prolongue hasta un limite tal que el cuerpo se empape de sudor y el corazon lata con impetuosidad. (Garcia, 1882, 132).

Como ha senalado Paya (2006, 333), la maestra valenciana de ensenanza superior, Natalia Castro (1895a, 1895b) argumento, en la Asamblea del magisterio de Sevilla, Valencia y Barcelona, que de todos los juegos susceptibles que disponen las ninas para ejercitarse es, "especialmente en el archiconocido juego espanol del marro", el que se puede presentar en las escuelas como uno de los mejores medios para incidir en la formacion fisica y del caracter. Recordemos que asi ya lo habia indicado el Dr. Fonssagrives (1877), autor que Pedro de Alcantara Garcia reconocio como la primera referencia pedagogica para organizar la educacion fisica de las ninas.

En los colegios de la Institucion Libre de Ensenanza (ILE), Francisco Giner, influenciado notablemente por el valor educativo del deporte ingles, fue uno de los maximos defensores en la introduccion del sistema de educacion fisica de los colegios ingleses (Lopez, 1998a, 1998b; Paya, 2004). En 1887, Giner aprovecho una solicitud al Ayuntamiento de Madrid para reclamar la habilitacion de campos de juego apropiados para los ninos y dejo expuesto que desde 1878:

[...] nuestros discipulos, cuyo ejemplo no ha sido inutil para otras corporaciones y establecimientos, han salido diariamente con sus profesores (!nada de inspectores ni ayudantes!) entre las clases de la manana y las de la tarde, no ha paseo, sino a jugar en algun sitio abierto, ademas de consagrar por entero toda la tarde del miercoles, y con frecuencia las mananas de los domingos, a partidas organizadas de pelota, marro, rounders, liebres [...] (Giner, 1887, 338)

El marro era uno de los preferidos por la escuela madrilena de la ILE y Ricardo Rubio (1889) lo tenia como uno de "juegos propios de nuestro pais", del que dice ser:

[...] el gran juego de lucha y esfuerzo, en que cada jugador no puede contar sino consigo mismo, y tiene que medir sus fuerzas para saber hasta donde puede arriesgarse, y ha de medir los contrarios que pueden salir en contra suya; en el que hay la carrera violenta, el regate, el esfuerzo para desasirse y el empuje para liberar a los companeros. (Rubio, 1889, 51).

El doctor Alejandro San Martin (1889) precisaba que el modelo pedagogico de Pierre de Coubertin en Espana estaba representado desde hacia ya una decada por la ILE. Al respecto, argumento la necesidad de superar la rivalidad intrinseca entre partidarios de la gimnastica y el sport ingles mediante la recuperacion de los juegos corporales, cuya implantacion en Espana era de extrema necesidad. San Martin (1889), director de la Escuela Central de Gimnastica (1887-1892), ocupandose de la campana iniciada por Coubertin y Ph. Daryl -pseudonimo de Pascal Grousset-, para propagar el modelo de educacion fisica ingles, puso objeciones pedagogicas y morales a la orientacion militarista con la que se dirigian y se fomentaban los juegos corporales en la Republica francesa.

El juego del marro fue defendido pedagogicamente en Francia por el profesor Fernando Lagrange. Pero como citaba Mancuvrier (1890), del mismo modo que en Espana, el juego tenia el peligro, injustamente, de caer en el olvido a causa de la importacion de otros juegos extranjeros.

La extension geografica que alcanzo la popularidad del marro quedaba expuesta en el Romance que de este juego presento Manuel Ossorio (1891, 89-92). Como subrayo Guimera (1889, 36), en el BILE, "en los juegos ven los ingleses, no tan solo el ejercicio fisico sino un embrion de vida social en la emulacion digna, la disciplina, la sumision al mando y a la autoridad, la lealtad y la abnegacion que tienen en efecto los juegos". Pero para Guimera (1889, 36) los juegos corporales fuertes al aire libre -como el del marro- tambien poseian una ventajosa influencia moralizadora, porque actuaban como calmante en los sentidos y en la imaginacion de los jovenes que "desean descansar y dormir y van a la cama sonando en los juegos del siguiente dia lo cual constituye un poderosa salvaguarda contra la corrupcion impidiendo unas veces que penetre y otras que extienda, cuando accidentalmente ha penetrado". Es decir, que el juego se edificaba pedagogicamente como uno de los mejores preventivos ante la contagio de la masturbacion entre los jovenes (Vazquez y Seoane, 2004).

