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La literatura como forma de conocimiento historico e historiografico: burguesia y burgueses rosarinos a traves de una novela historica (1).

Resumen. Este ensayo indaga acerca de la vinculacion entre historiografia y literatura a partir de la novela La ciudad cambio la voz (1938) del escritor argentino Mateo Booz. Ambientada en la ciudad de Rosario entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera decada del XX, la novela tiene como eje de la trama la historia de un burgues construida a partir de la yuxtaposicion de fragmentos de historias de vida de conocidos burgueses locales que terminan definiendo una historiografia consistente de la burguesia rosarina. La trama y los procedimientos con los que Booz construye la novela nos permitiran, por un parte, reflexionar acerca de como un clase social pretende constituirse en hegemonica; pero fundamentalmente, nos ayudaran a establecer un contraste con la produccion historiografica mas reciente. En este sentido, invertiremos los terminos de la discusion del caracter ficcional de la historiografia como limitante de su condicion de representacion de lo real (y por lo tanto de explicacion de la sociedad); reflejando como una produccion cultural ficcional no solo puede ser una "fuente" que nos da indicios de un epoca, sino que nos puede proveer un recorte cognoscitivo y una interpretacion general del objeto.

Abstract. This essay investigates the link between historiography and literature through the novel La ciudad cambio la voz (1938) [The City Changed its Voice] by the Argentine writer Mateo Booz. Set in the city of Rosario between the second half of the 19th century and the first decade of the 20th, the core plot of the novel is the story of a bourgeois created from the juxtaposition of life story fragments of well known local members of the bourgeoisie. The narrative results in the definition of a historiographically consistent characterization of this class in Rosario. The plot and the process through which Booz develops the novel enables us to reflect on how a social class tries to become hegemonic; but fundamentally, they help us establish a contrast with more recent historiography. In this sense, we will invert the terms of reference of the fictional character in recent historiography as a limiting factor conditioning its representation of the real (and thus its explanation society). The discussion will show how a fictional cultural product can be a "source" which elucidates traces of an era, but can also provide a cognitive insight and interpretation of the object.

Resume. Cet essai explore le lien entre l'historiographie et la litterature a partir du roman intitule La ciudad cambio la voz (1938) [La ville changea la voix] de l'ecrivain argentin Mateo Booz. L'histoire se deroule dans la ville de Rosario entre la seconde moitie du XIXe siecle et la premiere decennie du XXe siecle et gravite autour de la vie d'un bourgeois dont l'histoire est reconstituee a partir de la juxtaposition de fragments de la vie de celebres bourgeois de Rosario. Il en resulte une historiographie convaincante de la bourgeoisie locale. La trame ainsi que les techniques utilisees par Booz lors de la redaction du roman permettent de reflechir sur la facon dont une classe sociale tente d'asseoir son hegemonie; mais fondamentalement, elles nous aident a etablir un contraste avec la production historiographique recente. En ce sens, nous inverserons les termes de la discussion concernant le caractere fictif de l'historiographie, qui limiterait sa condition de representation du reel (et par consequent son caractere explicatif de la societe), pour demontrer, au contraire, que la production culturelle fictive n'est pas seulement une "source" d'indices d'une epoque determinee mais peut aussi constituer une analyse cognitive ainsi qu'une interpretation generale de l'objet.

"Las figuras son complejos de muchos seres vivientes que actuan dentro del radio de mi observacion. Copian un rasgo de uno, un rasgo de otro, una modalidad de este y una modalidad de aquel, hasta constituir una imagen singular, como resultaria de fabricar un retrato con recortes minusculos de muchas y diversas laminas."

La Capital, 08 de enero de 1939. Declaraciones de Mateo Booz con motivo de la edicion de su novela La mariposa quemada.

Introduccion

Un analisis acerca de veracidad de los hechos narrados no es la mejor via de acercamiento a una novela, aunque paradojicamente, en este caso, creo que es uno de los mas fructiferos, no solo en el sentido de un proceso en el que tales hechos parezcan verosimiles, coherentes y explicables en el contexto temporal en que se inscribe el relato, sino tambien en el mas lato de los sentidos de la palabra hecho, sucesos acaecidos a particulares personas en un determinado momento. Pero mas interesante aun es que la trama misma de la novela y los procedimientos con los que el autor la construye nos permitan establecer un vinculo estrecho con la produccion historica mas reciente, al tiempo que nos habilite para reflexionar sobre la posibilidad de considerar a la literatura como forma de conocimiento historiografico.

En 1938, Mateo Booz (1881-1943), (2) quien ha sido considerado uno de los literatos paradigmaticos de la provincia de Santa Fe, publica la novela La ciudad cambio la voz. Mas alla de que su impacto publico posterior fuera en buena medida mas opaco que en el caso de otras producciones de Booz (la obra no cuenta con una reedicion desde la original en comparacion con las varias ediciones de otras producciones de Mateo Booz como Santa Fe, mi pais o Aleluyas del Brigadier), esta ha sido positivamente valorada por la critica local por su condicion de ser la "primera novela que toma a Rosario como elemento argumental basico, [y por que] fue otro paso en direccion a la representacion concreta de la realidad por la produccion artistica" (D'Anna 1991, 48); y si bien la primera condicion es erronea,3 indudablemente la segunda no lo es.

El autor tiene la evidente pretension de alabar a la ciudad que lo vio nacer, asi como a su recorrido familiar e individual, recurriendo a una particular yuxtaposicion con otras historias familiares. Asi termina por construir en buena medida, la historia de la burguesia local durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera decada del XX.

En este sentido es necesario resaltar la precision con la que el autor construye una historia de vida, que resulta un exitoso y consciente "tipo ideal" de la burguesia local, y que se evidencia en ese esfuerzo (consciente) por dar caracter de veraz (historico) al relato ficcional que es una de las marcas de la literatura de Mateo Booz. En estos terminos la construccion de personajes de ficcion como mixtura de hechos sucedidos a personajes historicos no hace mas que reforzar esta tendencia.

Como un Frankenstein historiografico en la novela de Booz, el personaje ficcional nos habla tanto de la artificialidad del conocimiento historico (como retazos de vidas realmente existentes, partes, referencias, indicios de estas, y como evidente producto de la ciencia moderna) como tambien de la eficiencia del discurso literario para dar cuenta del proceso historico. Pero ni una ni otra condicion expresan la imposibilidad del conocimiento de lo real por la via de la literatura o de la historiografia, o de la condicion de cientificidad de esta; a lo sumo nos hablan de las particularidades del saber, el saber cientifico y de las cercanias de las disciplinas que se acercan a los procesos historicos.

Literatura, historia e historiografia

Las practicas culturales articuladas alrededor de los campos disciplinares autodenominados literatura e historiografia han compartido desde un no tan lejano pasado comun "artistico" una vinculacion tan fuerte, que escasamente sus respectivos desarrollos las alejaron demasiado, y sin duda uno de los hilos que mantienen ese contacto es el uso (particularmente el "buen uso") del recurso narrativo. Tanto es asi que ni los mas tradicionales cultores del historicismo finisecular (Ranke y la escuela alemana por ejemplo) o los mas lucidos renovadores de la historiografia de nuestro siglo (Bloch o Thompson por ejemplo) desdenaron este rasgo; para todos ellos hay un lazo que une todavia a la historiografia con la literatura, aunque este fuera concebido casi exclusivamente en terminos estilisticos.

El tema nos lleva directamente a una intensa pero para nada cerrada discusion sobre el caracter ficcional de la historiografia, alli donde literatura e historia han sido los puntos terminales de una confrontacion que ha tenido demasiado de la moderna disputa territorial entre los practicantes profesionalizados de varias disciplinas (obviamente historiadores y literatos, pero tambien linguistas, criticos culturales y filosofos) y de la generalizada impugnacion postmoderna a los "grandes relatos" (Cfr. Arostegui 1995; Iggers 1998).

En sus puntos centrales los ejes de la polemica parten, por un lado, de la evidencia que la historiografia heredo legitimamente de nuestro cercano pasado precientifico, como forma de exposicion y explicacion: el milenario recurso de la narracion; y por otro lado, de la eterna peticion de objetividad (entendida como correspondencia y/ o controlada distancia entre los enunciados y las entidades referenciadas por esos enunciados) al conocimiento historico para hacerlo "verdaderamente" cientifico.

Si para los historiadores la impugnacion del caracter cientifico de la historiografia no era novedad, si lo era que se centrara el eje en el caracter narrativo de la historiografia. Por lo menos en tanto entendamos a la narracion como una forma del discurso donde la referencia a condiciones externas o extradiscursivas podria evitarse apelando al caracter intrinsecamente cerrado, y por lo tanto ficcional, de todo texto (Iggers 1998, 96). Entonces si la impugnacion a la forma de comunicacion y explicacion de la historiografia contenia toda una novedad que impacto de lleno no solo en las discusiones teoricas de la corporacion de los historiadores sino (y esto quiza haya sido lo mas novedoso) en las practicas historiograficas (Stedman Jones 1998).

