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El referente real relegado: fantasia y ficcion en Carlos Monsivais, cuentista.

DESDE hace mucho Carlos Monsivais se ha convertido en la conciencia de su pais, tanto asi que es casi axiomatico decir que es "el" cronista de Mexico. Por el lado documental, se sabe que la cronica de Monsivais consagra "la articulacion coherente de una realidad consignable ... y una postura politica" (Garcia 42). Al mismo tiempo, es innegable que su novelizacion cronicada "le ha dado a la vida mexicana cotidiana una imagen mas poderosa que la de muchas novelas, y la elaboracion narrativa de sus cronicas es una reverberacion que agudiza la critica al modo de un espectaculo" (Ortega IX). Por eso, y sin borrar el referente real que sostiene su armazon generica (Smart 18), Monsivais es el maestro reconocido del periodismo literario en lengua espanola: de la cronica estetica, o lo que Albert Chillon llama el reportaje novelado (192). Sin embargo, de vez en cuando, la fantasia desvia sus datos y la imaginacion secuestra su postura cronistica. En ese momento se convierte en Carlos Monsivais, cuentista.

Alguna que otra vez, la critica ha tomado nota de este lado de Monsivais, con mas frecuencia respecto a su pequeno tomo de fabulas, Nuevo catecismo para indios remisos (1982), cuyos minirrelatos, escenificados mayormente en la Nueva Espana, narran milagros, supersticiones, ficciones metahistoriograficas, metaliterarias, fantasticas y de cienciaficcion, satiras alegoricas, polemicas dialecticas y parodias metafisicas. En todas las narraciones alternan las modalidades fantastica y realista, entre los personajes, ya alegoricos y maravillosos, ya realistas, de tipo secular y religioso; muchas veces reconocemos un alter ego de Monsivais, experto de la cultura popular, cinico profesional y "el ironista organico de la Ciudad" (97). En conjunto, las fabulas son satiras sociopoliticas del Mexico de la crisis de los ochenta--es decir, del Mexico desde tiempos coloniales. (1)

Como demuestro en Carlos Monsivais: Culture and Chronicle in Contemporary Mexico, no es este el unico lugar donde el cronista mexicano ficcionaliza su realidad. En este estudio, sin embargo, quiero presentar algunas lecturas del Monsivais ficcionalista, aunque convenga patrullar por la frontera dificil que los criticos se esfuerzan por defender entre la fantasia y la realidad, entre la ficcion y el hecho--o la historia, la cronica y otros generos de la no ficcion--, porque esta es la frontera que Monsivais cruza cuando se convierte en escritor de cuento. La frase de mi titulo--"el referente relegado"--alude a la realidad documentada, a los hechos que el reportero-cronista tiene que dejar visibles y constatables mientras narra para que el lector pueda averiguar que el contenido de lo narrado no es inventado sino veridico. La materia prima de la cronica son los hechos, que son "assertions about the world open to independent validation" (Schudson 5). Puede presentarse de manera literaria--un texto no-ficcional puede ser objetivo por su referente real y literario por su presentacion sintetica de la historia (Berkhofer 444)--pero a fin de cuentas, el efecto artistico no puede eclipsar el fundamento referencial.

No obstante, lo que finalmente arbitra entre cronica y cuento, es la voz--el punto de vista--del narrador. Como reportero de la verdad, el narrador-cronista es la misma persona que el autor, individuo de carne y hueso, con fama y autoridad a quien los lectores pueden juzgar. Como raconteur de la fantasia, en cambio, el narrador-cuentista existe en un mundo inventado aparte del autor, ya sea que participe o no en los sucesos que viven los personajes. El cronista tiene que cuidar que su voz mantenga una distancia ironica y moral de lo que narra y que su narrador siempre sea percibido como identico a el mismo, el autor con codigo postal y amigos que le llaman por telefono. Solo asi sera posible mantener visible al referente, el cual es clave para distinguir entre la historia (la cronica) y la ficcion (la fantasia) (Cohn 9). Solo asi el lector podra juzgar la suficiencia objetiva ["factual adequacy"] del texto (Heyne 140).