El juego del marro tambien obedecia a esta sociabilizacion de la conducta moral, como asi lo manifestaba Ricardo Rubio (1893) al argumentar que los juegos corporales al aire libre en la edad escolar cumplian una funcion higienico-pedagogica. En la ILE los juegos tradicionales al aire libre fueron presentados como un poderoso estimulo de la ejercitacion fisica y desarrollo del caracter. Rubio matizaba que cada uno de los juegos que practicaba la ILE aportaba un valor educativo. Del marro citaba:

[...] exige de los directores un ejercicio del principio de autoridad, de las condiciones de mando en todos los momentos, asi como el arrojo y la resistencia en los casos apurados, y de los demas jugadores la subordinacion siempre, la proteccion del perseguido en muchas ocasiones, y la gran idea de la responsabilidad en los que custodian los 'parados'; citando muy a la ligera y solo los mas importantes. (Rubio, 1893, 149)

Alcantara Garcia (1896) aconsejaba atender los juegos corporales con aquellos que mas agradaban a los ninos. Generalmente estos eran los que solian participar entre dos bandos que luchaban en un partido y que mas y mejor ejercitaban las fuerzas fisicas y la destreza. Entre estos juegos, el del marro era el mas idoneo a las citadas condiciones y, sobre el Alcantara Garcia aclaraba que:

[...] no el que consiste en tirar a un bolo con el marron, sino el que, colocados los jugadores en dos bandos, uno en frente de otro, dejando suficiente campo en medio, sale cada individuo hasta la mitad de el a coger a su contrario, consistiendo el arte en huir el cuerpo, no dejandose coger ni tocar, y retirandose a su bando. (Garcia, 1896, 422)

El profesor Ph. Tissie (1899, 361) aconseja la utilidad del juego del marro como ejercicio deportivo de persecucion reglamentada para los ninos de edad mediana y, los deportes del futbol y el rugby, de los que decia "que son como un marro simplificado", para los alumnos mayores.

Guibert (1990, 31) apunta que el marro era uno de los preferidos de los alumnos y de los maestros, que solia realizarse a proposito de recrear y ejercitar al alumnado en los paseos escolares: "Muy recomendado, asi como todos aquellos que intervienen partidos. Son muy bien acogidos por los ninos dada la destreza que necesitan en su ejecucion y el atractivo que origina, entre ellos, la lucha y la competicion". El mismo Padre Manjon preferia los juegos y los ejercicios naturales al aire libre, antes que la gimnastica de aparatos. Por ello pedia campos escolares para practicar juegos como el del marro que, entre otros, contribuia al alejamiento de los jovenes del sedentarismo, de los vicios y prestaba servicio a "la regeneracion de la raza degenerada" (Galvez, 1940, 360-361).

A partir de la crisis de 1898, la educacion fisica absorbio y se enfatizo, todavia mas, en el discurso regeneracionista de la epoca, que ya venia manifestandose en el ambito profesional de los llamados apostoles de la educacion fisica, desde hacia varias decadas (Torrebadella, 2012a). Profesores como Marcelo Sanz Romo (1859-1942), en Madrid, o David Ferrer Mitayna (1848-1901), en Barcelona, se erigieron como lideres indiscutibles y reconocidos por todo el colectivo profesional. El profesor Sanz desde las paginas de la Educacion Fisica Nacional, portavoz de la Asociacion de Profesores Oficiales de Gimnastica y de la Liga Madrilena de Educacion fisica, presento una propaganda a favor de los juegos tradicionales espanoles como reaccion a la invasion de los deportes de origen anglosajon. Asi publico varios opusculos en los que expuso las reglas de los juegos tradicionales de mayor popularidad e identidad nacional (Marin, 2009). En uno de estos folletos se citaba:

Todos los juegos, despues de adaptarlos a las distintas edades despues de expurgarlos de todas aquellas causas que pudieran hacer peligrosos bajo el punto de vista fisico y moral, iran apareciendo en folletos como el presente.

