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Problemas de agresividad canina. Estudio preliminar en las ciudades de Corrientes y Resistencia.

INTRODUCCIÓN

La agresión canina es un problema de comportamiento que tiene una gran importancia social y sanitaria. Estudios realizados en Estados Unidos aseguran que miles de personas son víctimas de mordeduras de perros cada año (1,12). Una mordedura puede implicar serios perjuicios: el daño de la herida en sí, la transmisión de algunas enfermedades zoonóticas, el impacto psicológico que sufre el agredido y el costo que ocasionan el tratamiento de la lesión o la internación del agredido (1).

Los factores causales de la agresión canina son numerosos y complejos. Diversos estudios sugieren que tanto la herencia (9,13) como el sexo y el aprendizaje influyen sobre la presentación de la conducta agresiva (10) .Según el contexto en que se produce y el blanco hacia el cual va dirigida, la agresión puede clasificarse en agresividad por dominancia, por miedo, intrasexual, territorial, protectiva, en el juego, depredadora, maternal, redirigida y por causa orgánica (2,12). Resulta esencial identificar el tipo de agresividad que presenta el perro ya que el pronóstico y tratamiento varían de acuerdo al diagnóstico (10).

La agresividad engloba a una variedad de comportamientos que pueden ir desde sutiles actitudes corporales y expresiones faciales-gruñir, enseñar los dientes, ladrar-hasta ataques repentinos (8). Se tiene la idea errónea, pero bastante generalizada, que los perros sólo son agresivos si han mordido en alguna ocasión y esto hace que se busquen soluciones cuando es demasiado tarde.

La conducta de los perros-incluida la agresiónpuede ser evaluada de manera directa, por medio de tests de temperamento o a través de cuestionarios (17). Hsu y Serpell, (2003) han diseñado un cuestionario-Canine Behavioural Assessment and Research Questionnaire (C-BARQ)-que puede ser completado por los propietarios sin la presencia de un observador extraño (6). Esta última opción es muy ventajosa ya que la sola presencia de una persona desconocida para el animal podría modificar su comportamiento. El cuestionario está disponible en Internet (http://w3.vet.upenn.edu/cbarq/).

Este trabajo reporta evidencia respecto de la presencia de comportamientos agresivos en perros cuyos propietarios acudieron a la consulta clínica privada por causas ajenas a este problema en dos ciudades del nordeste argentino.

MATERIAL Y MÉTODOS

Animales. Se utilizaron 120 perros, 70 hembras y 50 machos, de diferentes razas y edad promedio de 5,9 años. Los perros-seleccionados al azar-concurrieron junto con sus propietarios a una clínica veterinaria de la Ciudad de Corrientes y a otra de la Ciudad de Resistencia (Argentina) en el período comprendido entre los meses de agosto de 2006 y abril de 2007, por consultas no relacionadas con la conducta.

Evaluación del comportamiento. El comportamiento de los perros fue valorado mediante el cuestionario estandarizado C-BARQ (6) , que fue completado por los propietarios de los animales. Un requisito para completar el cuestionario era que la persona que lo hiciera pasara suficiente tiempo -al menos 4 horas al díacon el perro como para poder describir adecuadamente la conducta del mismo.

Este cuestionario evalúa las respuestas del perro frente a diferentes estímulos y puede ser completado por cualquier persona que conviva con el perro. Consiste en 101 preguntas, divididas en 7 secciones y los resultados de las mismas son usados para determinar scores para 13 sub-escalas o patrones de comportamiento (agresión hacia personas extrañas, agresión hacia el propietario, agresión hacia perros desconocidos, agresión hacia perros conocidos, facilidad de ser entrenado, costumbre de cazar, miedo hacia los extraños, miedo no social, problemas relacionados con la separación, sensibilidad al tacto, excitabilidad, demanda de atención, grado de energía). Los scores van del 0 al 4. Así, por ejemplo, el ítem para evaluar la respuesta del perro cuando se lo corrige o castiga verbalmente se presenta con el formato mostrado en la Tabla 1.

A fin de alcanzar los objetivos de este estudio, se seleccionaron los siguientes patrones de comportamiento: agresión hacia personas extrañas y agresión hacia los propietarios. Ambos patrones fueron relacionados con la variable sexo.