En lo referente a esta frontera fantasia-realidad, existen cuatro textos de Monsivais que llaman nuestra atencion inmediata: son "cronicas" que han perdido el equilibrio y caido hacia el lado de la fantasia. El primer cuento se publico en 1990 en un numero especial de la revista Nexos sobre "La cronica de cualquier dia en la Ciudad de Mexico"; el segundo forma parte de un grupo de cronicas en Amor perdido (1977) sobre "La crema de la crema", un analisis multitextual de la alta sociedad mexicana de los anos setenta con un estilo y tematica que dialoga con el nuevo periodista Tom Wolfe de Radical Chic (1965); el tercero, de Dias de guardar (1970), comparte elementos estilisticos novoperiodisticos y otras tendencias afines al caracterizar el impacto del jazz norteamericano sobre la sensibilidad mexicana, y el cuarto, de Los rituales del caos (1995), asume el tono jadeante de la revista de estrellas de cine al narrar la vida de dos aficionados embelesados.

"Tres nichos sin retablo" alude desde el titulo, como es tipico de Monsivais, a la sensibilidad religiosa que imbuye el ambiente del espectaculo, asi como de otros aspectos de la cultura popular. De las tres vinetas de este texto, la primera nos invita a entrar con el narrador testigo en el restaurante Mandinga, donde despues de una ausencia de treinta y dos anos, un venerado cantante, acompanado por "el consagrado mariachi Verde y Plata" (72), vuelve a bendecir a sus feligreses. Ellos y el narrador juntos nadan en el placer al recordar los exitos de su Pedrito, identificados con esta u otra pelicula, rogando que cante una y otra cancion mas, arrimandose a el para que los toque, pose para fotos, explique por que, si no habia muerto de veras en el avionazo de hace tantos anos, no habia vuelto mucho antes que ahora. Es aqui donde la cronica se desliza hacia el lado de la fantasia: Pedrito cuenta que habia llevado contrabando en el avion para ayudar en la revolucion de Fidel Castro, que apenas habia escapado vivo del avionazo, que una mujer le habia salvado la vida y luego el habia vivido en el rancho de un pariente, pero por fin habia vuelto a su publico porque su conciencia le habia aconsejado que "'no te puedes ir sin despedirte, eso no es de mexicanos'" (72). El narrador dice: "los asistentes parecen convencidos. Mi positivismo se tambalea" (73). De pronto, como lectores, no percibimos la distancia debida entre el narrador y quienes lo invitaron al concierto, ni las pruebas necesarias de que el avionazo y la historia de Fidel Castro sean veridicos. Como cuento, sin embargo, es genial la satira del cantante charro.

El chiste de la segunda vineta de "Tres nichos" resulta de un tipo de parodia que Monsivais emplea, la del desventurado academico entre los habitantes del barrio popular. (2) Un yo le dice a un narratario: "Te cuento lo que paso" (73) y suelta un monologo que enmarca la historia de una reunion entre un conjunto de bandas juveniles y una comision de antropologos, psicologos sociales y un solo sociologo "(esa vocacion anda a la baja)" (73). A los chavos no les interesa realmente cambiar nada; solo les divierte escuchar a los universitarios hablar de "las 'asimilaciones' y los 'desagregamientos' y las 'intermediaciones simbolicas'" (73). De pronto llega la policia, se escapan los chavos y los universitarios, que habian llegado travestidos de chavos banda, son golpeados y llevados a la Delegacion; en el camino, improvisan un capitulo nuevo a la tesis sobre "'La Tira y la Banda. Condiciones metodologicas de la irreductibilidad del orden en la actitud filomarginal' o 'Semiotica del uso masculino del arete en las sociedades premodernas en visperas de la movilidad cultural'" (73).