La discusion se inicio a partir de las novedades que introduce la linguistica desde Saussure en adelante, pero particularmente desde mediados de siglo veinte con Roland Barthes, y llego a su maximo desarrollo cuando en los anos setenta encontro tanto en la teoria cultural como en la historiografia sus mejores representantes, Hayden White (1992) y Lawrence Stone (1986b), respectivamente. Sus trabajos ponian al descubierto una evidencia incontrastable: que el discurso historiografico no podia escapar de las generales de la ley de la linguistica y del analisis del discurso. Alli se plantea que la construccion del discurso historiografico, como la de todo relato, se asentaba en los recursos de la representacion narrativa, y era esta presencia la que conferia a los productos de esta disciplina su caracter sospechoso "... su uso (el modo de representacion narrativo) en cualquier campo de estudio que aspire a la categoria de ciencia debe ser sospechoso" (White 1992, 41).

Las propuestas de los promotores del "giro linguistico" causaron gran revuelo, y en mi opinion contribuyeron sustancialmente a la impugnacion conservadora de los ochenta, socavando tanto a la misma nocion de cambio en historia (Fukuyama), como la posibilidad de que la historiografia pudiera aportar algun tipo de certezas y no solo "literatura". No obstante, Hayden White y tal vez algunos de los mas lucidos entre los historiadores (4), pretendian indicar la existencia de una dificultad que por obvia no podia ser menor a la hora de indicar la agenda de problemas de cualquier disciplina que se pretendiera cientifica: "sea lo que sea una ciencia, es tambien una practica que debe ser tan critica sobre la forma de describir sus objetos de estudio como sobre la forma en que explica sus estructuras y procesos" (White 1992, 41).

Luego del llamado "giro linguistico" los historiadores ya no podemos argumentar ningun atenuante con respecto a las implicaciones del uso de la narracion. Este indudablemente vino a introducir nuevos y contradictorios componentes al intento de explicar las sociedades, pero como afirma Georg Iggers (1998, 104) con respecto al impacto de la teoria postmoderna en la historiografia: "Se paso de la raya en el momento en que no solo mostro lo dificil que es comprender la realidad con todas sus contradicciones, sino ademas nego de forma radical la existencia de toda realidad."

Y es que si bien la historiografia es indudablemente un documento de la cultura que necesita de la narracion (y por lo tanto de un componente ciertamente ficcional), la referencialidad de sus textos establece una distancia evidente, aquella que separa por ejemplo la descripcion de las mas aterradoras escenas de torturas de Kafka en "En la colonia penitenciaria", de la sola mencion de las realmente existentes de un texto historiografico que tome como tema la ultima dictadura militar argentina.

Llegado este punto es necesario senalar ademas que, un tanto paradojicamente, el debate venia a poner en evidencia el caracter historico de la produccion historiografica, circunstancia que fue escasamente percibida por los historiadores a los efectos de reflexionar sobre si mismos.

Asi, el visceral enfrentamiento que causo esta introduccion en algunos sectores de la corporacion de los historiadores, (5) obnubilo a muchos con respecto a las posibilidades que abria para una de las areas mas implicadas de la historiografia, la historia de la historiografia (o historiografia de la historiografia); donde la historiografia se convierte en objeto de analisis de si misma y a donde originariamente habian apuntado los trabajos pioneros.

El debate sobre el caracter narrativo y por lo tanto lo ficcional de la historiografia venia a desafiar a los historiadores menos proclives a reflexionar sobre su propia produccion como produccion historica, o sobre las implicancias teoricas de la misma, y tenia como claro objetivo a la historiografia mas academica y profesionalizada. Esta opto (en grado creciente) por adscribirse a la moda, o (mayoritariamente) por continuar como si nada hubiese pasado, y fue la mas politizada y militante la que respondio con mayor vehemencia.

Por otra parte, debemos considerar tambien que la expulsion de la narracion de las disciplinas llamadas "duras", en un sentido mas que significativo, no es mas que el esfuerzo por expulsar precisamente a la historia del cuadro de explicaciones de lo real que cada una se propone. Asi, suponer por ejemplo que las condiciones historicas de produccion de la fisica newtoniana o cuantica no son relevantes a la hora de construir y explicar el marco referencial (teorico y metodologico) de la disciplina cientifica fisica, es tan ingenuo como no tomar en consideracion el otro efecto fundamental de la ciencia moderna como es el peso de la divulgacion (academica y no academica) tanto de los contenidos, principios, teorias, como resultados de las mismas.

Ahora bien, como dar cuenta de estas condiciones (que en diverso grado segun las ciencias podrian extenderse plenamente al "interior" de cada una de ellas) sin el recurso del lenguaje y de la forma narrativa? El problema entonces podria pensarse mas integralmente, no seria solo necesario que la disciplina historica reconozca que la forma narrativa de por si constituye un contenido que afecta su condicion disciplinar (tanto teorica como metodologicamente), sino que el problema es del conjunto del conocimiento de pretension cientifica y/o academica, en tanto es condicion de su desarrollo, no solo "historizarse", sino dar cuenta de ese proceso, donde el recurso narrativo sigue siendo ineludible.

Pero nos queda todavia un punto a desarrollar que aclara y pone en adecuada perspectiva la problematica de la explicacion de lo real, y es el tema del conocimiento cientifico como conocimiento institucionalmente producido y por lo tanto como un conocimiento social mas. En este punto debemos dejar en claro que, si bien el conocimiento academico-profesionalizado (pretendidamente cientifico o no) constituye una particular forma institucional de apropiarnos de lo real, debemos reconocer que la posibilidad de que existan una multiplicidad de explicaciones socialmente validas producidas por otros actores (institucionales y/o sociales) no es solo una probabilidad, sino una certeza. En este sentido debemos recordar que la construccion de conocimiento historico es un patrimonio social, y por lo tanto no esta circunscripto a los historiadores profesionales (o a cualquiera de las "tribus" disciplinares). Estos no deberian ser mas que sintetizadores (siempre comprometidos, siempre participes necesarios) en las disputas por el sentido de la temporalidad de las sociedades.

Es asi que debemos entender la necesidad de una opcion epistemologica que plantee no solo la existencia concreta, evidente y por lo tanto cognoscible de lo real del pasado, sino que como dicen dos de los mas renovadores historiadores contemporaneos (Thompson y Hobsbawm) que podamos devolver a los hombres del pasado y especialmente a los pobres del pasado, el don de la teoria. (6) En terminos metodologicos, la propuesta consiste en devolverles a los actores su componente humano (historicamente situado y explicable) y a las fuentes que producen o nos los muestran, su condicion de documento de explicacion de lo real.

Invirtiendo los terminos de aquella postura que senala el caracter ficcional de la historiografia como limitante de su condicion de representacion de lo real, y por lo tanto de explicacion de la sociedad; en este ensayo queremos reflejar como una produccion cultural indudablemente ficcional (en este caso una novela) no solo puede ser una "fuente" que nos da indicios de un "clima de epoca", "una estructura de sentimientos", o como querramos llamar al suceso y/o proceso historico que recortemos como objeto de conocimiento, sino que claramente nos provee ese recorte cognoscitivo y una interpretacion general de tal objeto.

Historia, novela historica y novela burguesa

Acercandonos mas al recorte de nuestro tema, debemos tomar como punto de partida la comprobacion de que es indudable que, entre los multiples vinculos posibles entre historia/literatura/veracidad/ficcion, un producto cultural ha servido de lugar de encuentro privilegiado desde donde han partido la mayor parte de los analisis del problema: nos referimos evidentemente a la novela historica.

Ese lugar de encuentro esta en el origen mismo de dos practicas culturales, novela historica e historiografia. Ambas estan ancladas en el mismo hiato de tiempo donde se construyen los estados-nacion (y sus respectivos discursos legitimatorios) y los complejos institucionales de la ciencia y la academia. Ellas constituyeron (y constituyen hoy) sin lugar a dudas, un producto mas donde se instala la disputa por el sentido historico de las comunidades, no solo como una forma legitimante de la sociedad burguesa en proceso de consolidacion, sino como productos de una nueva sensibilidad, tanto de las clases dominantes como de las subalternas, de una percepcion de la temporalidad que ha cambiado con respecto al pasado inmediato donde los hechos del pasado adquieren nuevo sentido, se hacen presentes en funcion de una perspectiva temporal que traspasa a ese mismo presente para vislumbrar el futuro.

En estos terminos, evidentemente historiografia y novela historica toman al pasado como lugar desde donde se interpreta e interpela al presente (sea esto una formulacion consciente y explicita o no), y es esta condicion la que desarrollaremos intentado mostrar que la pretension implicada en este gesto no es solo un impulso guiado por alguna necesidad existencial, sino tambien una efectiva forma de conocimiento historico e historiografico.