Análisis estadístico. Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva para observar la presencia de conducta agresiva y calcular el escore para cada patrón de conducta seleccionado. Además, se evaluó la relación entre el sexo y la agresión hacia personas extrañas y hacia los propietarios mediante el test de Kruskal Wallis con un índice de confianza del 95%, utilizando el programa InfoStat/P Version 1.1.

RESULTADOS

De los 120 perros evaluados mediante el cuestionario C-BARQ, el 55% presentó agresión hacia los propietarios, con un score promedio de 0,46. El porcentaje de perros con agresión hacia personas extrañas fue de 88,3%, presentando un score promedio de 0,83. Pese a su escasa magnitud, ambos exceden la admisibilidad "cero" indicadora de ausencia de agresividad (Tabla 1).

Por otra parte, se observó que los machos eran significativamente más agresivos que las hembras hacia las personas, tanto para propietarios como para personas extrañas, como se detalla en las Figuras 1 y 2.

DISCUSIÓN

El término agresión no es muy explícito, se refiere a la conducta amenazadora dirigida hacia otro individuo o grupo de individuos y engloba una amplia variedad de conductas que van desde sutiles actitudes corporales hasta ataques explosivos (8). La palabra agresión es simplemente descriptiva y se aplica a un rango de motivaciones diferentes, algunas de las cuales son peligrosas y otras no (15).

[FIGURA 1 OMITIR]

[FIGURA 2 OMITIR]

De hecho, la agresión puede considerarse como una conducta normal de los perros en ciertos contextos. Sin embargo, la mayoría de las veces es inaceptable teniendo en cuenta la estrecha convivencia de los perros con los seres humanos. Un estudio realizado durante un período de un año (1/3/05 al 1/3/06), demostró que sólo en Tierra del Fuego, Argentina, ingresaron 382 casos de personas mordidas por perros a diferentes hospitales y centros de salud, demostrando el alto impacto de las lesiones por mordedura de perro sobre la salud de la población (20).

En Estados Unidos aproximadamente 4,5 millones de personas son mordidas cada año por perros. Esta cifra no incluye un número desconocido de personas que han sido mordidas pero que no han reportado el accidente-esto es frecuente cuando la víctima es de la familia que convive con el perro o cuando la mordedura produce heridas leves-ni a las personas que han sufrido accidentes secundarios a consecuencia de la agresión canina, por ejemplo, el caso de un ciclista que se cae cuando es perseguido por un perro (1).

Los resultados de este trabajo indican que un porcentaje considerable de perros manifiesta agresión hacia los propietarios. Si bien los scores promedio fueron relativamente bajos, es decir que en la mayoría de los casos los perros no llegaban a morder, la sola presencia de la conducta agresiva significa un riesgo potencial para las personas ya que, en muchos casos, la conducta agresiva tiende a persistir (17) o agravarse en el tiempo. Así, por ejemplo, un gruñido cuando el propietario quiere sacarle un hueso al perro constituye una conducta agresiva que el dueño puede no considerar relevante y que, sin embargo, puede trasformarse en un problema serio en el futuro (12).

Por otro lado, se observó que más de la mitad de los perros mostraban agresión hacia las personas desconocidas, presentando un score promedio de 0,83. Si bien estos hallazgos pueden ser relevantes, debemos considerar la probabilidad que la mayoría de estas cifras provengan de la descripción del comportamiento de ladrido. El ladrido puede formar parte del repertorio conductual mostrado por un perro agresivo pero también puede ser emitido en un contexto de alarma (16) que no necesariamente se relaciona con agresividad. Es probable que muchos de los dueños no hayan tenido en cuenta el contexto ni las señales visuales que acompañaban al perro cuando ladraba a una persona extraña y hayan confundido, en algunos casos, alarma con agresión. Es por esto que los resultados provenientes de agresividad hacia las personas extrañas no han sido tenidos en cuenta en este trabajo.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es que ninguno de los propietarios encuestados había acudido a la consulta por un problema de agresividad de su perro. Este hecho podría deberse por un lado, a que los dueños en general toleran niveles bajos de agresión por largos períodos de tiempo, no reconociendo el problema hasta que el perro muerda por primera vez (4). Es desafortunado para las víctimas que el peligro potencial del perro no sea reconocido hasta que suceda el accidente. Así, es usual que en los casos de mordeduras graves, los dueños describan el episodio como repentino en un perro que supuestamente nunca había mostrado agresividad y cuando un veterinario realiza la anamnesis cuidadosa descubre que el perro venía mostrando señales sutiles de agresión desde hacía tiempo.