Los distintos juegos que en cada region de Espana se practican, los daremos a conocer; para ello tenemos, como queda dicho, personas conocedoras de las costumbres en distintas regiones.

En cuanto a los juegos de otros paises, tambien seran objeto de nuestra intencion; pero en el extranjero tienen ya hecho el trabajo que nosotros vamos a hacer con los nacionales. (Barrilero, 1900, 4)

David Ferrer (1900b), profesor de educacion fisica del Instituto de Barcelona, inicio una amplia campana en favor de los juegos corporales y de los campos de juego publicos. En la Cartilla gimnastica higienica, Ferrer (1901, 41-42) incorporo la descripcion del juego del marro y que anteriormente ya habia divulgado en Los Deportes (Cartilla de gimnasia higienica, 1900a). Asi es como el juego se agrego tambien en los concursos gimnasticos deportivos que organizo la Federacion Gimnastica Espanola (1902) en Barcelona.

El profesor Daviu (1902, 41) desde el Magisterio Balear afirmaba que el marro era "una de las diversiones favoritas de la juventud espanola, sobre todo en los colegios numerosos", y sostenia que era "uno de los mas animados sin juguetes, y sin duda el mas dificil y que mas gusta a los ninos". Sin embargo, indicaba que por el gran espacio que requiere el juego solamente tenia lugar en las excursiones y en los paseos escolares. Daviu concreto que en el juego existen muchas variantes. Entre las mas importantes, destacaba la de hacer prisioneros solamente tocando al adversario, y no agarrando como habitualmente sucedia. Sobre las consecuencias desagradables del juego, aparte de las continuas rinas, tambien se encontraba la prohibicion de los padres o de los colegios porque solian romperse la ropa al agarrarse (Rumrep, 1903).

Estas argumentaciones son prueba suficiente del valor pedagogico que se le confirio al juego del marro en el magisterio espanol y, sobre todo, en la ILE, unas decadas antes que quedara casi definitivamente desplazado por la sencillez y estimulante acogida del futbol (Torrebadella, 2012b). No obstante, el juego continuo prevaleciendo entre los jovenes, y servia de estimulo recreativo ante la ausencia del entonces apreciado y costoso balon de futbol.

La Compania Madrilena de Urbanizacion, encargada de consagrar el proyecto urbanistico de la Ciudad Lineal en Madrid disenado por Arturo Soria Mata (1844-1820), desarrollo a principios del siglo XX un extenso programa de cultura fisica contextualizado en el pensamiento regeneracionista. Bajo la influencia del deporte anglosajon se comprometia a dignificar los campeonatos deportivos entre los escolares y a incorporar "entre los deportes gimnasticos tres verdaderamente clasicos, genuinamente espanoles: el juego del marro, el juego del paso y el tiro de la barra" (Higiene, 1905, 3).

En el Manual de juegos y deportes publicado en la Biblioteca Popular de Saturnino Calleja, el marro se presentaba indicando que "en algunas partes de Espana llaman tambien a este juego Rescate, nombre que conviene mejor a la indole de la partida" (Un aficionado, ca. 1905, 91).

En los sucesivos anos, los juegos corporales tomaran mayor importancia en los manuales de texto de las escuelas normales y en algunas de las guias docentes para la educacion fisica de primera ensenanza, que no evitan la incorporacion del juego del marro o su alusion (Escribano, 1912; Nociones de ejercicios corporales, 1909). Tanta era su popularidad que tambien llegaba al Reglamento Provisional de Gimnasia para Infanteria de 1911. En el se introducia la gimnasia sueca como el nuevo metodo de educacion fisica, en la formacion del soldado pero tambien un el capitulo VI dedicado a los "Juegos deportivos" mostraban, como ejemplos, aquellos juegos tradicionales, que mejor aplicacion fisica tenian, para la preparacion del soldado destacandose el del marro o rescate (Ministerio de la Guerra, 1911).