Como la policia no les permite hacer llamadas telefonicas, los profesores pasan su tiempo en la carcel indignados pero encantados, leyendo ponencias, produciendo denuncias "que llevarian bibliografia primaria y secundaria, y [que] tendrian inclusive consecuencias extraacademicas" (74). Finalmente les dan permiso para llamar al narrador, a quien se lo cuentan todo. Pasan el fin de semana organizando simposios. Los chavos de las bandas los visitan y les traen comida. Tan felices se ponen que "no se atrevieron a llamar a sus casas", por miedo a que fueran a sacarlos (74). Linda fantasia en la que se ve personificada la teoria de la cultura alta hermanandose con la cultura popular. A la famosa pregunta de Rodney King, "Can't we all just get along?" Monsivais contesta con este cuentecito: [??]Como no?

Un yo que tenemos que tomar por ficticio preludia la ultima vineta de "Tres nichos", preguntando: "[??]Por que no tome un curso de esos que adiestran para saber lo que uno piensa?" (74) Y lo que sigue, muy a la moda novoperiodistica, es una "psiconarracion" (Lanser 255, mi traduccion) sostenida en tercera persona omnisciente en la que el narrador invisible nunca establece una presencia que permita al lector juzgar ni su autoridad para hablar ni lo veridico de sus hechos, ni siquiera del caracter documental y constatable del Papa y sus enunciados en Mexico. La protagonista cuyos pensamientos observamos no tiene nombre ni es una figura publica; nada de lo que piensa y hace tiene importancia para el mundo fuera del cuarto que habita. De ninguna manera podemos leer el texto como cronica; otra vez, estamos ante un personaje ficticio que hace una especie de trabajo de campo, un experimento psicologico sobre si misma--aunque claro, es una hipotesis muy carlosmonsivaisiana: ella quiere saber si "[??]mi reaccion ante este acto [la visita del Papa] tiene que ver con mis sentimientos religiosos o con mi formacion en la sociedad del espectaculo?" (74)

Instalada frente al televisor, ella conduce las pruebas sobre ella misma, "su propio conejillo de Indias, con tal de precisar su verdadera actitud ante la vida, de enterarse con detalle de sus propias creencias" (74). A veces es conmovida cuando oye el grito "[??] MEXICO SIEMPRE FIEL !!!" (75), otras veces duda al escuchar en su mente a su madre materialista, a veces se castiga por no poder concentrarse, pero por fin, se une a las masas a quienes solo les importa entusiasmarse por las porras y la emocion y el deseo de acercarse a la figura de la santidad, a lanzarse "en pos del milagro de la contiguidad" (75). Muchas veces ha profundizado Carlos Monsivais en un tema religioso a traves de sus cronicas de linea central; esta vez, explora la compenetracion de espectaculo y religion al invadir la conciencia de una mujer imaginada que representa al Pueblo o a la Sociedad mexicana, todavia, en el fondo, permeada por lo sagrado.

En "El Self-Made Man: sin ayuda de nadie, se hizo a si mismo" (Amor perdido 163-68), el narrador de Monsivais es tan invisible como el papel aterciopelado que cubre las paredes: es un par de orejas que escucha indiscretamente las conversaciones de los invitados que exploran la mansion pretenciosa que se ha construido para proclamar su estatus el banquero Rogelio de la Bada, "biznieto de The Rogelio de la Bada, precursor del industrialismo en Queretaro y, como sus descendientes, famoso hombre de fama" (164). El narrador nos lleva dentro de la conciencia del banquero, presentando sus pensamientos a traves del discurso indirecto libre sobre la seduccion "irremediablemente erotica" (167) de ser considerado un Self-Made Man. Casi le tenemos lastima cuando se da cuenta al final que no tiene derecho a esa ilusion. Casi. Porque mientras de la Bada vive la mitologia falsa de su grandeza, se intercala el leitmotivo de las clases subalternas en forma del mariachi que entrelaza sus lamentos de perdida, pobreza y patetismo entre las voces que alaban el esplendor indescriptible del modo de vida del banquero (163, 165, 166, 167, 168).

Una de las conversaciones que el narrador enfatiza establece un contraste ironico entre esta mansion, con su lista exclusiva de huespedes, y "el problema de enfrentarse a las hordas de Ciudad Nezahualcoyotl" (164), un extendido barrio bajo que sigue creciendo como hongos mientras el campo empobrecido sigue forzando a millones de sus olvidados hacia la esperanza del empleo en la ciudad. Los invitados de Rogelio temen que estos paracaidistas terminen por devorarlo todo: "[??]Que fauces! Se multiplican al mil por uno. Donde habia un miserable ahora hay una colonia" (164-65).