En este contexto un problema a resolver es que entendemos por novela historica y si finalmente podemos asignarle ese caracter a la novela de Booz. La novela historica, como dijimos, ha sido motivo de debate continuo en la critica, y si algun rasgo comun puede resaltarse puntualmente en las diversas interpretaciones es su origen, las novelas de principios del siglo XIX de Walter Scott. En este y otros (Manzoni, Victor Hugo, Dumas, Balzac, etc.) se fraguaron los rasgos de un genero que ya lleva casi dos siglos de agitada vida en la cultura occidental.

Tomando un atajo que nos permita eludir un campo fervientemente trabajado por la critica literaria y cultural, y que nos es parcialmente ajeno, recortaremos algunas expresiones que nos permitan operar sobre algunas precisiones.

Asi por ejemplo, Seymour Merton, concordando con Anderson Imbert, define (en nuestra opinion de un modo totalmente convencional e insuficiente) a la novela historica reservando la categoria "para aquellas novelas cuya accion se ubica total o por lo menos predominantemente en el pasado, es decir, un pasado experimentado directamente por el autor" (Merton 1993, 32; italicas son nuestras). El modo pragmatico que el mismo autor utiliza para calificar a su definicion, nos permite solo un acercamiento clasificatorio, a la vez plagado de excepciones, que no nos sera demasiado util para rodear el objeto de nuestra preocupacion. Es mas, si tomaramos taxativamente tal definicion, esta novela quedaria excluida ya que buena parte de su trama esta articulada alrededor de un alias del autor.

Si la estrecha definicion de Merton nos aporta poco para caracterizar la novela de Booz, de mayor utilidad es sin duda su caracterizacion de lo que el denomina la Nueva Novela Historica Latinoamericana; no porque La ciudad ... pueda ser encuadrada con los seis rasgos propuestos, sino precisamente porque al no cumplir con ellos, nos permite afirmar plenamente su caracter tradicional dentro del genero. (7) De un realismo costumbrista sin mayores matices, con algun toque romantico pero sin demasiado desarrollo interior de los personajes, y por lo tanto alejada de todo naturalismo o psicologismo, La ciudad ... es en algun sentido un fruto tardio de las formas mas tradicionales de la narrativa argentina que encuentra refugio en la caracterizacion de "regionalista" o "costumbrismo regionalista".

Las dificultades de la critica para caracterizar el genero han estado presentes desde su mismo origen y las incertidumbres no han abandonado el panorama actual. Es por ello que Noe Jitrik parte de indicar que se debe "renunciar a la esperanza de un modelo unico de comprension" (Jitrik 1994, 167) de la novela historica. Entonces, aprovechando esta circunstancia, podriamos agregar un problema mas que podria ser necesario asumir para la critica, y que en este caso intentara rodear a ese objeto desde la perspectiva y los procedimientos de la historiografia.

Noe Jitrik define a la novela historica como un acuerdo, persistentemente violado, entre "verdad" (historia) y "mentira" (ficcion); la formula encierra una potencialidad de conocimiento que el mismo Jitrik se encarga de indicar: "la formula es audaz porque implica la ruptura de los limites semanticos de cada termino en cuanto postula que es posible que haya mas o diferente verdad en la mentira que en la verdad presentada homogeneamente como tal. Por lo menos, se produce una relativizacion: la verdad puede ser mas plena por la intervencion de la mentira, o mas densa; en cambio, la verdad que no pasa por esa prueba puede aparecer como mas superficial, o fragmentaria, o sin fundamento" (Jitrik 1994, 168).

El punto no es de menor importancia para determinar la posible vinculacion entre historia y literatura, sino tambien desde una perspectiva mas epistemologica, la de la especifica contribucion de esta ultima al conocimiento de lo social mas alla de la idea de la "representatividad" de un particular momento historico. En palabras de Jitrik, "la verdad historica constituye la razon de ser de la novela historica que, en consecuencia, no se limitara a mostrar sino que intentara explicar" (Jitrik 1994, 169), y este seria el rasgo condicionante de la novela historica.

La articulacion (el acuerdo) de historia y ficcion que sostiene a la novela historica es entonces una via de conocimiento de lo historico socialmente tan valida como la propia historiografia, a condicion de que, desafiando el modelo historiografico positivista que impregna nuestro sentido comun, dejemos de preocuparnos por que los hechos esten relatados "tal y como sucedieron", y podamos enfocar nuestras preocupaciones tanto en la compresion de los procesos historicos, como en restablecer cierta confianza en las otras formas de produccion de conocimiento historico que la sociedad nos provee a los historiadores. (8)

Volviendo al punto de la genesis de la novela historica, e iniciandonos en la presentacion del caso que abordaremos, esta fue caracterizada rapidamente como el genero burgues por antonomasia. Es que si la novela misma era considerada modelo de discurso literario de la burguesia, poco espacio quedaba para catalogar a las primeras producciones del genero que tenian como telon de fondo todo el peso del nacionalismo decimononico.

Novela burguesa por sensibilidad, en algun sentido la novela historica tambien lo fue por su concepcion del sujeto de la historia. El "grande hombre" de la historiografia romantica, trasladado tambien hacia otras perspectivas (tanto positivistas, como idealistas) y ejemplificado en las figuras de los Napoleones o de San Martin, pervive aun en el presente, senalandonos la persistencia de una concepcion del sujeto de la historia donde algunos y particulares individuos constituyen de por si el motor y la causa del desarrollo historico. Pero tambien en ocasiones, aun no siendo burguesa, la novela hizo del burgues el personaje central de la trama.

En nuestro caso partimos de considerar a La ciudad ... como producto pleno (pero no necesariamente consistente) de la burguesia, empezando por la percepcion y la sensibilidad, siguiendo por la concepcion del sujeto de la historia y terminando con el origen social del autor y la tematica misma. La ciudad ... es en nuestra opinion la novela burguesa de los burgueses rosarinos.

La novela de Booz tambien podria adscribirse al milenario genero de la biografia. Esto resulta totalmente consistente si consideramos que fue tambien en esta donde muchas de las preocupaciones que venimos senalando se unieron desde el siglo XIX, dando origen a una variedad de formas (novelada, historica, erudita, etc.), algunas de las cuales conservan hasta el presente un sostenido exito. Si bien la novela no cuenta la historia de un burgues plenamente real, muchos de los recursos (literarios e historiograficos) la ubicarian sin dificultad en este genero.

En este punto debemos entonces tomar en consideracion que esta tradicional estrategia, por lo menos en su matriz historiografica (particularmente la erudita), contribuyo ciertamente al desarrollo de algunas de las mas novedosas tecnicas de investigacion de la historiografia, tales como la prosopografia (tecnica reformulada por Lawrence Stone contemporaneamente [Stone 1986a]), que guarda una inquietante similitud con el recurso utilizado por Mateo Booz para construir el personaje de su novela.

La referencia a la prosopografia como reconstruccion historica de una tecnica ya desarrollada por muchas tradiciones disciplinares, puntualmente algunas de las vertientes mas tradicionales de la misma historiografia (pero tambien sus antecesoras precientificas--la biografia, la genealogia, etc.), asi como de la sociologia y mas especificamente de la antropologia, no tiene por que indicar que el caracter individual y singular del conocimiento de lo historico no pueda ser sustento de una historiografia que recupere tambien la posibilidad de una disciplina entendida como ciencia de lo social integrado y globalizante, aunque se parta de enfoques parciales o aun individualizantes.

Pretendemos entonces adentrarnos en esta obra de Mateo Booz en un registro que en principio abandona deliberadamente toda pretension de critica literaria para hacer enfasis, por una parte, en la novela en tanto relato efectivamente historiografico que nos permite tipificar un grupo social especifico, sus comportamientos sociales, politicos y empresariales; y por otra parte, en su condicion de produccion cultural de la burguesia rosarina, en la cual se tienden los puentes (de pretension hegemonica) entre la historia de ese grupo y la historia de la ciudad.

La novela burguesa de los burgueses rosarinos
 "No es este un trabajo de historia, en el sentido estricto que
 conceden a la palabra los profesionales de la materia ... Abrigo
 la ilusion de que en estas paginas muchos encontraran un
 panorama nuevo del pasado local y de que habre contribuido
 a divulgar antecedentes utiles para la interpretacion de
 determinados fenomenos actuales. Los relatos no estan compuestos
 al capricho; la inventiva solo ha obrado en lo circunstancial
 y sujeta a intuiciones logicas." Prologo de las Aleluyas
 del Brigadier (Booz, 1981a, 11).