Podemos apreciar, pues, que el juego del marro fue incorporado en los programas de educacion fisica de numerosas escuelas e institutos. Asi sucedia en el Instituto de Palma de Mallorca con el profesor Eusebio Ferrer (1919). En los anos veinte, cuando el futbol adquiria notoria popularidad entre las clases medias, el juego del marro se incorporaba todavia en los manuales o tratados de educacion fisica escolar (Casals, ca. 1930; Condo, 1927; Eleizegui, 1924; Hernandez y Caballero, ca. 1928).

Todo y el aumento que ejercia el protagonismo del deporte en la escena escolar del primer tercio del siglo XX, surgieron modelos educativos que mantuvieron las raices de los llamados juegos nacionales. Asi se destaco el juego en la Escuela del Mar (1922-1938) de Pere Verges en Barcelona, cuya presencia se distinguio como una poderosa herramienta de educacion, y de tal modo formaba parte de la vida social de la escuela. La practica del marro era regular y organizada, con entrenamientos, equipos, campeonatos, arbitros y un consejo, todo esto con los mismos alumnos como protagonistas (Anonimo, 1934; Borja, 1982).

El juego del marro continuo siendo muy popular durante los anos treinta, sobre todo cuando no habia balon con el que jugar, aspecto que sucedia muy a menudo. En esta epoca corrio la noticia que el Sr. Cervera capitan de un buque de la Armada Espanola embarranco porque se retraso jugando al marro, y no tuvo en cuenta el descenso de la marea (Temas navales ..., 1932). Las anecdotas ocasionadas por el juego serian innumerables en la memoria de aquellos jovenes. Por ejemplo, las podemos encontrar en la Guerra Civil, cuando el cese de las bombas permitia momentos de tranquilidad y asueto a los escolares (Farre, 2009). Otra anecdota en plena Guerra Civil proviene del cuento "Patio de Armas" (1961), de Ignacio Aldecoa, cuyo relato se inicia con la escena en el patio de un colegio:

!Le jeu aux barres est plutot un jeu francais. Nos ecoliers y jouent rarement. Voici ti quoi consiste ce jeu: les jouers, divises en deux camps qui comptent un nombre egal de combattants, se rangent en ligne aux deux extremites de l'emplacement choisi. Ils s'elancent de chaque camp et ils courent a la rencontre l'un de l'autre. Le joueur qui est touche avant de rentrer dans son camp est pris. Les prisonniers sont mis ti part; on peut essayer de les delivrer. La partie prend fin par la defaite ou simplement l'inferiorite reconnue de l'un des deux camps" (Quevedo, 1992, 168)

Como aprecia Quevedo (1992, 169), este inicio situa un relato aterrador de la vida en donde el juego es convertido en realidad: "Aldecoa desde el principio nos da la clave del cuento; selecciona el mundo de los ninos, sus espacios, sus juegos, para recrear y potenciar aun mas toda la sinrazon de la guerra". En este fragmento del relato aparecen terminos que no escapan del imaginario colectivo de muchos de los juegos de la infancia: "combatientes", "dos campos", "prisioneros", "derrota", "inferioridad" y otros muchos tantos que podriamos anadir y que se revelan de las practicas combativas como "capitanes", "cazado", "muerto" y "jefe", terminos que denotan claramente una accion beligerante.

En la actualidad este juego es tratado todavia en la educacion fisica como un juego tradicional o popular. Ademas, en cuanto al propio caracter motriz, como citan Lagardera y Lavega (2003), y como ya afirmaba Ph. Tissie (1899), el juego del marro tiene un alto grado de complejidad sociomotriz (Guillemard, Marchal, Parent, Parlebas, y Schmitt, 1988). Esta complejidad se refleja en la variedad de estrategias que pueden adoptarse y en el grado de disciplina que exige el juego. En palabras de Borja (1982, 109) "exige una disciplina y sumision a uno que hace de jefe, si se quiere llevar ventaja en el juego" y tambien en las grandes dificultades en arbitrar los partidos (Bartres, 1934).

La complejidad del juego del marro tiene su analisis en la definicion de la logica interna que lo situa entre los deportes colectivos de mayor inteligencia sociomotriz y, como trata Parlebas (2001, 449): "Un chico de ocho anos puede jugar al futbol correctamente, pero le faltara aptitud y eficacia para el juego del Marro".