En el Radical Chic de Tom Wolfe, con el que Monsivais explicitamente dialoga a traves de este y los otros textos de la serie "La crema de la crema" en Amor perdido, se desarrolla el tema de las Dos Americas--negra y blanca--y en este cuento Monsivais desarrolla el tema de los Dos Mexicos--rico y pobre, o indio y blanco. Lo que es notablemente diferente, sin embargo, es que mientras W olfe dedica diecisiete paginas de su cronica a un argumento nutrido--un dialogo espontaneo--entre los Panteras Negras y los invitados blancos en casa de los Leonard Bernstein, las clases sociales enajenadas de Monsivais permanecen separadas y calladas, incluso cuando los hombros se rozan en la casa y se enfrentan a traves de un breve espacio geografico fuera de la mansion: no hay dialogo entre ninguno de los Mexicos. Y mientras Monsivais no recalca explicitamente esa diferencia a traves de su serie de textos sobre la alta sociedad mexicana, es un elemento consistente del mensaje que ha comunicado durante los cincuenta anos de su carrera sobre la posibilidad de la democracia en Mexico. Aquel dialogo libre al nivel popular--esa capacidad de autocritica autonoma--representa uno de los rasgos de caracter nacional que Monsivais y otros intelectuales mexicanos, como Octavio Paz y Carlos Fuentes, siempre han admirado en la gente estadounidense, y querido cultivar en Mexico. (3)

El titulo de "Parabola del banquero y el jazz"* lleva asterisco y abajo, como nota a pie, leemos: "* En ocasion de un concierto con Brubeck, Monk, Gillespie y los Newport All-Stars, Puebla, mayo de 1967" (Dias 61). De haber cualquier otra senal de Carlos Monsivais, cronista de carne y hueso, en el texto narrado, podriamos leer la parabola como cronica, pero desde la primera frase hasta la ultima, el narrador mantiene su estatus de voz publica--es decir, voz heterodiegetica, de tercera persona omnisciente y separada del mundo real--y en ningun momento tenemos prueba de que el concierto, el senor Daniel Chorches, la Fundacion Mary Jenkins y las figuras de Dave Brubeck, los demas musicos y la situacion narrada sean mas que ficticios en este texto. Como analisis psicocultural del encuentro del mexicano con el jazz americano, el cuento provoca interes, asi como lo hace la eleccion de narrarlo desde dentro de la conciencia de un "nuevo rico poblano por definicion" (61). Cerca de Disneyland habia escuchado una vez al Newport All Stars y se habia aburrido "porque es como la musica de aquella pelicula de gangsters que no se podia oir a menos que se estuviese conversando" (62); sin embargo, ahora que Brubeck toca el piano, "[??]Pero que bueno es Brubeck! Ni se le sienten las manos en el teclado. [??]Y que pasa ahora?"
   Pues que Brubeck es generoso: ha invitado a tocar con el a dos
   mexicanos ...Senor Brubeck is a very warm person and a marvelous
   friend of Mexico. Y las primeras notas de "Cielito Lindo" alimentan
   la atmosfera mexicanista de la sala y a Don Daniel Chorches se le
   crispa la piel y hasta se le humedecen los ojos: imaginese nuestra
   musica ...[??]es ya digna del jazz! Y aplaude y observa feliz como
   todos sus amigos, como toda esa Puebla maravillosa tambien se
   entusiasma y cae la ovacion. (62-63)


Despues del intermedio le espera un choque. De repente:
   Pero, no bien informa el anunciador del duelo pianistico de Monk y
   Brubeck, pues ahora el senor Daniel Chorches cambia de opinion y
   comienza a alabar a Monk, solo para poder participar en un momento
   historico. La musica que Brubeck y Monk producen "nada le dice a
   Don Daniel" salvo la posibilidad de comentarla a sus amigos al dia
   siguiente como valor de consumo prestigioso. (64)