En La ciudad cambio la voz el personaje central de la novela es Felipe Talavera, un burgues rosarino a traves del cual Mateo Booz pretende construir una parte significativa de la historia de la ciudad, y efectivamente creo que lo logra, aunque seria mas preciso afirmar que lo que hizo fue construir la historia de ese grupo social, tan particular y heterogeneo en sus inicios, que fue la burguesia rosarina. Asi, en la novela se puede no solo reconstruir parte de la historia de la ciudad, sino que tambien se puede identificar un recorrido empresarial tipificado y una reconstruccion del ambiente y de las practicas propias de la sociabilidad burguesa del periodo.

El perfil del personaje se construye sobre la historia de un joven inmigrante espanol, con algun grado de formacion, que llega a una ciudad en plena transformacion, donde los extranjeros son "una invasion", donde "para prosperar, hay que ser genoves o gallego" (Booz 1938, 54), en palabras de un hijo de una familia antigua. La utilizacion de la condicion de extranjero es evidentemente paradigmatica de cierto sentido comun en la definicion del perfil de la burguesia local, pero tambien debe ser pensada en relacion a la obra de Mateo Booz, donde la otra gran ciudad de la provincia, Santa Fe, es representada por una figura indiscutiblemente nativa como Estanislao Lopez (1786-1838). (9)

Un tono romantico se agrega al relato al hacer del personaje un hijo de un frustrado exiliado politico espanol, conspirador en el asesinato de Prim (1814-1870) en Espana. Estos evidentemente no abundaban dentro la colectividad espanola local, aunque algunos de los inmigrantes por causas politicas tuvieron un rol muy significativo en la historia rosarina. (10) Booz refuerza este tono romantico, y asi se cuida de hacerlo entrar a la ciudad inmediatamente, primero debe continuar el periplo de sus desgracias. Luego de unos capitulos iniciales donde se describe la huida de Espana y el transito por el Atlantico donde muere el padre, solo, sin dinero ni relaciones, el recala en Buenos Aires, donde la saga de desgracias se reinicia nuevamente, comete un asesinato involuntario y debe huir tanto de la pena por el delito, como de la fiebre amarilla que azota a esa ciudad.

En la llegada a Rosario, Booz no se priva de introducir un lugar comun que podria ser clasificado como un clasico del sentido comun de la historia rosarina. Felipe arriba a la ciudad de contrabando, junto con las mercancias con las que trafica su circunstancial protector, un genoves propietario de una balandra que recorre el Parana. (11)

En este punto Booz hace gala de precisiones, ubica la llegada de Felipe en abril de 1871, e introduce ese mecanismo de transponer experiencias y nombres en este caso para traer el nombre de Juan Rusinol, (12) conservando el nombre pero transformandolo en un santero de pocas expectativas comerciales con quien se emplea el personaje.

En esa primera parte de la novela Booz se permite introducir un primer acercamiento a personajes de la ciudad que constituyen parte importante de su relato, particularmente "el estadigrafo de las chuletas", transposicion completa de Gabriel Carrasco, a cuyos Anales de Rosario (Carrasco y Carrasco 1897) seguramente recurrio para la construccion de la novela.

Pero tambien desde un primer momento instala la presencia del periodista como un personaje de importancia. Como en buena parte de las estrategias novelisticas, la figura del periodista evoca la de un narrador medianamente "objetivo", por cierto idealista y no siempre del todo honesto, solo que a diferencia de otros modelos la figura en este caso esta repartida en muchos personajes: Ovidio Lagos, Bazan, Larraz (Florencio Sanchez) y posteriormente el mismo Mateo Booz en el personaje del hijo menor de Felipe, Galo. Y esto es asi en tanto, otra vez en clave de transposicion de personajes reales y ficticios, Booz pretende en este gesto reafirmar tanto su propia carrera intelectual en la ciudad en los dos roles con los que se siente identificado, el del periodista y escritor, como la de todos los integrantes de ese nebuloso cuerpo de periodistas, editores, escritores, politicos y profesionales que conforman la intelectualidad local.

Este no es el unico rasgo recurrente de la novela, una pretension conciliadora de tradiciones esta presente desde las primeras descripciones que realiza de la ciudad. Asi, en esta parte de la novela se muestra a la ciudad con toda una serie de elementos que la presentan con una imagen tradicional, en buena medida todavia pueblerina, con una sociabilidad de la "gente decente". Esto se completa con un relato de las costumbres de la primera elite rosarina que no la alejan todavia demasiado de las practicas mas tradicionales como las tipicas vueltas alrededor de la plaza 25 de Mayo, donde se encuentran luego de la cena, las tertulias, y otros eventos.

Ahora bien, pese a una serie de rasgos que podrian hacer pensar lo contrario, la contraposicion ciudad tradicional/ciudad moderna, topico de gran desarrollo tematico desde fin de siglo en las imagenes construidas de Rosario (Videla 1997; Milanesio 2000), no alcanza en La ciudad ... una envergadura suficiente para construir un polo dicotomico y contradictorio entre la ciudad moderna (Rosario) y la tradicional (Santa Fe), precisamente porque Booz pretende marcar tal connotacion pero no en terminos conflictivos, sino dar una imagen plenamente integradora de la ciudad en la provincia.

A partir de aqui la novela describe, con algunos hiatos temporales, la carrera de ascenso de Felipe Talavera en un constante paralelo con la de la ciudad. Es entonces cuando el itinerario economico elegido para su personaje hace mas evidente como el autor reproduce los mecanismos, las practicas y las caracteristicas que la investigacion historica de estos ultimos anos ha resaltado en la conformacion de la burguesia rosarina (Falcon 1992; Fernandez, Pons, y Videla en prensa; Pons y Videla 1991; Megias 1996; Silbertein 1989).

Felipe ingresa en 1872 como empleado en un "registro" (13) propiedad de un asturiano, el nato Menendez, a traves de una recomendacion hecha por un amigo intimo de su padre, espanol y exiliado tambien. "Con perseverancia, suerte y aguante para la brega ..." (Booz 1938, 99) llegara en seis anos a viajante y vendedor, recorriendo los almacenes de campana y las ciudades del Interior donde adquiere una vital experiencia y relaciones que lo haran acreedor a la ansiada "habilitacion" (Booz 1938, 100).

El pasaje encierra en clave literaria lo que todos los estudios mas recientes (Fernandez 1999) han resaltado con respecto a estas figuras y a los caminos mas transitados para la acumulacion que los llevara al ascenso social. Es que estos "pies andantes" de las firmas comerciales, en sus constantes recorridas por un "hinterland" rosarino en plena expansion, adquieren un conocimiento suficientemente preciso de las oportunidades locales (de tierras, fertilidad, mano de obra o de potencial mercado consumidor) que, con un acceso a financiacion o relativamente minimas necesidades de capital, pueden abrirse paso tanto hacia la autonomia empresarial como hacia la incorporacion a las firmas en calidad de socio.

Asi por ejemplo, el mecanismo de la habilitacion consistia en otorgarle a un empleado una participacion en el capital del comercio a condicion de no poder retirar sus ganancias por un periodo prolongado. El procedimiento era bastante comun entre los comerciantes extranjeros a los fines de poder expandirse en un mercado en constante crecimiento no solo economico sino geografico; siendo habitualmente el habilitado pariente o paisano, aunque no eran extranos los casos en los cuales fueran los mas "avispados" de los empleados.

La descripcion de las actividades del comercio y el breve perfil de los distintos empleados denotan un conocimiento profundo de la actividad, (14) de los mecanismos de reclutamiento de mano de obra a traves de cadenas migratorias, asi como de los significados todavia difusos que en la carrera del ascenso social separaban a empleados de propietarios: "de este registro se sale millonario o tuberculoso", afirma uno de los empleados, "los inmigrantes espanoles que venian a ganar dinero con el mismo espiritu de sacrificio y coraje con que otros iban a ganar glorias en los campos del moro, admiraban como a un caudillo al nato Menendez... El credito de la firma era cuestion que, estando por encima de todo, no admitia reparos" (Booz 1938, 101).

Aunque un nuevo toque romantico desvie a Felipe, haciendolo casar con una virtuosa cancionista de cafe, no deja de senalar otra de las variables posibles de la acumulacion, como que un casamiento con una nina de sociedad "le convenia por encima de las razones sentimentales. Dinero y categoria. Con esas dos alas, y el impulso de sus ambiciones, remontaria un vuelo condorino" (Booz 1938, 114).