En Europa la longeva tradicion del juego del marro perdio paulatinamente popularidad con la aparicion de la institucionalizacion del deporte. Asi en Inglaterra, Tom Brown, el celebre muchacho de la escuela de Rugby, jugaba al Prisioners' Base (Hughes, 1923) y en Francia Jacques Vingtras, el protagonista de L'enfant (1879), de la popular obra de Julles Valles (1889) tambien jugaba a barres.

Pero el juego perdio protagonismo como asi evoco Thomas Hardy (1840-1928), en la famosa novela victoriana Lejos del mundanal ruido (1874), que tanto exito ha gozado hasta nuestros dias. El autor incorporo en el prologo, de la nueva edicion de 1912, un pasaje en el que recordaba el juego de Prisioners'Base: "El juego del rescate que hace no mucho tiempo parecia gozar de una vitalidad eterna, a diferencia de otros juegos ya decaidos en desuso, es hoy por lo que he podido comprobar, absolutamente desconocido para las nuevas generaciones infantiles" (Hardy, 2011, 3). A poco nos equivocariamos en intuir que una de las principales razones del olvido del juego deberia ser vinculada a la omnipresencia que ejercio la foot-ball association y el football rugby y otros deportes en la sociedad escolar anglosajona. Esta situacion, por extension, tambien deberia ser considerada en Espana por la pronta influencia que ejercio el proceso de deportivizacion de la juventud, y en especial el futbol (Torrebadella, 2012b).

Hacia una posible aplicacion didactica del marro

La presencia singular de los juegos tradicionales en el curriculo educativo actual es la mayor garantia de la recuperacion del patrimonio pedagogico y de la conservacion de la memoria educativa. Los juegos corporales del pasado contienen un extraordinario caudal antropologico y etnografico, pues en ellos se deposita el legado historico y los cimientos y valores de la sociedad contemporanea (Lavega, 2006). La asignatura de educacion fisica puede y debe contribuir a recomponer el significado instructivo y simbolico de los juegos tradicionales de la motricidad. De este modo, reconocer en estos juegos el devenir historico, las transformaciones y los pilares sociales forjadores de las sociedades o diversidades culturales, tambien forma parte de las propuestas docentes. Un enfoque constructivista puede acercar estos juegos tradicionales para que el alumnado sea aprehensivo con las diferentes realidades de su entorno social. Esta ha sido una vision que tradicionalmente en la pedagogia escolar se ha venido manteniendo desde hace varios siglos. No es pues baladi, el sostener que juegos como el del marro aun tienen cabida en el curriculo escolar de la educacion fisica (Navarro & Trigueros, 2008).

Todo este protagonismo del juego analizado, desde inicios del s. XIX hasta el primer tercio del s. XX, tendria que servir para reflexionar sobre la posibilidad de recuperarlo, especificamente en el ambito educativo. Con el objetivo de facilitar el uso del juego del marro en el marco escolar, se sugieren algunas premisas didacticas.

Primeramente el juego podria presentarse a traves de alguna lectura literaria sugestiva -fragmento de texto- en donde apareciese el marro. Este punto inicial daria cabida a la formulacion de preguntas como: ?sabeis que el marro fue uno de los juegos mas populares que jamas ha existido?, ?sabeis que casi siempre habia disputas o rinas que tenian que resolverse en el consenso de los participantes?, ?sabeis que quiere decir: aqui hay marro? ?quereis saber como se juega?, ?deseais jugar?, ?tal vez podriamos encontrar en algun sitio la descripcion del juego?, ?Podemos preguntar a la gente mayor?, etc. Estas y otras preguntas parecidas pueden despertar el interes del alumnado y aproximarle a un proyecto de grupo con el objeto de participar en una "arqueologia" del juego.