Las cuatro paginas de monologo en forma indirecta libre demuestran que, momento por momento del concierto, el mexicano mas prominente de Puebla, su "Hombre Fuerte" (62), no entiende nada de la musica salvo su popularidad y prestigio y, por tanto, la importancia de su presencia en el concierto. Nosotros entendemos que lo que es cierto para don Daniel es verdad para todos los ricos de Puebla y que, cuando Dizzy Gillespie concluye su performance, "la gente se va a su casa, skubida y el jazz en Mexico ya cuenta con el patrocinio de un fino y respetable publico" ignorante (64).

"La hora de codearse con lo mas granado" (Rituales 178-81) tampoco ofrece al lector de cronica un "yo" del reportero; simplemente no existe para identificarlo. La voz mixta de yo-el, tan comun en la cronica, ha sido monopolizada por la tercera persona omnisciente de la ficcion. Cuando empezamos a buscar una prueba de su pretension de verdad dentro del texto, encontramos a un narrador en primera persona que inicialmente despierta nuestras expectativas, pero casi de inmediato el contenido y el tono del discurso socavan la posibilidad de que pudiera ser un "yo" reportero. Este narrador nos asegura que "un inconveniente de las oficinas de gobierno, y lo digo con gran conocimiento de causa, es la obligacion de frecuentar desconocidos" (178). Carlos Monsivais no solo ha trabajado por su cuenta y ha estado significativamente distanciado de la autoridad gubernamental a lo largo de su carrera, sino que ponemos en duda tambien que un colega suyo le haya hecho una intima confidencia despues de enterarse de que fue un entusiasta de "Joan Collins y Demi Moore" (179). Escuchamos ecos del humor mordaz de nuestro cronista de la vida real en esta caracterizacion que hace el narrador de los protagonistas como companeros de oficina de toda la vida, quienes, si es que se comunican, lo hacen por medio de aridas conversaciones "donde la inercia del lenguaje hace las veces de la voluntad de las personas" (178). Hay tambien una cruel condensacion del analisis antisentimentalista que Monsivais hace del cantante de rancheras Jose Alfredo Jimenez en Amor perdido. Pero este tipo de impresiones en "La hora" simplemente apuntan a Carlos Monsivais como autor; no lo confirman como narrador.

La trama, por ejemplo, no brinda evidencia documental de un puente con el mundo fuera del texto. Es cierto que menciona la revista [??]Hola! y parodia su desbordado chismorreo al estilo del National Inquirer o People en Espanol sobre la Jet Set. Pero ninguno de los nombres o incidentes mencionados estan vinculados concretamente con noticias recientes. Los nombres que se enumeran de figuras tan publicas como Julio Iglesias, el Emir de Qatar y el "fabuloso Kashoggi" (179) son solo simbolicos de la deplorable adiccion del oficinista a disfrutar vicariamente de la vida de los ricos y famosos, que por otra parte seguiran siendo siempre unos "desconocidos" para los desconocidos que los adoran a traves de sus imagenes.

En "La hora", dos de esos entusiastas, Teresa y Jose Ignacio, se enamoran y se casan debido a su adoracion compartida por los "relumbrones". Cuando Teresa descubre que la esposa del jefe tambien comparte su pasion, negocia una bonificacion que los llevara a ella y a Jose Ignacio a Espana para su luna de miel. "Segun me contaron casi a gritos", nos confia nuestro narrador, fueron a todos los lugares mas famosos en busca de una mirada de sus heroes aristocraticos, pero "ni vieron ni conocieron a nadie" (180). Un amigo del narrador, una especie de voyeur que espio a la pareja en su casa, dijo despues a nuestro informante en primera persona que tanto Teresa como Jose Ignacio han decidido que tener hijos les consumiria dinero que ellos prefieren gastar en sus fantasias de convertirse en "una foto de verano en Biarritz", "la imagen luminosa de un hall amplisimo", un "poster en la Costa del Sol" o un "video-clip turistico" (181).