A lo largo de los anos 80, "La fortuna de Felipe crecio a la par de Rosario" (Booz 1938, 126), acrecentada a traves de su asociacion no siempre licita con Don Estefano Longobuco, negociante de cabotaje de origen genoves. (15) Retirado y vuelto a Espana el asturiano Menendez, Felipe se convertira en dueno del registro, y acorde con esos anos de especulacion emprende la compra de propiedades urbanas y el prestamo prebancario. Sobre finales de la decada del 80 el tambien se retira del registro: "Ya ese marco resultaba estrecho para el hombre de especulacion y empresa que sonaba con acumular millones" (Booz 1938, 128). Entre sus negocios tambien esta la provision al estado provincial mediante la utilizacion de turbios acuerdos con funcionarios politicos, que eran a su vez parte de sus relaciones y amistades. (16)

Completando un perfil que parece ser tambien caracteristico de la burguesia rosarina de esos anos, Felipe ingresa a la masoneria y participa de los sucesos de la revolucion radical de 1893 recogiendo heridos junto con la Cruz Roja. El relato de esta participacion es la reproduccion de las actividades de J. Daniel Infante (17) durante los sucesos, a los que Booz agrega haber ocultado al lider de la Union Civica Radical, Leandro Alem, en su casa. Evidentemente Booz conocia la participacion de Infante durante la revolucion por boca del mismo, con quien compartieron la experiencia de los primeros anos de la Liga del Sur, donde ambos, tanto como su hermano Francisco, eran figuras importantes.

Para los primeros anos del siglo XX Felipe es uno de los hombres mas ricos de la provincia, con "carruaje con lacayo de librea, palco de propiedad en el Olimpo y panteon de granito negro" (Booz 1938, 132), habita un imponente palacio que por su descripcion y ubicacion es inconfundiblemente el que construye para si Juan Canals. (18)

Continua diversificando sus inversiones incluyendo cada vez mas areas. "Empresario de obras publicas que exigia el progreso vertiginoso de la ciudad, principal accionista del ferrocarril del Este, (19) acaparador de terrenos y constructor de edificios monumentales, sus millones se contaban por decenas" (Booz 1938, 130). Instala sus oficinas en calle San Lorenzo, cerca de la Bolsa de Comercio, compra terrenos en la zona del futuro puerto, cuya junta promotora integra. A todo ello se agrega la especulacion bursatil en el mercado de acciones y de cereales.

Con el nuevo siglo tambien interviene, financiando a su yerno, en la actividad industrial destinada al mercado interno, mediante la instalacion de una fabrica de velas esterarinas. (20) Tambien invierte en la creacion de un diario partidario del gobierno provincial del que sera director su hijo Galo, en una clara transposicion del propio Mateo Booz con algunos elementos de su hermano Francisco (Booz 1970; Prieto 1997).

La historia economica de Felipe concluye cuasi tragicamente en una de esas coyunturas criticas del mercado internacional que afectaran profundamente a la burguesia local en 1907. "Nunca una crisis lo habia sorprendido en momento mas peligroso, con dinero empleado en tantas empresas cuya prosperidad dependia de la prosperidad general." (Booz 1938, 207). La caida de las acciones y los pagos de diferencias por cotizaciones en el mercado de cereales21 lo dejan profundamente endeudado, y en plenas tratativas con el Banco Hipotecario Nacional por salvarse de la quiebra muere en un confuso accidente que Booz deja entrever como un suicidio. Pero finalmente la quiebra no era tal, y su yerno encauzara rapidamente los negocios. En suma: un empresario con una implantacion economica multisectorial, con un fuerte comportamiento comercial y especulativo, y por lo tanto sujeto a los vaivenes del comercio internacional (J. Sabato 1988).

En el relato del recorrido del personaje construido por Mateo Booz se hace evidente el profundo conocimiento que tiene del grupo social al que pertenece, de las particularidades de las mas diversas estrategias empresariales, pero nos interesa resaltar que nos esta dando tambien un panorama muy completo de la clase dominante local que coincide con apreciaciones de la historiografia reciente sobre el tema. "Tradicionalmente caracterizada como comercial, la burguesia rosarina no habia desdenado, ni lo hara a lo largo del periodo, otras actividades como la propiedad territorial, ya sea con fines productivos (ganaderia, agricultura) o especulativos; la constitucion de entidades bancarias (Rosario es una de las plazas mas animadas); la inversion ferroviaria; el negocio inmobiliario urbano, y mas tardiamente la actividad industrial" (Videla 1996). Este perfil que indica un origen y comportamiento fuertemente comercial, sumado a una implantacion multisectorial ha sido remarcado en los analisis mas recientes como una de las caracteristicas centrales del conjunto de la burguesia argentina (J. Sabato 1988; H. Sabato 1993). (22)

No solo en la precision para datar coyunturas y comportamientos empresariales de un burgues nos sorprende Mateo Booz. Lo hace tambien en la descripcion de una intensa trama de redes sociales que vinculan lazos de paisanaje, familiares y vinculaciones politicas. A lo largo de la novela emerge en todas las instancias del desarrollo empresarial de Felipe Talavera la presencia de esos lazos que le permiten articular comportamientos particulares y emprendimientos economicos. Asi, por ejemplo, ingresa al registro mediante la utilizacion de un vinculo etnico, politico y casi de padrinazgo que le brinda Celestino Alvarado, el medico exiliado companero de su padre. De su primer amigo rosarino, luego funcionario provincial, obtendra no pocas ventajas a lo largo de los anos. En el interior de la sociabilidad masculina del Club Social sacara ventaja de las necesidades del juego de conocidos para extender sus propiedades, y asi en varios ejemplos mas.

Esas redes no son vinculos economicos, sino parte de ese entramado que constituye lo que puede llamarse la sociabilidad burguesa, "vida social" de la que no pueden sustraerse los personajes y que incluye la activa participacion de los miembros de la familia en un extenso abanico de actividades.

Los hombres de la familia, particularmente Felipe, su yerno (el vizconde Dumolard) y su hijo Galo son "clubmen", asiduos concurrentes al Fenix, al Club Social o al Jockey, donde se comentan con amigos las novedades de los negocios del dia, se discute sobre politica y en muchas ocasiones se recaudan los fondos para las elecciones: "En las listas de la Union Provincial, agrupacion opositora, y del Partido Popular, agrupacion gubernista, figuraba siempre Felipe Talavera, con sumas importantes. Vinculado por sus empresas a las reparticiones oficiales y a un alto comercio frecuentemente hostil a los mandatarios, debia procurarse la simpatia de unos y de otros" (Booz 1938, 152). Felipe es tambien un hombre de la Bolsa de Comercio rosarina, activo participante de sus disputas internas. (23)

El recurso de abrir el relato de las historias de los hijos de Talavera le permite a Mateo Booz incluir toda otra serie de actividades de una familia burguesa. El hijo mayor, Julian, es un "sportsman", tambien preocupado por los nuevos conocimientos tecnicos y los avances de la tecnologia (automovil, globo, etc.) pero no por las actividades empresariales. Gabriel, el segundo de sus hijos, es el recurso que utiliza para volver sobre un area de la ciudad que habia tocado al inicio de la vida de Felipe, el mundo del arrabal y prostibulario de calle Guemes. Es un "compadrito" de "malas companias" (Booz 1938, 155-158) que terminara, mediante una beca agronomica del estado provincial, simulando estudiar en Estados Unidos, y finalmente viviendo de rentas. (24)

Parrafo aparte le dedicamos al menor de los hijos varones, Galo, en tanto este personaje esta claramente construido sobre la propia vida de Mateo Booz con algunos agregados de la vida de su hermano Francisco Correa (1878-1935). (25) Galo es el periodista y politico; primero, fogoso y revolucionario, es el recurso perfecto para recorrer el mundo de las redacciones que tan bien conocia Booz, pero tambien para dedicar un capitulo a los conflictos obreros que caracterizan al Rosario de principios de siglo, y al anarquismo (Cfr. Monserrat 1989, 1990; Falcon, Megias, Morales, y Prieto 1993; Pons y Videla 1993), breve fiebre que ataca a Galo bajo la influencia de un joven colega, Florentino Larraz, tomado de la vida rosarina de Florencio Sanchez (Booz 1970; Prieto 1997). Finalmente "se acusa en el una reaccion completa y saludable. Ahora, incorporado al partido de Gobierno, profesa por las jerarquias el respeto indispensable para un buen orden publico" (Booz 1938, 185). A partir de alli emprendera una carrera politica que lo hara diputado provincial y funcionario de gobierno.

Finalmente, cabe mencionar a su yerno, el bizconde belga Paul Dumolard, ingeniero contratado por la empresa constructora del puerto. Antes y luego de salir de la pasion enfermiza por el juego que lo lleva a la ruina, sera el unico familiar que continue con las actividades empresariales extendiendolas con los anos. (26)

Las mujeres, su esposa Margot y su hija Margarita, participan activamente en la actividad filantropica a traves de la Sociedad de Beneficencia, en la organizacion de veladas y bailes, en actos publicos para fines beneficos; realizan visitas a otras familias burguesas o participan de paseos, "kermesses, pic-nics o garden-parties" (Booz 1938, 165) organizados por ellas u otras. A lo largo de la novela, estas (las mujeres en general) son la ocasion para introducir un tono romantico que no evita los lugares comunes: Caida en desgracia y "resurreccion" por su casamiento con Margot, cancionista de burdeles hecha senora; palidos y tuberculosos amores juveniles con la debil Amalia, hija de los Rusinoles y primera novia de Felipe; o Ernesto Bugeron, moribundo festejante de Margarita.