La contextualizacion del grupo se fijaria a partir del tercer ciclo de educacion Primaria. En atencion al marco curricular de las competencias basicas, el marro puede ser presentado desde el area de Educacion Fisica como un proyecto interdisciplinar hacia la cesion de la autonomia (Becerro-Mina y Torrebadella-Flix, 2013). Esta cuestion se referiria a tratar el juego desde diferentes visiones, como por ejemplo:

--tratando la competencia motriz, mediante la propia practica del marro y de sus juegos parecidos;

--trabajando el uso de la lectura, la recitacion y la comprension, mediante textos como los Juegos de los ninos en las escuelas y colegios (Hernandez, ca. 1900), o el romance de "El marro" de Ossorio (1891);

--analizando la perduracion del juego en la literatura universal -como en las obras, de acceso abierto, de Hardy, Valles o Aldecoa-;

--reflexionando sobre los valores sociales inherentes en el juego y relacionandolos con los actuales;

--proponiendo una normativa del juego, adaptandolo al momento actual, y buscando nuevas variantes;

--organizando un campeonato, con todos los aspectos de gestion que son requeridos para su puesta en marcha;

--tratandolo como objeto de analisis estadistico, mediante el uso de encuestas a familiares, conocidos o gente mayor, y valorando su perdurabilidad por zonas de procedencia;

--analizando las diferencias de nombre y de practica del juego en diferentes paises, hecho que implicaria el uso de las lenguas extranjeras.

Es evidente que el marro, como otros tantos juegos tradicionales, podria tener cabida en la actualidad (Devis, 2008). El juego responde a numerosos objetivos y contenidos curriculares de la educacion fisica, ademas de poder utilizarse como un elemento de relacion con otras materias y, por tanto, favoreciendo al trabajo competencial. Como juego colectivo de colaboracion-oposicion, la diferenciacion de roles, la dualidad y el simbolismo, las organizaciones y relaciones de la estrategia, la tomas de decisiones y la resolucion permanente de problemas, la gestion del riesgo, la autopercepcion de la corporalidad o la coeducacion, son condiciones que forman parte tambien de un desarrollo corporeo amplio.

El juego tradicional como practica libre y organizada por el alumnado tiene en el modelo pedagogico de Pere Verges -aplicado en la antigua Escuela del Mar y en las colonias de Vilamar-, esta misma linea constructivista (Braso y Torrebadella, 2014). Hoy, el curriculo en torno a las competencias, garantiza la posibilidad de actuar, con esta misma dimension integradora y cognoscitiva en la adquisicion y transferencia del saber y del ser.

La manera de organizar el juego del marro en la antigua Escuela del Mar, es quiza la propuesta que habria que tener mas en cuenta, ya que es de facil adaptabilidad al momento actual, puesto que ademas de tratar metodologicamente el juego como un proyecto en si, no queda despojado de la responsabilidad docente en la educacion de los seres humanos.

A modo de conclusion

Revolviendo el desvan de los juegos tradicionales hemos rescatado del olvido uno de los juegos perdidos. El marro fue tenido como un juego o deporte genuinamente nacional, pero sus ancestros nos remontan seguramente hasta la Grecia antigua, que lo concibieron como un juego simplificado o modificado de preparacion para la guerra (Andreu, 2009). Podriamos llegar a pensar que el juego del marro se fue incorporando en Espana por influencia francesa hacia el siglo XVI, pero tambien pudiera ser que ya existiera desde mucho antes.

En Espana el juego del marro encarno el deporte de equipo -sin balon- mas representativo y popular de todo el siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Fue un juego de patio, pero tambien un juego marcado por un interes pedagogico y llevado a la educacion fisica. Principalmente fue concebido como un juego de estimulo para los ninos y fue presentado como preparacion premilitar, aunque no se nego la participacion al sexo femenino. Podemos llegar a sostener que se presento como el primer juego de equipo de colaboracion-oposicion de caracter (co)educativo.

Especialmente, el juego del marro contribuye, en plena expansion industrial y burguesa, a fijarse entre todo el elenco de los juegos corporales como el juego preferido para la educacion fisica escolar. Los tratados de la epoca normativizan el juego y despojan de el algunas de sus caracteristicas o variantes violentas, con el proposito de garantizar el proceso de civilizacion y de construccion social del modelo de valores burgues. Asi el marro fue un juego moralmente aceptado, aparte de ser considerado como un antidoto al sedentarismo de los muchachos. Ademas tenia como ingredientes el mantener las virtudes sociales exigidas: la disciplina de las ordenes del jefe; la astucia que requeria la condicion de ser un juego estrategico; la toma de decisiones arriesgadas; el heroismo en la proteccion de los companeros; el celo en la vigilancia de los presos, y la agilidad y la resistencia de un juego atletico y viril. Por estos motivos, la practica tuvo tanto exito en el ambito educativo y recreativo de las escuelas. Fue en este caso, ya entonces, el juego del marro el dispositivo tecnologico de una tradicion impuesta por la cultura dominante en la educacion fisica. Hoy esta intervencion socializadora tiene al deporte que se filtra como colonizador de la educacion fisica escolar (Vicente y Brozas, 1996).