El par de tristes burguesitos conformistas de este relato podria estar persiguiendo su esteril simulacro de una vida en cualquier parte del mundo, porque nada en "La hora de codearse con lo mas granado" los situa en Mexico. Lo que especificamente impide a Teresa y a Jose Ignacio entrar en el mundo real del reportaje periodistico es la falta de ironia que, en una cronica, indicaria la distancia que debe ser evidente entre los personajes y el narrador-autor o, en frase de Cohn, entre las expresiones mimeticas y no mimeticas ("Signposts" 798). El avido transmisor de chismes en "La hora" se revela a si mismo tan adicto al drama de segunda mano como aquellos cuyas historias relata.

Seis cuentos (si consideramos que "Tres nichos" son tres microrrelatos) son una muestra escasa, pero aun asi podemos constatar que aqui tambien Carlos Monsivais desarrolla los mismos temas de su vasta obra cronistica: la cultura popular y su importancia para la sociedad entera, la influencia persistente de la religion en Mexico, el clasismo pernicioso, la inseguridad de la clase media y de la "aristocracia pulquera" (Amor 156), la musica popular, el espectaculo, el cine, las apariencias, la democracia, la autocritica, la hipocresia, los mitos, el lenguaje y el humor (negro).

Si entre cronica y cuento se muestra del todo consistente, en cuanto a lo que podria llamarse una inconsistencia generica, no es asi en verdad. Era de esperarse que Carlos Monsivais recurriera a la ficcion periodicamente. Al comienzo de su carrera era poeta de oficio, y hasta hoy es poeta en el fondo y hasta la medula de su discurso, sensibilidad figurativa que lo inclina hacia lo fictivo. Cuando comenzo su trabajo periodistico se habia entrenado en el arte del Nuevo Periodismo estadounidense, un estilo de reportaje altamente ornamental que incluye el privilegio de la omnisciencia de la tercera persona, la cual, si es manejada correctamente, no hara desaparecerse el referente real del reportaje. Mal manejada, convertira el reportaje en ficcion--como en el caso de los cuentos que acabamos de ver. Cuando sus entrevistadores le han preguntado a Monsivais por que no decidio escribir ficcion, como lo hicieron sus contemporaneos -Elena Poniatowska, Jose Emilio Pacheco, Sergio Pitol, et al, sus respuestas delatan cierta incomodidad, que habia anhelado escribir una gran novela, pero que finalmente se habia dado cuenta que el habia sido destinado a observar y reportar (Confrontaciones 40-41).

No obstante, de vez en cuando la tentacion de escribir un trozo de novela se desliza de su pluma, y lleva a su reportero a traves de la linea que separa la realidad y la fantasia.

OBRAS CITADAS

Berkhofer, Robert F., Jr. "The Challenge of Poetics to (Normal) Historical Practice". Poetics Today 9 (1988): 435-52.

Chillon, Albert. Literatura y periodismo: una tradicion de relaciones promiscuas. Valencia: Universitat Autonoma de Barcelona, Universitat de Valencia, 1999.

Cohn, Dorrit. The Distinction of Fiction. Baltimore y London: The Johns Hopkins UP, 1999.

Cohn, Dorrit. "Signposts of Fictionality: A Narratological Perspective". Poetics Today 11 (1990): 775-804.

Davila, Arturo. "Nuevo catecismo para indios remisos o las trampas de la Reverenda fe". El arte de la ironia: Carlos Monsivais ante la critica. Eds. Mabel Morana e Ignacio Sanchez Prado. Mexico: Universidad Nacional Autonoma de Mexico y Era, 2007. 204-34.

Egan, Linda. Carlos Monsivais: cultura y cronica en el Mexico contemporaneo. Trad. Isabel Vericat. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 2004.

--. Carlos Monsivais: Culture and Chronicle in Contemporary Mexico. Tucson: U of Arizona P, 2001.

--. "Mentiras y pruebas disputables en una cronica de Carlos Monsivais". Revista de Literatura Mexicana Contemporanea 6.13 (2000): 32-37.

Fuentes, Carlos. A New Time for Mexico. Trad. Marina Gutman Castaneda y el autor. Berk eley y Los Angeles: U of California P, 1997.