A lo largo de la novela tambien quedan claramente especificados los espacios de la ciudad que servian como "lugar de manifestacion, propaganda y exhibicion" (Jutglar 1984, 219) del poder de clase de los burgueses, asi como el corrimiento de estos espacios que van alejandose del puerto. Se describe entonces el desplazamiento de los lugares de residencia de la clase, en los primeros anos alrededor de la plaza 25 de Mayo y las calles Puerto, Mensajerias, Aduana, hasta el traslado hacia las afueras, a los bulevares, en particular el Santafesino (hoy Orono). Cerca de este esta por ejemplo la mansion de Felipe/ Canals. Tambien es interesante resaltar el peso del teatro dentro de la actividad de la naciente burguesia (jovenes "bien", familias, casaderas, etc.) como fenomeno de manifestacion.

Finalmente un ejercicio posible, casi como deformacion profesional de historiador, es intentar establecer las fuentes de informacion con las que Mateo Booz construye ese particular ejercicio de relato historico que es su novela. Recurre a multitud de fuentes, sin lugar a dudas sus propios recuerdos fundamentalmente, pero tambien buena parte de los relatos pueden haber sido reelaboracion de sus cronicas tanto periodisticas como politicas realizadas para los diarios "La Republica" y "La Epoca", (27) asi como de esa experiencia literario-social que fue la revista "La Idea" (Suarez Pinto 1933). Por otra parte, otra fuente de no menor importancia la constituyo el conocimiento de toda una serie episodios y lugares comunes, de circulacion seguramente fluida en sus ambitos familiares, o de la sociabilidad burguesa (los clubs por ejemplo) a la que pertenecia. Si bien parece haber utilizado bibliografia historica, esta es no solo dificil de detectar, sino fundamentalmente escasa para esos anos. Es evidente que utilizo los Anales de los Carrasco, tal vez el libro de Miragaya y Solanes, pero por otra parte no parece haber utilizado fuentes ineditas a las que tenia acceso por su labor de funcionario provincial y de las que habia hecho un uso intensivo para otras obras.

El uso de fuentes que realiza Booz nos conduce nuevamente al patron de la historiografia, tanto reciente como la contemporanea a la novela. En este sentido, la utilizacion de las fuentes orales, pero mas puntualmente, la forma en que son usadas y el resultado surgido de su utilizacion refuerza el vinculo de la estrategia con las mas actuales formas que ha adquirido la historia oral en el ambito academico; pero al mismo tiempo marca una distancia con las estrategias investigativas de los historiadores academicos de los anos treinta, en quienes todavia el viejo apotegma de que no era posible hacer historia sin documentos y estos eran fundamentalmente las fuentes escritas, era una verdad escasamente discutida.

Existe otro rasgo a resaltar en esta novela. En varias ocasiones se ha indicado la falta en Mateo Booz de un desarrollo profundo y concienzudo de los personajes en terminos psicologicos (Milano 1964, 22; Ciruzzi 1979). Sus personajes pasan por una serie de episodios que podrian calificarse de altamente traumaticos, pero que son resueltos livianamente por el solo paso del tiempo. Las peripecias y fundamentalmente las desgracias de la familia son parte de un relato donde la acumulacion de estas no son producto de la inconducta de las acciones precedentes: lo que hacer caer a Felipe es la economia, no su moral.

Es interesantisima tanto esta liviandad como tambien lo es la falta de otros tipos de conflicto en el relato, sean estos los devenidos de la conflictividad social subalterna (Felipe no pasa por conflictos de clase mas que marginalmente, son un mundo que Booz no explota), como los propios al interior del grupo social burgues. No existen conflictos demasiado agudos por el ascenso social de Felipe (el episodio de los Figueroa, Jacoba, Fermin y su hija Jacobita, que por otra parte no es definitivo). Aun los conflictos generacionales con sus hijos o su yerno no tienen mayor intensidad. No aparece una preocupacion mayor, tampoco, por el tema del posible conflicto entre el nativo y el extranjero.

La integracion no parece demasiado problematica, el recorrido del ascenso social por via economica no aparenta tener consecuencias, por ejemplo no hubo castigo mayusculo para Felipe o para sus hijos a pesar de la gravedad de algunas de sus acciones (asesinatos, lesiones, trafico de influencias, contrabando, especulacion).

La falta de conflicto y la escasa profundizacion de los personajes puede ser producto de cierto realismo ingenuo que prefiere, seguramente, la mesura de los datos y los hechos sin muchos adjetivos a la explosividad de los conflictos de la vida. El mismo tono mesurado, y escasamente polemico, puede ser tambien ejemplo de su gusto por la historia y lo historico entendidos como una forma tradicional, casi positivista de concebir el conocimiento historico.

Uno de los rasgos mas interesantes para un analisis puramente historiografico de la novela de Booz, es que aborda un periodo de tiempo ciertamente reciente, las ultimas referencias historicas de la novela cierran poco menos de quince anos antes de su publicacion. Si bien el rasgo podria no significar mucho para el genero en esos anos, (28) es toda una novedad y tal vez levemente una herejia para la forma de hacer historia de su presente, donde la presencia de una distancia de varias generaciones era considerada un reaseguro de la objetividad del historiador.

Tal vez en este ultimo rasgo, la relativa contemporaneidad del contexto historico elegido por Booz, podemos encontrar algunas de las causas del escaso impacto que tuviera la obra; no ya en los ambitos "culturales" locales y santafesinos, sino en su potencialidad para convertirse en un objeto cultural pasible de transformarse en herramienta hegemonica. Esa contemporaneidad posiblemente privara a La ciudad ... de la capacidad de movilizar una estructura de sentimientos desgajada de la experiencia inmediata de los actores sociales; los potenciales lectores burgueses (como tambien los menos probables lectores populares) no encontraran en la novela un lugar "donde [se] podia disfrutar esteticamente--es decir, vicariamente--del resultado significativo de pasiones y aspiraciones humanas" (Lowe 1999, 74).

El pasado que traia Booz a la experiencia presente del lector no podia cumplir con la funcion de "restaurar la coherencia temporal que faltaba en el presente del lector" (Lowe 1999, 74), en tanto este era todavia un "continuum" que no se habia cerrado, tanto para el grupo social al que estaba dirigido, como para un potencial publico masivo y popular. En este punto debemos recordar que si bien las criticas coyunturas de la Primera Guerra Mundial y la crisis del 29/30 fueron factores importantes en la reestructuracion de las clases sociales rosarinas, estas conservaron cierta homogeneidad (puntualmente la burguesia y la clase obrera) hasta la aparicion del peronismo.

Como afirmabamos mas arriba, hay en Booz un esfuerzo (consciente) por dar caracter veraz (historico) al relato ficcional; la construccion de personajes de ficcion como mixtura de hechos de personajes historicos entonces no pretende reavivar conflictos del pasado, sino aquietarlos detras de una imagen que intenta convertirse en version final de ese pasado inmediato por ese proceso de la veracidad de lo ficcional que construye una identidad de la ciudad caracterizada como definitivamente moderna.

La ciudad aparece "marcada" por un constante ritmo en el que bajo la aparente imagen de que todo es cambio y renovacion, lo persistente es un destino "manifiesto" de progreso encarnado primero en Felipe, paradigma de una burguesia a la que retratara con una perspicacia propia de un historiador, para luego diluirse en la ciudad toda.

Ahora bien, para los intelectuales rosarinos y aun para el sentido comun establecido en la opinion publica de fines del siglo XIX y principios del XX, el "progreso" de la ciudad se identificaba con la ciudad misma, y esto suponia una ruptura con la tradicion, localizable espacialmente en la ciudad de Santa Fe. Por lo tanto, se partia de la conviccion que el desarrollo del progreso (la historia) le pertenecia a Rosario, y la tradicion, como lastre, era de la ciudad capital.

No obstante, en Mateo Booz el gesto no es el de una ruptura entre la ciudad de Rosario y la tradicion, sino mas bien la creacion de una tradicion donde lo nuevo y el cambio constante (pero no conflictivo) ya son intrinsecos a la ciudad, son su tradicion. En Mateo Booz hay un claro objetivo de su literatura, esto es, un consciente caracter "provinciano", regional para la critica posterior, pero ese mismo imperativo lo obligara en varios momentos de su produccion a abordar las tensiones de una supuesta identidad provincial donde la tematica tradicion/ modernidad tiene una incontrastable referencia no solo territorial (norte-sur) sino urbana (Santa Fe-Rosario). (29)

El intento de la novela es resolverlas a traves de la conciliacion de las identidades urbanas rosarina y santafesina, expresado en ocasiones con cierto tono amargo como en el poema final que atribuye a Galo: "Mas pienso que danaste la eufonia/Rotunda de tu nombre,/Cuando quisiste ser Rosario a secas" (Booz 1938, 227). "La ciudad cambio la voz", metafora que indica el fin de la adolescencia y el principio de la madurez de Rosario, parece entonces indicar tambien que es el fin de un conflicto por lo menos en la pretension de Mateo Booz.