Además, el tamaño del perro puede influenciar la percepción del peligro por parte del dueño. Se ha establecido que los perros de razas más pequeñas son más propensos a mostrar agresión por dominancia, probablemente por la mayor tolerancia de los dueños (4). En el presente estudio no fue tenido en cuenta el tamaño del animal.

La presencia de tantos perros manifestando una conducta agresiva podría ser un indicio de un manejo incorrecto. Algunos investigadores observaron que los perros de dueños que nunca antes habían tenido estos animales como mascota estaban más predispuestos a mostrar signos de agresión por dominancia (14). Este fenómeno podría deberse tanto a las dificultades de dichos propietarios para interpretar las señales emitidas por el perro como a los errores de manejo propios de un dueño inexperto. En otros estudios se comprobó que el entrenamiento de obediencia se asociaba con una menor prevalencia de algunos problemas de conducta incluida la agresión (7), esto reafirma la importancia del manejo adecuado sobre la presentación de problemas de agresividad.

Otros factores que influyen sobre la manifestación de la conducta agresiva son: la genética (9,11,18), las hormonas sexuales y la falta de socialización temprana (3,5). El efecto de la genética no se ha considerado en este trabajo ya que muchos perros eran mestizos y las diferentes razas no estaban representadas por un número estadísticamente significativo. En el caso de las hormonas sexuales, la mayoría de los autores coincide en que los machos son más agresivos que las hembras (8), (10,19), esto se debe al efecto que ejercen los andrógenos sobre dicha conducta. En nuestro trabajo encontramos que los machos eran significativamente más agresivos que las hembras hacia las personas. Con respecto al período de socialización de los cachorros, el mismo se extiende desde la tercera hasta la duodécima semana de vida. Los cachorros que no han tenido contacto suficiente con las personas u otros animales durante este período podrían tener mayor predisposición a presentar agresión hacia esos individuos (2,3). Es probable que la inadecuada socialización haya tenido cierto papel en los hallazgos de este estudio.

En conclusión, la agresión canina es un problema multifactorial, frecuente, potencialmente peligroso y que, en un gran número de casos, puede ser prevenido o tratado. Sin embargo, es evidente la falta de información por parte de la población, de allí la importancia de continuar realizando estudios sobre el tema y de analizar una forma efectiva de divulgación a la población.

Agradecimientos: al Dr. James A. Serpell y al Centro para la Interacción de los Animales y la Sociedad por permitirnos utilizar el cuestionario C-BARQ en nuestro estudio. A SGCYT-UNNE por financiar el trabajo.

Recibido: 29 abril 2008/Aceptado: 2 junio 2008

REFERENCIAS

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Le Brech, S.; Koscinczuk, P.; Rossner, M.V.

Cátedra de Patología Médica, Facultad de Ciencias Veterinarias, UNNE, Sargento Cabral 2139, Corrientes (3400), Argentina. Tel/Fax 03783-425753, E-mail: slebrech@hotmail.com.

* Trabajo realizado en el marco de la Tesis Doctoral de S. Le Brech, Facultad de Ciencias Veterinarias, UNNE.
Tabla 1. Evaluación de la respuesta del perro a una corrección o
castigo verbal.

no hay agresión        agresión moderada       agresión seria

no presenta signos     gruñidos/ladridos/     mordidas/intentos
visibles de agresión   mostrar los dientes   visibles de agresión

       0               1........2........3            4

Los números (scores) señalan la magnitud del trastorno conductual.
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Author:Le Brech, S.; Koscinczuk, P.; Rossner, M.V.
Publication:Revista Veterinaria
Date:Jan 1, 2008
Words:2674
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