--. Nuevo tiempo mexicano. Mexico: Nuevo Siglo Aguilar, 1995.

--. Tiempo mexicano. Mexico: Joaquin Mortiz, 1971.

Heyne, Eric. "Literary Status for Nonfiction Narratives". Papers in Comparative Studies 5 (1987): 137-45.

Lanser, Susan Sniader. The Narrative Act: Point of View in Prose Fiction. Princeton, NJ: Princeton UP, 1981.

Monsivais, Carlos. Amor perdido. Mexico: Era, 1977.

--. Confrontaciones: el creador frente al publico. Coleccion Laberinto 6. Azcapotzalco: Universidad Autonoma Metropolitana, 1984.

--. Dias de guardar. Mexico: Era, 1970.

--. Escenas de pudor y liviandad. 8a ed. Mexico: Grijalbo, 1988.

--. Los rituales del caos. Mexico: Era, 1995.

--. Nuevo catecismo para indios remisos. Mexico: Era, 1992.

--. "Tres nichos sin retablo". Nexos 150 (1990): 72-75.

Mora, Gabriela. En torno al cuento: de la teoria general y de su practica en Hispanoamerica. Madrid: Jose Porrua Turanzas, 1985.

Ortega, Julio, ed. "Prologo". El muro y la intemperie: el nuevo cuento latinoamericano. Hanover, NH: Ediciones del Norte, 1989. iii-xix.

Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. Postdata. Vuelta a El laberinto de la soledad. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1981.

Schudson, Michael. Discovering the News: A Social History of American Newspapers. New York: Basic Books, 1978.

Smart, Robert Augustin. The Nonfiction Novel. Lanham, MD: UP of America, 1985.

Wolfe, Tom. Radical Chic and Mau-Mauing the Flak Catchers. New York: Farrar, Straus and Giroux, 1965.

(1) Para un analisis de estas fabulas como palimpsesto prehispanico, ver Arturo Davila.

(2) Ver, por ejemplo, el cuento publicado en su coleccion de cronicas, Escenas de pudor y liviandad, "Es muy molesto tener que llegar a esto, tener que menear el tiesto para poder malvivir" (205-10). En Egan, "Mentiras", analizo esta parodia genial de la cultura academica y un encuentro entre culturas alta y baja que ilustra una faceta importante de la teoria de la cultura de Monsivais.

(3) "La 'inteligencia' mexicana, en su conjunto, no ha podido o no ha sabido utilizar las armas propias del intelectual: la critica, el examen, el juicio ... En Europa y los Estados Unidos ...[la] mision principal [del intelectual] es la critica; en Mexico, la accion politica" (Paz 171). Fuentes nota que "Los Estados Unidos ha sobresalido en todo lo que nosotros mexicanos no hemos sino fracasado" (traduccion mia) (New Time 208). (En una seccion de la version espanola del libro (Nuevo tiempo mexicano), con el mismo subtitulo, no aparece esa frase contrastante ni muchisimo mas el contenido especifico acerca de Estados Unidos vs. Mexico: el enfasis permanece mas sobre Mexico. Se tendria que comparar las paginas 201-205 de Nuevo tiempo y las paginas 207-211 de New Time para apreciar hasta que punto difieren las ediciones en espanol e ingles.)

En su primera aproximacion al tema del 'tiempo mexicano,' Fuentes contrasta la civilizacion clasica griega que subraya a la cultura de Estados Unidos y la civilizacion sagrada, la indigena (azteca), que subyace la cultura contemporanea mexicana, y opina que Grecia era una democracia abierta mientras que el Mexico azteca era una teocracia cerrada, y que Grecia, en contra de otras naciones, tenia que desarrollar tolerancia por "la critica y ... la autocritica"; en cambio, "en Mexico, hubo una completa ausencia de critica en la sucesion guerrera, imperial, del mundo" (Tiempo 27).

LINDA EGAN

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Author:Egan, Linda
Publication:Romance Notes
Article Type:Report
Geographic Code:1MEX
Date:Jan 1, 2008
Words:4417
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