Por otra parte, La ciudad ... esta dirigida, por toda una serie de guinos, simbolos, anecdotas, a esos mismos camaradas de epoca a los cuales les dedica el libro: aquella juventud de "ninos bien", hijos de las familias burguesas locales. El texto, cargado de anecdotas o escenas que remiten a su vida y la de su familia o de su hermano, tiene como referencia a aquellos lectores capaces de reconocer esos guinos, y no nos referimos solamente a los familiares, su mundo de relaciones, sino a los miembros de esa elite que para la epoca de la redaccion de la novela, la decada de 1930, ya pueden recordar con cierta nostalgia condescendiente aquel pasado tan cercano.

Establece entonces un claro juego de asociaciones, de referencias, de indicios, donde a traves de la vida de un burgues ("uno de nosotros" podriamos hacerle afirmar), cuenta la historia de la ciudad ("de todos nosotros", los rosarinos) provocando ese efecto de identificacion que hace de la identidad urbana un efectivo recurso en terminos hegemonicos. En el paralelismo entre la vida de un burgues y la vida de la ciudad, contar la vida de "uno de nosotros" es contar la historia de la ciudad.

Se establece entonces un vinculo relacional donde la historia de la ciudad es la historia de su burguesia, no solamente por la eleccion del personaje central (Felipe), por la descripcion de ambiente y costumbres (ya sean estos tenidos como referencia--cuando Felipe todavia es un aspirante a burgues--, o cuando el que impone el ambiente es el propio Felipe y su familia, cuando han enriquecido y senalan las nuevas modas--automovil, ornato, palacio, etc.), sino porque se produce un corrimiento y una resignificacion de la historia de la ciudad, haciendo de los hechos y sucesos de la burguesia rosarina, los hechos y sucesos de la ciudad toda.

Este particular mecanismo pone en evidencia como un grupo social pretende constituirse en hegemonico, esto es, arrogarse el conjunto del desarrollo historico como un proceso que naturalmente deviene de su actividad. En estos terminos la construccion de personajes de ficcion como mixtura de hechos de personajes historicos lo torna aun mas notorio, reforzando el procedimiento por ese esfuerzo (consciente) por dar caracter de veraz (historico) al relato ficcional, que es una de las marcas de la literatura de Mateo Booz.

Ahora bien, si como afirma Jitrik, la novela historica es producto directo de la crisis (Jitrik 1994, 174), podriamos afirmar que La ciudad ... en cierto sentido es la novela mala de una crisis de la burguesia rosarina. Y es que a finales de la decada de 1930, si bien todavia pocos lo perciben, la burguesia local estaba a las puertas de una profunda crisis de la que surgira profundamente transformada. Y si la crisis no es bancarrota, es indudablemente la coyuntura donde las limitaciones, economicas y politicas, se evidencian con una fuerza incontrastable.

En los treinta la burguesia local ya habia perdido definitivamente (por lo menos desde tres decadas atras) dos batallas superpuestas, la que la enfrento al capital extranjero por el mercado cerealero (guerra en la cual brindo batallas hasta poco despues del Centenario) y la que libro con representantes de una clase dominante nacional (a la que no logro articularse plenamente), que la posicionaron al interior de la burguesia argentina en un caracter jerarquicamente subordinado. Pero tambien en los treinta se produce si la bancarrota de la expresion politica que se habia presentado como la expresion plena de los intereses de la ciudad y su burguesia. La experiencia de gobierno provincial del Partido Democrata Progresista, colmada de contradicciones y quiebres internos donde los puntos de tension (la cuestion capital, el laicismo, etc.) eran precisamente los mas identificados con la ciudad, no hacia mas que reforzar la idea de que esos anos son puntualmente de una profunda crisis.

En este sentido La ciudad ... y Booz delinean un modelo de la coyuntura. La obra es realizada por un transfuga de la ciudad y de la clase, que auna en su persona e historia las ambiguedades de una clase social que no pudo crear las condiciones para desarrollar una literatura de la cual pueda apropiarse. Transfuga, y por lo tanto traidor, fundamentalmente del modelo imaginario de lo rosarino, que ya es una construccion solida para cuando Booz edita la novela. Posiblemente la ciudad (y sobre todo su elite letrada) no pudo incorporar el mensaje de integracion provincial (porque tiene mucho de derrota) que expresa la novela y el mismo autor. Hijo de comerciantes (paradigma de la burguesia local), decide dedicarse a la literatura desde la tranquila vida burocratica del estado provincial (modelo de la ciudad rival, Santa Fe). Hijo de la ciudad, que decide dedicarle un libro a su ciudad pero para finalmente quejarse de que ya no se nomine "de Santa Fe". Hasta su vida politica no deja margen para la ambiguedad, afiliado al partido supuestamente consustanciado con ciudad (el PDP que todavia proponia la capitalizacion de Rosario), decide refugiarse en el ala mas moderada (y confesional) del mismo.

Notas

(1.) Agradezco los comentarios realizados por Ma. Teresita Minellono y Rosana Wolochwianski.

(2.) Mateo Booz es el seudonimo de Miguel Angel Correa. Periodista faccioso en su juventud a traves de los diarios La Republica y La Epoca; alli se inicio en la politica junto con su hermano Francisco en la Liga del Sur, posteriormente devenido Partido Democrata Progresista (PDP), permaneciendo cercano al sector catolico de este. Se radico en la ciudad de Santa Fe en 1911 con motivo de ocupar un cargo de funcionario de Estado, alli permanecio el resto de su vida, desempenandose primero como periodista, luego dedicado a la literatura, y en muchas ocasiones volviendo a la funcion publica, generalmente en cargos de segunda linea, mas burocraticos que politicos. Casado con Delia Sara Iturraspe, sobrina de Rodolfo Freyre uno de los notables de la elite santafesina; por esos anos establece una perdurable relacion con otro literato de la epoca, Gustavo Martinez Zuviria (Hugo Wast), a partir de la labor periodistica conjunta, de su comun afiliacion al PDP y del vinculo familiar que los une (sus esposas son primas). Escritor de reconocido tono regionalista, de sus obras mas conocidas pueden mencionarse, El tropel, La mariposa quemada, Aleluyas del Brigadier (novelas), y las recopilaciones de cuentos Tres Lagunas, Gente del Litoral y tal vez la mas reconocida Santa Fe, mi pais.

(3.) Un trabajo de Agustina Prieto, ubica dos novelas previas que tienen como escenario a Rosario La Comedia Social, de 1904, y Despertar, de 1908; escritas ambas por Carlos Surieguez y Acha (Prieto 1994, 161).

(4.) Evidentemente el mismo Lawrence Stone, como algunos otros tales como Gareth Stedman Jones, Carlo Ginzburg o Natalie Zemon Davis.

(5.) Por su amplio impacto en el ambito hispanoparlante fue muy importante para nosotros la impugnacion que realizara Josep Fontana (1992).

(6.) En palabras de Eric Hobsbawm: "Me gustaria devolver a los hombres del pasado y especialmente a los pobres del pasado, el don de la teoria. Como el heroe de Moliere, ellos han estado hablando prosa todo el tiempo. Solo que, mientras el hombre de Moliere no lo sabia, pienso que ellos siempre lo supieron, aunque nosotros no. Y pienso que deberiamos saberlo" (Hobsbawm 1978; Kaye 1989, 208). Respecto de E. P. Thompson su entera obra puede citarse en alegato de esta perspectiva, en particular respecto a su concepcion de clase social. "Trato de rescatar al pobre tejedor de medias, al tundidor ludita, al "obsoleto" tejedor en telar manual, al artesano "utopico", e incluso al iluso seguidor de Joanna Southcott, de la enorme prepotencia de la posteridad" (Thompson 1989, XVII).

(7.) En La ciudad ... sobrevuela constantemente la confianza en la historiografia como un conocimiento efectivamente posible; no hay distorsion manifiesta de la historia, mas aun, un verismo estricto es su mas evidente caracteristica. Como en la novela historica clasica los personajes son ficticios, aunque para la construccion de sus acciones se recurra a personajes historicos. Respecto de los rasgos de la Nueva Novela Historica de Seymour Merton (1993, 42 y ss.); lo dialogico, lo carnavalesco, la parodia o la heteroglosia no estan afincados en el relato de Booz; y si hay intertextualidad, como en todo texto, solo la hay manifiesta respecto al propio Booz, quien se permite la inclusion de pasajes completos de textos propios. Finalmente, sin bien tampoco hay metaficcion, esto es, comentarios del narrador sobre el proceso de creacion, la figura del mismo si se permite muy esporadicamente reflexionar sobre los procesos historicos.