Ademas, el marro fue un substituto del futbol cuando se carecia de balon. Sin embargo, en Espana el marro se presento como un simbolo de regeneracionismo y de identidad nacional: el deporte espanol frente al sport extranjero, aunque el futbol le gano socialmente la partida.

Como citaba Kant (2003), los juegos de los ninos son muy generalizados en los paises de Europa pudiendose encontrar practicamente los mismos. El juego del marro no era una excepcion. Universalmente conocido ha perdurado vivo hasta no hace mucho. Que la popularidad del juego se prolongara hasta principios del siglo XX dice mucho de la importancia que siempre tuvo desde su ancestral origen. Uno de los autores de este articulo, recuerda haberlo jugado con mucha entrega y pasion en sus tiempos de infancia. Asimismo hemos comprobado en relatos de familiares nacidos a inicios del s. XX que el juego era muy presente en sus vidas y se practicaba en cualquier terreno y en numerosas ocasiones. Hoy practicamente podemos sentenciar que el juego del marro ha perecido definitivamente al paso del tiempo. Durante siglos ha sido la delicia de los jovenes y sirvio de recurso para una educacion fisica natural, espontanea y libre, que endurecia el cuerpo y desarrollaba el caracter.

Por mucho que nos esforcemos, los juegos tradicionales han perdido espacio y dimension en el curriculo de la educacion Primaria y Secundaria. El grado de marginalidad de algunos de estos juegos puede ser reparado como un excelente contenido para el desarrollo competencial e interdisciplinar. El marro puede ser un juego recuperado y a traves de el, tal y como ya hiciera Pere Verges, podemos enlazar contenidos del area de Educacion Fisica con otras competencias educativas basicas, una de ellas puede ser la de explicar el valor social de su historia. Pero tambien debemos revalorizar su recuperacion por la calidad sociomotriz que implica y el enorme beneficio que concede al desarrollo de las capacidades condicionales y cognitivas.

Prisionero del tiempo, hoy hemos rescatado la esencia humana del juego del marro, y convencidos de que nunca volvera a ser lo que fue, podemos restablecer su memoria e incluso suscitar el renacimiento eventual o temporal de su practica.

Siguiendo a Vicente y Brozas (1996) el dilema que se nos platea no es facil. Como otros juegos de su casta en la tradicion de la cultura no dominante, el marro se presenta como valor etnologico y critico ante la tradicion (es)forzada del deporte. Aqui yace el valor que supone preservar o conservar la tradicion, pero tambien el de proceder a los valores de la tradicion renovados, apuntando a una posible didactica critica en donde la deportivizacion del juego sea presentada como alternativa a los deportes dominantes.

http://dx.doi.org/ 10.5209/rev_RCED.2015.v26.n3.44680

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Jordi BRASO RIUS [1] y Xavier TORREBADELLA FLIX [2]

[1] Instituto Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Sant Cugat del Valles

[2] Universidad Autonoma de Barcelona

Recibido: Marzo 2014

Aceptado: Mayo 2014

Correspondencia con los autores

Xavier TORREBADELLA FLIX

Facultad de Ciencias de la Educacion

Universidad Autonoma de Barcelona

Campus de la UAB--Edificio G6, despacho 168

08193-Bellaterra (Cerdanyola del Valles). ESPANA

e-mail: franciscoxavier.torrebadella@uab.cat

Telefono: 93-5812671
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Article Details
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Author:Braso Rius, Jordi; Torrebadella Flix, Xavier
Publication:Revista Complutense de Educacion
Date:Sep 1, 2015
Words:10985
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