(8.) La busqueda obviamente no se inicia, ni se detiene en la literatura. Las variadas formas de la historiografia no academica (muy particularmente la politica) nos proveen, y lo que es mas importante nos han provisto, de mucho mas que sugerencias; conceptos, interpretaciones y aun reconstrucciones complejas de lo que cualquier historiador profesionalizado estaria dispuesto a admitir.

(9.) En este sentido en las Aleluyas del Brigadier (1[degrees] ed. 1936) quiso representar el modelo del procer provincial, siendo esta novela es el intento mas logrado en terminos del canon de la novela historica, tanto por sus motivos, como por el proceso de produccion precedido de una importante labor archivistica.

(10.) Para los anos de la supuesta llegada de Felipe, un destacado intelectual espanol, Serafin Alvarez, emigra a la Argentina por motivos politicos, asentandose en Rosario. (Cfr. Alvarez 1935; Gonzalez 1957; Hayes 1996, 2000; Dalla Corte 2000.) Otro destacado republicano espanol que se afinca en Rosario, es el polifacetico J. Daniel Infante. (Cfr. Pasquali c. 1993; Sanchez 2001; de Marco 1987; Malamud 1997.)

(11.) El lugar comun que cualquier rosarino medianamente escolarizado relata como rasgo distintivo de la economia de esos anos, dista de ser pura invencion: el comercio ilegal fue durante decadas fuente sostenida de la actividad comercial de la localidad. (Cfr. Alvarez 1998; Fernandez y Videla 2001; Megias 1996.)

(12.) Juan Rusinol, catalan, empresario local de importancia, durante la Confederacion junto con su coterraneo Joaquin Fillol obtuvieron la concesion del servicio de mensajerias: Propulsor de multiples iniciativas empresariales, es un fuerte comerciante con inversiones en los ferrocarriles y en emprestitos al Estado provincial. (Cfr. Fernandez y Videla 2001; Ensinck 1985; de Marco 1977.)

(13.) Con tal denominacion se designa a los abundantes comercios dedicados a la importacion de bienes de consumo directo ya sea para su comercializacion al por mayor o al menudeo, al que no pocas veces se le anexan otros rubros, desde la confeccion hasta en ocasiones la exportacion de productos del pais. El rubro en Rosario era famoso por la significativa presencia de espanoles entre sus propietarios (Videla 2001; Miragaya y Solanes 1934). Posiblemente, el mismo padre de Miguel Angel Correa, Francisco, fuera efectivamente uno de esos "registros", ademas de ser su madre, Maria Luisa Garcia Lainez, espanola (Miragaya y Solanes 1934; Carrasco 1876).

(14.) El mismo Mateo Booz relataria anos despues como abandona temporariamente sus estudios para trabajar algunos meses en un registro durante su adolescencia rosarina (Ciruzzi 1979).

(15.) La presencia de los genoveses en el comercio de cabotaje y la importancia de esta actividad como plataforma de acumulacion ha sido trabajo por Silbertein (1989). Alli encontraremos descripciones de los modelos paradigmaticos tales como Pinasco, Ricardone, Castagnino.

(16.) La importancia de este tipo de mecanismos en la politica y los negocios provinciales han sido resaltados en los trabajos de Bonaudo y Sonzogni (1993).

(17.) Daniel Infante, espanol tambien, es uno de los personajes mas particulares de la vida rosarina. Republicano con influencias socialistas, empresario en varios rubros, abogado y profesor universitario. (Cfr. Pasquali c. 1993; Sanchez 2001; Malamud 1997.) El episodio de Infante en la Revolucion del 93 esta desarrolla en el trabajo de Miguel de Marco (1987).

(18.) Juan Canals, de origen catalan, fue uno de los mas activos empresarios de la segunda mitad del siglo XIX. Emprendio una multitud de negocios en general vinculados a la construccion de grandes obras, tales como un fracasado puerto a fines de los ochenta o el edificio de los Tribunales provinciales. Tambien fue propietario terrateniente y empresario colonizador en el "hinterland" rosarino. Su residencia emplazada en la manzana de las calles Rioja, Balcarce, San Luis y Moreno fue una de las mas imponentes de esos anos. (Cfr. Videla 2001; Ensinck 1985; Pampinella 1991.)

(19.) Aqui el cristalino modelo usado es el empresarialmente prolifico Carlos Casado del Alisal. Paradigma de los empresarios inmigrantes exitosos, llego a ser uno de los hombres mas ricos de la Argentina. La produccion sobre el es importante, un muestrario de diversos enfoques con lo que ha sido trabajo podria incluir los trabajos de Lagos (1949), fundamentalmente un panegirista; el biografico de Miguel Angel de Marco (1993) y el de Marta Bonaudo y Elida Sonzogni (1998) atenido a la moderna historia social.

(20.) Aqui la transposicion tambien es bastante clara por la descripcion y ubicacion de la fabrica en la empresa de Francisco Acetune, uruguayo residente en Rosario desde c. 1885, cuando instala una primera fabrica de velas en la ciudad como prolongacion de sus negocios. Definitivamente instalado en la ciudad en 1903 construye la moderna fabrica que describe Booz frente al matadero municipal (Lloyd 1911).

(21.) El impacto de este tipo de negocios en el mercado cerealero rosarino, uno de los mas importantes del mundo por esos anos, ha sido desarrollado particularmente en nuestra propia produccion. (Cfr. Videla 2001, cap. 2.)

(22.) La discusion sobre la hipotesis de Jorge Sabato y su impacto tanto en la historiografia como en la interpretacion general del proceso historico argentino ha generado cierta polemica en el ambito academico. (Cfr. Palacio 1996, 1997; Sartelli 1997.)

(23.) Por ejemplo, relatando las disputas internas por la construccion del edificio en 1905, Booz reproduce la escena de una tumultuosa asamblea donde hace jugar a Felipe posiblemente en el rol de Ciro Echesortu, contraponiendolo a otro personaje que podria ser Miguel Monserrat (Booz 1938, 200). Ciro Echesortu, espanol, socio de una de las mayores casas del negocio inmobiliario local; varias veces concejal, otras tantas presidente de la Camara Sindical de la Bolsa de Comercio, socio fundador de la Sociedad Rural de Rosario, es sin lugar a dudas uno de los mas importantes empresarios locales. Miguel Monserrat, mallorquin, dedicado a la importacion y venta de articulos rurales (maquinaria y herramientas) particularmente de ferreteria. Figura destacada de la Bolsa rosarina ejerce su presidencia muchos anos durante el periodo. La conflictividad al interior de la Bolsa de Comercio local la hemos trabajo con cierto detenimiento (Videla 1996, 2001), por otra parte tanto Miguel Monserrat como Ciro Echesotu han sido objeto de analisis dentro de la historia social rosarina. (Pons 1998; Fernandez 1997.)

(24.) Para contrastar afirmativamente estos perfiles de los jovenes burgueses de esos anos y estas particularidades de deportistas o becados en el exterior se puede consultar el siempre interesantisimo trabajo de Reginald Lloyd (1911).

(25.) Francisco E. Correa, fue periodista; abogado, profesor, dirigente del Club Social, era fundamentalmente conocido por su actividad politica. Secretario de la Liga del Sur y amigo de Lisandro de la Torre, fue concejal, diputado provincial y luego nacional, murio siendo senador nacional (Booz 1970; Abad de Santillan 1967; Malamud 1997).

(26.) Dumolard puede ser asimilado a un nivel de empresarios que llamariamos "gerencial" representado en particular por los representantes de las companias de capital extranjero que se instalan en la ciudad desde los anos finales del siglo XIX (Videla 2001, cap. 2).

(27.) Por ejemplo el episodio de la amistad de Galo y Larraz es construido sin demasiadas modificaciones de un articulo periodistico (Booz 1970).

(28.) El problema tal vez fuera de mayor envergadura para los modelos mas clasicos de la novela historica. (Cfr. Lowe 1999, 73.)

(29.) Por ejemplo en La ciudad ... no esta desarrollada la denuncia moral hacia los "males" de la modernidad: la especulacion, el espiritu materialista dedicado al puro lucro, la despreocupacion por los aspectos de la "cultura". Es mas una apacible descripcion donde la condena esta mas en la perdida economica que en las consecuencias morales. Contrastante con el tono mucho mas moralista, dentro de la mesura habitual en su relato, de la otra novela publicada casi conjuntamente La mariposa quemada (Booz 1981b) ambientada en Buenos Aires.

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OSCAR RUBEN VIDELA

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Author:Videla, Oscar Ruben
Publication:Canadian Journal of Latin American and Caribbean Studies
Date:Jan 1, 2003
Words:13210
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